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Sudáfrica (XVIII)

Domingo, 30/08/2.009 (1)

La puntualidad no es el punto fuerte de la zona, el estilo de vida playero les lleva a tomarse la vida de una forma mucho más relajada. A las 7:15 no hay autobús para recogernos, ni pinta de que vaya a venir siquiera. Tampoco han sacado las cosas para desayunar en el albergue, sólo la leche, sin pan de molde. Se supone que los de los tiburones nos darán un ligero desayuno, será con ése con el que nos tomaremos la pastilla.

No somos los únicos que esperamos, aunque todos estamos con una cara un poco preocupada. Hay que estar allí a las ocho de la mañana y siendo más de las siete y media aquí no viene nadie. El español también lo va a hacer y va con su coche. Hay otra pareja más con coche. Se ponen de acuerdo y con el tom-tom del vitoriano vamos para allá. Nos han dicho que si queríamos ir con ellos y nos hemos metido. De todas formas hay dos más que se quedan esperando el autobús, no sé si porque nadie les ha dicho nada o porque lo tienen pagado.

En el coche Sara me pregunta si he cogido los guantes de neopreno. En un foro leímos que el agua estaba muy fría y que se agradecían unos guantes de buceo cuando bajabas a ver el tiburón. Los compramos a propósito, pero, como no los hemos visto en todo el viaje no nos hemos dado cuenta de cogerlos. Habrá que hacer un curso de buceo en algún sitio frío para usarlos. Lo que sí hemos cogido es la funda submarina de Niki. El jefe de Sara tiene el mismo modelo de cámara y nos la ha prestado.

Después de una pequeña confusión con el GPS, nos deja en la misma puerta. Le comentamos a la que está en la oficina que no ha llegado el autobús y que venimos en coche, pero que allí quedan un par de ellos. Para ir adelantando nos da los formularios de exención de responsabilidad: todo lo hacemos porque queremos y cualquier cosa que nos pase será culpa nuestra. Ni nosotros, ni nuestros herederos (en caso de muerte), ni nuestros gobiernos entablaremos juicios contra la empresa ni cualquiera de sus empleados. Ayer tuvimos que firmar uno muy parecido para el tema del kayak con las ballenas. No son peligrosas pero tienen un tamaño y si se agitan o te dan con la cola o la aleta puedes acabar francamente mal. Como no aparecieron no hubo problema, esperamos que hoy tampoco haya problemas, pero que sí las veamos. Confiamos en la suerte del español que vio tres leones adultos machos juntos en el Kruger y ayer una ballena saltando a poco más de 100 metros de distancia. La vio cuando nosotros estábamos en el kayak pero hacia el otro lado de la bahía.

El desayuno mejora cuando llega el autobús, hasta ese momento era leche, café o té. Nos dice que ha pasado por Hermanus un poco tarde, viene desde Cape Town, y que no ha encontrado a casi nadie. Como tampoco sabíamos si habría más desayuno o eso era todo ya nos hemos tomado el malarone con un vaso de leche. Ahora traen una bandeja para cada uno con un croissant de jamón y queso, un pequeño bollo de chocolate, un yogurt y un zumo. Entre formulario y pastilla hemos metido a Niki en su funda acuática. No sólo bajo el agua irá cubierta, estará guardada todo el tiempo que estemos en el barco.

Además de lo de la exención también hemos tenido que rellenar un listado para que sepan cuánta gente va y no se dejen a ninguno por el camino (o en la tripa de un tiburón). Nos parece que puede entrar cualquiera y apuntarse sin más, por ahora no han mirado en nigún sitio las reservas. Pero lo hacen a continuación: empiezan a llamar a la gente según su hoja de reservas, y nosotros estamos. Se puede pagar con efectivo o con tarjeta. Como en casi todas partes (VISA no está haciendo muy buen trabajo de cara al mundial del año que viene) hay que pagar comisión si se usa tarjeta de crédito, pero con la de débito no. Son 895R por cabeza la excursión y 100R el autobús. No nos dicen nada y, como hemos venido en coche, tampoco nosotros se lo recordamos. Seguramente nos lo hagan pagar a la vuelta, que sí iremos en autobús, nuestros compañeros de coche se van al cabo Agulhas directos.

Nos dan una charla de seguridad y nos dicen que en el barco habrá dos médicos titulados, que no nos preocupemos. Lo cierto es que si alguno hace alguna tontería y un tiburón muerde y arranca no sé si por mucho médico que haya a bordo podrán hacer algo. Lo mejor es no jugar con el animalito.

Vamos al barco. Mientras subimos nos van grabando, nos han dicho que harán un vídeo, así que si vemos una cámara bajo el agua saludemos y sigamos con lo nuestro. En el puerto vendían cámaras desechables sumergibles y también en el albergue.

En el primer sitio en el que echan el ancla no se ve nada. En la popa hay uno agitando un bidón lleno de restos de pescado y agua de mar, todo el rato va echando cubos al agua para atraer a los tiburones, aunque lo que más atrae son gaviotas. Se supone que no pueden dar de comer demasiado a los tiburones. Después de media hora nos movemos a otra parte. La idea es no bajar a la jaula hasta que no se vean tiburones en la superficie. Mientras cambiamos de lugar comienza el reparto de neoprenos para bajar a la jaula. Es un poco complicado ponérselos cuando el barco no hace más que moverse, además de que, al estar mojados, la sensación inicial es muy desagradable.

Ya estamos todos vestidos y el barco en su nuevo sitio. Parece que tienen mucha confianza en esta nueva ubicación porque nada más parar el barco han bajado la jaula que ya está atada al costado del barco y sumergida. Otra media hora esperando. El organizador pide voluntarios para bajar a ver aunque sea alguna foca o similar. Cuando va a entrar el primero en la jaula, hablan por teléfono con otro barco y nos volvemos a mover.

Nada más llegar al tercer sitio, los que antes iban a ver focas se meten en la jaula y aparece un enorme tiburón de unos tres metros y medio. Los que estamos fuera pensamos que son muy afortunados, no sabemos cuánto tiempo se quedará y ellos se metieron sin saber que iba a llegar. Tiene varias heridas en la aleta pero su silueta a ras de agua es impresionante. Lo primero que hace es dar varias vueltas alrededor del barco, antes de decidirse a atacar el cebo (una cabeza de pescado bastante grande) que le tiran atada a una cuerda. Los del barco saben manejar bien la situación y tirando del cebo consiguen que saque la cabeza del agua y ataque.

Entramos en la jaula con el tiburón todavía alrededor. Da la impresión de que una vez que llega uno se queda mientras haya juego con el cebo. Desde dentro de la jaula es todavía más espectacular. El que maneja el asunto va gritando por qué lado se acerca para que nos sumerjamos a mirar. Es a pulmón libre, sin bombona ni tubo, lo que sí te dan es un cinturón de plomos para poder ir abajo (no es tan fácil hundirse con el traje de neopreno), En el siguiente turno entran los que faltaban por bajar y comienzan las repeticiones. Sara y yo entramos tres veces al final. El agua está fría, pero no echamos de menos los guantes ni nada, el bicho hace que te olvides de todo. Eso sí, después de la tercera vez ya nos estamos quedando pajaritos.

En las dos siguientes inmersiones vimos otros tiburones. Nos dijo luego el organizador que habían visto a cuatro. El más grande el primero y los demás de unos dos metros. Uno de estos últimos casi se lanzó contra la jaula siguiendo el cebo. Sara estaba en el agua en ese momento y lo vio venir cara a cara. Según ella en ese momento sí que tuvo algo de miedo, se pegó al otro lado de la jaula y pensó que el bicho iba a poder meter la boca por el hueco de la jaula, cosa que no hizo.

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Comentarios

  • JAAC
    21 octubre, 2009 a las 10:17

    Conxa, había que cumplir con el objetivo del viaje 🙂 y aunque al principio parecía que nos íbamos a quedar con las ganas (como de ver el león macho adulto) al final la cosa mejoró mucho!!

  • conxa
    16 octubre, 2009 a las 16:16

    QUÉ IMPRESIONANTE!!!! biennnnn!!

  • JAAC
    16 octubre, 2009 a las 08:58

    Impresiona y se disfruta como un enano.

    Nosotros también vimos ese programa cuando todavía no estábamos seguro de si ir a Sudáfrica o al plan B 🙂 pero entre ese programa y otro par que dio la casualidad de que emitieron sobre tiburones, decidimos hacer caso a la señal «catódica» 😉

    Entramos a la jaula más que nadie de los que estaban en el barco, para que te hagas una idea de si disfrutamos :-O

  • Alicia32
    15 octubre, 2009 a las 09:27

    La verdad es que tiene que impresionar…Y más sabiendo tooodos los papeles que has tenido que firmar antes!!je je. Yo esto lo ví en un programa de Jesús Callejas y era igual lo has contado.¡¡Y a tí se te ve con una cara de emocionao!!je je