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Qué ver en el British Museum en dos horas: las obras maestras

  

Lo sabemos. Hay miles de cosas que ver en Londres, pero, en nuestro caso, si sólo pudiéramos elegir una, sin duda sería el British Museum. Millones de años de historia concentrados en un único lugar –aunque sea un lugar gigantesco–. Para unos amantes de los museos como nosotros es casi el Santo Grial. Después de años leyendo por medio mundo que tal o cual pieza estaba alojada en el Museo Británico de Londres, llegaba el momento de cruzar sus puertas.

Londres British Museum Fachada

Ponte el calzado más cómodo que tengas porque, aunque sea poco tiempo, vas a andar mucho. Éstas son las obras de arte que tienes que ver en el British Museum en dos horas, minuto arriba, minuto abajo.

Cómo elegir qué ver en el British Museum en visita express

Los millones de años de historia alojados en el British Museum se concretan en más de ocho millones de piezas. Sí, has leído bien: ¡ocho millones de piezas! De todas esas veces que hemos dicho que podrías pasar días enteros visitando un museo, ésta es una de las menos exageradas. Vamos, que nos gustaría vivir en Londres una temporada sólo para poder visitarlo de arriba a abajo durante semanas.

El problema, evidentemente, es que ningún turista tiene tiempo suficiente en un viaje a Londres como para ver ocho millones de piezas en un solo museo –por no hablar del resto de museos y lugares que visitar a orillas del Támesis–. En el British Museum lo saben y, por eso, han seleccionado las obras maestras para una visita “express”. Son dos los recorridos propuestos desde la web del museo: uno de una hora de duración y otro de tres horas.

Sabemos que somos “rápidos” viendo museos –no llevamos muy bien eso del slow travel en general–. Así que, con un poco de movimiento rápido de pies, orientación –si te confundes de sala, pasillo o planta, verás cómo los minutos se te escapan como agua entre los dedos– y contando con la “mala fortuna” –es poco probable que no haya alguna sala cerrada o pieza de las top prestada a otro museo o en restauración– pensamos que es posible hacer una visita al British Museum en dos horas.

Los imprescindibles que ver en el Museo Británico en dos horas

No está entre las obras maestras que ver en el British Museum, pero no puedes dejar de admirar la cúpula de Norman Foster. Habrás visto las fotografías, pero estar en la plaza circular cubierta más grande de Europa es un aperitivo perfecto para lo que llegará después.

Inglaterra Londres British Museum

Por cierto, en el Gran Atrio se encontraba hasta 1973 la Biblioteca Británica. En el centro está la sala de lectura por la que pasaron personajes como Gandhi, Karl Marx, Oscar Wilde, Bernard Shaw, Kipling, H. G. Wells, Virginia Woolf o Isadora Duncan.

Ahora sí, comienza nuestra visita. Aquí están las obras de arte que ver en el Museo Británico en dos horas, los imprescindibles para una visita express.

El astrolabio Sloane, Sloane Astrolabe, matemáticas en la Edad Media

No tendrás que alejarte mucho de la entrada. En la sala 1 encontrarás el primer objeto de la lista: The Sloane Astrolabe. Se trata de uno de los objetos más antiguos del museo: formaba parte de la colección de Sir Hans Sloane que se convirtió en la base del Museo Británico en 1753. Por su tamaño y su decoración, además de tener más de siete siglos de antigüedad, merece estar en la lista.

Londres British Museum Sloane Astrolabe

El relicario de la espina sagrada, mitos y religión en la historia

Pasamos a la sala 2 para encontrarnos con el relicario de la espina sagrada. Sí, estamos ante una de las supuestas espinas de la corona de Jesucristo –cuántas espinas tuvo esa corona para haber tantas repartidas por el mundo es una incógnita–. Eso sí, en este caso no es la espina en sí la que hace que esta maravilla sea una visita imprescindible en el British Museum. Es la propia pieza: oro, perlas, rubíes, zafiros, cristal de roca… y la virtuosidad del artesano que la fabricó a finales del siglo XIV en París.

Londres British Museum Relicario Espiona Sagrada

La piedra Rosetta, ¿el primer diccionario de idiomas del mundo?

Poco se puede decir de la piedra Rosetta que no se sepa. La piedra muestra un decreto aprobado por un consejo de sacerdotes en texto jeroglífico, demótico y griego, así que gracias a su descubrimiento se pudieron descifrar los hasta entonces enigmáticos textos jeroglíficos. Prepárate para encontrarte con una multitud.

Londres British Museum Piedra Rosetta Publico

¿Sabías que…?


La piedra Rosetta fue descubierta por soldados napoleónicos mientras preparaban los cimientos para un fuerte cerca de el-Rashid, Rosetta, en 1799. Menos de dos años les duró a los franceses: la derrota de Napoleón hizo que la piedra pasara a ser propiedad británica según el tratado de Alejandría.

Londres British Museum Piedra Rosetta

El busto de Ramsés II, el Grande, Egipto en el Museo Británico

Seguimos en la sala 4 del museo. Imponente y orgulloso se muestra Ramsés II, puede que el faraón más importante del antiguo Egipto, conocido como Ramsés “el Grande”. Y grande es también su busto de granito rojo: una de las piezas de escultura egipcia de mayor tamaño del museo con sus 2,66 metros de altura, 2,03 de anchura –en los hombros– y más de siete toneladas. Imagina el tamaño que tendría allá por el año 1270 a.C. cuando no le faltaba medio cuerpo.

Londres British Museum Busto Ramses

Los Lamasu del palacio de Sargon II, los dioses protectores

Dos enormes figuras de 16 toneladas cada una nos contemplan desde los lados del pasillo que da acceso a la zona asiria. Son los Lamasu del palacio de Sargon II, divinidades protectoras con cuerpo de toro, alas de águila y cabeza humana… ¿quién dijo ornitorrinco? Como hicieron en el siglo VIII a.C., hoy siguen guardando una puerta, la de entrada a la zona asiria del museo. Entre sus patas se puede leer –si entiendes la escritura cuneiforme, claro– la lista de títulos de Sargon II. Una curiosidad, en el zócalo está rayado un tablero del “juego de los veinte cuadrados”, luego hablaremos más de él.

Londres British Museum Lamasu Sargon

Los relieves de la cacería de leones de Ashurbanipal, Asiria

Saltamos a la sala 10, una sala dedicada por completo a los relieves del palacio asirio de Nínive que muestran la cacería de leones. A pesar de haber sido tallados en el siglo VI a.C., de haber sido “perdidos”, de volverse a encontrar, de trasladarse hasta Londres… tienen un detalle y un realismo que nos dejó sin palabras. Fue aquí donde, por primera vez en la visita, nos tomamos un tiempo para admirar cada una de las escenas que componen el conjunto completo. La leona herida, el león muerto, los caballos… te aconsejamos que tú también te tomes tu tiempo para maravillarte con sus detalles.

Londres British Museum Caceria Leon Asirio

Aunque la obra maestra es la cacería de leones, no dejes de echar un vistazo al resto de relieves asirios en las salas 10b y 10c. No lo lamentarás.

Las esculturas del Partenón, mucho de lo que no está en Atenas

Nos habíamos quedado con una sensación de frustración importante cuando, al visitar el Partenón y el museo de la Acrópolis, nos encontrábamos con que tal pieza o tal otra estaban en el Museo Británico de Londres. Por fin veríamos los trozos que nos faltaban. Como los relieves asirios, las esculturas del Partenón también ocupan una sala completa, la 18. Ahora sí, nuestra visita a la Acrópolis de Atenas está completa.

Londres British Museum Estatuas Fronton Partenon

El moai de Isla de Pascua, el único fuera de Chile

Vale, en nuestro caso no era una visita imprescindible en el British Museum. Nosotros ya habíamos visto los moais en Isla de Pascua, incluso habíamos visto el que está en Viña del Mar. Pero completar la lista con el único que salió de Chile era atractivo suficiente para no saltarse la sala 24. Hoa Hakananai’a, el nombre del moai según la tripulación del HMS Topaze que lo embarcó en 1868, te espera con la mirada perdida… Si quieres saber por qué, tendrás que leer nuestro artículo sobre los moais de Isla de Pascua.

Londres British Museum Moai

Modelo automatizado de barco, un galeón mecánico

Subimos de planta, a la sala 39. Allí nos espera un galeón mecánico del siglo XVI. Ya sólo por la virguería de sus detalles y los personajes que van a bordo –entre ellos el Emperador del Sacro Imperio Romano– merecería la pena hacerle una visita. A esto hay que sumarle el reloj montado en la base del mástil principal, que nos hizo acordarnos de los que habíamos visto en el museo Patek Philippe de Ginebra. Pero lo más sorprendente es que el barco lleva incorporado un órgano que suena, las figuras se mueven y el propio barco también se mueve. Eso sí, tendrás que creerlo porque en el museo está bien quietecito. Una joya, un juguete, un auténtico capricho de latón, hierro, plata y esmalte fabricado en Augsburgo.

Londres British Museum Galeon Mecanico

El ajedrez de Lewis, el más famoso del mundo

Una sala más allá, en la 40, se encuentra el que es, posiblemente, el conjunto de piezas de ajedrez más famoso del mundo. Vale, tenemos que admitir que nosotros no lo conocíamos… pero eso no hace que no sea el más famoso. 93 piezas talladas en marfil de morsa fueron encontradas en la Isla de Lewis en 1831. En el British Museum sólo hay 82, las otras 11 están en el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo. Se fabricaron en el siglo XII, no se sabe con seguridad dónde, aunque Noruega parece el principal candidato. A excepción de los peones, el resto de las figuras tiene forma humana con un nivel de detalle que recuerda a aquellos primeros juegos de ajedrez en el ordenador en que las piezas andaban y se peleaban sobre el tablero virtual.

Londres British Museum Ajedrez Lewis Tablero

¿Sabías que…?


El ajedrez se inventó en India alrededor del siglo V y llegó a Europa a través de la presencia musulmana en España e Italia. Mientras que los peones mantuvieron la apariencia abstracta de la versión musulmana, el resto de piezas se “europeizaron”.

Londres British Museum Ajedrez Lewis

El entierro del barco anglosajón de Sutton Hoo, no creerás lo que ves

Pocos pasos más adelante, en la sala 41, están algunos de los restos encontrados en las excavaciones de Sutton Hoo, en Inglaterra. A principios del siglo VII no estaban de moda los ataúdes entre los anglosajones. Ellos enterraban a sus muertos –a los poderosos, claro, siempre ha habido clases– en barcos. Subieron el barco de 27 metros –sí, ¡27 metros!– hasta lo alto del peñasco y lo enterraron. En su interior, un ajuar comparable al de Tutankamón o al Señor de Sipán… salvando las distancias y la cantidad de objetos preciosos. Destaca el yelmo, un auténtico yelmo anglosajón del siglo VI, pero también la espada, el escudo, las joyas…

Londres British Museum Yelmo Anglosajon Sutton Hoo

Los jarrones de Yuzt, o de Basse-Juzt, la Edad del Hierro

Dos jarrones, de aleación de cobre, coral y cristal, encontrados en la localidad francesa de Yuzt nos esperaban en la sala 50. Fabricados en el siglo V a.C., son uno de los mejores ejemplo de la artesanía de la cultura de La Tène,  de la Edad del Hierro. Los patos que verás en las fotografías están sobre el pico del jarrón y son realmente pequeños. Pero no son el único animal que los decora: perros o lobos se encuentran en la tapa y formando el asa.

Londres British Museum Jarrones Yutz Detalle

La capa de oro de Mold, bienvenidos a la Edad de Bronce

Vaya por delante que lo que encontrarás en la sala 51 del Museo Británico es una restauración exhaustiva –casi reconstrucción– de la capa de oro encontrada en Mold. Como sucedió con el casco anglosajón, el tiempo –su fabricación se data entre el siglo XIX y el XVI a.C.– y las condiciones del enterramiento –también estaba en una tumba– provocaron su ruptura en gran cantidad de piezas. No fue hasta la década de 1960 cuando se llevaron a cabo los trabajos de recuperación de esta joya de la Edad del Bronce. Ojo, no era una capa para protegerse del frío del norte de Gales un día cualquiera… era ceremonial, como no podía ser de otra forma.

Londres British Museum Capa Oro Mold

El tesoro de Oxus, Asia Central en el British Museum

Alejándonos de Europa por un rato, saltamos a la sala 52, donde nos espera el tesoro de Oxus. Esta maravilla de oro y plata de la época aqueménida se descubrió en la orilla del río Amu Daria –antiguamente Oxus– en el siglo XIX. La joya, entre las ciento setenta joyas que componen el tesoro, es una réplica de un carro de cuatro caballos de oro de casi 20 centímetros. Sin olvidar el brazalete, también de oro, con acabados en forma de grifos. Todo de entre los siglos V y III a.C.

Londres British Museum Tesoro Oxus Carro Oro

La tableta de la inundación, ¿la verdadera historia del arca de Noé?

Seguimos nuestro recorrido de dos horas por el British Museum en la sala 55. Volvemos al palacio asirio de Nínive. Allá por el siglo VI a.C., Ashurbanipal reunió miles de tabletas cuneiformes en la biblioteca de su palacio. La de la inundación relata la historia de Utnapishtim que, advertido de un plan de los dioses para acabar con la humanidad con una gran inundación, construyó un arca y la llenó con su familia, amigos, animales –domésticos y salvajes– y artesanos de todo tipo. Claramente fue menos restrictivo con los humanos que Noé… El caso es que, pasados seis días, soltó una paloma y una gaviota que volvieron al barco sin encontrar tierra firme y después un cuervo que no volvió… había hallado tierra.

Londres British Museum Tableta Inundacion

El juego real de Ur, más allá del ajedrez

Antes de la invención del ajedrez –y, por extensión, de la creación de las piezas de Lewis–, existió otro: el “juego de los veinte cuadrados”. El que se encuentra en la sala 56 se halló en Ur, cómo no, en un cementerio. Por cierto, Ur era una antigua ciudad al sur de Mesopotamia. Una fuente de diversión con más de ¡4.000 años de antigüedad! Se ha datado entre los años 2600 y 2400 a.C.

Londres British Museum Juego Real Ur

La momia de Katebet, no podía faltar una momia en la visita al Museo Británico

Llega el momento de dar otro salto en las salas del museo, en este caso hasta la 63, para encontrarse con las momias egipcias. La que reclama nuestra atención es la de Katebet, una mujer que vivió entre los siglos XIII y XII a.C. en Tebas. Su labor consistía en cantar e interpretar música durante los rituales que se llevaban a cabo en honor de Amón en los templos. Es una de las momias más estudiadas y eso ha llevado a descubrir que el ataúd en el que se encuentra había sido preparado inicialmente para un hombre o que sólo le quedaban dos dientes cuando murió, entre otras muchas cosas.

Londres British Museum Momia Katebet

La esfinge de Taharqo, el faraón negro

El antiguo Egipto extiende sus dominios hasta la sala 65 donde encontramos la esfinge de Taharqo esculpida en gneis de granito de casi 2.800 años de antigüedad. La imagen representa a uno de los reyes kushitas, del reino de Kush –la palabra egipcia para Nubia–, concretamente a Taharqo. No es que lo hayan reconocido por sus facciones –aunque éstas dejan claro su origen centroafricano– sino por el nombre grabado en el cartucho.

Londres British Museum Esfinge Taharqo

La armadura de samurai, el uniforme del guerrero japonés

En la sala 93 saltamos en el espacio, hasta el imperio del Sol naciente, y en el tiempo, hasta el siglo XVI. A pesar del aspecto tan “integrado” del conjunto, esta pieza es una mezcla de muchas armaduras de samurai construidas entre los siglos XVI y XIX. Lo cierto es que la “semejanza” con las armaduras medievales europeas siempre nos lleva a pensar que son mucho más antiguas… pero no. Como curiosidad, alguna de las piezas del conjunto son a prueba de balas, bueno, de las balas del siglo XVI.

Londres British Museum Armadura Samurai

La cabeza de Ife, arte africano que sorprendió

Toca bajar escaleras para llegar hasta la planta -2. Allí, en la sala 25, se encuentra la última pieza de nuestra visita express al British Museum: la cabeza de Ife, Nigeria. La perfección de sus rasgos y los prejuicios europeos llevaron a pensar a los primeros descubridores –y estamos hablando de 1938– que no podía ser obra africana. Se llegaron a lanzar teorías relacionadas con la Atlántida… En realidad, la cultura yoruba se desarrolló en la zona desde el siglo IX y se cree que la cabeza podría representar a un Ooni, un rey de Ife.

Londres British Museum Cabeza Ife

Piezas que se quedaron fuera de la visita al British Museum

Es prácticamente imposible, como decía al principio, no encontrarse con alguna pieza siendo restaurada o prestada a otro museo. También es habitual que se cierre alguna sala para mantenimiento. Todo esto hace que siempre haya alguna obra maestra que se quede en el tintero y que “obligue” a una nueva visita. En nuestro caso no pudimos admirar el primer mosaico de Cristo en Britania, del siglo IV, porque no estaba en su sala –la 49–: estaban restaurándolo.

Tampoco pudimos disfrutar de la serpiente de turquesa, de las figuras funerarias de cerámica Tang, del tarro de Cloisonné con dragones, del cong de jade ni de la tortuga acuática de jade de Allahabad. Todas en salas con el acceso cerrado (27, 33 y 34).

Londres British Museum Salas

Visita guiada al Museo Británico

Si quieres ver los imprescindibles del British pero también quieres que te cuenten algo y no estar leyendo cartelitos todo el tiempo, puedes contratar una visita guiada al museo. La duración es también de dos horas. No verás la misma cantidad de piezas –ya hemos dicho que nosotros nos movemos rápido– pero las que veas te las explicarán mejor. Aquí puedes ver horarios y precios del tour.

Visita virtual al Museo Británico

El Museo Británico está en Google Maps, dentro del proyecto Google Arts & Culture. En 2015 se convirtió en el espacio interior más grande cartografiado por el gigante de Mountain View. Así que es posible hacer un recorrido virtual por sus salas sin encontrarte con nadie y desde la comodidad de tu casa… Eso sí, pierde toda de la emoción de estar cara a cara con la historia.

Curiosidades sobre el Museo Británico que puede que no supieras

El Museo Británico se fundó en 1753, cuando Sir Hans Sloane donó su colección privada al rey, y abrió sus puertas en 1756. Vamos a poner esa fecha en contexto: no se había inventado la máquina de vapor y faltaban más de veinte años para que los Estados Unidos se declararan independientes de Reino Unido. Más contexto, esta vez con personajes: Mozart visitó sus salas siendo niño –nació el mismo año en que se abrieron sus puertas– y Napoleón nació dieciséis años después de su fundación.

Desde el primer día, el acceso a sus salas ha sido siempre gratuito. Tal vez por eso sea el museo más visitado de Reino Unido: más de seis millones y medio de personas al año. Es uno de los museos –creados como tal– más antiguos de mundo y también es de los primeros que contó con luz eléctrica. Incluso tenía su propia estación de metro: la British Museum Station, abierta en 1900. Sólo estuvo en funcionamiento 33 años, hoy está medio abandonada y se usa como almacén.

Londres British Museum Egipto

El antiguo Egipto es un valor seguro en el Museo Británico. Dos hechos lo confirman: Egipto es el término más buscado en la página web del museo y la exposición con mayor número de visitantes en su historia fue Los tesoros de Tutankamón. El dato es llamativo, casi 1,7 millones de visitantes en los nueves meses que estuvo abierta… en 1972. Desde entonces no ha habido otra exposición con tanta afluencia.

Información práctica para visitar el British Museum: dirección, horario, precio…

El Museo Británico se encuentra en Great Russell Street, en el barrio de Bloomsbury. Aunque, en un principio, contó con su propia estación de metro, la British Museum Station, la mejor manera de llegar hoy en día es con las estaciones de Tottenham Court Road o Holborn.

Ya hemos dicho que la entrada al museo es gratuita, aunque se solicita un donativo completamente voluntario para el mantenimiento. El museo abre todos los días del año excepto el 1 de enero y el 24, 25 y 26 de diciembre. El horario es de 9:00 a 18:00 –las salas cierran a las 17:30– de sábado a domingo. Los viernes algunas salas abren sus puertas hasta las 20:30.

Puedes consultar más información en la página oficial del museo.

Londres British Museum Salas

Queríamos pasarnos una vida en sus salas, pero hay tanto Londres que ver que tuvimos que conformarnos con una visita express a los imprescindibles del British Museum.

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