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Las delicias que nos enamoraron en el Mercato Centrale Roma

Casi tres semanas en la capital de Italia. La hemos vivido, disfrutado y gozado todo lo que hemos podido. Al montarnos en el tren y dejarla atrás, además de un poco de melancolía, no pude dejar de sentir algo de frustración. De mi lista de “cosas que ver en Roma” no había tachado ni la mitad de las que había apuntado. ¿Cómo podía ser? La ciudad nos había engullido. De nuevo. Y quería que regresáramos. De nuevo. Roma, tú ganas. Aunque, ya lo sabías de sobra.

Mercato Centrale Roma Panini

Cada vez que visitamos nuestra ciudad favorita –Madrid, tú eres la nuestra y estás fuera de competición, no te alteres–, empieza una nueva caza del tesoro de museos, iglesias, rincones con encanto y experiencias de todo tipo… Por supuesto también gastronómicas. Y ahí llegó una de esas “deliciosas trampas” que acostumbra a ponernos la capital italiana: el Mercato Centrale. Ya hemos hablado del Mercato Centrale Roma –puedes leer nuestro artículo o buscar tu puesto favorito en su página oficial–, pero hoy queremos hablar de nuestra experiencia, de la relación casi íntima que hemos tenido con él en este viaje…

Por qué nos gusta tanto el Mercato Centrale Roma

Afortunadamente, o desafortunadamente para nuestra figura –aunque los “pateos” por Roma ayudan a que lo quemes casi todo–, pasábamos delante del Mercato Centrale a diario de camino al centro desde nuestra casa. Y con él entramos en el mismo círculo –¿vicioso o virtuoso?– que con la ciudad: pasar, curiosear, disfrutar, quedarse atrapado, repetir, frustrarse por querer más y no poder, quedarse con ganas de volver… No es casualidad que, antes de subir a ese tren y revisar esa lista infinita, nos despidiéramos de Roma con un helado que compramos allí.

Mercato Centrale Roma Vista

¿Qué es lo que nos ha gustado tanto del Mercato Centrale Roma? Que puedes encontrar en un solo sitio un montón de opciones diferentes de comida típica italiana en general, y romana en particular. Y son comidas típicas auténticas y elaboradas con ingredientes de calidad y locales, nada de trampas para turistas –tampoco en los precios–, palabra de italiana. Un plus: son platos, en su mayoría, sencillos, nada de las pijaditas que encuentras en muchos mercados gastronómicos en España que solo son para turistas. Aquí la mayoría de gente con la que nos encontramos eran romanos en su hora de comer del trabajo.

Te hablamos de algunos de nuestros platos favoritos entre los que probamos, porque no, no pudimos probar todo… ¡habrá que volver a tachar más puntos de esa lista!

La pizza amatriciana de Pier Daniele Seu

¿Pizza romana o pizza napolitana? Si has estado en Nápoles y en Roma, notarás que las pizzas no tienen el mismo aspecto ni saben igual. Las romanas son más finas y crujientes y tienen el borde más bajo y “quebradizo”. Las napolitanas son más “mulliditas”, tienen el borde más gordo y esponjoso y se preparan rigurosamente en horno de leña. Y, sobre todo, las dos saben diferente, porque las masas no tienen los mismos ingredientes. Nosotros, a pesar de nuestro amor incondicional por Roma, somos del “equipo pizza napolitana”. La de Da Michele –napolitana– en Roma, por ejemplo, nos gustó más que la de Da Remo –romana– en Testaccio, aunque las dos están muy ricas. Pero, en el Mercato Centrale, un romano-sardo nos descubrió un nuevo mundo: el de una pizza “hija” de la napolitana y la romana.

Mercato Centrale Roma Pizza

La pizza de Pier Daniele Seu, hecha en horno de leña, es fina, pero tiene borde gordo, es crujiente –nos contó el pizzero que gracias a dejarla en “boccaforno”, el borde del horno, al final de la cocción– pero esponjosa. ¿Qué más se puede pedir? Ah, sí, también resulta muy ligera, ¡lo cual puede ser malo, porque querrás comerte una más!

Mercato Centrale Roma Pizza Amatriciana

Hay dos escuelas más en cuanto a pizzas: sabores clásicos y sabores más originales. Pier Daniele Seu tiene siempre unos clásicos: margarita, marinara y capricciosa. Pero también innova mucho. Nosotros probamos la margarita y nos encantó, pero la que nos conquistó fue la amatriciana: sí, tomate, guanciale crujiente y lascas de queso pecorino. ¡Cómo estaba aquello, madre mía! Una de las pizzas más buenas que hemos comido en nuestra vida sin lugar a dudas. Un plus “ecológico” para este puesto: la pizza se sirve en una piedra, con lo cual no hay materiales de un solo uso. Precio: 10 €.

Los tonnarelli cacio e pepe de Egidio Michelis

OK, en Italia no solo se come pizza y pasta, hay muchísimo más –cuando hablamos de los platos típicos de la gastronomía italiana lo dejamos muy claro–, pero, por supuesto, no puede dejar de haber pizza y pasta. Así que, si ya hemos hablado de pizza… toca hablar de pasta.

Mercato Centrale Roma Pasta Carbonara

El puesto de pasta fresca del Mercato Centrale Roma está en manos de la familia Michelis. Una familia que lleva un siglo nada menos dedicándose a este negocio. Si tienes cocina en Roma, como tuvimos nosotros, o pasas aquí el último día de tu viaje justo antes de volver, puedes comprar pasta fresca para cocinarla en tu casa. ¡Está de muerte! Pero, si no, que no cunda el pánico, también puedes comprarla hecha… y con una salsa típica romana, que para eso estás en la capital italiana.

Mercato Centrale Roma Tonnarelli Cacio Pepe

Las recetas varían según el día, pero hay tres “fijas”: maccheroni alla carbonara, maccheroni all’amatriciana y tonnarelli cacio e pepe. Nosotros probamos la carbonara –si no lo sabes ya, no, la de verdad no lleva nata– y los tonnarelli cacio e pepe. Ambos nos gustaron mucho, pero nos decantamos por estos últimos. La consistencia de los tonnarelli –unos “espaguetis gordos”–, la cremosidad del queso, el toque picante de la pimienta… lo dejo ya que estoy salivando. El plus ecológico de este puesto: platos y cubiertos biodegradables. Precio: 9 €.

El trapizzino de trippa alla romana de Stefano Callegari

Y ahora le toca al turno a uno de nuestros favoritos entre los favoritos: el invento del siglo, el trapizzino de Stefano Callegari. ¿Que qué es un trapizzino? Un trozo de pizza blanca en forma de triángulo, crujiente por fuera y “mullidita” por dentro, que se abre en dos y al que le echan diferentes rellenos, muchos de platos típicos romanos. La palabra “trapizzino” es una mezcla entre tramezzino, el sándwich triangular italiano, y pizza.

Mercato Centrale Roma Trapizzino Duo

El trapizzino no ha nacido aquí, sino en el barrio romano de Testaccio, y hay más sitios en la ciudad donde probarlo, nosotros también fuimos a Trastevere, por ejemplo. La verdad es que ha tenido éxitazo entre los romanos y tenemos muy claro el porqué. Los rellenos van cambiando cada día, aunque hay unos que siempre están, como el de pollo alla cacciatora, un plato de pollo típico de Roma. Lo probamos y estaba riquísimo, así como el albóndigas con salsa de tomate y el de parmigiana di melanzane. Pero el favorito de JAAC fue el de trippa alla romana –yo no soy muy de callos, así que me quedo con el pollo–.

Mercato Centrale Roma Trapizzino Trippa

El lema de Stefano Callegari es “grazie nonna!” porque dice que sus recetas se inspiran en su abuela. Pues, no podemos más que darle las gracias nosotros también a la abuela de Stefano Callegari. Se come todo menos la servilleta, de lo más ecológico. Precio: 4 €.

La pasta fritta all’amatriciana de Martino Bellincampi

Volviendo a los platos típicos de Roma, uno de los más clásicos es el supplì alla romana, una especie de gran croqueta rellena de arroz con tomate, carne picada y mozzarella. Lo probamos en unos cuantos sitios en Roma y, sorpresa sorpresa, uno de los mejores fue, de nuevo, en el Mercato Centrale. El empanado crujiente y nada aceitoso, el arroz en su punto y el relleno generoso.

Mercato Centrale Roma Pasta Frita

Pero también queríamos probar algo diferente. Y ahí estaban esos bucatini all’amatriciana fritos llamándonos. La verdad es que yo tenía mis dudas: algo un poco pesado como la pasta all’amatriciana, además empanado… eso podía ser una bomba. Pues una bomba es, pero de placer. Y no sé cómo, consiguen que la pasta quede al dente. Desde luego no es algo ligero, pero no se hace nada pesado como creía. Parece que lo que dice Martino Bellincampi, que “se puede freír todo, solo hay que encontrar la envoltura adecuada” es verdad. Precio: 3,5€ la pasta, 2 € el supplì.

Mercato Centrale Roma Suppli

Los carciofi alla romana de Alessandro Conti

También hay delicias menos calóricas en la cocina típica romana. Seguro que no sabías que las alcachofas de Roma son famosas en toda Italia. Pues, si pasas por Roma desde mitad del invierno hasta finales de primavera, entenderás el porqué. Hay dos formas de hacerlas: “alla romana”, guisadas, o “alla giudia”, fritas. Mis favoritas son las primeras, los carciofi alla romana. Y los de Alessandro Conti, el propietario de una tienda de fruta y verdura de toda la vida en el mercado de Campo de’ Fiori, estaban para chuparse los dedos.

Mercato Centrale Roma Alcachofa Romana

JAAC no come verduras, así que no puede dar su opinión –a mí me pasa lo mismo con la trippa–, aunque también alucinó al ver con qué maña, y rapidez, limpiaban las alcachofas en el mismo puesto antes de prepararlas, “capare i carciofi” es todo un arte. Precio: 4 €.

El helado artesano de Luca Veralli: Cremilla

Todos los que nos conocen saben que somos golosos. Y hay dos cosas que no nos cansamos de catar, buscando siempre nuevos lugares y recomendaciones. Hablamos del chocolate con churros en España y del helado artesano en Italia, ¡el gelato nos pierde! Hasta fuimos al museo del gelato en Bolonia –además de pasar más de una vez por las mejores heladerías de Bologna–. Pues, una vez más, uno de los mejores helados de Roma, y puede que el mejor –sin duda a la altura de otros de nuestros favoritos, La Romana y Giolitti– lo encontramos en el Mercato Centrale. Es el helado de Cremilla.

Mercato Centrale Roma Helados

Ingredientes 100% naturales y de máxima calidad, una cremosidad perfecta y sabores originales para chuparse los dedos. Nuestro favorito: el biscotto di Cremilla, preparado con trocitos de galletas de cacao y crema de chocolate. ¡Quiero uno ya! Ah, no te olvides de pedir chocolate para el fondo de tu cucurucho y nata –también de sabores, como café– para darle su toque final. Precio (mediano con tres sabores): 3 €.

Más postres… ¡y un espresso!

A pesar de ser tan heladeros, también nos gustan otros dulces. Probamos unos cuantos más en el Mercato Centrale en nuestros días en Roma. Nuestra mención especial va para dos de ellos.

El primero, los cannoli de Carmelo Pannocchietti. El cannolo, ese tubito de masa frita relleno de una crema a base de ricotta, es otra de nuestras perdiciones, y nos ha acompañado en todos nuestros viajes a Sicilia. Fuera de la isla es muy complicado verlo rellenar en el momento, hecho fundamental para que quede crujiente como debe. Pues aquí lo hacen.

Mercato Centrale Roma Profiteroles

La segunda mención especial va para los profiteroles de los romanísimos fratelli De Bellis –por cierto, uno de los hermanos, Andrea, trabajó con Ferran Adrià–. También probamos más “golosidades” en su puesto, pero esa es nuestra favorita.

Mercato Centrale Roma Publico

Y, para cerrar, un espresso de los italianos de verdad en la Caffetteria. Y luego, a hacer dieta para volver, porque sí, ya hemos caído en la espiral.

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Comentarios

  • 21 mayo, 2019 a las 16:27

    Hola, cómo estáis?
    Con lo buena que es la comida italiana, no sólo la pasta, y en un mercado como éste, que debe tener de todo, tuvisteis que flipar.

    Ya sólo ese mercado es para considerarlo como un tour.
    Felicidades por el post.

    • 23 mayo, 2019 a las 10:23

      ¡Hola, José! Sí, sin duda estuvimos flipando con la comida, ¡todo riquísimo!