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La visita a la Casa Amatller de Barcelona: la primera de la Manzana de la discordia

La Casa Amatller fue la primera casa modernista que revolucionó el Paseo de Gracia de Barcelona. El colorido, la altura y el original remate escalonado de su fachada, obra de Puig i Cadafalch, despertarían las envidias de muchos burgueses catalanes.

Casa Amatller Salon

Corría el año 1900 y el Eixample estaba a punto de cambiar. Pronto la Casa Amatller sería acompañada por las vecinas Casa Lleó Morera y Casa Batlló –sus “enemigas” más famosas en la Manzana de la discordia– y por otras encargadas por ricos burgueses a los más codiciados arquitectos del modernismo catalán, el estilo que empezó a triunfar en esa época en la Ciudad Condal. Pero no nos adelantemos: aquí hemos venido a hablar de esa primera casa, la Casa Amatller –la vivienda de Antoni Amatller–, la única en la que se ha conservado la mayoría de su mobiliario original.

Además de contarte la experiencia de recorrer sus salas, te damos toda la información práctica para la visita de la Casa Amatller de Barcelona, horarios y precios incluidos, y te hablamos un poco de su historia. Un adelanto: tiene mucho que ver con el chocolate.

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La Casa Amatller es solo uno de nuestros edificios modernistas de Barcelona imprescindibles, no te pierdas los demás. Ni tampoco las visitas de nuestro fin de semana en Barcelona o, si tienes más tiempo, las 60 cosas que ver y que hacer en la Ciudad Condal.

La visita a la Casa Amatller de Barcelona: entradas, precios y horarios

Solo es posible entrar en el edificio de la Casa Museo Amatller con visitas guiadas con cita previa. Hay grupos de jueves a sábado a las 11h y a las 17h en castellano y a las 12h y a las 18h en catalán. El domingo a las 11h en castellano y 12h en catalán. De lunes a miércoles, el 25 y 26 de diciembre y el 6 de enero está cerrada. Las visitas de jueves y viernes incluyen un chocolate caliente en la cafetería –ahora, en pandemia, para llevar– y la del domingo una cajita de Chocolate Amatller.

Casa Amatller Fachada Detalle Caballero Dragon

La visita dura una hora y cuesta 24 € –en 2021, hay una oferta de 12 €–. En la página web oficial del museo puedes ver los detalles de precios y horarios, comprar la entrada y descubrir las visitas “especiales”: la que incluye el estudio fotográfico de Antoni Amatller –en la buhardilla– y la visita teatralizada de las Noches Modernistas.

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Al principio de la visita te darán unos cubrezapatos para conservar los suelos originales de la casa. Por la misma razón, no se puede entrar con zapatos de tacón. No es lo más común hacer turismo por Barcelona en tacones, pero, por si acaso… Tampoco se puede entrar con bastones o muletas, pero se facilitan sillas de ruedas y la casa es accesible. Mochilas, paraguas y palos selfies hay que dejarlos en la consigna.

Casa Amatller Suelo Cubrezapatos

Si quieres saber dónde está y cómo llegar, la Casa Amatller se encuentra en el Paseo de Gracia, 41. Al lado del metro Passeig de Gràcia –L2, L3 y L4– y en una zona por la que pasan muchas líneas de autobuses. Como siempre, Google Maps sabe mejor que nadie “cómo llevarte”.

Un poco de historia: chocolate y modernismo más allá de Gaudí

La historia de la Casa Amatller es la de su promotor, Antoni Amatller, tercera generación de una familia dedicada a la producción del chocolate. Su abuelo, Gabriel Amatller, había abierto, allá por 1797, un pequeño obrador artesano cerca de Santa María del Mar. Sus hijos construyeron la primera fábrica. Y su nieto Antoni, a finales del siglo XIX, tras muchos viajes por Europa para conocer las últimas innovaciones industriales, hizo prosperar aún más el negocio convirtiéndo Chocolate Amatller en uno de los líderes de la chocolatería industrial de España. Abrió una nueva planta de producción con maquinaria de última generación e introdujo nuevas técnicas de marketing. Las ilustraciones modernistas de los carteles, los cromos coleccionables y los envoltorios de Chocolate Amatller –que, desde 1972, es propiedad de Chocolates Simón Coll– siguen siendo iconos y hasta objetos colección.

Casa Amatller Puerta Dormitorio Antoni Urraca Bolso

¿Sabías que…?


No hay que confundir Chocolate Amatller con Ametller Origen, otra marca catalana de chocolate que tiene más de un centenar de tiendas. Chocolate Amatller solo tiene dos en Barcelona –cuatro, contando las de Simón Coll–, una de ellas en la Casa Museo Amatller, puedes ver dónde están en su web oficial.

Un rico empresario interesado en las artes –era coleccionista– y, además, fotógrafo y viajero. ¿Qué mejor perfil para encargarle a Josep Puig i Cadafalch, uno de los grandes arquitectos modernistas, una casa en el Eixample?

Casa Amatller Coleccion Vidrio

En realidad, se trataba de una reforma: Antoni Amatller compró en 1898 un edificio construido en 1875 en el Paseo de Gracia para convertirlo en su casa. La decoración de la nueva fachada de Puig i Cadafalch y la altura extra a la que llegó con su remate escalonado rompieron por primera vez los antiguos esquemas del barrio. La Casa Amatller fue la primera en revolucionar el Eixample.

De casa de Antoni Amatller a museo

Antoni Amatller quería que su nueva casa estuviera lista para la fecha simbólica de 1900 –el “cambio de siglo”, da igual que en realidad el siglo cambiara en 1901–. Y lo consiguió: tras solo 18 meses de obras, se mudó al Paseo de Gracia en septiembre de 1900. Vivió en la planta noble de la Casa Amatller junto a su hija Teresa hasta su muerte, en 1910. Teresa Amatller, a su vez, siguió viviendo en la casa hasta su fallecimiento, cuando la gestión del inmueble pasó a manos de la Fundación Instituto Amatller de Arte Hispánico, creada por ella misma en 1943.

Casa Amatller Ascensor Botonera

La fundación transformó la casa en un centro de estudios especializado en el arte español, donde solo había una biblioteca abierta al público. En 2009, se decidió abrir la Casa Amatller como museo, se rehabilitó para recuperar su aspecto original –la mayoría de los muebles se conservaban, junto a fotografías de que indicaban cómo era la casa a principios del siglo XX– y se trasladó el espacio ocupado por el instituto a otras dos plantas del edificio. En marzo de 2015, abrió al público como Casa Museo Amatller.

La fachada de Puig i Cadafalch en el Passeig de Gràcia

Lo que más destaca de la Casa Amatller es ese remate escalonado que recuerda un poco a la arquitectura medieval del norte de Europa –la Edad Media era una gran fuente de inspiración para el modernismo catalán–. La afición a la fotografía de Antoni Amatller –fue miembro fundador de la Sociedad Española de Fotografía en 1891– le dio una excusa para levantar una altura extra en su nueva casa. En esa última planta ubicó el estudio donde conservaba unos componentes peligrosos necesarios en la fotografía de entonces, hecho que le obligaba a mantenerse lo más separado posible de las casas vecinas. Excusa o no, funcionó…

Casa Amatller Fachada

¿Sabías que…?


Esa altura y esa decoración tan innovadora de la fachada creada por Josep Puig i Cadafalch despertaron las envidias de otros burgueses. Dos años después, en 1902, le encargaron a Lluís Domènech i Montaner la Casa Lleó Morera. Y otros dos años después, en 1904, empezaron las obras de la Casa Batlló, de Antoni Gaudí. Su fachada se levantó un par de metros más que la de la vecina Casa Amatller para destacar. Nacía así la “Manzana de la discordia”. En realidad, los tres arquitectos se respetaban mucho, la “discordia” era más de los dueños de las casas que querían tener, cada uno, la más bonita.

La fachada de la Casa Amatller es mucho más que ese remate: está llena de elementos decorativos. Los marcos de inspiración gótica de las puertas y las ventanas, las esculturas que recuerdan la actividad de Antoni Amatller –industria, arte y coleccionismo–, el esgrafiado de ramas de almendro –ametller en catalán, el apellido Amatller es una variante de Ametller–, un cromatismo único dado por la combinación de materiales y nuevas técnicas decorativas…

El interior de la Casa Museo Amatller

Nos dimos cuenta enseguida de que el interior de la Casa Amatller es tan rico o más en decoración y simbolismo. Tras pasar por el vestíbulo y el patio de honor, subimos la escalera monumental en la que nos encontramos ya con el primer símbolo ligado al chocolate. Fíjate en las esculturas de animales de la escalera: están realizando trabajos relacionados con su producción. Pero que tampoco se te pase la espectacular claraboya modernista sobre tu cabeza. Ah, el ascensor también es original.

Casa Amatller Escalera Aguila

La escalera sube hasta la planta noble, donde vivían Antoni y Teresa. Tras ver un vídeo en la sala de invitados, la guía nos llevó por sus diferentes estancias, públicas y privadas. El comedor, la sala de música, el distribuidor, los dormitorios, el salón, los cuartos de baño y el estudio de Antoni. Por suerte hay guía porque es difícil decidir en qué fijarse, entre la decoración de la casa –los muebles también fueron diseñados por Puig i Cadafalch– y las obras de arte de la colección de Amatller que se conservan aquí. Desde un retablo románico hasta un cuadro de Ramón Casas, pasando por bodegones barrocos y joyas de Lalique. Puede que lo más curioso sea una gran colección de vidrio arqueológico de más de 750 piezas de diferentes estilos, épocas y lugares, incluyendo una egipcia de 3.500 años de antigüedad.

Casa Amatller Puerta Interior

¿Sabías que…?


Desde el dormitorio de Teresa se puede ver de cerca la columna de mármol rosa que, más que decorar el dormitorio en sí, es un símbolo de ostentación, al dar al Paseo de Gracia. Esa tribuna, con sus flores de almendro en las vidrieras y la columna, también sería envidiada y “copiada”. La Casa Lleó Morera y la Casa Batlló también tendrían tribunas, incluso más anchas, con columnas.

Casa Amatller Tribuna Columna Exterior Noche

La decoración de la planta noble

Lo que más nos llamó la atención de la decoración fue la chimenea del salón, con su escultura que simboliza el viaje del cacao de América a España: una princesa azteca se une a otra castellana para dar vida al chocolate. También encontramos muchos tréboles, muy utilizados por Puig i Cadafalch en sus obras. En los dormitorios colocó símbolos de las virtudes de Antoni y Teresa según los valores de la época. Un búho –sabiduría– y una urraca con dinero en la boca –ahorro– para él. Y un gato –elegancia– y un perro –fidelidad– para ella. ¡La chaquetita del perro es un extra!

Casa Amatller Puerta Dormitorio Teresa Gato Ovillo

Pero es que todo llama la atención: el esgrafiado, los mosaicos, la decoración en hierro batido, la que recuerda el arte nazarí o el arte gótico, el lavamanos en el distribuidor, las lámparas, las tapicerías…

También quedan detalles de la vida cotidiana de Antoni como sus documentos contables, sus libros, las guías de viaje –en francés, como solía ser habitual en la época–, fotografías o un estereoscopio con imágenes de Egipto.

Casa Amatller Despacho Antoni

Es curioso descubrir las “últimas tecnologías” que se instalaron en la casa en 1900. Además del ascensor, el montaplatos que subía la comida desde la cocina en la planta baja o la iluminación eléctrica –complementada por la de gas, por si no funcionaba la primera–. O algunos de los cambios que hizo Teresa cuando ya no estaba su padre, como cubrir, a principios de la dictadura franquista, las frases de Els Segadors y otra canción tradicional catalana pintadas al fresco en la sala de música. Hoy vuelven a ser visibles, se descubrieron en las obras junto a… ¡un pequeño tesoro de monedas de oro acuñadas en los reinados de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel II!

Casa Amatller Dormitorio Antoni

La cafetería de la Casa Amatller en el Paseo de Gracia

Decíamos que la planta que se visita es la planta noble, la primera. Las tres superiores estaban alquiladas –sí, aquí también había pisos alquilados como en la Casa Batlló– y la última es donde estaba el estudio fotográfico.

En la planta baja, tras la puerta acristalada que daba al vestíbulo, se encontraban el garaje y el acceso a las cocinas y a las habitaciones del servicio. Ahí es donde está hoy la cafetería Faborit donde acaban algunos de los tours, tomando un chocolate caliente. La receta que sirven ahí es la original de Chocolate Amatller. Por supuesto, se puede pasar a la cafetería sin visitar la casa. Junto a ella está la tienda donde podrás comprar algún recuerdo en formato de chocolate: está toda la gama de Chocolate Amatller.

Casa Amatller Chimenea Detalle Princesa Azteca Castellana Cacao

Modernismo y chocolate en pleno Eixample barcelonés, ¿puede existir una mezcla mejor?

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