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Un año viajero (segunda parte)

Después de lo recorrido en la primera parte del año…

Antes de que Lufthansa nos tentara con India, ya habíamos comprado el billete para nuestro siguiente destino. Ryanair tuvo la culpa. La semana de vacaciones obligatoria de agosto nos llevaría al norte de Europa. Noruega era el país. Los fiordos y el Preikestolen el objetivo. En un primer momento nos planteamos la posibilidad de llegar a Cabo Norte, pero en un arranque de sensatez (poco común en nosotros) decidimos que sería imposible hacerlo todo. El norte quedaría para otra visita, ¿no se supone que las auroras boreales son más fáciles de ver en invierno?

Nada más llegar, y comprar el primer billete de autobús (Rygge no es Oslo), nos dimos cuenta de que no iba a ser como las dos semanas de Uzbekistán o de India. Habíamos llegado a uno de los países más caros del mundo. Mantuvimos el espíritu de nuestros viajes: improvisación y vivir al día. Europa es un sitio más complicado para hacer esto. No siempre hay alguien dispuesto a transformar su coche en un taxi como en Uzbekistán, ni hay tuctucs por las calles como en India. Los autobuses tienen horarios y, si se llenan, no hay manera de que nadie te deje ir de pie o encogido. Pero lo logramos.

Preikestolen, Noruega

Nos impresionaron sus paisajes: fiordos, montañas, lagos, pueblos… Montar en un autobús que atraviesa una montaña por un túnel de 25 kilómetros para salir al otro lado y subir en un ferry que atraviesa un fiordo, eso es Noruega. Iglesias de madera, casas de todo el país trasladadas a museos, ciudades llenas de nueva arquitectura y de más vida de la que esperábamos encontrar… Pero también un lugar en el que, a partir del 15 de agosto, empieza la temporada baja de turismo, se reducen los transportes y se cierran los albergues.

Lustrafjorden, Solvorn, Noruega Bajo el mar en Calpe, Alicante

A la vuelta nos lanzamos a por el título PADI de buceo, lo que nos llevó a viajar a Calpe. Ya desde Sudáfrica y nuestra aventura con el gran tiburón blanco nos rondaba por la cabeza sacar este título. El mar no es sólo bonito para verlo desde la costa, también para verlo desde dentro y desde abajo.

La luna asomando temprana sobre los montes de Cañamero, Extremadura

Antes de esto habíamos hecho una escapada de fin de semana a Italia. Imprescindible pasear por Bologna y comer en sus osterie.

Y una anterior que nos permitió volver a plantar unos cuantos árboles. Lo habíamos hecho hace años en Segovia y ahora, gracias a YokmoK y a su TreeLovers, lo hicimos en Extremadura, en Cañamero.

Llegaba la semana del puente de diciembre y, como en junio, teníamos vacaciones pero no destino. La posibilidad de usar el carné de buceo y la cantidad de ofertas que nos fueron llegando por correo con Azores como destino nos acabó por convencer. Al igual que con Uzbekistán tampoco teníamos muy claro dónde estaba. Toda la vida oyendo hablar del anticiclón de las Azores pero sin mirar un mapa para saber su localización. Comparamos todas y esperando casi hasta el último momento (cuatro días antes de salir) nos decidimos por Offerum y São Miguel.

La Ilha Verde, Sao Miguel, Azores

La isla verde hace honor a su nombre. Ni un trozo de roca sin cubrir de hierba o de musgo. Paisajes dignos de Asturias con sus tonos verdes y sus vacas pastando. Casi más vacas que personas en algunas de las islas del archipiélago. Cráteres de volcanes transformados en lagunas, aguas termales, acantilados… Bajamos a unos veinte metros de profundidad y nos encontramos con el Dori, un mercante que hacía la ruta entre África y Estados Unidos cuando decidieron que no era rentable y que el dinero del seguro era mejor opción.

Vista do Rey, Sete Cidades, Azores

Y todavía quedaba la Navidad. Otra visita a Italia para estar con la familia y empalmar comilona tras comilona.

A esto hay que sumar, en mi caso, unos cuantos viajes de trabajo a Barcelona, y en el de Sara también a Barcelona y a otro montón de sitios.

Hemos gastado todos los días de vacaciones, pero ha merecido la pena.

A ver qué nos depara el año que viene…

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Comentarios

  • Purkinje
    30 diciembre, 2011 a las 13:26

    No ha estado mal el año! En el 2012 a seguir viajando… Feliz Año!

  • Gildo Kaldorana
    30 diciembre, 2011 a las 16:40

    No se porque, yo, siendo del norte, prefiero el calor. Veo por este post que el norte de Europa también es muy interesante. Lo más lejos que he ido ha sido Holanda.
    «A ver qué nos depara el año que viene…». Os deseo para el Año Nuevo 2012, salud y suerte…..

  • JAAC
    2 enero, 2012 a las 10:12

    Muchas gracias Purkinje 😉

    Eso es lo que esperamos hacer… y, como somos generosos :-D, que lo haga todo el mundo!

  • JAAC
    2 enero, 2012 a las 10:14

    Hola Gildo

    Nosotros este año hemos tenido casi de todo. No hemos pasado el ecuador para ir al Sur (con mayúsculas) pero de los 20 bajo cero de Uzbekistán, pasamos a los más de 45 de India, que no se diga 🙂
    Y, sí, el norte tiene muchas cosas que ofrecer, incluso en invierno XD

    Gracias por tus buenos deseos, que los tuyos también se cumplan!!