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Los acantilados de Étretat y los paisajes de Monet

140 km de acantilados calcáreos de un característico color blanco que les ha valido el nombre de Costa de Alabastro. Estamos hablando de una de las grandes maravillas naturales de Normandía y de toda Francia. No estaría mal poder recorrer los 140 km enteros, pero ¿y si no tienes tiempo? Pues deberías empezar por el que seguramente sea el rincón más espectacular de esta franja costera: Étretat. La peculiaridad de esta localidad normanda es que esas maravillas naturales de casi 90 metros de altura están en el mismo pueblo. Sí, los acantilados de ÉtretatFalaises d’Étretat en francés–, con sus grandes “puertas”, flanquean la playa urbana, en pleno pueblo.

Saltando en los acantilados de Étretat, frente a la Falaise d’Amont

Esas formaciones rocosas creadas bajo el agua hace varios millones de años han maravillado al hombre desde siempre. Artistas como Monet las inmortalizaron –bueno, son “inmortales”, aunque cambiantes…– y hoy están ahí para que las admires tú.

Te contamos cuáles son los mejores miradores de los acantilados de Étretat y sus formaciones más conocidas, con mapa incluido, y te damos algunos consejos de seguridad para la visita, todo salpicado de curiosidades y datos prácticos.

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Si viajas a esta zona de Francia, no olvides pasarte por nuestros artículos Lugares que ver en Normandía, Ruta en coche por Normandía y los castillos del Loira y Consejos para viajar a Francia.

La Falaise d’Amont y el Arche d’Amont

Para visitar los acantilados de Étretat hay que empezar por la playa. Al este está la Falaise d’Amont. A la derecha mirando al mar, que no se diga que es como en las películas americanas, que todos saben dónde están los puntos cardinales. Aunque aquí es fácil, recuerda que el mar está al norte. En el pasado este acantilado se conocía también como Falaise du Blanc-Trait, acantilado de la línea blanca. ¿Por qué ? Pues porque esa gran mole de caliza se divisa en forma de una gran banda/línea blanca desde el mar, incluso a mucha distancia.

La Falaise d’Amont y el Arche d’Amont

En Una Vida, Maupassant compara el Arche d’Amont, la más pequeña de las “puertas” que forman los acantilados en Étretat, con un elefante que sumerge su trompa en el mar… Cuando lo sabes, no puedes “quitarte el elefante de la cabeza”. No le falta nada, además de la trompa, ahí están el perfil de la cabeza con su ojo y su oreja, las patas y detrás ¡hasta hasta el palanquín del Marajá!

El elefante del Arche d’Amont

La Falaise d’Aval, la Porte d’Aval y la Aiguille d’Étretat

Al oeste, al otro lado de la playa, está el que probablemente sea el rincón más característico de los acantilados de Étretat: la Falaise d’Aval. En ella se abre otra “puerta” todavía más imponente, la Porte d’Aval. Y, a su lado, se alza una aguja de 51 metros, la Aiguille d’Étretat. Ese gran obelisco calcáreo era más alto aún, medía ¡más de 70 metros! Pero en los años ‘60 del siglo pasado perdió su punta. En los cuadros impresionistas puede que la notes más alta.

La Porte d’Aval y la Aiguille d'Étretat

¿Sabías que…?


Este rincón es el protagonista de una de las novelas de Maurice Leblanc: Arsenio Lupin y la aguja hueca. Según el libro, aquí estaría escondido un gran tesoro de los reyes de Francia. Desde hace más de un siglo los amantes del famoso ladrón de guante blanco llegan a Étretat en busca de ese tesoro. Puedes descubrir más sobre el libro en el museo dedicado a Lupin en Étretat, Le Clos Lupin – Maison Maurice Leblanc, la antigua casa del escritor.

La Chambre des Demoiselles y su leyenda

El de Lupin y su tesoro no es el único cuento conectado con los acantilados de Étretat. De hecho, muchas de las formaciones rocosas más famosas tienen nombres que hacen referencia a leyendas. Es el caso del túnel “trou à l’homme” –literalmente, agujero del hombre–, cerca de la aguja, que habría salvado la vida a un pescador que llegó hasta la playa gracias a él.

Aunque la leyenda más famosa seguramente sea la de la Chambre des Demoiselles, la habitación de las damiselas. Se trata de una pequeña cavidad en una roca en lo alto del acantilado de Aval. Hoy se accede hasta ella por una pasarela.

Pasarelas en lo alto de la Falaise d’Aval

Según la leyenda, el malvado barón de Fréfossé, frustrado tras haber sido rechazado por tres preciosas hermanas de Étretat –Jacinthe, Eléonore y Catherinette–, fue tras ellas mientras paseaban por los acantilados. Las tres muchachas se dieron cuenta y, asustadas, se refugiaron en una cueva. Al intentar salir al día siguiente, descubrieron que la boca de la cueva había sido bloqueada con piedras por el barón –esto se lo debieron imaginar más que descubrirlo, claro–. Sin comida ni bebida y sin que nadie las encontrara, murieron tres días después. En ese momento, tres palomas blancas volaron desde la cima del acantilado de Aval hacia el cielo. Los fantasmas de las tres chicas atormentaron al barón hasta su muerte y siguen apareciéndose en las noches de bruma alrededor de la Chambre des Demoiselles… Nosotros fuimos en una mañana de bruma, ¿sería una de ellas quien empujó a JAAC?

La Manneporte y el resto de rincones de los acantilados de Étretat

Siguiendo más hacia el oeste, al final de la playa de Jambourg, hay otra puerta que puede que sea más espectacular si cabe –es difícil hacer clasificaciones en los acantilados de Étretat–: la Manneporte. Maupassant dijo que un barco podría pasar bajo ella con todas las velas desplegadas, para que te hagas una idea del tamaño.

La Manneporte y la playa de Jambourg

Por supuesto, estos no son los únicos rincones con encanto de los acantilados de Étratat, aunque sí son los más cercanos al pueblo y los más espectaculares. Hay unos cuantos más, como los “Pisseuses”, las cascadas que bajan de unos manantiales de agua fría formando una cortina de agua, casi un muro. Están justo después de la Manneporte, en Le Petit Port. Por el otro lado, al este de la Falaise d’Amont, hay otra gran aguja de forma peculiar: la Aiguille de Belval y, antes, otra roca más pequeña, la Roche de Vaudieu, refugio de aves marinas.

La vista de la aguja de Étretat desde Manneporte

Los mejores miradores de los acantilados de Étretat, también para el amanecer y el atardecer

¿Desde dónde se tienen las mejores vistas de los acantilados de Étretat? Hay unos cuantos miradores en el sendero que bordea la costa por encima de los acantilados, el llamado Sentier des Douaniers, sendero de los aduaneros. El acceso a él es muy sencillo: se puede subir desde los dos lados de la playa de Étretat. No hay pérdida y los primeros miradores están muy cerca.

Mirador desde Manneporte al oeste

Desde cualquiera de los cabos, como el de la Manneporte o el Cap de la Courtine, las vistas quitan el aliento. Una vez tomado el sendero, ¿cuándo parar? Pues depende del tiempo que tengas, ya verás que hay una vista increíble tras otra. El sendero es parte del GR 21 Littoral de la Normandie, el sendero de Gran Recorrido de 190 km que bordea la costa de Alabastro desde Tréport hasta Le Havre. Así que, ya sabes…

Los colores del atardecer en la Falaise d’Amont

Poco antes del atardecer, gira la cabeza hacia la Falaise d’Amont para verla de un precioso tono dorado. Lo mismo sucede al amanecer con la Falaise d’Aval, pero para eso hay que madrugar mucho más.

Los colores de la puesta de sol en la Falaise d'Aval

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Si quieres ver cómo está el tiempo de Étretat en directo antes de pasarte o admirar los acantilados cuando no puedas viajar ahí, hay una webcam en el pueblo que te ayudará.

Los jardines de Étretat y la iglesia de Notre-Dame de la Garde

Siguiendo en las alturas, hay dos sitios que no puedes perderte por las vistas de los acantilados que se disfrutan desde ellos y por los lugares en sí. Hablamos de los jardines de Étretat y de la capilla de Notre-Dame de la Garde.

La iglesia de Notre-Dame de la Garde

Empezamos por esta última: la capilla neogótica de los marineros de Étretat, con su nave en forma de casco de barco. Su silueta se distingue incluso desde el mar, por encima de la banda blanca del acantilado de Amont. Aunque de cerca tampoco está mal. ¿Qué te parecen unas gárgolas con forma de pez? Pues aquí las tienes… Aunque el banco a unos 30 metros de los acantilados hace que mucha más gente mire hacia el mar que hacia la “pobre” capilla.

Las gárgolas en forma de pez de la iglesia

Acabamos por uno de nuestros rincones favoritos de toda la zona: los jardines de Étretat. Su “semilla”, nunca mejor dicho, nació en 1905. Fue entonces cuando una famosa actriz francesa inspirada por el trabajo de Monet plantó en el jardín de su villa un árbol, dando vida a la primera zona arbolada del acantilado de Amont. La vista a la aguja y a los acantilados de Étretat desde el jardín sigue siendo una maravilla.

La vista desde los jardines de Étretat con la Falaise d’Aval

Aunque la nueva versión contemporánea del jardín, nacida en 2016, le roba protagonismo a la terraza panorámica. Y es que el jardín es un museo de paisajismo y arte contemporáneo al aire libre. Si no, mira el “jardín emocional”, con sus enormes caras de diferentes estados de ánimo emergiendo entre los setos para convencerte…

El jardín emocional

Los acantilados desde el mar: barco, kayak y paddle surf

Nosotros admitimos que no lo hemos hecho, pero también puedes disfrutar de los acantilados de Étretat desde el mar en barco, kayak o paddle surf. Tiene que ser espectacular. Te puedes informar en la oficina de turismo o en el Club Náutico Voiles et Galets d’Étretat, te ponemos ambos en el mapa. Por cierto, en verano hay barcos también desde Le Havre y Fécamp.

Monet y los acantilados de Étretat

Los acantilados de Étretat han inspirado a muchos artistas franceses: Corot, Delacroix, Matisse… pero el más representativo de ellos y el que más veces los hizo protagonistas de sus cuadros es Claude Monet. Hay unas ¡80 obras! suyas que representan, con todo tipo de tiempo, de sol a tempestad, sus rincones más característicos. Seguro que la Manneporte y los acantilados de Aval y de Amont te sonarán antes de visitarlos por los cuadros de Monet que habrás visto en algún museo del mundo. Encontrarás paneles en los lugares donde un día el gran pintor impresionista dio vida a sus obras.

Cartel recordatorio de una obra de Monet en Étretat

Consejos de seguridad y prohibiciones: mareas y peligros

Si vas a disfrutar de estas increíbles vistas como lo hizo Monet en su día, ten cuidado. Aunque estés en pleno pueblo, manda la naturaleza. Las formaciones rocosas son frágiles y están sujetas a los caprichos de las mareas, del viento, de las infiltraciones de agua… Puede haber deslizamientos y caídas en cualquier momento.

Algunas normas que tienes que tener en cuenta:

  • no recojas piedras alterando el entorno natural y favoreciendo la erosión de la playa ni tires basura: deja el paisaje natural como lo encontraste;
  • cuidado con los horarios de las mareas al acercate a los acantilados –los horarios están publicados en la playa y puedes consultarlos también aquí–, recuerda que la marea sube rápidamente;
  • los paseos por debajo de los acantilado son muy peligrosos y están prohibidos, no lo hagas y, si ves a alguien, avísale o llama a las autoridades;

No te metas por donde no debes...
  • también está prohibido el acceso al túnel trou à l’homme cerca de la Aguja de Étretat;
  • no te salgas de las rutas de senderismo por encima de los acantilados y, sobre todo, no te acerques al borde;
  • cuidado con los caminos de madera en esos senderos: después de llover son muy resbaladizos, si no que se lo digan a JAAC y a su muñeca torcida…;

Cuidado con resbalarse
  • no entres en las playas de acceso restringido, la prohibición se indica claramente con carteles;
  • haz caso a las autoridades y a los carteles aunque no veas el peligro.

Mapa de los acantilados de Étretat con sus miradores y puntos de interés

Aquí tienes un mapa con todos los miradores de los acantilados de Étretat y los demás puntos de interés para que te ubiques más fácilmente.

Cómo llegar, dónde aparcar, dónde dormir y dónde comer en Étretat

La forma más fácil de llegar a Étretat desde Paris, Honfleur, Fécamp u otras localidades es en coche. No hay tren ni muchas conexiones de transporte público. Cerca de la playa hay aparcamientos, todos de pago, aunque de noche son gratuitos. Eso sí, si te alejas un poco de la playa y del centro, tendrás donde aparcar gratis.

Nuestra habitación en el Hôtel le Rayon Vert

En cuanto a hoteles, claro está, la mejor opción es dormir cerca de la playa. ¿Qué te parece ver el mar y los acantilados de Étretat al despertarte por la mañana desde la ventana de tu habitación? Nosotros dormimos en el Hôtel le Rayon Vert –aunque no vimos el rayo verde al atardecer– y lo recomendamos: gran ubicación, habitación cómoda y muy buen desayuno. Aquí puedes consultar precios y disponibilidades.

Las ostras de La Petit Salamandre

La cena de marisco y pescado local en el restaurante La Petite Salamandre, de los mismos propietarios, también estuvo genial. ¡Ay, esas ostras!

La estampa perfecta: los acantilados de Étretat y una gaviota

Si Monet se enamoró de los acantilados de Étretat, seguro que tú también. Llevan millones de años ahí, ya es hora que vayas a hacerles una visita.

¿Quieres visitar los acantilados de Étretat? Aquí puedes hacerlo:

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