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Jerusalén en un día: lugares sagrados dentro y fuera de la ciudad vieja

  

Jerusalén nunca había entrado en nuestros planes viajeros, teníamos la idea de que sería un lugar abarrotado de turistas religiosos y más enfocado al misticismo que a la historia en sí, y nosotros muy místicos lo que se dice muy místicos no somos… Pero nuestro viaje a Jordania y Siria nos brindó la oportunidad de pisar la ciudad santa por excelencia y no podíamos dejar pasar esa oportunidad. La religión también es cultura e historia y no hay lugar en el mundo más venerado por más gente: la ciudad vieja de Jerusalén es sagrada para las tres principales religiones del planeta: cristianismo, islam y judaísmo. Estábamos tan cerca… ¡teníamos que ir a Jerusalén!

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Sólo estuvimos un día, pero nos dio tiempo a descubrir una ciudad que no esperábamos encontrar, que nos sorprendió y que… no acabó de engancharnos. Puede que por esos prejuicios que nos influenciaron negativamente y de los que no tuvimos tiempo de deshacernos o por la terrible experiencia que tuvimos al cruzar una de las fronteras más vigiladas del mundo. En cualquier caso, no vamos a negar que son muchos los lugares que ver en Jerusalén, una de las ciudades pobladas de manera ininterrumpida más antiguas del mundo –algunos arqueólogos datan su creación a mediados del siglo XXVI a.C.–, y no tenemos duda de que el muro de las lamentaciones, la iglesia del Santo Sepulcro o la explanada de las mezquitas harán estremecerse al más rudo de los viajeros.

Cómo llegar a Jerusalén

A Jerusalén se llega por tierra, el aeropuerto internacional de Atarot o Kalandia está cerrado al tráfico civil desde 2001. Si llegas desde el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv hay autobuses y taxis compartidos hasta Jerusalén, pero nosotros llegamos desde Ammán cruzando el puente Allenby o Rey Hussein –para llegar hasta allí hay que tomar un taxi compartido porque no hay autobuses, al menos no había cuando fuimos nosotros–. Ahí empezaron a torcerse las cosas como contamos en la odisea de cruzar la frontera entre Jordania e Israel.

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La ciudad vieja de Jerusalén

Sí, hay una ciudad vieja de Jerusalén protegida por murallas y un Jerusalén más “nuevo” que la rodea. Nosotros pasamos la mayor parte de nuestro día dentro de las murallas de la ciudad vieja.

Durante siglos, las murallas que rodeaban la ciudad vieja han ido tirándose y levántandose, ampliando su superficie o reforzando su seguridad. Las actuales son otomanas, de mediados del siglo XVI, y sólo tienen ocho puertas –nosotros cruzamos las de Damasco, de los leones, de Sión y de Jaffa, las cuatro principales–. Una de ellas, la Dorada o del Mesías, fue tapiada por Solimán el Magnífico porque, según la tradición, por ella entraría el Mesías y, todavía hoy, sigue tapiada.

israel jerusalen puerta de damasco

Son cinco las zonas en las que se divide la ciudad vieja: la explanada de las mezquitas o monte del templo, el barrio cristiano, el judío, el armenio –cristiano también, pero con otra identidad– y el musulmán.

Una vez atravesadas las murallas, nos encontramos con la estructura clásica de un campamento romano con su cardo, de norte a sur, y su decumano, de este a oeste, cruzándose en el foro. Desde la puerta de Damasco –donde dejan los autobuses que llegan desde el paso fronterizo–, se accede al cardo –hoy calle Beit HaBad– dejando a la derecha el barrio cristiano y a la izquierda el musulmán. Después de su cruce con el decumano –hoy calle David–, se encuentran el barrio armenio a la derecha y el judío a la izquierda. Sí, los barrios musulmán y judío están separados por el decumano y es una frontera real, ya que es casi imposible encontrar la entrada al judío por esa parte. Para acabar de situarnos, la explanada de las mezquitas está junto a la muralla este, la mitad en la zona del barrio musulmán y la otra en la del judío.

El cardo máximo

El cardo máximo fue nuestro primer motivo de desilusión. No tenemos nada en contra de que en una antigua ciudad de Oriente Medio haya un zoco. Más aún, nos encantan los zocos, pero lo que encontramos en el cardo máximo de Jerusalén, después de haber recorrido los zocos de Alepo y Damasco en Siria, nos llevó a lo más comercial y turístico de Marrakech o El Cairo. Cientos de vendedores con sus tiendas y puestos tratando de que entraras y compraras alguno de sus recuerdos religiosos de plástico malo con la inscripción Made in China o, lo que era peor, alguna de las camisetas de los futbolistas más de moda del momento. ¿Dónde estaban el recogimiento, el respeto, la tradición, esa ciudad sagrada que esperábamos encontrar? ¿Y dónde habían acabado las tiendas tradicionales que un tiempo darían vida al zoco de Jerusalén, y donde comprarían los locales y no los turistas?

israel jerusalen zoco calles

Si eres capaz de ver más allá de los vendedores y de los cientos de personas con los que te cruzas a cada paso, los edificios que flanquean el cardo sí que son lo que uno espera de una ciudad antigua y con tanta historia… pero tendrás que madrugar para verlos con tranquilidad, antes de que lleguen los autobuses de turistas y de que abran los puestos.

La Vía Dolorosa de Jerusalén

Vaya por delante que la Vía Dolorosa está basada en el recorrido de una procesión organizada por los franciscanos en el siglo XIV. Es posible que Jesucristo caminara por estas calles cargado con la cruz… o puede que no fuera por éstas en concreto.

israel jerusalen via dolorosa

Fue aquí donde se nos rompieron todos los esquemas que teníamos sobre Jerusalén: en un mismo sitio nos cruzamos con peregrinos que seguían a un monje descalzo en hábito, turistas que seguían a un guía que levantaba un paraguas, vendedores que habían colocado el cartel de una de las estaciones de la vía dentro de su propia tienda… y unos cuantos militares y civiles –o, al menos, vestidos de civiles– armados con UCIs.

Si la fe te convence de que es un camino santo, pero Santo con mayúsculas, disfrutarás de este paseo entre la iglesia del Santo Sepulcro y la puerta de los Leones camino del monte de los olivos, atravesando los barrios cristiano y musulmán. Si no, tómatelo como un paseo antropológico y no dejes de disfrutar de la belleza de los edificios y de la propia puerta.

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La iglesia del Santo Sepulcro

El mismo emperador romano que declaró el cristianismo la religión del imperio fue quien ordenó construir la iglesia del Santo Sepulcro en el año 326: el emperador Constantino. Según los evangelios, fue allí donde se encontraba la tumba, propiedad de José de Arimatea, que se utilizó para dar sepulcro a Jesucristo, crucificado a poca distancia.

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Vista desde fuera, la iglesia no destaca particularmente y puede pasar desapercibida. Una pequeña y anónima puerta sirve de entrada al templo más importante de la cristiandad que está custodiado por católicos, armenios ortodoxos y ortodoxos. Las distintas confesiones se “obligan” a compartir espacio pero son comunes las luchas –incluso las peleas– entre ellos. Tanto es así que, según leímos, la llave de la iglesia la tiene un musulmán, ya que los cristianos no se ponían de acuerdo y ninguno quería que la tuviera otro.

El lugar es oscuro pero no se puede negar que tiene un algo, ya sea la historia, ya sea el respeto y la devoción de los fieles que llegan hasta allí, ya sea su propio misticismo o las barbas de los monjes ortodoxos que la custodian, el caso es que llega a conmover. Los mosaicos y la capilla interior son impresionantes, como puede serlo el golpe que te den los monjes si te saltas la cola.

israel jerusalen iglesia santo sepulcro

Hace poco tiempo se ha procedido a la apertura del Santo Sepulcro delante de las cámaras del National Geographic… estamos pendientes de ver qué han encontrado.

La iglesia de Santa Ana

Por si estás un poco perdido, Santa Ana –una de las Santa Anas del santoral cristiano– es la madre de la Virgen María. Según la tradición, bajo la cúpula de esta iglesia estaba, según la tradición, la casa de Ana y Joaquín, el lugar en el que nació la Virgen María. ¿Se podría considerar que era la casa de los abuelos de Jesús? Obviando el hecho histórico, siempre por demostrar, la iglesia es del siglo XII y fue construida por los Caballeros de la Cruz después de la primera cruzada sobre un templo anterior destruido por los persas construido sobre uno más antiguo bizantino del siglo V.

Como curiosidad, la casa en la que vivió la Virgen está en Italia, dentro del Santuario de la Santa Casa de Loreto en Las Marcas.

Al pie del monte de los Olivos, fuera de la ciudad vieja, se encuentra la tumba de María, de sus padres y de San José. Las escaleras hacia la cripta iluminadas con velas y los hábitos negros de los monjes ortodoxos que la custodian impresionan un poco.

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La explanada de las mezquitas o el monte del templo

¿Qué hace de la explanada de las mezquitas el tercer lugar más sagrada por el Islám, sólo por detrás de La Meca y Medina? Pues que, según el Corán, fue aquí –concretamente desde la roca en que Abraham iba a sacrificar a su hijo– donde Mahoma ascendió al cielo.

Dos son las mezquitas principales que le dan nombre a la explanada: la mezquita de Al-Aqsa (s. VIII) y la Cúpula de la Roca –que en realidad es un santuario y no una mezquita–, donde se encuentra la roca de la ascensión.

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Por si fuera poco, en el mismo lugar, el monte del templo, es donde se encontraba el antiguo templo de Salomón o primer templo. El lugar que el rey David, el padre de Salomón, eligió para guardar el Arca de la Alianza. Destruido por Nabucodonosor II en siglo VI a.C., se reconstruyó, por eso era “el segundo templo”, para ser de nuevo arrasado por los ejércitos romanos en el siglo I a.C. La ortodoxia judía prohíbe a sus adeptos acceder a la explanada porque, debido a la destrucción del templo, no se sabe la localización exacta del sancta santorum –la zona más sagrada del templo a la que sólo el sumo sacerdote podía entrar– al que se podría acceder por error, además de que los ritos de purificación necesarios para acceder al templo son difíciles de cumplir hoy en día.

El muro de las lamentaciones

¿Qué es lo único que queda de aquel segundo templo? El muro occidental, el conocido como muro de las lamentaciones, considerado demostración de la promesa de Dios de que siempre quedaría en pie una parte del templo hasta la llegada del Mesías, cuando se construiría el tercero por parte de los judíos. Y ¿por qué de las lamentaciones? Porque fue dejado en pie por el general Tito para que los judíos recordaran que los romanos destruyeron el resto del templo.

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Dado que, para los judíos, no es posible acceder al monte del templo que es el lugar más sagrado del mundo, es el muro el segundo lugar más sagrado por su proximidad. Ahí es donde rezan desde hace dos mil años. El sitio es impresionante, por lo que significa en sí mismo, por los judíos ortodoxos que rezan frente a él y por la silueta del templo de la roca que se ve por encima. El problema es que hay que pasar controles militares para acceder –también para la explanada de las mezquitas– y que la cantidad de personas armadas –con y sin uniforme– que se ven en la zona da cualquier cosa menos sensación de seguridad. Llamadme paranoico pero…

israel jerusalen muro lamentaciones rezos

Por supuesto, hombres y mujeres se acercan al muro de las lamentaciones por lugares diferentes y hay que mostrar respeto por el lugar. En este caso, son los hombres los que deben cubrirse la coronilla con una kipá de papel que dan al entrar. Ah, nosotros también cumplimos con la tradición de escribir una plegaria e introducirla entre las piedras del muro.

israel jerusalen muro lamentaciones plegarias

Otros lugares que ver en la ciudad vieja

La torre de David, la ciudadela mandada construir por el rey David y que, como casi todo en Jerusalén, ha sido destruida y reconstruida una buena cantidad de veces; la Basílica de Ecce Homo, en plena Vía Dolorosa; o la iglesia de Santiago, son otros lugares que visitar en la ciudad vieja.

En cualquier caso, pasear por el interior del barrio armenio –menos “comercial” que los barrios cristiano y musulmán– o por el judío –atentos a encontrar las entradas y salidas porque no es un barrio lo que se dice abierto– es más que recomendable.

Fuera de la ciudad vieja de Jerusalén

Más allá de las antiguas murallas de la ciudad, Jerusalén sigue estando cargada de historia… aunque tenemos que decir que es historia religiosa y poco basada en pruebas reales en su mayor parte y que, si no tienes esa fe de la que hablaba antes, puedes quedar un poco decepcionado por lo que encontrarás.

Monte de los olivos

Lo más antiguo que verás en el monte de los olivos son los olivos y el cementerio judío. A pesar de eso, sigue siendo uno de los lugares más sagrados del cristianismo puesto que aquí era donde iba a rezar Jesucristo con frecuencia, de hecho estaba orando en el monte cuando fue hecho prisionero.

israel jerusalen monte de los olivos

La iglesia de Getsemaní se conoce también como iglesia de las naciones porque se construyó, a principios del siglo XX, con donaciones de prácticamente todos los países del mundo. Se alza sobre los cimientos de dos templos anteriores que custodiaban un trozo de la roca sobre la que Jesucristo oró la noche de su arresto. El trozo de roca sigue estando en el interior del nuevo templo.

Las iglesias Pater Noster y Dominus Flevit son también del siglo XX.

El Cenáculo y la tumba del rey David

Vaya por delante que la posibilidad de que la sala que se visita como Cenáculo sea de verdad la misma en que tuvo lugar la última cena es ínfima. La posibilidad de que, aún siendo un edificio y una sala nuevas, se encuentre en el sitio donde tuvo lugar la última cena es remota. Dicho esto, ¿merece la pena? Cuestión de fe y de curiosidad antropológica.

israel jerusalen cenaculo

El hecho de que sea remota la posibilidad de que fuera ahí lo digo porque en la planta baja del mismo edificio se encuentra la tumba del rey David… vaya casualidad. En cualquier caso, lo único que se ve es un enorme sarcófago cubierto por una tela de terciopelo azul –no demasiado lustrosa en el momento en que estuvimos nosotros, todo hay que decirlo–.

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La visita histórica es casi imprescindible, la religiosa es cuestión de fe, la impresión que te llevarás de Jerusalén dependerá de las dos cosas y de si eres capaz de abstraerte de los controles de seguridad, el clima de tensión latente y los cientos de turistas que estarán pensando lo mismo tú y quejándose de que estés ahí llenando la ciudad.

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2 comentarios

  1. Diego
    28 diciembre, 2016 en 20:34 — Responder

    A mi me horrorizo Jerusalen. Tambien fui desde Amman, en autobus, y por supuesto estuve tres horas esperando en la frontera, probablemente por tener sellos de Marruecos, Tunez y Emiratos Arabes en mi pasaporte. Es el lugar mas tenso que he visitado nunca, y me asusto la cantidad de militares que caminaban por la ciudad vieja: estos iban de tres en tres, con enormes ametralladoras, y la edad de los soldados rondaba los 18 años, aunque muchos parecian menores. Todo el mundo estaba estresado; los arabes, los judios, las multitudes, los turistas estadounidenses y rusos… Me parecio que aquello debia ser muy parecido al infierno. Llegue al mediodia y al dia siguiente me volvi a Amman en el primer autobus que salio, a pesar de conocer a una familia palestina que me invito a desayunar y me rogo que fuese con ellos a su casa en Nazareth. Uno de los lugares mas deprimentes que he visto nunca.

    • 17 enero, 2017 en 09:09 — Responder

      Hola Diego y bienvenido al blog 🙂
      Horrorizar tal vez sea un poco excesivo… aunque nosotros tampoco estuvimos muy cómodos con tanto militar, tanto control y tanta arma (además de tanto turista que caminaba como un borrego siguiendo al pastor de turno con banderita, paraguas o cruz en alto). Tal vez llegando por avión las cosas se vean de otra forma, no porque sean distintas, sino porque te evitas el mal trago de la frontera terrestre y la comparación con la tranquila Jordania…
      Habrá que darle otra oportunidad algún día, puede que sea como con algunos libros, que no es que sean “malos” sino que no es el momento de leerlos… puede que haya un momento en que Jerusalén sea el destino.
      Muchas gracias por tu comentario y ¡buenos viajes!

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