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Sudáfrica (XX)

Lunes, 31/08/2.009 (1)

Las olas del día de antes.

Nos despertamos a las cinco y media de la mañana para hacer un early whale watching. Lo que pasa es que esto no es el Kruger y estamos mucho más al oeste. Vamos, que está totalmente oscuro, hasta se se ven las estrellas. Sin desayunar, salimos poco antes de las seis pensando que podremos ver una bonita salida del sol sobre el mar. En las calles no hay nadie y vamos bastante preocupados, mirando a todas partes y acercándonos lo más posible a los sitios iluminados.


Para las siete de la mañana ya está saliendo el sol y comienza a haber más gente por la calle, Hemos tenido un momento de susto cuando, poco antes de que saliera bien el sol, ha aparecido uno montado en bici (mal recuerdo de Gerona) y le ha dado una vuelta completa a una rotonda en la que estábamos, mirándonos como un león miraría a un kudu. Por suerte se ha ido por donde ha venido y sin parar a robarnos por el camino.

Sin muchas esperanzas de ver ballenas nos hemos sentado en el sitio de siempre. Lo primero que hemos visto ha sido un león marino con su aleta fuera del agua. Era demasiado pequeño para ser una ballena y lo ha confirmado con un grito de león marino. Una media hora después hemos visto el primer lomo de ballena: enorme. Se ha ido acercando poco a poco, lo que nos ha permitido ver que eran dos, una más pequeña. Ya podían haber hecho esto antes de ayer, están haciendo el recorrido que hicimos con el kayak. Las hemos ido siguiendo confiando en que saltaran, pero no lo han hecho. Después ha aparecido otra, también muy cerca, también en el recorrido del kayak. No ha saltado, pero nos ha enseñado la cola un par de veces.


A las ocho y media de la mañana hemos vuelto al albergue. Ayer nos dijeron que para coger el BazBus había que estar sobre esa hora, lo que nos sorprendió porque nosotros el otro día llegamos a Botriver casi a las diez. De todas formas también tenemos que desayunar. La leche y las tostadas las ponen ellos, la nocilla/nutella nosotros. Cuando estamos casi acabando llega nuestro amigo rasta para decirnos que salimos en diez minutos.

Esta vez el perro no se viene con nosotros, lástima, porque le habíamos cogido cariño. Cuando llegamos a Botriver todavía no ha llegado el bus. Mientras le esperamos, el rasta, se prueba a Symbio y me dice que es muy cómodo. Se prueba las mochilas de la gente porque está buscando una. El año que viene se irá a Francia a pasar unos años por allí con la mochila a cuestas. Se ha casado hace poco con la otra chica de recepción y vuelve a Francia, es francesa, por una temporada. Eso sí, Decathlon no ha llegado aquí, o él no conoce la marca.

El conductor del BazBus de hoy es más animado que el del otro día y habla mejor inglés. No es que le entendamos todo, pero un poco más. Como era de esperar va bastante vacío: somos siete contándonos a nosotros. En Hermanus se han bajado cuatro o cinco, uno de ellos con tablas de surf incluidas. En una gasolinera en la que hizo un descanso, se bajó una de las que iban. Intentamos hacer las llamadas que estaban previstas: Robben Island para la visita del 3 y al Ashanti para adelantar nuestra llegada y reservar dos noches. No pudimos hacer ninguna de las dos porque la cabina era de tarjeta y no hay tarjetas de menos de 20 rands. El otro día no gastamos ni cinco y llamamos a un montón de sitios así que pensamos que no merece la pena.

Al volver a montar nos preguntó qué película queríamos ver: La roca, PS: I love you, y otra. Había más chicas que chicos, y los chicos ingleses también dijeron que PS: I love you, así que Sara y yo nos preparamos para un pastelón. Parte de la película nos la pasamos durmiendo, así que tampoco «sufrimos» mucho. La siguiente parada será Mossel Bay, aunque nos ha dicho el conductor que nadie bajará allí y que tampoco tiene que recoger a nadie, pero puede que haya habido reservas de última hora. Poco antes de llegar pasamos frente a un puente de hierro de 65 metros de altura que utilizan para hacer puentig.

No ha habido reservas y sólo para en la gasolinera para llenar el depósito y salimos hacia George. En George es donde bajaremos nosotros, allí nos vendrá a recoger el shuttle del Paradise Backpackers de Oudtshoorn. Supuestamente deberíamos llegar a George sobre las cuatro, pero como no ha habido paradas intermedias llegamos a las tres de la tarde. El autobús del albergue no está y ahora sí que tenemos tiempo para hacer las llamadas.

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Comentarios

  • JAAC
    21 octubre, 2009 a las 10:19

    Mereció la pena aunque sólo fuera por la salida del sol que disfrutamos, con esos colores y el mar. Además de la soledad, por supuesto. Aunque alguno de esos momentos de soledad no fueron tan buenos con todo lo que dicen del país… pero volver al hostal no entraba en los planes, no habíamos calculado que estábamos mucho más al oeste que en el Kruger y que amanecería más tarde…

    Cuando se está de viaje hay que aprovechar para dormir siempre que se pueda 😉

  • conxa
    19 octubre, 2009 a las 16:38

    bueno pero visteis las ballenas,no?? valió la pena el madrugón y la caminata en soledad, que daria yuyu seguro.

    Me encanta la capacidad que teneis de dormir donde sea.