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Qué ver en la cuenca minera del norte de Francia: Douai, Lewarde y Lens

  

Durante siglos, la economía de la región del Norte de Francia estuvo ligada a la minería del carbón. Fue a principios del XVIII cuando Jacques Desandrouin comenzó con sus excavaciones en la región de Valenciennes. Hasta llegar, más de un siglo después, a confirmar que una doceava parte de la región era una enorme veta de carbón120 kilómetros de largo y hasta 12 de ancho– desde la frontera con Bélgica hasta casi la costa. Pero todo tiene un final y, en este caso, llegó el 21 de diciembre de 1990. Ese día cerró el último pozo. Pero la cuenca minera del norte de Francia ha sabido reciclarse y, aunque le ha costado, ahora luce orgullosa su pasado –patrimonio de la UNESCO– y sus construcciones, sin olvidar el presente.

Francia Lens Museo Louvre Salto

Douai, la mayor ciudad de la cuenca minera del norte de Francia

Cuando llegó la economía minera, Douai ya tenía más de mil años. Su economía se basó en la extracción de carbón a partir de la Segunda Guerra Mundial, antes era un importante centro de comunicaciones en el país vecino: estación en la línea férrea entre Lille y París y uno de los más importantes nudos fluviales con el canal del Scarpe, lo que fortaleció una historia comercial que se remontaba casi a su fundación.

El beffroi de Douai

La construcción más representativa de la ciudad es el campanario gótico, pero es un campanario sin iglesia, un beffroi. Con sus 45 metros de altura es visible casi desde cualquier parte de la ciudad, aunque para no perder tiempo, os decimos que está en el ayuntamiento y es lo que, durante siglos, ha marcado la vida de los Douaisiens. No es el único de la zona, de hecho los beffrois de Francia y Bélgica forman parte de la lista de la UNESCO. Lo más llamativo, su carillón de 62 campanas que se pone en funcionamiento los sábados a las once menos cuarto de la mañana. También es posible visitar el ayuntamiento.

Norte de Francia Ayuntamiento Douai

El palacio de justicia

La otra pieza fundamental de la ciudad es el Palacio de Justicia, que sigue tratando los casos más importantes del país vecino hoy en día. Uno de los presos más famosos que pasó por sus instalaciones fue Eugène-François Vidocq. Un personaje con una historia tan particular que, después de muchos años delinquiendo, entrando y saliendo de prisión –saliendo casi siempre fugándose–, acabó por convertirse en el jefe de la Sûreté Nationale, Seguridad Nacional, y uno de los primeros investigadores privados de la historia. Es posible visitar su celda tras el recorrido por los canales de la ciudad: Les Bateaux-Promenade del Viejo Douai.

Francia Douai Palacio Justicia Canal

La familia Gayant: el desfile de los gigantes

Más difícil de ver –porque sólo salen a la calle una vez al año: el primer domingo después del cinco de julio–, pero en el corazón de todos los habitantes de Douai, la familia Gayant, una familia de gigantes, la más antigua de la zona, aunque no la única. Declarados patrimonio inmaterial por la UNESCO, los Gayant llevan en Douai casi cinco siglos. En el año 1530 apareció Monsieur Gayant, un año después su esposa, Marie Cagenon y un par de siglos después sus tres hijos Jacquot, Fillon y Bin Bin. La tradición dice que todos los niños de Douai deben dar un beso a Bin Binimaginad la fila de niños frente a Bin Bin el único día que sale a la calle–. También se les puede visitar en “su casa” los miércoles desde el 15 de julio al 31 de agosto.

Francia Douai Gayant

Sin olvidar las iglesias, los museos y el teatro, y la animada vida universitaria de la ciudad.

Lewarde y el Centro histórico minero

A ocho kilómetros de Douai está la ciudad de Lewarde. Ésta sí que es una ciudad minera cuya actividad giraba casi exclusivamente en torno a la extracción del carbón, pero ha sabido reciclarse y sacar partido a ese pasado del que sus habitantes se sienten orgullosos.

Francia Lewarde Centro Historia Minera Salto

No podía no existir un Centro histórico minero en plena cuenca minera del norte de Francia. Y no podía estar ubicado en otro lugar que en un antiguo pozo, el pozo Delloye. Durante 40 años se extrajeron unas mil toneladas de carbón al día de este pozo. Con la bajada de producción, y ante la idea de que la cultura minera desaparecería, se creó la asociación del centro histórico minero. En el momento en que se cerró el Delloye se decidió que no habría mejor lugar para ser la sede del museo que abrió en 1984.

Francia Lewarde Centro Historia Minera Galeria

Hay varias exposiciones en los edificios del museo, pero, lo que de verdad nos llamó la atención, fue bajar a las galerías y ver cómo fueron evolucionando con el paso de los años las condiciones de trabajo de los mineros. De los lugares estrechos y las herramientas manuales, a las amplias galerías y los martillos hidráulicos; de la ropa casi de calle a las botas, los guantes y los cascos; de los caballos tirando de las vagonetas en el interior de la mina a las máquinas con motor.

Un recorrido por la minería in-situ. Así que, ya sabéis, a calzarse los cascos y meterse en la jaula.

Lens y el Museo del Louvre-Lens

Los principales museos franceses, casi todos ubicados en París, están viajando –viajar gusta hasta a los museos–, pero no se trata de exposiciones temporales o itinerantes. Están construyéndoles casas fuera de la capital en las que disfrutar de la tranquilidad. El Museo del Louvre ha sido uno de los primeros en tener segunda residencia y está aquí, en plena cuenca minera del norte de Francia. La ciudad de Lens acoge, desde diciembre de 2012, al Museo del Louvre-Lens. Las similitudes de Lens y su resurgir a partir de un museo –y del edificio contemporáneo que lo alberga– con Bilbao –y su Guggenheim– son muchas. Un pasado industrial contaminante, una crisis que provocó el cierre de casi todas las fábricas y el resurgir a partir del turismo atraído por un museo –tanto por el contenido del museo como por el continente–.

Francia Lens Museo Louvre Exterior

Además de “salir de vacaciones”, el Museo del Louvre-Lens también cambia su manera de presentarse al público. No encontraréis salas dedicadas a distintos periodos históricos o a distintas corrientes artísticas. No, aquí lo que hay es la Sala del Tiempo, un concepto que reúne en una sala gigantesca la historia de la humanidad ordenada por eso, por el tiempo. Caminar por la Sala del Tiempo es como viajar por la historia, pero siendo tú el que marca el ritmo con el que van pasando los años y los siglos. ¡Ah! y como pasa en el Museo Larco de Lima, su depósito se puede visitar.

Francia Lens Museo Louvre Sala Tiempo

El edificio, del estudio de arquitectura japonés SANAA, es fácilmente reconocible desde lo alto de las montañas de escoria de carbón que hay a las afueras de la ciudad. También en Lens hay un pasado minero. Se pueden visitar dos enormes montículos de material extraído durante las excavaciones en busca de carbón –hay muchas en los alrededores pero éstas son las más cercanas–. Es posible subir hasta lo alto de una de ellas, mientras que la otra está cerrada y se ha dejado a la Naturaleza seguir su curso.

Francia Lens Monticulos Escoria

Tanto desde lo alto de los montículos, como en el camino hasta ellos, es posible ver las casas de los mineros. Construidas por las empresas mineras eran una forma de atraer a los empleados. Pero no era un cheque en blanco, las casas debían ser cuidadas: estaban obligados a tener césped en la entrada y hasta había un inspector que controlaba la calidad y belleza del jardín.

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2 comentarios

  1. Lilian Tauler
    1 septiembre, 2018 en 22:52 — Responder

    Mi bisabuela materna de apellido Dunand era hija de dueños de minas de carbón de hulla en el norte de Francia.
    Ella y su familia eran oriundos de Lyon, Francia. Mi bisabuela se caso con Limousin de apellido y emigró a Cuba a fines del siglo XIX.

    • 17 septiembre, 2018 en 11:48 — Responder

      Hola Lilian y bienvenida al blog 🙂
      Nos alegra que te hayamos recordado parte de tu historia familiar con este artículo.
      ¡Un abrazo!

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