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Turismo en Olot, Girona: la ciudad más allá de los volcanes

  

Érase una pequeña ciudad rodeada de volcanes. Una pequeña ciudad oculta tras su entorno natural. Érase Olot, la capital de la Garrotxa, con sus museos, su historia, sus tradiciones y su gastronomía. Y éranse dos turistas que la descubrieron por casualidad…

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Sí, nuestro encuentro con Olot, Girona, fue casi fortuito. Queríamos conocer el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa y la Reserva Natural de la Fageda d’en Jordà: el magnetismo de los volcanes y los colores otoñales del hayedo nos llamaban cual canto de sirena. Pero de Olot no conocíamos nada… La ocasión de parar en la ciudad nos la dieron la comida –¡eso siempre tira!– y el tour “D.O. Oltina” lanzado con ocasión del festival SOM Cultura. Y así descubrimos que sí, también merecía la pena hacer turismo por Olot, antes de lanzarse a visitar su entorno…

La iglesia de Sant Esteve y el Cristo abrazado a la cruz de El Greco

Si hablamos de lugares de interés de Olot, cómo no empezar por su iglesia parroquial: la iglesia de Sant Esteve, del siglo XVIII. El perfil de su maciza fachada y de su campanario es el símbolo por excelencia de la ciudad. Tenemos que admitir que no visitamos el museo parroquial –hay que pedir cita previa para entrar– así que nos perdimos el cuadro de El Greco que ahí se conserva: el Cristo abrazado a la cruz. ¡Error!

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Como curiosidad, las tres hornacinas vacías de la fachada contuvieron en su día esculturas de San Esteban, San Valentín y Santa Sabina, destruidas durante la Guerra Civil por el bando republicano.

El santuario de la Virgen del Tura y el origen de la ciudad

El primer documento en el que se menciona Olot es una carta del rey franco Carlos II el Calvo del año 872. En ella, el rey dona la iglesia de Santa María de Olot, que califica de “antigua”, y su territorio al abad de dos monasterios benedictinos. Una placa en la actual iglesia de la Virgen del Tura lo recuerda, como nos enseñó nuestro guía de Educart.

Girona Garrotxa Olot Virgen del Tura Escultura

Aunque no quede nada de esa “antigua” iglesia visigoda y prácticamente nada de la posterior románica, destruida en los terremotos de 1427-28 que arrasaron la ciudad, no puedes dejar de acercarte al santuario. Primero por esa importancia histórica: es el origen de la ciudad. Y segundo porque ahí se conserva la imagen de la Virgen del Tura: una talla de madera románica –del siglo XI/XII– dorada y policromada que ha llegado hasta hoy en día a pesar de todo. Curiosamente, se veneró durante años como Virgen morena, pero la restauración en los años ‘80 mostró que su color original no era negro, y que se había oscurecido por el humo de las velas. En el exterior de la iglesia hay esculturas en piedra que reproducen la talla en madera: un detalle curioso que no habíamos visto nunca en otros sitios.

¿Por qué se llama Virgen del Tura? Tura en catalán antiguo significa toro: según la tradición un toro iba a rascar el suelo cada día en el mismo sitio hasta que su dueño, extrañado, cavó en ese lugar y encontró la imagen de la Virgen. Lo que sí es cierto es que la Virgen del Tura es la patrona de la ciudad y su imagen se lleva en procesión en las fiestas mayores de Olot. Por cierto, por lo visto hay muchas chicas que se llaman Tura por ahí…

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La iglesia actual, barroca, fue incendiada y su campanario fue derruido durante la Guerra Civil. Está claro que la iglesia no ha tenido mucha suerte y que no es la iglesia más bonita que vayas a ver…

El claustro del Carme: joya renacentista catalana en Olot

De la Olot medieval no queda prácticamente nada: los terremotos de 1427 y 1428 acabaron incluso con la antigua muralla, además de arrasar todo el centro histórico. Pero, escondida dentro de la Escuela de Bellas Artes de Olot, hay una pequeña joya posterior, renacentista. Es el claustro del Carme, un claustro de dos pisos levantado en el siglo XVI. Una palabra para definirlo: armonioso. Como todo lo renacentista, por otro lado. ¡Qué genios esos italianos que lo inventaron, ¿eh? Vale, se me ha notado el barrio…

Girona Garrotxa Olot Claustro Carme

El guía nos contó que en Navidades ponen en el claustro un belén artístico diferente cada año. Un motivo más para pasarse por aquí.

El claustro ha sido declarado monumento de interés histórico-artístico y es uno de los pocos claustros renacentistas que se conservan en Cataluña.

La Plaza Mayor: la plaza de los gigantes de Olot

El plano urbanístico de Olot también es renacentista, con sus calles paralelas y perpendiculares y su plaza central: la Plaza Mayor. Aunque no sea particularmente bonita, hay que pasarse por ella porque, como recuerdan los “pasos del gigante” que hay dibujados en el centro de la plaza, éste el lugar por excelencia de la celebración de las fiestas mayores de la ciudad: las fiestas del Tura. En la Plaza Mayor es donde tiene lugar el baile de gigantes, enanos y caballitos. Por las imágenes que hemos visto, debe ser espectacular.

Girona Garrotxa Olot Plaza Mayor Pasos Gigantes

Las fiestas se celebran alrededor del 8 de septiembre y son unas de las más concurridas de Cataluña.

El museo de la Garrotxa: los carteles modernistas y “La Cárrega”

En la tercera planta de un edificio neoclásico enorme en el centro de la ciudad, el que fuera el hospicio proyectado por Ventura Rodríguez, nos encontramos con un museo pequeño pero muy interesante: el museo de la Garrotxa.

Aquí descubrimos qué era la “Escuela paisajística de Olot”, con sus cuadros de finales del siglo XIX y principios del XX en los que la protagonista es la naturaleza. ¡Los paisajes de Olot han sido inspiradores desde siempre!

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También nos sorprendimos con los carteles modernistas de la marca Cigarrillos París: es muy curioso descubrir cómo se publicitaba el tabaco a principios del siglo XX y ver reflejada la sociedad de la época. Los diseños son verdaderas obras de arte modernistas, eso sí, es claim “Los cigarrillos París son los mejores” no parece muy original, no se rompieron los sesos los creativos de entonces.

Pero la obra más célebre del museo es el cuadro “La carga”La càrrega en catalán– de Ramon Casas. Una enorme pintura al óleo de estilo realista que retrata una carga de guardias civiles contra unos manifestantes en la Barcelona de finales del siglo XIX. La escena no corresponde a ningún hecho real pero sí está inspirada en las tensiones sociales de esa época. El guardia civil en primer plano a punto de atropellar a un manifestante da escalofríos. El realismo, además, hace que te sientas parte de la escena. Por su mensaje social el cuadro ha sido muy “incómodo” y ha tenido una larga historia de idas y venidas que es interesante conocer.

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La casa-museo can Trinchera y su belén monumental

Si tienes algo más de tiempo, como fue en nuestro caso, también merece la pena hacer una pequeña para en la casa-museo can Trinchera. Podrás ver una de las casas señoriales más importantes de la ciudad, de la primera mitad del siglo XVIII, con sus muebles y decoración original, sus frescos de paisajes y escenas mitológicas pero, sobre todo, su belén monumental, con estatuillas de diferentes épocas y autores. Es difícil verlo pero… ¿sabrás encontrar al caganer? A nosotros nos costó un poco…

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La Olot modernista, parte de la ruta europea del modernismo

Olot es parte de la ruta europea del modernismo. Paseando por el centro de la ciudad te encontrarás con algunos de sus edificios modernistas más peculiares.

Uno de ellos es la Casa Pujador, con su torreón que recuerda la Edad Media y el Cristo que sobresale de él. Casi enfrente hay otra casa con fachada modernista, aunque menos llamativa: la Casa Escubós.

Girona Garrotxa Olot Torre Casa Pujador Cristo

Frente a la parroquia de Sant Esteve, hay otro edificio modernista muy llamativo: la Casa Gaietà Vila, conocida por su dragón que le da el nombre a la librería que acoge, la librería Drac, y que en origen era un restaurante. Bastante cerca y haciendo esquina con sus tres fachadas, está la Casa Gassiot, con su curiosa escultura alegórica a la… ¡radiografía! Sí, el propietario era médico y ésa era su especialidad.

Girona Garrotxa Olot Casa Solà-Morales Fachada

Pero el edificio modernista más famoso de Olot es la Casa Solà-Morales, del famoso arquitecto barcelonés Lluís Domènech i Montaner. En la página web del ayuntamiento de Olot hay información sobre todos los edificios de la ruta modernista de Olot.

La plaza mercado de Olot: el sitio para babear

La plaza mercado de Olot es un punto de encuentro para los olotenses y “punto de babeo” para turistas como nosotros. Ahí conocimos productos locales y probamos alguno, ¡además de llevarnos unos fuets riquísimos! Hay todo lo que esperas encontrar en un mercado de abastos y muchos productos locales. Los fuets de Paqui Toro, granadina afincada en Olot desde hace 14 años, y de su marido, dueños de Porcs Casolans Corominas, son divinos. El secreto: nada de conservantes. Sólo carne de cerdos Duroc, sal y pimienta.

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El Eixample Malagrida: la ciudad jardín de Malagrida

Fuera del centro histórico de la ciudad hay otra zona muy curiosa: el Eixample Malagrida. Una “ciudad jardín” que promovió Manuel Malagrida i Fontanet, el propietario de la fábrica ”Cigarrillos París”. Sí el de los carteles modernistas del museo de la Garrotxa. Tras vivir en París y aprender sobre el negocio abrió en Buenos Aires la primera fábrica de tabaco de Sudamérica y se hizo de oro.

Girona Garrotxa Olot Albergue Malagrida

Al volver a España, compró los terrenos al suroeste del casco antiguo y mandó construir su particular ciudad jardín al estilo inglés, con grandes torres, edificios rodeados de jardines y una estructura radial de calles que convergen en la plaza de España. Su palacio, el Palacio Malagrida, ahora es un albergue, curioso, ¿no? También hay una escuela Malagrida, había una biblioteca Malagrida –ahora escuela de música–… Y las calles tienen nombres de regiones españolas y países americanos, en señal de hermanamiento entre los dos continentes en los que había vivido Malagrida.

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Museo de los santos: no verás nada parecido

Desde la plaza de España y subiendo por la calle Sabina Sureda pasarás al lado de una masía, ¡sí, una masía en plena ciudad! Es la casa natal del pintor Joaquim Vayreda, uno de los más conocidos de la escuela paisajística de Olot. Y después, llega otra sorpresa: el museo de los santos.

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Sí, lo sé, el nombre no es de los más atractivos, pero tienes que entrar: es sin duda el museo más peculiar de Olot y uno de los más peculiares que habrás visitado. Es el único museo del mundo de imaginería religiosa. Vale, así tampoco suena muy atractivo. Pero es un taller en activo, donde ver a los artesanos manos a la obra usando pasta, escayola y cola, y es muy curioso ver cómo se realizan y hasta hay partes un poco “gore”: ver cabezas, manos o brazos por ahí es un poco inquietante… En Olot llegó a haber 40 talleres de imaginería religiosa, hoy quedan cuatro y éste es uno de ellos.

Girona Garrotxa Olot Museo Santos Fachada

También hay una parte dedicada a la farándula: aquí se conservan los gigantes originales y los animales –cada barrio tiene el suyo– de las fiestas de Olot.

Girona Garrotxa Olot Museo Santos Gigantes

Volcanes en el centro de Olot: la puesta de sol desde el Montsacopa

No hace falta salir de Olot para ir en búsqueda de sus volcanes: en su término municipal hay cuatro, nada menos. Son el Montolivet, la Garrinada, el Bisaroques y el Montsacopa –o San Francisco–. Merece, y mucho, la pena subir a éste último para ver la ciudad desde arriba, sobre todo en la puesta de sol.

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Mapa de Olot con todos sus lugares de interés

Aquí tienes un mapa con todos los lugares de interés que ver en Olot para que no te pierdas ni uno.

Dónde dormir en Olot: hoteles

Tenemos que admitir que a la hora de dormir nos alejamos un poco de Olot y fuimos a disfrutar de ese entorno natural que todos buscan. Nos fuimos al hotel Vall d’ En Bas, en Joanetes y nos encantó. Tranquilidad, habitaciones muy bonitas y desayuno, como no, con productos locales. ¡Qué ricos ese pan payés y ese fuet!

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Dónde comer en Olot: restaurantes y productos típicos

No nos gustan los licores, así que no probamos la ratafía, pero qué delicias la coca de chicharrones, el roscón de anís y… ¡esos embutidos! Fuets, longanizas, butifarras de huevo… Además de en la plaza Mercado, hay muchos sitios donde comprar productos locales artesanos. Los que pertenecen a la asociación Ben be d’Olot son algunos de ellos.

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En cuanto a restaurantes, además de Les Cols, con dos estrellas Michelin, hay muchos más donde probar la cocina local. Algunos de ellos están asociados al grupo “Cocina volcánica” que garantiza la utilización de productos cultivados, criados y elaborados en la comarca.

Nosotros comimos un riquísimo menú del día en uno de ellos, La Quinta Justa, con platos catalanes como la escudella i carn d’olla o el trinxat de col y patata. Vale, ligero no es pero rico sí, ¡y mucho!

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También vale la pena quedarse en Olot antes de lanzarse a conocer su entorno, ¿no?

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