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Pont-Aven la inspiración de Gauguin y el postimpresionismo

  

En una ruta por la Bretaña francesa, es difícil no parar el coche una y mil veces para admirar paisajes que parecen pintados. Pero, si hubiera que escoger un sólo “decorado” digno de un lienzo, sería el de Pont-Aven. Y no lo digo yo, lo dicen las decenas de pintores que lo han hecho su casa durante los últimos siglos. Un río caudaloso, un puente –unos puentes, ahora–, verdes praderas, un bosque… Eso sí, no te preocupes, aunque no seas capaz de reflejarlo en una obra de arte como Gauguin, hay tanto que ver en Pont-Aven que te dejará igual de fascinado.

Francia Bretagne Pont Aven Salto

Pont-Aven: un río, un puente y una historia

No busques explicaciones muy complicadas para el nombre de Pont-Aven. La pequeña población está casi en la desembocadura del río Aven –a unos 6 km del mar– y se desarrolló alrededor de un puente que había sobre el río en ese punto. Hoy en día hay más de uno, pero todos a cual más bonito. Sí, puede sonar “cursi”, pero es que todo en Pont-Aven parece creado para convocar ese adjetivo: bonito. No hay nada excesivo, nada disonante, ningún rincón que corte la respiración, pero tampoco ninguno que pase desaparecido. Pont-Aven es bonito, muy bonito.

Francia Bretagne Pont-Aven Molino

El río, además de ser su principal fuente de comunicación con el mundo, era también su motor económico y quien determinaba su paisaje “urbano”. Nada menos que con catorce molinos contaba Pont-Aven cuando sólo tenía quince casas. Molinos de agua, obviamente. Tampoco te esfuerces en localizarlos, sólo queda uno en pie. Los años y la revolución industrial no pasan en balde.

Un lugar así tenía que ser por fuerza descubierto. Era la Bretaña más auténtica, que empezaba a abrirse al mundo: su puerto traía visitantes que se quedaban en sus hostales, que comían en sus restaurantes y que obligaban a sus habitantes a aprender francés, además del bretón. Aunque fue la llegada del tren a la cercana Quimper, en 1862, lo que llevó hasta Pont-Aven a los intelectuales y, sobre todo, a los artistas. Conocían la Bretaña por el puerto de Brest, por las guerras o por escritores como Chateaubriand, y ahora, por fin, podían llegar hasta allí.

Francia Bretagne Pont-Aven Rio Casas

Pont-Aven la Bretaña más pictórica

A pesar de que el nombre de Pont-Aven ha quedado asociado a Gauguin para siempre, no fue él quien descubrió sus pictóricos paisajes. Veinte años antes de que llegara al pequeño pueblo, en 1866, fue un americano, Robert Wylie, quien fundó la colonia de artistas en Pont-Aven. Aunque Wylie tampoco fue el verdadero “descubridor” de las maravillas del pueblo: siguió los consejos de su amigo Henry Bacon que lo había visitado dos años antes. ¿Cómo le convenció sin una foto? No le contó lo que había que ver en Pont-Aven, le dijo simplemente lo que hubiera convencido a cualquier artista: que la luz era maravillosa y que la vida era barata.

Francia Bretagne Pont-Aven Rio

Un hotel, el hotel de los viajerosHôtel des voyageurs, después Hôtel Julia, por Julia Guillou, su dueña–, y una pensión, Gloanec, eran los dos lugares en los que se alojaban los pintores según su poder adquisitivo. La popularidad de Pont-Aven entre los artistas explica las ampliaciones de ambos. ¡El comedor del Hôtel Julia llegó a tener capacidad para 250 comensales!

¿Sabías que…?


La cantidad de pintores que llegaron a Pont-Aven a lo largo de los años fue tal que, además de la colonia de artistas se llegó a crear una escuela pictórica, la escuela de Pont-Aven.

Para cuando llegó Gauguin por primera vez a Pont-Aven, en 1886, ya habían pasado por allí más de cien pintores.

Gauguin en Pont-Aven

Como con Wylie, el bajo coste de la vida fue uno de los principales motivos por los que Gauguin acabó llegando a Pont-Aven. Tenía 38 años y era pobre. El año anterior había comentado que si lograse vender algún cuadro tendría dinero para ir a un sitio barato… y así fue.

Pero que fuera barato no explica, por sí sólo, los casi cuarenta meses que pasó Gauguin en Pont-Aven, entre todos sus viajes, hasta 1894. La luz, la belleza del paisaje y la libertad para pintar lo que no se ve, lo que se siente, fueron los motivos que convirtieron a Gauguin en un enamorado del lugar. Tanto que aquí fundó lo que se conoce como “escuela de Pont-Aven”, cuyos miembros seguían sus pasos hacia el postimpresionismo.

Francia Bretagne Pont-Aven Rio Puente

En palabras del propio Gauguin: “Amo la Bretaña, aquí encuentro lo salvaje y primitivo, cuando los zuecos tocan la piedra escucho el sonido que busco en mi pintura.”

Qué ver en Pont-Aven

Según nos comentó la guía, hasta hace 50 años había negocios “normales” en Pont-Aven, mientras que ahora prácticamente todo está enfocado al turismo y al mundo del arte: hay casi más galerías de arte que cualquier otra cosa. Todavía hay pintores que viven en el pueblo, pero también hay muchos que se aprovechan de la fama artística del lugar para tratar de vender a los turistas.

No te dejes “asustar” por las tiendas y galerías y pasea por las calles de Pont-Aven, cruza sus puentes y sus pasarelas y disfruta de la luz, que sigue siendo maravillosa.

La plaza Paul Gauguin, la pensión Gloanec

Un ilustre visitante como Gauguin no podía dejar de ser reconocido en Pont-Aven. La plaza en la que se encuentra el primer lugar en el que se alojó en el pueblo, la pensión Goenec –que ha sido restaurada y hoy es una librería–, lleva su nombre.

Francia Bretagne Pont-Aven Pension Gloanec

Puede que ésta, junto con la plaza Julia –justo al lado, donde se encontraba el Hôtel Julia, hoy Museo de Pont-Aven–, sea el rincón con menos encanto del pueblo… La arquitectura de finales del XIX no puede competir con la belleza natural del río.

El río Aven

El río Aven sigue siendo, junto con la luz, la joya de la corona de Pont-Aven. Los puentes, sus encuadres, el sonido de sus aguas… son capaces de hacerte olvidar todo lo actual y convencerte de que, en cualquier momento, te encontrarás a Gauguin con su caballete pintando uno de sus rápidos.

Rincón SaltaConmigo


Un rincón muy fotogénico se encuentra en la entrada del restaurante Moulin de Rosmadec. Un sauce se acuesta tratando de que sus ramas toquen las aguas del Aven rodeado de flores –nos dijeron que hay todo el año, distintas según la época–.

Francia Bretagne Pont-Aven Rincon

El bosque del amor

Si antes decir que Pont-Aven era “bonito” me hacía pedir perdón por ser “cursi”, ¿qué tendría que hacer al hablar del “bosque del amor”?

Vaya por delante que es un paseo junto al río entre los árboles. Amor, lo que se dice amor… más marketing que otra cosa. Pero no quita que sea una forma de seguir los pasos de los pintores de la escuela de Pont-Aven. Fue aquí donde nuestra guía nos enseñó una reproducción del cuadro El Talismán de Paul Serusier, para que localizáramos el paisaje que pintó y que todavía se ve en el bosque del amor. Se trata casi del manifiesto del nuevo arte, las “sagradas escrituras” de una escuela de pintores postimpresionistas, la de los nabis –literalmente profetas en hebreo–.

Francia Bretagne Pont-Aven Bosque Amor Talisman

Por cierto, vimos el original en nuestro viaje a París en el Musée d’Orsay.

La capilla de Trémalo

Una capilla de piedra del siglo XVI al borde del bosque del amor podría tener su interés: el techo a dos aguas soportado por vigas de madera, las tallas y pinturas en las propias vigas, las figuras religiosas, sus tres altares… Pero, de nuevo Gauguin es quien hace que la capilla de Trémalo sea un imprescindible que ver en Pont-Aven.

Francia Bretagne Pont-Aven Capilla Tremalo Cristo

Dentro de la capilla se encuentra una talla de un Cristo crucificado de madera policromada que inspiró el famoso cuadro “El Cristo amarillo” de Paul Gauguin.

Eso sí, no dejes de mirar las vigas de madera, con los monstruos de afilados dientes tallados… impresionan mucho más que el Cristo. Sólo por eso merece la pena el paseo hasta allí, subida de cuesta incluida.

Francia Bretagne Pont-Aven Capilla Tremalo Monstruos

El museo de Bellas Artes de Pont-Aven

Cosa de horarios, de tiempos, de prioridades… el caso es que no entramos en el museo de Bellas Artes de Pont-Aven. A tener en cuenta: hay muchas obras de pintores de la escuela de Pont-Aven, pero no hay ninguna de Gauguin, al menos de forma permanente –nuestra guía nos comentó que el Musée d’Orsay cede alguna de vez en cuando–.

Las galettes de Pont-Aven

No puede uno visitar Pont-Aven sin probar sus famosas galettes. No pienses en la galettes del resto de Bretaña, las crêpes saladas de grano de trigo sarraceno, las de Pont-Aven son auténticas galletas, las del desayuno, las crujientes. Y son famosas en toda Francia.

Francia Bretagne Pont-Aven Traou Mad

Nosotros entramos en la tienda de Traou Mad –”cosas buenas” en bretón–, una de las dos marcas en las que se dividió la original. Fue la mujer del panadero de Pont-Aven la que inventó la receta a principios del siglo XX. Utilizaba sólo la yema del huevo, pero la hija creó una variante de galette en la que usaba todo el huevo. Hoy están las dos y no es fácil decidir cuál está más buena ni qué caja llevarse de vuelta a casa. Pero, ¿por qué decidir? Nosotros nos llevamos una de cada.

Dónde comer en Pont-Aven

Pero, no sólo de galettes –galletas en este caso– vive el hombre, aunque viva en Pont-Aven. Podemos confirmarlo tras comer en el restaurante Les 3 buis. No esperes platos que parezcan un cuadro, se trata de cocina sencilla con ingredientes de calidad que habría enamorado al propio Gauguin.

Francia Bretagne Pont-Aven Les 3 Buis Ostras

Disfrutamos de las ostras de Bretaña, del bacalao y del solomillo. Lo dicho, sencillo, pero delicioso. Para acabar con una isla flotante –una especie de merengue sobre una base de crema inglesa, un postre clásico francés– y un fondant chocolat.

Dónde dormir en Pont-Aven

El Hôtel Julia ya no existe como tal y la pensión Gloanec, aunque continúa en el mismo sitio, tampoco es un lugar en el que dormir… Así que, ¿qué tal dormir en mitad de un bosque junto a Pont-Aven? Eso fue lo que hicimos nosotros, dormir en una cabaña en el bosque, cabaña con un ventanal gigantesco y todas las comodidades –tú dices a qué hora quieres el desayuno y te lo dejan colgado fuera para que comas tus croissants recién hechos–.

Francia Bretagne Pont-Aven La Carriair Desayuno

Se trata de La Carri’air y, aunque desde tu cabaña parece que estás lejos del mundo, hay varias cabañas repartidas por la propiedad, ¡incluso un jacuzzi! En las afueras de Pont-Aven, pero puedes ir andando al pueblo… la vuelta es cuesta arriba, hay que tenerlo en cuenta a la hora de decidir dejar el coche. Aquí puedes ver los precios y la disponibilidad de La Carri’air y, aquí la de todos los hoteles de Pont-Aven.

Francia Bretagne Pont-Aven La Carri'air Habitacion

Cientos de artistas, una escuela pictórica, preciosos paisajes, deliciosas galettes… siguen sin faltarle motivos a Pont-Aven para ir a descubrirlo, aunque ya no sea tan económico.

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4 comentarios

  1. 8 noviembre, 2017 en 10:49 — Responder

    Aunque de artista no tenga nada, ¿también es recomendable Pont Aven para fotógrafos? Lo de la buena luz me ha cautivado, tengo que ir a ver si la doy capturado. Gracias por descubrirme este pequeño rincón bretón

    • 14 noviembre, 2017 en 09:41 — Responder

      Jajaja, tú eres un artista, sin pinceles, pero con pixeles 😉
      La verdad es que tiene rincones muy fotogénicos. La luz, al menos cuando fuimos nosotros, principios de abril, era muy suave… casi como si estuvieras en un cuadro. Seguro que eres capaz de sacar al artista que llevas dentro en los puentes del río Aven y en el bosque del amor 🙂
      La Bretaña está llena de pequeños rincones que descubrir y de los que disfrutar mucho

  2. 11 noviembre, 2017 en 13:05 — Responder

    Me gustó mucho cuando la visité pero me has dado ganas de volver, hay cosas que no vi!

    • 14 noviembre, 2017 en 09:58 — Responder

      Hola Irene y bienvenida al blog 🙂
      No nos extraña que te hayan entrado ganas de volver… a nosotros, al escribir sobre Pont-Aven, también 🙂
      Siempre hay más cosas que ver, es la manera que tenemos de “obligarnos” a volver a los sitios.

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