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Sudáfrica (XVII)

Sábado, 29/08/2.009 (y 2)

Volvemos a cambiarnos, de cintura para abajo todo acabará mojado, y preparar a Okita con ropa seca para después. Cuando llegamos nos dicen que no tenían ninguna reserva del hostal, van con retraso (será a las 14:30) y si lo hubieran sabido habrían avisado. Por nosotros no hay problema, no vemos ballenas y si esperamos lo mismo aparecen.

Nos da unas pequeñas lecciones para saber cómo girar y cómo controlar el kayak, uno sólo, lo compartiremos. No habrá nadie más en esta salida… no se ven ballenas y la gente no viene, nosotros lo hacemos porque no estaremos más días y porque estaba reservado (aunque finalmente no hubiera reserva). Será la tercer salida del día, en la primera han visto ballenas muy cerca, les han pasado por debajo de los kayaks, pero en el segundo no han visto nada.

El recorrido dura algo más de una hora y media y sólo vemos un león marino medio dormido, con la aleta fuera para mantenerse caliente, y un pingüino perdido flotando en el océano. Ver la costa desde abajo y oír cómo rompen las olas es una pasada, pero cuando salimos a mar abierto, alejándonos de la costa, empieza a ser demasiado y las fuerzas se van acabando. De cualquier forma acabamos sin contratiempos en el muelle, bastante agarrotado después de tanto remo. No se notaba mucho frío en la barca, pero ha sido salir y helarse. Vamos al albergue rápido a darnos una ducha caliente. Allí nos hemos secado y ahora llevamos ropa seca, pero el frío sigue dentro. El guía nos dice que puede que nos veamos luego, es amigo del de la recepción y lo mismo se pasa a cenar esta noche. No se puede decir que tenga mala vida estos:unos en la recepción del albergue, leyendo los correos y navegando por internet, que lo único que hacen con hora es ir al BazBus dos veces al día para recoger y llevar gente (dos veces al día porque es uno con dirección a Port Elizabeth y otro de vuelta a Cape Town); y el otro remando por el mar, sin preocuparse mucho de los clientes.

Ahora toca cerrar el resto del viaje. Lo que más nos preocupa es la vuelta a Cape Town a tiempo. No parece que vayamos a tener problemas porque el BazBus iba casi vacío esta mañana, pero Cape Town es la parada final y puede que haya más gente. La idea será ir a George pasado mañana y dormir allí. Nada más llegar y dejar las mochilas tratar de coger otro shuttle a OudStoorm para visitar las granjas de avestruces y volver como se pueda. Al día siguiente coger el primer tren de la mañana, un tren de madera antiguo que todo el mundo recomienda, hasta Knysna. Visitar la ciudad y dormir allí y, si tenemos tiempo, acercanos a Wilderness. En la hoja del autobús están los teléfonos de los albergues así que sólo hay que llamar.

La cabina del Hermanus Backpackers no funciona. En el centro hay un montón de cabinas al lado de la oficina de correos. La primera llamada es al teléfono de reservas de Robben Island, que siguen sin responder al correo. No lo cogen y entre unas cosas y otras hemos gastado 2R, menos de 20 céntimos, pero sólo hemos usado 5. Organizamos mejor las llamadas para reutilizar el crédito. La siguiente será a George. Reservamos la habitación para el 31 de agosto. Sin colgar, llamamos a Knysna. También reservamos sin problemas pero cuando nos preguntan cómo vamos a llegar y respondemos que en tren, nos dicen que va a ser que no. El tren descarriló, o algo así, hace un año y medio y desde entonces no funciona.

Esto cambia todos nuestros planes. Si no hay tren que coger en George tampoco tenemos tanta necesidad de dormir allí. Es más, si no llegamos en tren a Knysna tampoco sabemos si nos merece la pena ir, se supone que tiene un centro bonito, pero si sólo es el centro… El plan cambia a pasar la noche en Oudstoorm y volver un día antes a Cape Twon. De haber sabido que no íbamos a pasar de allí habríamos comprado el BazBus más ajustado y nos habríamos ahorrado más de 1.000 R.

En el albergue de Oudstoorm nos reservan sin problemas la habitación. Organizan la visita a la granja de avestruces, esperamos montar alguna, y también a Cango Cave, unas grutas. Confirmamos que se pueden hacer las cosas antes de coger el bus de vuelta a Cape Town el día siguiente y llamamos a George para «des-reservar». El del albergue también nos dice que no hay tren, que abrirá en septiembre: demasiado tarde.

Queda por llamar al autobús para decir tanto el viaje de pasado mañana, como la vuelta. Con el número del ticket es suficiente (los hemos dejado en la habitación). No hay ningún problema de plazas y ya tenemos hueco, con número de confirmación.

Ya es de noche y estamos en la calle, pero este pueblo parece seguro, además de que no hay taxis. En el albergue esperamos la cena. Nos hemos apuntado, antes de salir a ver las ballenas incluso, nada más llegar, para la parrillada que ofrecen los de recepción. Ellos hacen la carne y nosotros nos relajamos. Mientras esperamos en el patio hablamos con una holandesa que está aprendiendo español y que lo habla muy bien. Aprendiendo aprendiendo, no, lo ha estudiado en la universidad. También nos encontramos con otro español que vive en Ciudad del Cabo y está de fin de semana por aquí.

La carne está estupenda y se agradece después del ejercicio. Somos los primeros en llevar los platos al fregadero. Les damos un agua y allí quedan. En la sala de TV encontramos al español. Es de Vitoria y madridista a muerte. Tanto que cambia la televisión por si se ve el partido del Madrid (hoy empieza la liga). Lo encuentra y vemos el segundo tiempo

Con la tripa llena y habiendo socializado nos vamos a nuestra habitación. Mañana sonará el despertador de nuevo a las seis y media. La hora de salida para los tiburones es las 7:15 y hay que desayunar, que no es nada agradable hacer algo físico sin haber comido, a las pruebas me remito.

Cuando cojo el móvil para poner el despertador me encuentro con un sms de la empresa de los tiburones. Nos dicen que la hora de recogida será las 7:!5 y nos piden confirmación. Mal vamos, porque ya son las once de la noche. Antes preguntamos en recepción (nos habían dicho por correo que llamarían a la recepción del Hermanus Backpackers el día de antes) y nos han dicho que estaba reservado. De todas formas, por si acaso, respondo al sms diciendo que ok y que habíamos confirmado en el albergue. Esperemos que mañana no haya problemas.

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Comentarios

  • JAAC
    16 octubre, 2009 a las 08:56

    No somos tan organizados Conxa, si lo fuéramos no nos habríamos enterado tarde de que el tren no funcionaba… Lo que sí es que sabemos lo que tenemos que hacer para seguir el viaje y no hay más: hay que hacer lo que hay que hacer, pero para hacer lo que hay que hacer, primero hay que saber lo que hay que hacer :-p

    Es que los dos eran muy «auténticos» vamos, que la mitad de las chicas que había allí debían estar deseando que les miraran y sonrieran.

    Las calles principales con sus luces y sus bares en Cape Town no están mal, pero sólo con mirar a las que llegan por los laterales se te quitan las ganas de estar en la calle de noche.

  • conxa
    14 octubre, 2009 a las 12:12

    bueno ya me he puesto al día. Me encanta lo organizados que sois, y que claro teneis los movimientos a seguir, que luego salgan o no, ya es aparte.

    Me ha hecho gracia la descripcion de los rubios guaperas jejejej

    Da un poco de cosa eso de salirse de la calle principal y tal.

    Y esperemos a mañana para los tiburones.