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Viviendo San Petersburgo

En 2007 realizamos nuestro primer viaje por libre fuera del mal llamado “primer mundo”. Habíamos pasado por Marruecos y Egipto, con tour, y el año anterior, ya por nuestra cuenta, recorrimos Japón. Todavía teníamos muy poca experiencia: pensábamos que siempre encontraríamos a alguien que hablara inglés –a pesar de que ya en Japón había sido complicado–, que los precios de las entradas serían iguales para todo el mundo, que los autobuses serían de compañías oficiales, que habría persianas más allá de los Pirineos…

Éramos unos ingenuos y así, ingenuos, queremos mostrarnos con el resumen del viaje por San Petersburgo que escribimos en directo. Ahora sería diferente: no nos sorprenderían la mitad de las cosas, aprenderíamos alguna palabra más en ruso, nos acercaríamos más a la cultura local y seguro que nos tratarían mejor… ¡Ah! y sacaríamos mejores fotos.

Aquí va el diario, como lo escribí en 2007, y con alguna pequeña nota…

Lo que te puede pasar en San Petersburgo

Volamos a San Petesburgo desde Berlín. Te comprueban el pasaporte varias veces antes de dejarte siquiera facturar. Luego te lo vuelven a comprobar antes de dejarte subir al avión. Y te lo vuelven a mirar cuando llegas a San Petersburgo antes de dejarte coger el equipaje. Que no se diga que no hay seguridad. Pisamos el suelo ruso.

Rusia San Petersburgo Fiesta Noches Blancas

Al salir de la estación ya te das cuenta de que no estás en Europa, no sé, se nota distinto. En el autobús para ir al centro nadie habla nada de inglés –aunque aquí todavía parecían agradables–. El billete te lo cobran después, tú primero monta y luego ya se acercará alguien donde estés para cobrarte, y te cobran por el equipaje. Antes de llegar al metro pasamos por un monumento a los héroes de la Segunda Guerra Mundial que deja el cementerio ruso de Berlín a la altura de una maqueta de Tente. Debajo de las estatuas hay una sala muy grande con vitrinas con cosas de la guerra, proyecciones de películas, símbolos comunistas…

Rusia San Petersburgo Monumento Sitio Stalingrado

Rusia San Petersburgo Monumento Sitio Stalingrado

El metro, pues el de Moscú será la caña, pero éste no se queda atrás, con sus escaleras mecánicas súper-inclinadas. Bueno, sólo una cada vez, nada de varios tramos de escaleras para llegar al andén. ¿Para qué? si puedes poner una enorme y con una inclinación del quince. Y nada de escaleras fijas, cuatro mecánicas –dos encendidas, una para subir y una para bajar– y una señora controlando cada tramo para ver si enciende alguna más o se estropea o algo. Mucha gente en cada estación y todas mujeres, los hombres parece que no trabajan, son todos militares.

Rusia San Petersburgo Metro

Nada más llegar al albergue nos fuimos a comprar el billete de tren para Moscú, en el albergue te cobraban bastante y se suponía que el sitio estaba a cinco minutos andando, había que intentarlo. Fuimos a un edificio en el que se vendían los billetes, no a la estación directamente. Hay como 50 taquillas con su correspondiente taquillera, todas mujeres. Pero cada taquilla tiene su propia cola, nada de un numerito y tal. No todas las taquillas son iguales, tienes que acertar la que corresponde. Y cada hora y media tienen una pausa de 15 minutos –tienen escritos los horarios para que sepas cuando se va a ir y te va a dejar allí esperando–, ya puede haber una cola que de la vuelta al edificio, ellas cierran y se van. Vuelven a los 15 minutos con suerte, porque suelen estar más tiempo fuera. Después de casi dos horas haciendo cola¡QUÉ PAÍS!, menos mal que nos habían dicho que había una taquilla en la que hablaban inglés–, nos dice la taquillera que no hay plazas para ningún tren en la noche que nosotros queremos, que están todos llenos. La primera en la frente.

Rusia San Petersburgo Hermitage

Volvemos al albergue a prenderle fuego, porque llevábamos un mes queriendo comprar el billete y nos decían que no habría problema, que había muchos trenes y que lo podíamos comprar cuando llegáramos. Después de muchas llamadas, nos encuentran otro tren a las 6:45 de la mañana, así que hay que quedarse a dormir una noche más en el albergue, vale no hay problema.

Rusia San Petersburgo Panorama Catedral Puesta Sol

Luego:

  • Hermitage, el museo más conocido de San Petersburgo, obras de arte de todo el mundo: esculturas, pinturas, cerámicas,… de todas las épocas. Pero un caos de organización, la cola para sacar las entradas –gratis si eres estudiante– tapa los accesos al museo, la gente se mete por cualquier parte, Rusia…
  • Peterhof, una especie de gigantesca Granja de San Ildefonso con sus fuentes,
  • Pushkin, con el palacio de Catalina y el salón del Ámbar –reconstruido por la compañía del gas alemana, que los nazis se lo llevaron y nunca más se ha vuelto a saber nada del original–,
  • La catedral –estilo europeo, todo en San Petesburgo tiene estilo europeo– con su campanario que tenía una vista increíble de la ciudad,
  • La fortaleza de San Pedro y San Pablo con las tumbas de los zares en el interior de la catedral,
  • La iglesia del Salvador sobre la sangre derramada, la única con cúpulas bulbosas,
  • Los puentes que se abren a las dos de la mañana para que pasen los barcos y que se monta una fiesta increíble,

¡Ah! y qué con las Noches Blancas: a las dos de la mañana todavía no se ha puesto el sol del todo y para las tres ya está saliendo otra vez. El concepto de persiana no ha llegado tan al norte, allí cortinita fina. Menos mal que para dormir nunca hemos tenido problemas. Con la llegada de estas fechas también parece que se acaba el curso escolar o similar y que los estudiantes hacen fiestas. Van ellos y ellas muy monos, disfrazados de pingüinos y de princesas –con vestidos de gasas y vuelo al más puro estilo Sissi–, con una banda de miss fiesta del pueblo 2007 y bebiendo todo el tiempo.

Rusia San Petersburgo Fiesta Vestidos

Moverse en San Petersburgo no fue muy complicado, cogimos un ferry a Peterhof, un autobús a Pushkin –extraño concepto de autobuses, son furgonetas con asientos y parece un rollo bastante particular, nada regulado, cada una de un color, forma, tamaño… [¡Qué poco habíamos viajado!… Esta manera de moverse entre ciudades es la tónica general en el mundo]– , incluso un autobús dentro de San Petesburgo. Lo del metro estaba descontado, aunque está todo escrito en cirílico. Bueno, todo, lo poco que hay escrito, porque en los andenes no pone claramente en ningún sitio el nombre de la estación y hay que ir contando paradas para saber cuándo bajar. Pero al menos, en San Petesburgo hay oficina de turismo, al ladito del Hermitage. El tema de los precios de las entradas también tiene miga, para los extranjeros todo cuesta como el doble o más que para los locales, incluso las audioguías son más caras [Todavía nos sorprendían estas cosas que luego hemos visto en medio mundo…].

Rusia Peterhof Fuente Principal Sanson

A Pushkin tuvimos que ir dos días porque el primero estaba cerrado, había una fiesta esa noche en el palacio. Los grupos entraban y un vendedor de acuarelas que estaba por allí nos dijo que pagando 1.200 rublos por cabeza nos podía meter –la entrada eran unos 500–. Es curioso su sistema: te cobran por entrar en el parque y luego te cobran por entrar en el palacio. En Peterhof tenían la misma política: te cobraban en cuanto bajabas del barco para dejarte entrar en los jardines con las fuentes y luego si querías entrar al palacio tenías que pagar otra vez y más si querías entrar con la cámara. El segundo día, llegamos a las 10:15 –el palacio abría a las 10:00– y hasta casi las 13:00 no pudimos pasar. Tres horas haciendo cola al sol y venga a colarse rusos por todas partes. ¡Son odiosos! no saben lo que es respetar una fila ni nada parecido. Tuvimos nuestra primera discusión en «ruso»: tú dime lo que quieras que yo te diré lo que me dé la gana, no nos vamos a entender de ninguna manera.

Rusia Pushkin Palacio Catalina Salon Ambar

Último día, tenemos que coger el tren a las 6:45. Nos dicen, en el albergue, que no podemos quedarnos, que hubo un error y que la habitación estaba ya reservada para otros. Lo sienten mucho, pero nos tenemos que ir –aparte del hecho de que el albergue era malo, pero malo con avaricia–. Llega la jefa, la que nos dijo que podríamos comprar el billete allí sin problemas. Nos dice que en Rusia los viajes hay que organizarlos con 72 horas de margen, que si no podemos salir otro día para Moscú. Que puede que todavía queden billetes si queremos coger el nocturno, que allí se ponen a la venta un porcentaje de billetes una semana antes, otros pocos 72 horas antes y siempre se dejan algunos para el mismo día. Ya tenemos –y hemos pagado– el de las 6:45, no queremos más líos, cogeremos ese… Nos ofrece cambiar a un «hotel» por el mismo precio para esa noche. Lo aceptamos.

Rusia San Petersburgo Iglesia Salvador Sangre Derramada

El «hotel» no tiene ni cartel, ni nombre, ni nada. Las habitaciones son más grandes pero también muy viejas y nos llevan hasta allí –sólo hay que cruzar la calle– dos tipos distintos. Uno nos recoge en el albergue y nos lleva hasta la mitad de la calle. Allí nos deja con una chica que nos lleva hasta la puerta del edificio y nos dice que subamos al cuarto piso. Pero bueno, es mejor que el albergue y allí que pasamos la última noche.

Rusia San Petersburgo Puente Abierto

Una de las noches de San Petersburgo fuimos a cenar a un restaurante que aconsejaba la guía, un georgiano. Nos costó bastante encontrarlo porque no estaba para nada en la zona turística. De hecho no parecía que hubiera muchos turistas allí dentro. Cuando llegamos no se veía el interior y pensamos que nos habíamos equivocado –tampoco había cartel–. Después de dar unas vueltas, al acercarnos a las ventanas vimos que sí había gente. Fuimos a la puerta y antes de llegar nos abrió el de seguridad que tenía tres monitores con cámaras fuera. Nos había estado viendo todo el tiempo dar vueltas y no había valido abrir. Le preguntamos si tenían carta en inglésel cirílico puede estar bien para bajarse en una estación de metro, pero para pedir comida…– y que si se puede pagar con tarjeta. Respuesta afirmativa a las dos preguntas: vamos para dentro.

Rusia San Petersburgo Hermitage Rio Neva

Comimos muy bien, de salir rodando por menos de 50 euros con espectáculo incluido –unos cantando y bailando con los trajes típicos– [¡Y pagar 50 euros en 2007 nos parecía barato!]. Y eso que agua sin gas sólo había Evian de 25 cl y cada botellita ¡costaba 100 rublos!, ¡más de 3 euros!.

Rusia San Petersburgo Fuente Rio Neva

El viaje continuó hacia Moscú… pero eso os lo contaremos otro día.

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Comentarios

  • Marcos Sedantes
    4 marzo, 2016 a las 13:08

    Una basura de articulo con comentarios despectivos por parte de unos viajeros de tres al cuarto que no ven mas alla de su nariz y lo que les ha contado la telebasura occidental. De pena

    • 4 marzo, 2016 a las 17:43

      Hola Marcos y bienvenido al blog,
      Agradezco mucho tu comentario pero lamento que no hayas leído con calma el principio de la entrada en el que explicamos que fue uno de nuestros primeros viajes y que estamos seguros de que, años después, todo habría sido diferente. Como explico en los primeros párrafos es una transcripción literal del diario de viaje que escribí estando allí.
      No te voy a negar que, en aquel momento (y puede que ahora también), no viéramos más allá de nuestras narices. No sabíamos una palabra de ruso y puede que de ahí viniera la sensación de frialdad que sentimos (aunque no somos los únicos que la hemos tenido y algunos ya llevaban unas cuantas decenas de miles de kilómetros para cuando visitaron San Petersburgo). Lo que sí te puedo asegurar es que no fue la «telebasura occidental» la que nos hizo pensar que no éramos bienvenidos como turistas o que las cosas no funcionaban…
      Lamento que te hayas sentido ofendido por nuestra experiencia. Nos habría encantado que hubiera sido diferente y poder contarla, pero no fue así. Lo que tienen los blogs es que cada uno cuenta lo que vive en su viaje, y esto fue lo que nos pasó a nosotros, escrito en directo. Aunque, ya decimos que seguramente nueve años y unos cuantos viajes después habría sido diferente… pero, ¿no serían diferentes todas las experiencias de la vida nueve años después? ¿acaso eso le quita validez a lo que se percibió en aquel momento?
      Me alegra que tú hayas disfrutado más de la ciudad, aunque nosotros también lo hicimos a pesar de las dificultades.
      Espero que el resto de viajes te gusten más…