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La Sainte-Chapelle de París: ¿las vidrieras más famosas de Francia?

  

La demostración de que nadie es profeta en su tierra es que Stendhal –francés de nacimiento– tuvo que viajar a Florencia para sufrir su síndrome. ¿No se lo ocurrió visitar la Sainte-Chapelle de París antes para “calentar”? Claramente no leyó nuestras 60 cosas que hacer y que ver en París… no cometas su mismo error.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Superior Vitrales Abside

Como si sonara la música de Chambao durante tu visita, “déjate llevar, por las sensaciones”: la visita a la Sainte-Chapelle de París es la ocasión perfecta para dejar la mente en blanco. Eso sí, estará en blanco poco tiempo, porque la luz pintará cientos de colores antes de que te des cuenta. No, no te has tomado una sustancia psicotrópica, es la explosión de luz de un relicario real.

Dos datos más antes de empezar: la Sainte-Chapelle forma parte del Centro de los Monumentos NacionalesCentre des Monuments Nationaux– y está incluida en el listado de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1991 –dentro de las orillas del Sena desde el museo del Louvre hasta la Torre Eiffel, junto con la catedral de Notre-Dame–.

La Sainte-Chapelle de París: un poco de historia

La isla de la Cité fue el origen del actual París. Fue allí donde se instaló la tribu gala de los parisii en el siglo I a.C. y desde donde creció toda la ciudad. Por cierto, no hace falta explicar el motivo por el que tomó el nombre de París en el siglo V, ¿verdad? El caso es que todos los grandes señores y, posteriormente, los reyes tuvieron su residencia en la isla –hasta Carlos V–.

Sainte-Chapelle de Paris Palacio Justicia

Luis IX, que luego se convertiría en San Luis, también residió en el Palacio Real y fue él quien mandó construir la joya que es la Sainte-Chapelle. Cuando entres te sorprenderá saber que se tardaron solo siete años en construirla… y hablamos de mediados del siglo XIII, ¡de 1242 a 1249!

El objetivo del edificio era ser un relicario. Pero no un relicario cualquiera, tal vez el más importante del mundo. En su interior se guardaban reliquias relacionadas con la Pasión de Cristo. París se transformaba así en la “Nueva Jerusalén” y eso, además del prestigio para la corona francesa, también suponía muchísimo dinero de los peregrinos y el comercio.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Superior Vitrales Lateral

La Revolución Francesa fue indulgente con la Sainte-Chapelle a pesar de su simbolismo monárquico, a la par que religioso. Cuando digo “indulgente” me refiero a que los vitrales –la seña de identidad del edificio– se mantuvieron, pero sí que sufrió daños. Su estado actual se debe a una gran restauración de mediados del siglo XIX.

Las reliquias de la Sainte-Chapelle

Luis IX se hizo con las reliquias de la Pasión de Cristo de manos del emperador Balduino II, último emperador cristiano de Constantinopla. ¿Cómo las consiguió? Pagando. Nada es gratis en este mundo.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Inferior San Luis

Entre las reliquias se encontraba una parte de la Corona de Espinas, un trozo de la Vera Cruz, la punta de la lanza de Longinos –la que traspasó el costado de Jesús en la cruz– y la esponja empapada en vinagre que acercaron a Jesús cuando dijo que tenía sed.

¿Sabías que…?


El rey Luis IX gastó más dinero en comprar la Corona de Espinas de lo que gastó después en construir la Sainte-Chapelle.

La visita: la escalada de sensaciones hasta unas de las vidrieras más bellas de Francia

La visita a la Sainte-Chapelle de París es un crescendo de sensaciones. Como si los arquitectos reales nos hubieran querido ir preparando poco a poco, así crece el asombro al recorrer las plantas del edificio. En realidad, los arquitectos no querían preparar a nadie: mientras que la planta inferior estaba destinada al culto del personal de Palacio, a la superior solo podían acceder el rey y el colegio de canónigos que celebraban las misas. Bueno, el rey y sus allegados… y ahora todos podemos considerarnos allegados del rey. ¿Qué pensaría Luis IX si viera a toda esa chusma visitando su capilla?

Sainte-Chapelle de Paris Aguja Torre Notre Dame

Los 36 metros de largo y 17 de ancho de la única nave de la Sainte-Chapelle son uno de los ejemplos de gótico radiante más bonitos del mundo. La altura total del edificio, 42,5 metros, se aumenta con una aguja de otros 33 –que ha sido reconstruida varias veces–. Si, como decía antes, la división en plantas parece buscada para preparar poco a poco al visitante, se podría decir que la fachada, sobria y muy sencilla, es el primer paso en esa “escalada de arte”.

La capilla inferior: la joya “pobre”

A la entrada a la capilla inferior nos recibió una estatua de la Virgen María –la capilla está dedicada a ella–. Era la única entrada desde el exterior al edificio. En su día, no había comunicación con la planta superior.

¿Sabías que…?


El mural más antiguo de París se encuentra en la capilla inferior de la Sainte-Chapelle, es el fresco de la Anunciación del siglo XIII sobre la puerta que daba a la antigua sacristía.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Inferior Fresco Anunciacion

Te llevarás, como nos pasó a nosotros, un chasco al entrar. ¿Dónde está la luz? La capilla inferior es casi una cripta: oscura, techo bajo, pesada… Su misión era la de servir de base a la capilla del Rey, la joya de la corona. Pero no por eso deja de ser espectacular, con sus bóvedas pintadas de un azul intenso cubiertas de doradas flores de lis y sus columnas –las azules con flores de lis como símbolo de Francia y las rojas con castillos como recuerdo a la madre del rey, Blanca de Castilla–. Una precisión: todos esos colores y decoración se deben a la restauración del siglo XIX.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Inferior Techo

La capilla superior: las vidrieras más famosas de Francia

En época del rey Luis IX solo se podía acceder a la capilla superior a través de una terraza desde el Palacio Real. Tranquilo, no tendrás que buscar el desaparecido palacio para subir. Hoy en día hay una estrecha escalera de 33 peldaños que comunica las dos plantas.

Ahora sí. Aquí está la luz. Y está siempre… nosotros visitamos la Sainte-Chapelle un día nublado y, aún así, los colores de las vidrieras nos dejaron con la boca abierta. Si hubiéramos ido un día soleado habríamos necesitado las gafas de sol. El techo asciende casi hasta el cielo y los muros se abren dando todavía más sensación de altura y ligereza. Siguiendo el ejemplo de los muros, la boca también se nos abrió alucinando mientras levantábamos la cabeza y hacíamos sufrir a nuestro cuello buscando la postura que nos permitiera verlo todo al mismo tiempo.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Superior Vitrales

Nada menos que 15 vidrieras con 1.113 escenas. Catorce representan episodios bíblicos desde el Génesis hasta la Resurrección de Cristo. La decimoquinta cuenta la historia de las reliquias de la Pasión hasta su llegada a la Saint Chapelle. La Pasión, propiamente dicha, está representada en el ábside de la capilla y, frente a ella, se encuentra un rosetón con el Apocalipsis.

Cuando te hayas recuperado de la explosión de luz, fíjate en las estatuas de los apóstoles. La mitad de ellas, incluyendo la de San Pedro con las llaves, son originales del siglo XIII. Por cierto, las reliquias sobrevivieron a la Revolución Francesa y, hoy en día, se encuentran en el Tesoro de la Catedral de Notre-Dame. No así el relicario en el que se custodiaban en el ábside que se fundió durante la Revolución.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Superior Roseton

Información práctica: ubicación, horarios y precios de la Sainte-Chapelle de París

¿Dónde está la Sainte-Chapelle? En la isla de la Cité, concretamente en el Boulevard du Palais número 8. Es, junto a la Conciergerie, el único resto del antiguo Palacio Real. Hoy forma parte del complejo del Palacio de Justicia, prepárate para los controles en la entrada.

Abre todos los días del año excepto el 1 de enero, el 1 y el 8 de mayo y el 25 de diciembre. Los horarios varían de abril a septiembre –de 9 a 19– y de octubre a marzo –de 9 a 17–. No hemos visto si lo siguen haciendo, pero en años anteriores, de mediados de mayo a mediados de septiembre, abría hasta más tarde para disfrutar del atardecer –hasta las 21.30–. Último acceso 30 minutos antes del cierre.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Inferior Columnas

El precio de la entrada es de 9 € –10 € si la compras online, válida para un año–. El acceso es gratuito el primer domingo de mes de enero a marzo y de noviembre a diciembre. También hay una entrada conjunta con la Conciergerie por 15 €.

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Antes de lanzarte a la taquilla, piensa qué lugares de París quieres visitar en tu viaje y echa cuentas. Lo mismo te sale rentable hacerte con una tarjeta Paris Pass que incluye la entrada a la Sainte-Chapelle y a otros 65 monumentos y museos. Mira los precios y las características aquí.

Más información en la página oficial de la Sainte-Chapelle.

Visita guiada a la Sainte-Chapelle con Notre Dame

Podrías llegar a necesitar una persona que te despertara de tu éxtasis ante las vidrieras. Si además, esa persona te hiciera una visita guiada explicándote detalles de la construcción, de la historia y del arte que atesora sería perfecto. ¿Cómo conseguirlo? Pues contratando una visita guiada a la Sainte-Chapelle de París. Aquí puedes ver las características y el precio, por cierto, la visita guiada incluye la catedral de Notre Dame.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Superior Vidriera Detalle

Eventos: los conciertos de música clásica

Nosotros no tuvimos ocasión de asistir, pero no podemos dejar de hablar de los conciertos de música clásica que se celebran en la capilla superior de la Sainte-Chapelle. Una combinación de lujo para los sentidos: la luz de las vidrieras para la vista y las sinfonías para el oído. No hemos conseguido encontrar una página oficial en español –aquí está en inglés– donde se presente la temporada con fechas pero, por lo que hemos visto, de mediados marzo a septiembre hay conciertos todos los viernes, sábados y domingos –a las 18 el mes de marzo y a las 20 el resto–.

Sainte-Chapelle de Paris Capilla Inferior Roseton

La visita a la Sainte-Chapelle te dejará con la boca abierta… por mucho que hayas leído y muchas fotos que hayas visto. ¿Te lo vas a perder?

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