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De viajes, quesos, calcetines y dietas detox anticonfinamiento

¿Cuáles son tus tres quesos favoritos? Una pregunta inocente. La vi en Facebook hace unas semanas, la formulaba una exjefa mía, directora de marketing internacional de una compañía de alimentación italiana. Sus contactos, por lo menos los que contestaron, eran en su mayoría italianos. Seguramente muchos de ellos con cierto nivel cultural, económico y “viajados”. Casi todos elegían tres quesos italianos. Había una mujer francesa y eligió tres quesos galos. Esas elecciones me hicieron reflexionar y “parir” este artículo.

Las Palmas Queso Herreno

No te preocupes, sigues en un blog de viajes. Y es que la reflexión no va de quesos… ¿o sí?

Grecia no nos quiere, nosotros no les queremos

Entonces, ¿esto va de quesos? Sí y no. Los quesos fueron los “detonantes”, pero dejémoslos por un momento. Hubo otra “inspiración” más ligada a los viajes. Una noticia: tras el confinamiento, a finales de mayo, Grecia abría sus fronteras a turistas de diferentes lugares, pero no a todos. No a los de ciertos países particularmente afectados por el coronavirus, entre ellos Italia –también España o Francia, por ejemplo–. Una puntualización: no es que se excluyera a turistas de nacionalidad italiana, sino a turistas cuyo vuelo proviniera de Italia y además anunciaba que más adelante actualizaría ese listado, cosa que ya se ha hecho –a partir de julio no habrá limitaciones para viajar a Grecia desde ningún país europeo–.

Atenas Grecia Acropolis Vista Monte Licabeto Hora Azul

Un grupo de italianos abierto en Facebook a raíz de la crisis del coronavirus y llamado “Io resto a casa” –la versión italiana, de hecho la original, del “yo me quedo en casa”– se llenaba de publicaciones. Invitaciones a boicotear Grecia cuando reabriera y fotos mostrando las bellezas de Italia acompañadas de frases del tipo “peor para ellos”, “nosotros no tenemos nada que envidiarles”, “tenemos X sitio”, etc.

Meteora Grecia Monasterio Roussanou

Los calcetines, sin molinos ni tulipanes

Para no hablar solo de mi país y de mis compatriotas, los italianos, vuelvo un momento a mi país de adopción, España. Y también vuelvo al Facebook. Esto de estar confinada en casa le ha dado demasiado protagonismo a las redes hayan en mi vida, mea culpa… Esta vez la inspiración no viene de la publicación de un contacto, sino de un anuncio. He visto anuncios de lo más variado: desde los de marcas de papel higiénico pidiendo comprar con responsabilidad hasta los de páginas fraudulentas haciéndose pasar por las de conocidos supermercados o por las oficiales de marcas de juguetes. Pues uno de ellos era de calcetines. Sí, esos calcetines estampados y coloridos que últimamente están tan de moda que hasta tienen tiendas dedicadas solo a ellos.

Utrecht Holanda Paises Bajos Muelles Terrazas

Una marca de calcetines había lanzado en España su “edición holandesa”, con estampados de molinos y tulipanes multicolores. Todos los comentarios, sin excepción, decían que nunca comprarían nada que hiciera referencia a Países Bajos: ese país que “no nos quiere ayudar” en la crisis del coronavirus –simplifico por comodidad, aunque los mensajes tampoco eran mucho más complejos–.

Aalsmeer Amsterdam Paises Bajos Holanda Mercado Flores

Viajar, la dieta detox anticonfinamiento

Esos comentarios sobre Grecia y Países Bajos me generaron cierto rechazo. ¿Qué tenía que ver la gente de esos países, sus maravillas artísticas y naturales o su cultura con las elecciones económicas, políticas o sanitarias que hubieran tomado sus gobernantes? Si esas personas tuvieran amigos holandeses y griegos, si hubieran viajado ahí y les hubieran tratado fenomenal como a nosotros, ¿sería su opinión diferente?

Plazas de Roma Piazza Trevi Fontana

Volvía a mi cabeza la misma reflexión que me llevó a escribir Quédate en España, ¿o no? Los viajes, sobre todo si no son muy rápidos, son una forma de conexión, de acercamiento a lo diferente. Cruzar fronteras aunque sean de regiones dentro del mismo país–, en definitiva, ayuda un poco a abrir la mente. Sé que esto está sonando a frase de gurú viajero de segunda –escribimos sobre ello y no nos gustan nada los gurú, de ningún tipo–. Pero admito que me estoy convenciendo de ello cada vez más. Viajar no es imprescindible. Tampoco es la única forma de abrir la mente. De hecho, leer o salir a conocer gente de otros entornos que piense diferente a ti en tu propia ciudad “cuenta” igual. Pero sí, viajar es un buen instrumento.

Sagrada Familia Ojo Pez

Más en tiempos en los que las redes sociales hacen que no conozcamos nada nuevo, sino que solo veamos publicaciones de quien piensa igual que nosotros. Pensamientos cada vez más radicales en tiempos de crisis como los que estamos viviendo. No sé tú, pero, en cuanto se pueda, yo querré viajar para desintoxicarme de tanto rencor. De las dos Españas a palos de golf imaginarios. De los italianos que dicen que en su/nuestro país hay más del 50% del patrimonio mundial y que entonces, ¿para qué salir?

Si los viajes nos han cambiado hasta a nosotros…

JAAC y yo hemos defendido siempre que viajamos “para ver cosas”. Somos así de simples. Nos gustan los museos, los templos, los palacios, las maravillas naturales, etc. No viajamos con la idea acercarnos a diferentes culturas, somos de lo más asociales que se pueda imaginar –en nuestra boda solo estaban los dos padrinos, ni nuestros padres– y eso de los viajes como experiencia transformadora siempre nos ha sonado a chino. Aunque nos encanta descubrir rincones poco conocidos, nos gusta también visitar los lugares más turísticos, porque por algo lo son. Y no nos importa que nos llamen turistas y no “viajeros”, porque, en definitiva, turistas es lo que somos, aunque hayamos hecho viajes largos.

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Dicho esto, he de admitir que algo de esa transformación sí que la hemos vivido. Leyendo los diarios de nuestros primeros viajes, con sus palabras llenas de prejuicios, lo tenemos claro. Y esos diarios siguen publicados en el blog porque no nos avergonzamos de ellos, estamos contentos de haber evolucionado –bueno, un poco nos avergonzamos, vale–. Y eso que a diario nos damos cuenta de lo cerrados de mente que seguimos estando. Incluso en nuestro último viaje largo, a Camboya, los primeros días en el país estaban llenos de prejuicios. Al final no es que no los tuviéramos, pero eran menos. La evolución se fue produciendo durante todo el mes por el país y solo nos dimos cuenta a la vuelta.

Orgullosa de mis queridos quesos

Volvamos por donde empezamos: volvamos a mis queridos quesos. Estoy orgullosa de que mis tres quesos favoritos sean de tres países diferentes –si sientes curiosidad, uno es italiano, uno español y uno holandés, si sientes más curiosidad, puedes preguntarme cuáles son–. Pero lo que más me gusta pensar es que, seguramente, en unos años sean otros. Porque habré visitado más queserías por el mundo como las de Roquefort o las de Parmigiano Reggiano. Porque habré hecho catas como las que ya hice aquí en España o en Países Bajos. Y porque habré probado más tablas de quesos en diferentes restaurantes, como las que probé en Francia o Irlanda. O porque en un trekking en medio de Nepal me habré encontrado con un peculiar queso «suizo» de yak como lo hizo Ignacio Izquierdo. No sé nada de quesos más allá de que me gustan y seguramente aprendería mucho más si hiciera un curso y comprara en tiendas especializadas uno nuevo cada semana. Pero prefiero descubrirlos viajando. Tampoco nos gusta mucho ir a restaurantes de comida extranjera en Madrid, aunque a veces vayamos.

Roquefort-sur-Soulzon Francia Societe Quesos

¿Soy mejor que los que eligen tres quesos italianos como sus favoritos? Absolutamente no. En este caso, no se trata de rechazo hacia quien ha elegido tres quesos de su país como en el caso de las críticas hacia Grecia o Países Bajos, sino de simple curiosidad… De hecho, es muy loable querer lo que tenemos cerca. Además, seguramente, algunos hayan probado muchos quesos de diferentes países y, al final, los tres que más les hayan gustado sean los italianos. Otros preferirán los de su país porque se come más en casa que fuera y es más fácil encontrarte con quesos de tu país en tu supermercado así que, simplemente, habrás probado más. Incluso los que no hayan probado quesos de otros países, serán más cultos que yo, habrán tenido mucho más éxito que yo en la vida y su vida será más plena gracias a sus pasiones.

Caseificio Parmigiano Reggiano Selfie

Pero yo estoy orgullosa de mis quesos. Y de que mi pasión sea viajar. Y tengo muchas ganas de probar nuevos quesos y de que alguno le arrebate el podio a uno de mis favoritos. Incluso, puede que, en unos años, mis favoritos sean todos italianos o todos españoles… ¡me quedan muchos por conocer!

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