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Visitar Bolonia, en Italia: curiosidades y secretos

  

BoloniaBologna en italiano– es mi ciudad favorita de Italia, me atrevería a decir que es la ciudad más bonita de Italia después de Roma, pero mejor no hacer clasificaciones y no ofender a nadie, que dicen que los italianos somos muy pasionales, ¿no?

Italia Bologna Bolonia Piazza Maggiore

Nunca he entendido porque Bologna es tan poco conocida como destino turístico. ¿Sabías que hace mil años rivalizaba sólo con París y llegó a ser una de las ciudades más pobladas de Europa? Así que no es de extrañar que tenga un patrimonio artístico tan rico.

No sólo hay muchísimo que ver en Bolonia, también es una de las ciudades con más ambiente de Italia –la universidad de Bologna acoge a muchísimos estudiantes de toda Italia y a Erasmus de toda Europa– y que esconde muchos secretos y curiosidades que justifican un viaje. ¿Nos vamos a Bologna un fin de semana a descubrirlos? La capital de Emilia-Romaña nos espera.

La ciudad con más soportales y con el más largo y “diabólico” del mundo

Lo que más llama la atención a cualquier turista que llega de primeras a la ciudad es que Bologna está llena de soportales: casi 40 km sólo en el centro histórico, más de 50 km si se añaden los de la periferia. Es una de las ciudades con más soportales del mundo –puede que la que más, no he conseguido encontrar una fuente–. Los soportales nacieron en la Edad Media para que los edificios pudieran crecer sin ocupar la calzada. A partir de 1288 ningún nuevo edificio de Bolonia se podía construir sin soportal.

Italia Bologna Bolonia Soportales

En Bologna está el soportal más largo del mundo: el de San Luca que, con sus 3.796 metros, une la ciudad con el Santuario dedicado a la virgen de San Luca, meta de peregrinaje desde su construcción en el siglo XII. Este soportal tiene 666 arcos y su forma sinuosa recordaría la de una serpiente cuya cabeza aplastaría la Virgen en el santuario…

La ciudad de las torres…. inclinadas, ¡no sólo está Pisa!

Llegó a haber más de 100 torres en la ciudad y 24 de ellas han sobrevivido. Las más famosas, sin duda, son las “dos torres”, símbolo de la ciudad: la torre degli Asinelli y la Garisenda, ambas del siglo XII y ambas inclinadas.

Sólo se puede subir (3 €) a la torre degli Asinelli –la más alta, de 97 m– y, aunque se dice que quien sube no se licenciará, merece mucho la pena para admirar Bologna desde arriba. Eso sí, no hay ascensor y son 498 peldaños. En teoría, encima de la torre hay un jarrón roto que simbolizaría la capacidad de Bolonia de solucionar los conflictos, pero no se ve…

Italia Bologna Bolonia Torres

La Garisenda, es bastante más baja –47 m–: a mitad del siglo XIV se “recortó” por sus problemas de inclinación. Dante la citó en el “Infierno”, en un verso que se puede leer en una placa en la base de la torre.

Una “ventanita” hacia el pasado y los canales de Bolonia

Bolonia fue también la ciudad de los canales, a pesar de encontrarse a unos 100 km del mar. Fue una verdadera potencia, ¡incluso ganó a Venecia en una batalla naval en 1271! Kilómetros de canales dirigían las aguas de los ríos Reno y Savena por esclusas, una proyectada incluso por el mismísimo Leonardo da Vinci, produciendo energía hidráulica para fábricas de papel, de seda y tintorerías de la ciudad. La mayoría se cerraron en el siglo XIX y el último resistió hasta los años ‘50 del siglo XX. Se cerró todo menos un pequeño trozo que todavía se puede ver a través de una ventanita, la ya famosa “finestrella” de Bolonia, un secreto a voces de la ciudad.

Italia Bologna Bolonia Ventana Canales

Los canales siguen estando debajo de Bolonia, aunque no son accesibles al público. En la Piazza San Martino hay un acceso en el suelo que sigue llevando hasta ellos. ¡Incluso están los restos de un puente romano!

Fuente Neptuno: inspirando coches y simulando erecciones

Junto con las dos torres, el otro gran símbolo de Bologna es la fuente del Neptuno, del escultor Juan de Bolonia (1560), rebautizada “el gigante”.

Fue necesaria una gran obra de hidráulica para construirla, con una cisterna subterránea que todavía existe –en la que había hasta nichos con estatuas– y un sistema de canalización a través de túneles que se utilizaron en la segunda guerra mundial como refugios.

Otra curiosidad: el logo de Maserati, que es de Bolonia, se inspira en el tridente del Neptuno.

Italia Bologna Bolonia Neptuno

La última es la más graciosa: el “gigante”, a pesar de su dimensión, no está particularmente dotado…. La iglesia no dejó que Juan de Bolonia esculpiera sus partes íntimas del “tamaño adecuado” y parece que el escultor se tomó una simpática revancha. Mirando la estatua desde un ángulo en particular –indicado con un adoquín más oscuro en el suelo frente a la Sala Borsa–, uno de sus dedos parece un miembro en erección.

Italia Bolonia Neptuno Pene

El Palazzo del Podestá: Bolonia también tiene su galería de los susurros

Como en la catedral de San Pablo en Londres, o en la Grand Central Station de Nueva York, en Bolonia también hay una galería de los susurros. Se encuentra en el Palazzo del Podestá, primera sede del gobierno ciudadano, donde el Podestá y sus jueces y oficiales ejercitaban su poder en la Edad Media.

Italia Bologna Bolonia Palazzo Podesta

Se dice que era una forma para que los leprosos se confesaran sin contagiar a sus confesores, susurrando sus pecados desde el otro lado del arco.

Piazza Maggiore, el sitio donde perder la cabeza… ¡literalmente!

La plaza del mercado, la actual plaza mayorpiazza maggiore–, fue, desde el siglo XIII hasta el XIX, el principal patíbulo de la ciudad, un verdadero espectáculo del que disfrutaba el pueblo. Había tantas ejecuciones que las horcas empezaron a escasear, así que los condenados se empezaron a ahorcar en las barandillas de los balcones del palacio del Re Enzo. Se cuenta que la mujer de uno de los verdugos, Lazzarina, embellecía uno de estos balcones –todavía se puede ver la ventana, aunque ya no tiene balcón– con flores. De ahí que en bolognese “ir al jardín de Lazzarina” signifique estar condenado a muerte.

San Petronio: la iglesia que iba a superar San Pedro

La basílica de San Petronio tiene muchas anécdotas curiosas. Tuvo una estatua de bronce de Miguel Ángel que fue destruida, fue sede de la coronación de un emperador del Sacro Romano Imperio e… iba a ser la iglesia más grande de la cristiandad.

Italia Bologna Bolonia Interior San Petronio

Está sin acabar, se puede ver claramente en la fachada, cuya decoración está terminada sólo a mitad, y en los dos flancos exteriores, donde están las estructuras que habrían dado paso al transepto. Un transepto que nunca se llegó a construir –la iglesia tiene planta basilical y no de cruz latina como estaba previsto– ya que el Papa Pío IV, aprovechando la lentitud de las obras, mandó construir el edificio del Archiginnasio, nueva sede de la universidad, justo a su lado a mitad del siglo XVI para evitarlo. Aún así, es la sexta iglesia más grande de Europa y la tercera de Italia, después del duomo de Milán y del de Florencia.

Eso sí, tiene en su interior la meridiana cubierta más larga del mundo, de 68 m. Era tan precisa que los relojeros de la ciudad venían aquí a poner en hora sus relojes.

El Archiginnasio y la universidad más antigua de Occidente

Bolonia tiene otro récord: la Università di Bologna, fundada en 1.088, es la universidad más antigua de Occidente. En 1563 los diferentes edificios de la universidad se unificaron en la que se convirtió en su sede: el Archiginnasio, mandado construir por Papa Pío IV en la zona destinada a la ampliación de la iglesia de San Petronio. Una curiosidad sobre el edificio: tiene el mayor complejo heráldico del mundo, con más de 6.000 escudos.

Italia Bologna Bolonia Archiginnasio

En su interior, una de las salas más interesantes es el teatro anatómico –reconstruido ya que se bombardeó en la segunda guerra mundial–. En él hay una estatua dedicada a Gaspare Tagliacozzi, el que se considera el padre de la cirugía plástica, que en su mano lleva una nariz, ¡qué apropiado! En su tiempo fue tachado de brujería y herejía, aunque murió antes de la condena de la Inquisición.

Santo Stefano: ¿una iglesia o siete iglesias?

La iglesia de Santo Stefano –San Estéban– , es una de las más impresionantes de Bolonia y está llena de curiosidades. La primera es que está compuesta por nada menos que siete edificios de diferentes épocas. El primero de ellos lo mandó construir Petronio, el que se convertiría en santo patrono de la ciudad, siguiendo el plano del Santo Sepulcro de Jerusalén. Petronio habría traído muchas reliquias: desde la columna de mármol que en la que se flageló a Jesús hasta unos huesos de Pedro –nunca reconocidos por la Iglesia para que Bolonia no “robara” peregrinos a Roma, donde no se había descubierto aún la tumba de Pedro–.

Italia Bologna Bolonia Santo Stefano

Dentro de la iglesia también hay una reproducción en 3D del cuerpo de Jesús hecha a partir de la sábana santa.

Por cierto, cerca de la iglesia, en la calle Santo Stefano, buscad el palacio Bolognini Amorini Salina. Entre los arcos de sus soportales hay altorrelieves que representan los rostros de nobles y entre ellos hay uno muy peculiar, que representa ¡al mismísimo diablo!

La dotta, la rossa, la grassa

Así se conoce a Bolonia en toda Italia: “la dotta, la grassa e la rossa”. Dottadocta— por su universidadGrassagorda porque la cocina Emiliana, con su pasta fresca, su Parmigiano Reggiano, su lasagne, su ragú (boloñesa) es una de las más apreciadas de Italia. Y rossa –la roja—por el color de sus tejas y de muchas de sus fachadas, que hacen que Bolonia se vea de este color desde el aire y desde la calle (el hecho de que sea una de las ciudades con más tradición de izquierdas no tiene, en principio, nada que ver con esto, aunque también es “roja” por ello).

Italia Bologna Bolonia Grassa

Las tres flechas en el techo del soportal de la Casa Isolani

La Casa Isolani (en Strada Maggiore, 19) merece una visita porque es uno de los pocos ejemplos de edificios civiles del siglo XIII que se encuentran en la ciudad. Ahora se ha transformado en centro comercial llamado Corte Isolani y, desde su galería, se puede llegar hasta la plaza Santo Stefano.

Italia Bolonia Flecha Techo Corte Isolani

Pero la curiosidad llega antes de entrar en el edificio: en el techo de su soportal de madera original del siglo XIII. Hay que fijarse muy bien ya que casi no se ven pero, con la ayuda de unos guardias que pasaban por ahí, nosotros pudimos encontrar las tres flechas clavadas en la madera. La leyenda dice que son las flechas de tres bandidos que iban a matar un señor y que, finalmente, fueron distraídos por una mujer que se asomó a la ventana desnuda —aunque también se dice que los bandidos habían sido contratados por el señor que vivía ahí para matar a su mujer que le engañaba y que ella se desnudó para distraerles—, y así las flechas acabaron en el techo. Otra versión es que las flechas representarían los tres poderes de la ciudad: la Iglesia, el Partido y el Senado masónico, ¡ahí es nada!

¿Exaltación pública del cannabis?

Al principio de via Indipendenza (entre el número 1 y el 3, al lado de la esquina con la via Rizzoli), también en el techo del soportal —en tres bóvedas consecutivas—, hay una inscripción en latín muy peculiar: “panis vita, canabis protectio, vinum laetitia”. Traducido literalmente significa “El pan es vida, el cannabis protección, el vino alegría”. Parece que se se referían a la planta del cáñamo, cuya producción y comercio aportó mucha riqueza a la ciudad. ¿O lo escribirían unos estudiantes “alegres”?

Italia Bolonia Canabis Via Independenza

¿Quién no tiene ganas de ir a Bolonia todavía? Si quieres saber qué ver en Bolonia en un fin de semana, además de las curiosidades, también te lo contamos.

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2 comentarios

  1. Merche
    10 octubre, 2016 en 10:31 — Responder

    Un relato fantástico, como todos! Bolonia es una ciudad que merece mucho la pena. Además puede conocerse fácilmente en un día, porque todo lo relevante se concentra en el centro histórico, que se puede ver con un paseo de unas horas. ¡Un saludo y enhorabuena!

    • 10 octubre, 2016 en 18:41 — Responder

      ¡Hola Merche y bienvenida al blog! Sin duda, Bolonia merece mucho la pena, aunque un día es muy justito. ¡Un saludo!

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