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Viaje al infierno con vuelta: las canteras de Favignana

  

Favignana, en Italia, se ha convertido casi –vale, este “casi” es muy grande– en nuestra “tercera casa”. Ahora todo el mundo se debería estar preguntando: ¿Qué es y dónde está Favignana? y, si es muy cotilla, ¿cuántas casas tenéis? Respuestas fáciles para preguntas fáciles.

Sicilia Favignana Entrada Cava Madonnina

Empecemos por la primera. Te lo cuento todo en Favignana y las islas Égadas, pero te adelanto que es una pequeña isla que forma parte de la región italiana de Sicilia y que se encuentra frente a la isla de Sicilia –perdón por la repetición pero sí, Sicilia es una isla, la mayor del Mediterráneo, y además una región, incluyendo muchas islas menores–. Favignana es la mayor del archipiélago de las Égadas, que se encuentra frente a la ciudad de Trapani, en la punta occidental de Sicilia. Nunca había sido muy conocida pero en los últimos años no hago más que oír decir a mis conocidos italianos –sobre todo del norte– que van para allá. Y es que en Italia se ha vuelto muy popular, sobre todo gracias a sus playas. De hecho su Cala Rossa ha sido incluida en muchas listas y “top 10” –lo de las listas es un verdadero fenómeno antropológico– de las mejores playas de Italia.

Y ahora vamos a por la segunda pregunta. Sólo tenemos una casa, a la que volvimos hace no mucho después de “abandonarla” durante nuestro año de viaje por Sudamérica y la Antártida. Pero a mí me gusta pensar que nuestra segunda casa está en mi pueblo natal, Jesi. Y ahora que mis padres tienen una casa de veraneo en Favignana, pues… ¡misterio resuelto! En realidad hemos vuelto de ahí hace pocos días y sólo es la segunda vez que vamos, pero es curiosa esa sensación que tienes cuando sabes (o crees) que vas a volver a un sitio. Ya no lo ves, y no lo sientes, igual. Te tomas todo con más calma, quieres conocerlo, puede que más a fondo, pero también quieres dejarte algo para después. Sobre todo si se trata de una isla y, como a nosotros, no te gustan las playas –¡esta vez ni hemos llegado a sacar el bañador de la mochila!–. Y es curioso como en Favignana, a pesar de haberse dado a conocer por sus playas –que, todo hay que decirlo, sí son preciosas–, haya tanta concentración de historia –desde la prehistoria pasando por las guerras púnicas hasta la segunda guerra mundial–, belleza, cultura… en una palabra: riqueza. Aunque sea una riqueza que a veces va acompañada de abandono, como habíamos comprobado ya visitando el castillo de Santa Caterina. Esta vez hemos seguido “excavando” en esa belleza y en ese abandono al adentrarnos en una cava di tufo: una cantera subterránea abandonada de “toba” –que en realidad no es toba como ya contamos cuando escribí sobre el jardín de lo imposible–.

Sicilia Favignana Cava Madonnina Grieta

La cava di tufo u Niuru: un viaje al infierno con vuelta

Favignana, como ya habíamos aprendido en nuestra primera visita a la isla, tuvo dos grandes fuentes de riqueza en la primera mitad del siglo pasado: la pesca en la tonnara y el procesado de los atunes, y la extracción de “toba”. Ambas actividades, por las razones que ya contamos, están prácticamente abandonadas. Y ahora la fábrica en la que se trabajaba el atún se ha convertido en un estupendo museo: el ex Stabilimento Florio, y a las casi doscientas canterascave o pirrere en dialecto local– se les han dado todos tipos de usos… La mayoría de las de cielo abierto, después de su abandono, se convirtieron en vertederos ilegales. Pero muchas de ellas han sido recuperadas transformándose desde en hoteles de lujoCave Bianche Hotel– hasta en sorprendentes jardines. Como los jardines hipogeos que vimos en nuestra primera visita, que se han rebautizado, con razón, como jardines de lo imposible.

Sicilia Favignana Hotel Cave Bianche

En cuanto a las canteras subterráneas, muchas se han quedado simplemente congeladas en el tiempo. Como si el último pirriature –el trabajador de las canteras– se hubiera ido el día anterior y durante la noche alguna tempestad hubiera destrozado sus instrumentos de trabajo dejando sólo algún resto abandonado aquí y allá y sus conci o cantuna en siciliano–las piedras talladas– listos para salir hacia tierra firme. Eso fue lo que nos encontramos en la cantera que visitamos, que llega hasta unos 50 metros de profundidad más o menos. La llaman u niuru –”el negro” en siciliano, por el tipo de roca que hay en el exterior, que tiene ese color– o cava della Madonnina –de la Virgen–, porque en su entrada había una figura de la Virgen.

Sicilia Favignana Cava Madonnina Conci Abandonadas

Sicilia Favignana Cava Madonnina Conci Mar

Cuando Pasquale, nuestro amigo de la oficina de turismo que nos había enseñado parte de la isla la primera vez, nos preguntó si queríamos conocer las canteras subterráneas, no lo dudamos ni un minuto. Pero, a decir verdad, no sabíamos bien con qué ni con quién nos encontraríamos. Primero, Pasquale nos dijo que lleváramos una linterna y unas zapatillas que agarraran bien y yo, pues… ¡ni una cosa ni otra! Iba preparada para ir a una zona de playas cuando salí de España… Pero bueno, con la ropa –que las camisetas de tirantes y los vestidos de playa tampoco eran muy adecuados– y unas linternas de mis padres me las arreglé.

Sicilia Favignana Cava Madonnina Mosaico

Y segundo, Pasquale no se presentó solo. Vino con Michele Gallitto, un obrero jubilado de profesión, pero historiador de vocación de Favignana –aunque viva durante gran parte del año en el norte de Italia–. Michele lleva años documentándose sobre la rica historia de la isla y reflejando sus conocimientos en diferentes libros. Con él hablamos un poco de todo, desde el porqué de los bombardeos en Favignana en la Segunda Guerra Mundial, hasta la reacción de los locales a las primeras llegadas del turismo. No sólo historia sino también antropología. Hay material para otra entrada desde luego…

Sicilia Favignana Cava Madonnina Galeria

Ya que la vida y el trabajo de los pirriaturi son parte fundamental de la historia de la isla, también son objeto del estudio de Michele. Así que nadie mejor que él para contarnos cómo trabajaban, qué significaba para ellos este trabajo, los peligros que corrían, las condiciones en las que se encontraban –sumergidos por el polvo que levantaban–, algunas anécdotas sobre su trabajo en las canteras… Nos guió haciéndonos revivir por momentos los tiempos en los que los pirriaturi estaban ahí mismo, cortando la roca. Cuando todavía no utilizaban las máquinas, se encontraban en un abismo de silencio roto sólo por el ruido casi constante de su mannàra, la hoz con la que daban vida a su arte: la de trinciar i cantuna, o sea cortar las piedras.

Sicilia Favignana Cava Madonnina Entrando

Sólo teníamos una “pequeña” distracción de vez en cuando: Pasquale diciéndole a Michele, en siciliano, baja la voz” o “date prisa por ahí” o “por aquí ya no se puede pasar, el techo ha colapsado”. Sí, las canteras no están, en principio, abiertas al público, porque no se puede garantizar su estabilidad… Así, un poco asustados y totalmente solos –bueno, con Pasquale y Michele, claro– pasamos por galerías, caminamos encima de los trozos de piedra descartados, avistamos pozos, vimos los restos de rieles, de instrumentos de madera, de lámparas de cerámica y, al final… ¡llegamos hasta el mar!. Ese bonito mar de Favignana. Ese día más picado que de costumbre, como haciendo de mensajero de la naturaleza y diciéndonos: ¡estáis donde no debéis!.

Sicilia Favignana Cava Madonnina Railes

Avistar el mar es algo que no te esperas cuando estás en las profundidades y en la más absoluta oscuridad. Es casi una visión, parece un espejismo. Pero ahí, hacia el mar, a través de un tobogán que ya ha colapsado, los conci dejaban la cantera, su espacio natural, para pasar a los schifazzi, los barcos donde los hombres los llevarían hacia tierra firme y luego a dónde ellos quisieran. Y ahí hay todavía unos 50.0000 cantuna, perfectamente tallados, listos para salir hacia una aventura que ya nunca vivirán…

Sicilia Favignana Cava Madonnina Vista Mar

Ahí fue donde Michele nos dijo, ya lo habéis hecho “il viaggio all’inferno con ritorno”. Ese fue nuestro viaje al infierno con vuelta.

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