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Qué ver en Quimper, la Bretaña francesa en una ciudad

Quimper es una de las ciudades con más encanto de la Bretaña francesa. Más allá de la catedral, tiene uno de los cascos históricos peatonales más grandes de la región. De hecho, para ser exactos, deberíamos hablar de tres cascos históricos: el de la ciudad episcopal –alrededor de la catedral–, el de la ciudad ducal –alrededor de la plaza del mercado– y el del antiguo núcleo romano. Formalidades aparte, aquí se viene a ver casas de entramado de madera, a disfrutar de sus monumentos –sobre todo la catedral– y a empaparse de la típica atmósfera bretona de la antigua capital de Cornualles. Nosotros la incluimos en nuestra ruta por la Bretaña francesa en coche por algo. Pasen y lean todo lo que hay que ver en Quimper

Que Ver En Quimper Bretana Calle Catedral

¿Por qué hay tanto que ver? Pues porque esta pequeña ciudad ha tenido, en sus dos milenios de historia, un rol clave en Bretaña. Su posición al final de una ría hizo que los romanos construyeran aquí un puerto mercantil. En la Edad Media, su centro se movió hacia la estratégica –por motivos defensivos– confluencia de los ríos Steïr y Odet. Fue capital de Cornualles y lugar de residencia de sus poderosos condes. Por no hablar de sede del obispado fundado, según la leyenda, por Saint-Corentin –Corentino de Quimper en castellano–, uno de los santos más venerados en tierras bretonas y que da nombre a su grandiosa catedral.

¿Sabías que…?


Kemper en bretón significa confluencia, de ahí «Quimper», en la confluencia de los dos ríos. La ciudad ha tenido, a lo largo del tiempo, unos cuantos nombres. Aquilonia –el puerto romano–, Kemper, Kimper, Confluentia, Quemper, Quimper, y de nuevo Kemper, Kimper y Quimpercorentin. Con la Revolución francesa, perdió definitivamente el religioso “Corentin” –el nombre del santo fundador– y se quedó en Quimper.

Lo primero que ver en Quimper: la catedral de Saint-Corentin

Según la tradición popular bretona, Quimper habría sido fundada en el siglo V-VI por el legendario rey Gradlon y Saint-Corentin, el ermitaño, protegido suyo, que nombraría primer obispo de la ciudad. Las reliquias del santo, uno de los siete legendarios fundadores de Bretaña, hicieron de Quimper un importante lugar de peregrinación en la Edad Media.

Que Visitar En Quimper Bretana Catedral Fachada

Aunque las reliquias “dejaron” Quimper en el siglo IX, con las invasiones normandas, el lugar donde murió el santo merecía una catedral digna de él. Dicho y hecho. En 1239 se mandó levantar una grandiosa catedral gótica de granito, sobre una construcción románica anterior. Una catedral que se completó en el siglo XV y que se remató en el XIX con esas dos agujas visibles desde toda la ciudad y, entre ellas, la estatua ecuestre de Gradlon, con las llaves de la ciudad al cuello.

Turismo En Quimper Bretana Catedral Vidrieras

Hoy ya no llegan peregrinos, pero sí turistas como nosotros para verla a ella: unas de las catedrales góticas más espectaculares de Bretaña. Si, cuando entres, hay algo que no te cuadra, es porque el eje del coro está desviado respecto al de la nave. Hay diferentes teorías sobre el por qué, te dejamos que las descubras in situ… Aunque la Revolución francesa arrasó con casi toda la decoración original, quedan tumbas y algunas vidrieras del siglo XV.

Que Ver En Quimper Bretana Catedral Interior

¿Sabías que…?


Las bóvedas están pintadas con líneas blancas, de cal, para simular un techo de ladrillos. Según la guía con la que hicimos la visita por Quimper, hay ¡11 km! de líneas blancas.

Visitar Quimper Bretana Catedral Boveda

El último domingo de cada mes se puede subir a la torre sur de la catedral para ver Quimper desde arriba, tienes más información en la página oficial de turismo de la ciudad.

Viajar A Quimper Bretana Catedral Portico

La plaza de la catedral y la estatua de René Laënnec

Al salir de la catedral de Quimper, dedícale un poco de tiempo a su plaza: la place Saint-Corentin. Su segundo edificio más importante es el ayuntamiento, del siglo XIX.

Que Ver En Quimper Bretana Ayuntamiento

Pero, lo más curioso de la place Saint-Corentin es una estatua. No por su estilo, sino por el personaje al que representa: René Laënnec. ¿Que quién es ese señor? Pues el médico de Quimper que, en 1816, inventó el estetoscopio. ¿Qué sería de la típica imagen del médico sin él?

Que Ver En Quimper Bretana Estatua René Laënnec

Saliendo un poco de la plaza, párate también en los restos del claustro de la catedral, con sus originales rejas contemporáneas. Pegado a él está el palacio episcopal, antigua residencia de los obispos de Cornualles, ahora sede del Museo Departamental Bretón.

Que Visitar En Quimper Bretana Claustro

Las callejuelas y casonas del casco histórico: la ciudad episcopal

A principios de la Baja Edad Media, los gremios empezaron a instalarse alrededor de la catedral y cerca del único puente que cruzaba por aquel entonces el río Odet, formando el núcleo de la ciudad episcopal de Quimper. El trazado de callejuelas estrechas de ese casco histórico medieval sigue intacto y podrás recorrerlo todo en poco tiempo. Así que lánzate a pasear por todas y cada una de sus callejuelas y plazas.

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En tu camino, encontrarás algunas paradas obligatorias, como la iglesia de los Jesuitas, del siglo XVII. Tampoco deberías perderte el Hôtel de Boisbilly, del mismo siglo, hoy Maison du Patrimoine y antigua casa del canónigo –el techo de pizarra originalmente era de paja–. Según nos comentó la guía, en este edificio histórico de tres plantas, el único del casco antiguo con jardín, vivían cinco familias en los años ‘50 del siglo XX. Nadie, en ese entonces, quería vivir en una casa antigua sin aparcamiento, por lo que lo fueron abandonando. En los años ‘70 el ayuntamiento lo compró por el equivalente en francos a ¡1.000 euros!

Que Ver En Quimper Bretana Hôtel de Boisbilly

Cerca del edificio, te sugerimos una parada más: la recogida place au Beurre.

¿Sabías que…?


La place au Beurre, recibe ese nombre, plaza de la mantequilla, porque ahí era donde antiguamente se vendía la “mantequilla vieja”: la mantequilla con sal típica de la zona. En otros sitios se elaboraban quesos para aprovechar la leche mientras que aquí, donde no había tasas sobre la sal, se producía mantequilla salada. Ahora en los alrededores de la plaza hay nada menos que ¡10 crêperies! ¿Qué mejor uso para la mantequilla bretona que una buena gallette?

La rue Kéréon: casas de entramado de madera y vistas a la catedral

El núcleo de la ciudad episcopal está lleno de rincones con encanto entre edificios de piedra y de entramado de madera. Una de sus calles más bonitas, con su suelo empedrado y una de las mejores vistas a las agujas de la catedral, es la rue Kéréon. En la Edad Media era la calle del gremio de los zapateros –kéréon en bretón– y posteriormente fue “ocupada” por mercaderes, nobles y clero que fueron levantando sus grandes casonas. Si te fijas, muchos de sus edificios de entramado de madera están decorados con pequeñas estatuas también de madera, relacionadas con la función original del edificio.

Que Visitar En Quimper Bretana Kereon Piedra

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Fíjate en el edificio de la pastelería Les macarons de Philomene –por cierto, sus macarons son famosos en Quimper, según nos comentó la guía–. En su fachada hay una escultura de madera muy característica: la de una campesina con su típico ropaje bretón, cofia incluida. Eso sí, no lleva macarons, sino encaje que está tejiendo con ganchillo. ¿Por qué? Porque hasta la Segunda Guerra Mundial aquí se encontraba una tienda de encaje llamada À la Brodeuse Bretonne. La estatua se la dedicó el dueño a su mejor bordadora, Philomene. De ahí el nombre del actual negocio.

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Las murallas y los torreones medievales

Con la anexión al ducado de Bretaña, el casco histórico de Quimper, el núcleo de la ciudad episcopal, se protegió por una muralla en el siglo XIII. Esas fortificaciones medievales siguieron rodeando por completo el casco histórico hasta mediados del siglo XIX. Hoy se han perdido casi por completo, pero quedan todavía unos pequeños tramos de la muralla y algún torreón.

Que Visitar En Quimper Bretana Muralla Rio Steir

Los dos mejores sitios para verlos son, a un lado, al final de la rue Kéréon, junto a la pasarela privada que cruza el río Steïr, y, al otro, desde el Jardin de la Paix y el de la Retraite. Estos, además, tienen plantas exóticas traídas por los navegantes locales y vistas a la catedral.

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La plaza Terre au Duc y la ciudad de los duques de Bretaña

Cruzando el río Steïr por un puente levadizo, se sale del antiguo recinto amurallado para pasar al “otro casco histórico”, el de la ciudad de los Duques de Bretaña. Aquí hay tres paradas obligadas. Una es la iglesia de Saint-Mathieu, con sus bonitas vidrieras. Otra el mercado cubierto de Saint François, o Halles de Cornouaille, inaugurado a mediados del siglo XIX en el lugar del antiguo convento de San Francisco. Y, la última y más importante, las casas de entramado de madera de los siglos XVI-XVII de la calle Saint-Mathieu y de la plaza Terre-au-Duc.

Turismo En Quimper Bretana Plaza Terre-au-Duc

La plaza Terre-au-Duc, muy animada, es uno de los rincones más bonitos de Quimper. Antiguamente aquí se alzaban el mercado, el tribunal y la cárcel: era el centro del poder laico de la ciudad frente al religioso de la plaza Saint-Corentin, de ahí lo de “ciudad de los Duques de Bretaña” y “ciudad episcopal”.

Más lugares que visitar en Quimper

Si tienes un poco de tiempo extra –no fue nuestro caso, desafortunadamente–, puedes plantearte la visita a algunos de los museos de la ciudad. El más importante es el Museo de Bellas Artes, una de las pinacotecas más ricas de Bretaña, con obras de autores de la talla de Rubens, aunque su colección más emblemática es la de pintores impresionistas y de la escuela de Pont-Aven que representaron paisajes y escenas de vida cotidiana de Quimper y de la Bretaña del siglo XIX.

Viajar A Quimper Bretana Jardin Retraite

En el barrio de Locmaria –cruzando el río Odet, no te pierdas sus muelles llenos de flores–, estarás en el primer núcleo de la ciudad. En la falda del mont Frugy –bueno, monte, son 71 metros, aún así hay un mirador–, fue donde los romanos fundaron en el siglo I Aquilonia. No queda nada de esa época, aunque sí una iglesia de origen románico, Notre-Dame de Locmaria.

¿Sabías que…?


Quimper es famosa en toda Francia por su cerámica, la faïence de Quimper, elaborada con la arcilla extraída de los yacimientos del río Odet, desde finales del siglo XVII. Los artesanos ceramistas se emplazaron en la zona de Locmaria. Todavía hoy encontrarás aquí el museo de la cerámica –Musée de la Faïence–, justo al lado de una fábrica de cerámica visitable, la de Henriot-Quimper.

Los alrededores

Cerca de Quimper están dos de los pueblos más bonitos de Bretaña según nuestra clasificación personal: Concarneau, con su Ville close –a 30 minutos en coche–, y Locronan –a 20 minutos–. Si tienes la ocasión de pasarte por ambos, no lo dudes.

Locronan Plaza

Mapa de Quimper con todos sus lugares de interés

Aquí tienes un mapa con todos lugares que ver en Quimper de los que te hemos hablado para que no te pierdas ni uno y vayas organizando la visita como mejor te convenga.

Que Ver En Quimper Bretana Kereon

Una historia de lo más intensa, una catedral gótica, casas de entramado de madera, un montón de crêperies, ¿qué más se le puede pedir a una ciudad bretona?

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