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Sucre y Potosí, ciudades coloniales de Bolivia

  

En Colombia habíamos visitado muchas ciudades coloniales: empezando por Santa Marta al norte y acabando por Popayan al sur, sin olvidar Cartagena de Indias, Mompox, Barichara o Villa de Leyva. Pero desde entonces las ciudades coloniales se habían espaciado mucho en el tiempo. En La Paz casi no hay rastros de ese pasado pero en Bolivia todavía nos quedaban Sucre y Potosí.

Potosi Casa Moneda Patio Mascaron Salto

Sucre, la capital de Bolivia

Mucha gente piensa que La Paz es la capital del país. Están equivocados. La capital de Bolivia es Sucre. Aunque hay que decir que sólo nominalmente, porque todos los órganos de gobierno, y el propio presidente, están en La Paz. Según nos explicaron –aunque fue una guía paceña– la constitución que proclamaba la independencia nombraba a Sucre como capital del país en honor a Antonio José de Sucre, héroe de la independencia. Pero esa ciudad no existía como tal. Siempre según la guía, la ciudad tomó el nombre de La Ilustre y Heroica Sucre después –antes era Chuquisaca– para ser considerada, a partir de ese momento, como la semilla de Bolivia. De todas formas Choquechaca, el primer nombre de la ciudad, ya fue capital en su momento de la nación de los charcas que tenían autonomía propia frente a los incas.

Sucre Plaza 25 Mayo

Lo primero que nos llamó la atención de Sucre nada más llegar fue la cantidad de cables que había en sus calles. Al estar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, pensábamos que se habrían soterrado, al menos en el centro histórico. Pues no. Todas las fachadas de la ciudad están tapadas por complejas marañas de cables que no hacen más que afearla. Por eso, y porque nos lo recomendaron bastante, decidimos subir al mirador de la Recoleta para ver sus tejados de barro rojo. La vista merece la pena, pero atentos que la subida es dura desde la Plaza 25 de Mayo –antigua Plaza de Armas– y si el Sol decide subir con vosotros más vale que llevéis agua. Pero que un día el Sol pegara con justicia y nos obligara a ponernos protector no impidió que al día siguiente se desatara el diluvio universal en la ciudad.

Sucre Vista Panorama Mirador Recoleta

Si sois capaces de abstraeros del cableado, disfrutaréis de los edificios coloniales del centro histórico y de algunas iglesias que os trasladarán al momento en que Sucre controlaba lo que hoy es Paraguay, el sureste de Perú, el norte de Chile y Argentina… que se dice pronto.

Sucre Cableado Calles

Potosí

Si salimos con tormenta de Sucre tenemos que decir que durante todo el trayecto hasta Potosí el agua nos acompañó. Con las prisas de montar en el micro que nos llevara al centro desde la estación de servicio en el que para el bus –la terminal está bastante alejada– bajo la lluvia, fue en Potosí donde perdimos el segundo bidón de agua del viaje… Las prisas nunca son buenas. El comienzo no había sido bueno pero la ciudad se encargó de hacernos olvidar ese mal momento con dos atracciones de excepción y muchos paseos por su centro, en este caso sin decoración navideña, aunque estaban en ello.

Potosi Calle Vendedora

Potosí son dos ciudades en una. La famosa es su centro histórico, colonial, con su típica forma de damero, donde vivían los españoles desde la fundación en 1545. La otra se extiende a las faldas del Cerro Rico, allí vivía la población indígena y es allí donde siguen viviendo los mineros. La importancia de la minería es tal que, según una de las posibles explicaciones, el nombre mismo de la ciudad proviene de ella… Los incas descubrieron la presencia de plata en el cerro y trataron de extraerla. Al comenzar a trabajar se oyó en estruendo que hizo temblar la montaña. Cuando se lo contaron al inca utilizaron la palabra Potojsi que significa “dio un gran estruendo”… Desistieron en su empeño para no molestar a la Pachamama y le dieron al cerro el nombre de Orcko Potojsi, que después los conquistadores adoptaron como nombre para la ciudad, mientras que el cerro quedó como Cerro Rico.

Las minas de Potosí, el Cerro Rico

La vida en las minas de Potosí ha cambiado “poco” en los últimos cinco siglos: los mineros no tienen salario mínimo, ni jubilación, ni vacaciones, ni seguro médico… sólo obtienen un porcentaje de lo que extraen. Las cooperativas se han convertido en los nuevos “conquistadores” y obtienen un 50% del beneficio del mineral extraído –que puede llegar al 70% si le proporcionan los materiales: casco, pico, dinamita, etc., a los mineros–. Cercano a la esclavitud: 12 horas de trabajo continuadas, sin poder comer debido al polvo en el aire, mascando coca para quitar el hambre y mantenerse activo. Cuando las vetas lo permiten trabajan con martillos de aire comprimido, pero cuando la calidad, el espacio, o la propia veta no son suficientes, se hace con pico y martillo.

Potosi Interior Mina Cerro Rico Minero Picando

El Cerro Rico de Potosí sigue tan “vivo” como entonces. Son 182 las minas que siguen en activo con un número de mineros que oscila entre 18.000 y 19.000 –la caída del precio de la plata ha hecho que el número baje–, aunque indirectamente casi tres cuartas partes de la población depende de ellas. Pero ¿cuánta plata queda en el Cerro Rico? Poca, por no decir que casi nada. Según nos contó Willy –nuestro guía de Marco Polo– se obtienen de 10 a 15 gramos de plata por tonelada de roca extraída, mientras que en la época de la colonia de cada tonelada 800 kg eran de plata pura –los diez primeros años no fue necesario ni excavar–. Pero el “sueldo” que se consigue es mayor que el de cualquier dependiente de tienda. La situación ha cambiado en los últimos 12 años. Fue entonces cuando llegaron los primeros turistas. No había medidas de seguridad –ahora se entra con mono, casco y botas que entrega la agencia–, se utilizaban lámparas de carburo y se subía en los transportes de los mineros.

Potosi Entrada Mina Matco Polo

Las tradiciones siguen presentes en el Cerro Rico de Potosí. A la entrada de las minas se sigue derramando sangre de llama en agosto –mes de la Pachamama, o madre tierra– y dentro de los túneles se encuentran imágenes del “diablo”. En realidad es el tiui, el amigo especial. Los cuernos hacen pensar en el diablo, mientras que el pene recuerda la fuerza, la riqueza, la fertilidad… y, obviamente, el machismo imperante en la mina. Tanto es así que ninguna mujer puede entrar –sólo las turistas– para evitar despertar los celos de la Pachamama.

Potosi Interior Mina Cerro Rico Minero Tiui

La casa de la moneda de Potosí

Si del Cerro Rico se extraía la plata, en la Casa de la Moneda de Potosí se utilizaba. La que se visita hoy en día, convertida en museo, es la segunda de las construidas en la ciudad y funcionó desde 1773 hasta 1951 –acuñando monedas para España, las Provincias Unidas del Río de La Plata y la República de Bolivia–. Conocida como el Escorial de Sudamérica se trata de la construcción civil más grande de la época colonial. Aquí descubrimos una curiosidad que nos dejó con la boca abierta, a nosotros y a los turistas bolivianos que nos acompañaban en la visita: las actuales monedas de Bolivia se acuñan en Chile.

Potosi Casa Moneda Laminadora

Hornos en donde se calentaba la plata a base de fuego y laminadoras movidas por mulas –cada año más de 50.000 mulas pasaban por sus sótanos, ya que sólo sobrevivían durante seis meses a las duras condiciones: cambio de temperatura, altura y tremendo ruido–, son las huellas de la antigua forma de acuñar monedas. También hay maquinaria más moderna, la última prácticamente sin usar. Si las mulas morían rápido, los trabajadores tampoco vivían muy bien. Los esclavos negros no soportaban las condiciones y fueron sustituidos por prisioneros indígenas y españoles –convictos–.

Potosi Casa Moneda Hornos

Si recorrer los patios y la historia del imponente edificio no fuera suficiente, ver su museo completa la visita. Es aquí donde se encuentra el cuadro de La Virgen del Cerro, con el sincretismo entre religión andina –la Pachamama, el Sol y la Luna– y catolicismo. El cuadro es anónimo como muchos otros, los indígenas copiaban cuadros europeos, con lo que no podían firmar; en otros casos no sabían escribir; o no les permitían hacerlo al no ser católicos.

Potosi Cerro Rico

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5 comentarios

  1. EDGAR
    16 mayo, 2014 en 22:49 — Responder

    ME GUSTAAAAAA

  2. EDGAR
    16 mayo, 2014 en 22:50 — Responder

    UNA CIUDAD MUY COLONIAL Y BONIT ME GUSTA LO
    VISITARE

    • 17 mayo, 2014 en 06:31 — Responder

      Me alegro, espero que puedas visitar ambas pronto, gracias por leernos,

  3. 1 septiembre, 2014 en 17:01 — Responder

    Hola chicos, saludos desde Potosí, me alegro por la información que ponen de Potosí, a y como verán nuestra WEB cambio, un abrazo desde Potosí.

    • 2 septiembre, 2014 en 09:55 — Responder

      Muchas gracias Wily, ya cambiamos el link 🙂
      ¡Un abrazo!

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