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El puente colgante de Carrick-a-Rede: historia, salmones y adrenalina

Durante más de 350 años, los pescadores construían cada temporada un puente de cuerda para acceder a la isla Carrick-a-Rede y a los mejores lugares para capturar al salmón en su migración. Hoy en día, el puente colgante de Carrick-a-Rede se ha convertido en una atracción turística más en la ruta de la calzada de Irlanda del Norte.

Un día después de nuestra “aventura” en el sendero de los Gobbins, Irlanda del Norte nos volvía a proponer una experiencia llena de adrenalina. ¿Sería de verdad tan “intensa” o nos volvería a dejar con la sensación de que se utilizaba el peligro como reclamo sin necesidad? Las expectativas eran altas: un puente de cuerda suspendido a 30 metros de altura sobre las aguas del mar de Irlanda del Norte. A lo mejor, esta vez habría adrenalina de verdad…

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La isla Carrick-a-Rede, en Irlanda del Norte

El nombre de Carrick-a-Rede parece proceder del gaélico escocés Carraig-a-Rade que significa literalmente “roca en el camino”. ¿Cuál puede ser el camino que se vea interrumpido por esta isla volcánica? El del salmón atlántico en su migración hacia los ríos en que nacieron –como el Bush o el Bann– desde los comederos del norte.

El origen del nombre de la isla, demuestra la importancia que tiene salmón en esta zona de Irlanda del Norte. Bueno, la importancia que tuvo. A principios del siglo XIX había 82 pescadores, 21 pescadores de salmón y 10 portadores de pescado entre los habitantes del municipio de Ballintoy, que incluye Carrick-a-Rede y Larrybane donde también se pescaba.

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El puente colgante de Carrick-a-Rede

Cuando llegas frente a ese trozo de cuerda colgante entre la costa del norte de Irlanda y la isla de Carrick-a-Rede, lo primero que te preguntas es: “¿había necesidad?”. No sufro de vértigo ni soy particularmente “miedoso”, pero es imposible pensar en lo que tiene que balancearse aquello con las tormentas de esa zona.

Es el momento de conocer dos datos importantes. El primero, que el puente se construía –¿se construye, se “monta”, se “teje” o se “crea” un puente de cuerda?– cada primavera y que, al final de la temporada migratoria del salmón, se desmontaba y guardaba hasta el año siguiente. De esa forma no tenía que hacer frente a las grandes tormentas que, como habíamos visto el día anterior en los Gobbins, eran capaces de hacer estragos incluso en puentes de hierro y cemento.

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El segundo es que, a diferencia del sendero de los Gobbins, el puente de cuerda de Carrick-a-Rede no se creó como atracción turística. Era la forma más sencilla para los pescadores de acceder a los mejores puntos para la captura del salmón –el primero se construyó en 1755–. El pez no pasa por el estrecho de unos veinte metros de anchura, sino que lo hace al norte de la isla. Hasta allí tenían que llegar y por el puente –que por aquél entonces sólo tenía un pasamanos– era mucho más rápido que en barca.

El fin del salmón y el principio del turista

La pesca del salmón, que había sido la principal actividad de la zona –junto con las canteras de pizarra– desde principios del siglo XVII, tuvo su última temporada en 2002. El salmón atlántico se declaró en peligro de extinción y se prohibió su captura.

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La isla Carrick-a-Rede ya tenía dos certificaciones de área protegida: zona de protección especial (SPA, las siglas en inglés ) y de especial interés científico (ASSI), y, como desde el principio de los tiempos, unos paisajes increíbles.

¿Y si cambiamos las decenas de pescadores por miles de turistas?”. Algo así debieron pensar y ahora es la National Trust, la organización que se encarga de éste y otros lugares turísticos de Irlanda del Norte, la que contrata a especialistas de cuerdas cada primavera para montar el puente colgante.

La experiencia de cruzar el puente de cuerda de Carrick-a-Rede

El día estaba tranquilo, el cielo de un azul como uno no espera en Irlanda –aunque ya el año anterior habíamos comprobado que no siempre llueve en la isla verde–, el agua del mar de un precioso turquesa… Pero hacía algo de viento. Poca cosa según nos dijeron para lo habitual. Poca cosa, pero que nos hacía tener algo de preocupación respecto a lo de cruzar un puente colgante.

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Eso era lo que íbamos pensando en el kilómetro de paseo que hay desde la zona de aparcamiento y recepción hasta el propio puente. Pensando pero poniendo atención a dónde pisábamos porque los escalones son escarpados y el rocío de la mañana deja zonas resbaladizas.

Allí estaba. Una fina línea que unía dos masas de rocas gigantes. ¿Seguridad? Poca. La cosa fue cambiando conforme nos íbamos acercando. La línea cobraba presencia, las “puertas” a ambos lados del puente se veían bien clavadas, el personal del parque controlaba los dos extremos… Aquí no hay cascos ni charlas de seguridad. Aquí hay una persona que controla que nunca haya más de ocho turistas en el puente al mismo tiempo y que te dice que camines tranquilo y sin paradas. Ah, y que evites volver atrás.

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Emocionante. Ver el agua agitada –poco, ya he dicho que era un día tranquilo– treinta metros más abajo por entre los listones de madera del puente es una experiencia. Corta, porque son unos veinte metros y no debes pararte en el camino. ¿Peligrosa? No, y en un día tan bonito menos.

Carrick-a-Rede Island: flora y fauna

Atención, que no llega uno hasta allí sólo para cruzar el puente y dar la vuelta. Bueno, al menos nosotros no. Al otro lado del puente está la isla Carrick-a-Rede con su flora y su fauna. No somos botánicos ni zoólogos ni birdwatchers así que, más allá de que las flores, el paisaje y las aves que vimos nos hicieron pasear por la isla durante casi tres cuartos de hora disfrutando de su vista, poco podemos decir.

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Una cosa sí que podemos advertir: no busques frailecillos. Durante siglos hubo una gran colonia en Sheep Island –la isla hacia el oeste, casi frente al aparcamiento– pero se extinguieron en el año 2000. ¿La culpa? Del hombre, como casi siempre. No porque los cazaran, que también lo hicieron para comerlos durante siglos, sino porque en alguna de las barcas que llegaron a la isla había polizones: ratas. A pesar de los intentos de la National Trust de acabar con ellas desde los años 1970, fueron las ratas las que acabaron con las crías de frailecillo que dejaron de aparecer por la isla.

El paisaje de la costa norte de Irlanda

El camino desde la taquilla hasta el puente colgante permite disfrutar de la costa y de sus acantilados, pero la isla siempre está en la misma posición. Cuando vuelvas de Carrick-a-Rede, gira hacia la izquierda, hacia el punto panorámico, para ver el puente y la isla desde el otro ángulo.

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Si has atrevido a cruzar el puente colgante, además de mirar a la inmensidad del océano y buscar algún salmón al norte de Carrick-a-Rede, no dejes de girarte hacia Irlanda y admirar los acantilados blancos de esta zona.

Cómo llegar a Carrick-a-Rede

Si no eres un salmón atlántico que nada siguiendo la costa irlandesa, tendrás que llegar por tierra. La ruta de la calzada de Irlanda del Norte que une Belfast con Derry es la vía de comunicación perfecta si vas en coche –aquí puedes ver precios de alquiler de coche en Irlanda del Norte– y el aparcamiento es gratuito. Está justo a medio camino, a poco más de una hora y cuarto de Belfast y a la misma cantidad de tiempo desde Derry.

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También puedes llegar en autobús: desde Belfast los Ulsterbus 252 y 256 y desde Coleraine con el Ulsterbus 172. O a pie por el North Antrim Coastal Path, unos 11 kilómetros desde Giant’s Causeway y menos de 2,5 kilómetros desde el puerto de Ballintoy –Lordsport o Puerto Noble, el puerto de Pyke de Juego de Tronos–. La bicicleta es otra opción, aunque no para mí.

Información práctica del puente colgante de Carrick-a-Rede: horarios, precios, etc

El puente abre todos los días, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, desde primavera hasta finales de septiembre entre las 9.30 y las 18.00-19.00 según la hora de la puesta de sol. En cualquier caso, lo mejor es comprobarlo en la página oficial de la National Trust antes de ir. La entrada cuesta 7 libras, unos 8,25 euros.

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Sentirse pescador a mediados del siglo XVIII al tiempo que cruzas un puente de cuerda a 30 metros sobre el mar… eso es la experiencia Carrick-a-Rede.

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Comentarios

  • Maria Àngels
    27 mayo, 2018 a las 14:06

    Holaaa!! Estamos organizando nuestro viaje para este verano a Irlanda, y nos apetecía un montón visitar este paraje idílico. Sabes si hay alguna excursión desde Dublín?

    Mil gracias, el blog nos esta ayudando muchiiiiisssimo 😉

    Saludos

    • 28 mayo, 2018 a las 12:52

      Hola Maria Àngels y bienvenida al blog 🙂
      Hay excursiones para visitar Carrick-a-Rede desde Belfast (incluyendo la calzada del gigante), aquí puedes ver los precios. Desde Dublín, la única opción que hemos encontrado es una excursión de dos días que incluye, además del puente, Belfast, Derry, algunos escenarios de Juego de Tronos y la calzada del gigante, aquí puedes ver los precios.
      Esperamos que disfrutéis muchísimo de Irlanda (nosotros acabamos de volver de Dublín 😉 )

      Por cierto, si el blog te ha sido útil, en este viaje a Irlanda o en cualquier otro nos harías un gran favor si reservaras tus hoteles en Booking a través de este enlace; tus alquileres de coche en Rentalcars a través de este enlace; el seguro de viaje con IATI a través de este enlace (además con un 5% de descuento); los tours en español con Civitatis a través de este enlace; vuelos con Skyscanner en este enlace; y guías de viaje o cualquier cosa en Amazon a través de este enlace. A ti te costará lo mismo (de hecho con IATI hay descuento) y nos ayudarás a mantener el blog. ¡Muchas gracias!