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Turismo cívico, que el civismo no coja vacaciones

Cada día nos damos cuenta de la cantidad de cosas que hemos hecho mal mientras viajábamos. Y descubrimos otras que seguimos haciendo mal y de las que no nos habíamos dado ni cuenta. Son muchos los artículos sobre sostenibilidad que aparecen en los medios. Y más hacen falta, porque todavía queda mucho camino por recorrer.

Thar-India Camellos

Las noticias sobre el sufrimiento de los animales para “alegrarle” el día al turista nos recuerdan errores que hemos cometido en el pasado –esos paseos en camello por el desierto, por poner un ejemplo–. Las islas de plástico del océano Pacífico, con más de 80.000 toneladas de peso, nos traen a la cabeza todas esas botellas de agua que hemos comprado durante años. Los datos de contaminación nos asustan. Aunque, en general, esto lo hemos hecho bien: viajamos en transporte público la mayoría de las veces y, cuando el viaje lo permite, reducimos al máximo el número de vuelos –solo un ida y vuelta a Isla de Pascua en todo nuestro año por Sudamérica y Antártida–. Pero, más allá de eso, nos preocupa la falta de civismo que encontramos en muchos lugares… y de eso se habla menos.

¿Recuerdas ese dibujo animado de Disney en que el señor Cordero –una especie de Goofy– se monta en el coche y cambia por completo convirtiéndose en un monstruo al volante? Si no te suena, aquí lo tienes para entender por dónde vamos. Seguro que eres capaz de reconocerte en algún momento… nosotros, desde luego, lo hacemos. Pero, todavía estamos a tiempo de “conducir” más tranquilos. 

Lleva la limpieza de viaje contigo en la maleta

¿Que estás acostumbrado a tener una papelera cada diez metros en tu ciudad y cuando vas de viaje no encuentras? Si crees que eso significa que el suelo es la papelera que buscas, estás muy equivocado. No solo es porque ensuciar por ensuciar está mal –niño malo–, es porque incluso te puedes ganar una buena multa. Un ejemplo, sin cruzar las fronteras que no hace falta ir al extranjero para viajar, en Isla Mayor, Sevilla.

Que ver en Lisboa Praca do Comercio

Un poco más lejos, pero todavía en la Península, los 1.500 euros de multa por tirar una colilla al suelo en Lisboa. Eso sí, el récord lo tiene Singapur, donde tirar un papel al suelo supone 2.000 US$ de multa, que van subiendo si eres reincidente, y a la que pueden añadir horas de servicio social limpiando calles.

Japon Hakone Desfile Edo Hakone Daimyō Gyōretsu

Si has viajado a Japón, te habrás dado cuenta de que no hay papeleras en las calles. Así como suena: no hay papeleras. A nosotros también nos dejó a cuadros en su momento. ¿Está el suelo hecho un asco? No. Todo el mundo guarda su basura hasta volver a casa para tirarla convenientemente. De hecho, en un desfile al que asistimos, repartieron bolsas para que la gente guardara su basura durante el recorrido. Vale, eran bolsas de plástico, nadie es perfecto.

Sé un poco japonés cuando viajas y mantén contigo tu basura hasta que encuentres el lugar apropiado para tirarla. Es más, sigue siéndolo a la vuelta, que hay que empezar por mantener limpia tu casa. 

Por cierto, de lo de orinar en la calle porque no encuentras un baño ni hablamos…

Recuerda que estás entrando en casa ajena: sé respetuoso y amable

Puede que no te siente bien la comida picante, que te parezca asqueroso sonarse la nariz tirando los mocos directamente al suelo, que no concibas no poder tomarte una cervecita al volver al hotel por la tarde… Pero, ¿acaso no es eso lo que uno busca cuando viaja, el choque con lo que no conoce?

israel jerusalen explanada mezquitas monte templo cupula de la roca

Que te molesta que el muecín de la mezquita al lado de tu hotel se ponga a llamar a la oración en mitad de la noche… pues piensa en el reloj del ayuntamiento de tu pueblo que se pasa el día dando la hora. Que necesitas reivindicar tu libertad paseando con la cabeza descubierta en una sinagoga… pues recuerda que tampoco puedes entrar en un iglesia con una camiseta de tirantes. Que tú quieres echarle queso rallado a tu pasta con pescado –echa un vistazo a todos los pecados que puedes cometer en un restaurante en Italia sin darte cuenta–… pues imagina a un guiri pidiendo ketchup para echarle al jamón ibérico.

Y así, hasta el infinito. Lo que para nosotros es lo más normal del mundo será algo completamente chocante para un turista que visite nuestro país. 

Alepo-GranMezquita

¿Quién está equivocado? ¡Nadie! Eso es lo bonito. Recurriendo a la sabiduría popular: “Donde fueres, haz lo que vieres”. Nosotros añadimos, “y no rezongues tanto. ¡Disfruta!”. Eso sí, si la comida picante te sienta mal, pide algo que no pique. Tampoco hay que meterse tanto en el viaje que te salga una úlcera.

Eso no quita que las costumbres locales puedan acabar con tu paciencia. Después de más de dos horas tratando de comprar un billete de tren en una estación de Moscú, no pensábamos nada positivo de la forma de ser de los rusos. Como penitencia, nos hemos prometido volver a Rusia. Creemos que muchos de los encontronazos que tuvimos en su momento, 2007, fueron por nuestra ignorancia. Se nota que no habíamos salido mucho de casa…

Moscu Catedral San Basilio

Las comparaciones son odiosas y la superioridad ofensiva

¿Cuántas veces has oído estando de viaje “como la catedral de mi pueblo, nada” o “donde esté una tortilla de patatas”? Si no lo has oído nunca… lo mismo es porque eres tú el que lo dice y no te has dado cuenta. No vamos a negar que la catedral de tu pueblo o la tortilla de patatas sean hitos en la arquitectura y la gastronomía mundial –o incluso estelar–. Pero eso no quita que haya edificios y platos capaces de igualarles y hasta de superarles. Sí, incluso a la tortilla de patatas y al jamón ibérico se les pueden buscar competidores. 

Islas Baleares Mallorca Palma Mercat 1930 Tortilla Sobrasada

Confesamos que hemos pecado. No comparando la belleza, sino la antigüedad. El “orgullo” sale a la luz cuando te das cuenta de que, al mismo tiempo que los incas levantaban Machu Picchu, la fachada de la catedral de Santiago de Compostela cumplía doscientos años… Luego, al profundizar un poco más sobre el tema, entendimos que las dos cosas no son comparables: las dos culturas estaban en dos puntos diferentes de su desarrollo. Pero eso no quita que fuéramos un poco zoquetes en su momento. Haz lo que digo, no lo que hago.

Peru Machu Picchu Niebla Vista Clasica

Con todo y con eso, si estás convencido de que nada te va a gustar más que lo que tienes en tu casa –opinión muy respetable, por supuesto–, ¿para qué salir de tu pueblo? Si lo haces para convencer a los demás turistas con los que te encuentres de que vayan a tu pueblo y se dejen de viajar por ahí lejos, nos parece que usas una estrategia equivocada. La mayoría pensarán que eres un pesado porque lo que están viendo les parezca una maravilla. Y siempre habrá unos pocos que piensen que no tienes ni idea, porque lo que de verdad es digno de verse es su pueblo y no el tuyo.  

China Datong Templo Xuankong Vista

Nosotros siempre encontramos algo capaz de sorprendernos –incluso aunque pequemos, no dejamos de considerar Machu Picchu una auténtica maravilla– y por lo que merece llegar hasta donde esté. Después de años viajando y muchos lugares visitados, podría parecer que es difícil vernos con la boca abierta como tontos… pero nada más lejos de la realidad. Otra cosa no, pero ser tontos nos sale de lo más natural. 

Somos capaces de alucinar a dos pasos de nuestra casa y a 24 horas de avión de distancia. La última, hace una semana, con un bosque –sí, un bosque– en Bretaña. ¿Que no hay bosques en España? Claro, pero cada uno es distinto y, viendo más de uno, te das cuenta de que te pueden gustar mucho todos. ¡Olvídate de los rankings!

Yo estuve ahí y tengo un recuerdo

Hemos cogido arena del desierto en una botella, nos hemos llevado conchas de playas, hemos metido alguna piedra en nuestra mochila… En su momento, no nos paramos a pensar en que si todos los turistas se llevaran su botella de arena, ¿cuánto tiempo haría falta para acabar con las dunas de Merzouga? Probablemente no sea un buen ejemplo, porque haya arena de sobra, pero la idea es que actuamos sin pensar.

Sahara-Marruecos Merzouga Dunas

Eso sí, las noticias sobre la turista que se quería llevar unas teselas de un mosaico de Pompeya o el que graba su nombre en una columna del Coliseo nos dejan a cuadros. Hay que decir que la turista era británica, seguro que lo hacía para donarlo al British Museum.

En la era del selfie, ¿no te basta con sacarte una foto delante del mosaico o de la columna para demostrar que has estado allí? Mira, para algo tenían que servir los selfies al final…

¿Viajar para ser el rey del mambo?

A pesar de que no somos una potencia a nivel mundial, los españoles tenemos un nivel de vida bastante alto a la hora de viajar. Quitando la mayoría de países de Europa, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y alguno más… el español –como cualquier turista– es un dólar o un euro con piernas

Isla del Sol Ecolodge La Estancia Llamas Mochilas

Lo bueno de ser el rey del mambo en un destino es que puedes regalarte los caprichos que en casa tiene vetados por el precio. Dormir en un hotelazo, darte un homenaje en un buen restaurante, salir de fiesta como si no hubiera un mañana –y que, al día siguiente, puedas volverlo a hacer–… Pero, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad“, que se lo digan a Spiderman.

Pereira Risaralda Hacienda San Jose Habitacion

¿Te vas a quedar con las ganas de acercarte a un rinoceronte porque está lejos de la pista? ¿Cuánto hay que pagar? En muchos casos se puede solucionar pagando –también en Europa hay tours privados que llegan a sitios más exclusivos–, pero en otros, es aprovecharse de ese “gran poder”. Si te sientes Robert Redford en Una proposición indecente, saca tu millón de dólares –aunque desde 1993 ya deberían ser por lo menos cinco millones– y luego seguimos hablando. Nosotros, además de no tener los 5 millones, lo de sobornar o pagar más para entrar donde no se puede no es algo a lo que nos hayamos enfrentado. Cuando nos lo han ofrecido, siempre hemos dicho que no. 

Museos Vaticanos Estancias Rafael

Otra cosa es que hayamos hecho visitas más caras que incluían zonas privadas. ¿Quién no ha contratado un tour aunque sea solo para saltarse las colas de la entrada –en los Museos Vaticanos sin ir más lejos–? Pero pagar el doble por un billete de autobús antes de que saliera a la venta sabiendo que había gente haciendo cola desde hacía días en la estación… por ahí no pasamos.  

El buen samaritano viajero no siempre acierta, tenlo en cuenta

Y, ¿usar ese gran poder para hacer el bien? De entrada suena perfecto, ¿qué puede haber de malo en ayudar? Visto así, nada. Pero la realidad se encarga, una vez más, de darte un bofetón con la mano abierta a las primeras de cambio.

India Locales

Viajando por Bután, cada vez que llegábamos a un hotel, aparecía un muchacho que corría a coger nuestras mochilas para llevarlas a la habitación. Nuestro guía nos recordaba que teníamos que darle una propina. Después de un par de días, cuando le preguntamos cuánto ganaba un agricultor, nos dijo una cantidad a la semana que era la misma que la propina. ¿Cómo? ¡Habíamos contribuido a desalojar el campo por nuestro desconocimiento! ¿Quién iba a querer arar detrás de una mula –allí todavía araban con tracción animal– si con subir cuatro maletas ganaba lo de un mes?

Butan Nido del Tigre Taktshang

Pero no solo las propinas. Pagar cantidades exageradas solo porque ellos lo necesitan y sentirse realizado como persona también puede acabar con una bofetada. Nuestro primer tuctuc en India fue el más caro con diferencia. Llegamos a la estación de Jodhpur con la mentalidad europea y pagamos lo que nos pidió sin rechistar. Al ver lo que costaban otras cosas nos dimos cuenta de que, aunque nos había parecido barato, nos habíamos dejado engañar. Ese conductor, y los demás, ni se acercarían a los locales para llevarles en su tuctuc si con una carrera de guiri ganaban lo de todo un día. No te sientas mal por regatear. No es necesario que acabes pagando menos que un local… pero con pagar el doble es suficiente.

India Jodhpur Tuktuk

¿No te suena de los pisos de alquiler vacacional? ¿Para qué alquilarlo durante un año a un local si puedo ganar el triple haciéndolo por días a un turista? No hay que irse muy lejos para ver que el negocio siempre es el negocio. 

Punto y aparte son los niños. Jamás, pero jamás, hay que darle dinero a los niños. Si vuelven a casa con él, ¿qué posibilidades crees que hay de que al día siguiente vayan al colegio en lugar de volver al mismo sitio a por más?

Conclusión: no hagas de viaje lo que no haces en casa

Después de Stan Lee, toca mencionar la regla de oro de la ética. Bueno, la de plata, que es la forma “negativa”: no hagas nada que no te gustaría que te hicieran. Y por “te hicieran” entiende también a tu pueblo, ciudad, país…

Si en tu ciudad no vas tirando papeles al suelo –porque no lo haces, ¿verdad?–, cuando sales de viaje tampoco. Por mucho que encuentres una ciudad sucia, no hay que contribuir. Nosotros vivimos en el centro de Madrid y nos hierve la sangre cuando vemos como se tiran colillas y papeles… Y sí, sabemos que la mayoría no son turistas.

Madrid Hotel Vinci Capitol Terraza

Si te gusta probar la cocina de una región vecina, ¿por qué no la de otro país a miles de kilómetros? Ojo, que tampoco estás obligado a que te guste… nosotros acabamos muy hartos de arepas después de tres meses sin encontrar pan en Venezuela y Colombia. 

Si quieres que los turistas sean respetuosos con tus costumbres, ¿por qué ofenderles a ellos en su casa?

Oman Masira Barco Amigos

No seas como Goofy y no te transformes cuando salgas de viaje. Y, si lo haces, que sea un cambio a mejor. Nosotros estamos en en ello.

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Comentarios

  • Gabriela
    11 julio, 2019 a las 23:58

    Esto de la civilidad es un punto que personalmente me ocupa bastante. Hace varios años estuve en un evento internacional en donde a un paisano mio se le ocurrió la idiotez de orinar sobre una flama eterna (que por supuesto apagó). Fue un hecho muy comentado y lamentable y durante los días siguientes tuve la impresión de que la gente de esa ciudad nos juzgaba a todos igual al saber que eramos de la misma nacionalidad y yo sentía mucha vergüenza por lo sucedido (te juro que nos veían feo en todos lados). Desde entonces, me gusta pensar que al ser respetuosa también contribuyo a dejar una buena impresión para que los futuros turistas de mi país sean bien recibidos y cuando la gente sepa de dónde somos no piense «ah sí, los vándalos estos».

    • 15 julio, 2019 a las 10:41

      ¡Hola, Gabriela!
      Lo cierto es que es para estar preocupado. Cada vez es más habitual que los viajeros se «desinhiban» al salir de su casa. Una desinhibición totalmente negativa, porque no es romper la rutina y hacer cosas nuevas que no se atrevan a hacer. Es perder la educación, saltarse las normas, sentirse superior… Tampoco hace falta que se den carnets para viajar, es perfecto que todo el mundo pueda hacerlo, pero habría que darse cuenta de que no es barra libre, de que hay que seguir siendo respetuoso (incluso más) y de que se trata de disfrutar sin molestar.
      Y, como bien dices, muchas veces se acaba generalizando y las miradas y los gestos se dirigen a una nacionalidad y no a un individuo. Eso sí, al que no le importa hacer una barbaridad, tampoco creo que le afecte pensar que está estropeando la imagen que tienen de su país y de sus paisanos.
      Tratemos, todos, de ser mejores al viajar no haciendo nada que no nos guste ver hacer a los turistas en nuestra casa
      ¡Un abrazo!