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De la Carretera Austral a la Ruta 40, Patagonia

  

Nuestro contacto inicial con las carreteras patagónicas tuvo más de aventura que de turismo, más experiencias que visitas. Desde el momento en que descubrimos que habría que hacer mucho auto-stop, supimos que sería así: horas de espera, bajar de un coche para subir en otro, siempre con las mochilas… Vamos, que, más allá de los espectaculares paisajes que veríamos desde las ventanillas y mientras levantábamos el dedo, poco más podríamos hacer. Pero había un par de lugares que no queríamos dejar pasar de ningún modo: las Cuevas de Mármol y la Cueva de las Manos. Uno en Chile y otro en Argentina, uno creado por la naturaleza y otro por la mano –nunca mejor dicho– del hombre. La Patagonia siempre tan ecuánime.

Argentina Perito Moreno Tierra Colores Salto

Las Cuevas de Mármol, Chile

En la orilla del Lago General CarreraLago Buenos Aires al otro lado de la frontera– el agua ha ido creando algo que no parece de este mundo: las Cuevas o Capillas de Mármol. Es en pequeñas lanchas desde Puerto Tranquilo como se puede disfrutar de este lugar increíble. Llegar hasta Puerto Tranquilo resultó más sencillo de lo esperado, después de tres días de auto-stop, pudimos coger nuestro primer autobús en la Carretera Austral desde Coyhaique –hay uno o dos al día, dependiendo del día de la semana–. Cuando vimos que en el maletero del bus había un enorme plástico con el que cubrieron todo el equipaje, nos dimos cuenta de que, aunque ya nos habíamos acostumbrado a tener asfalto bajo los pies, aquello no duraría mucho. Una vez en Puerto Tranquilo no hay pérdida. El autobús para frente al lago General Carrera y a las casetas de todas las empresas que se dedican a hacer la excursión. ¿Cuál elegir? En nuestro caso lo teníamos claro: la que tuviera la salida antes.

Chile Puerto Tranquilo Cuevas de Marmol

Durante la hora de navegación, no pudimos cerrar la boca en ningún momento. Estábamos en una cueva, en una catedral, en una capilla… creadas en un mármol de colores durante miles de años por el agua del lago. La luz del Sol, los reflejos del agua cristalina, la pericia del barquero que nos llevó hasta el interior de las cuevas y bajo los arcos de la catedral. Lo que parecía un decorado era real –nuestras manos confirmaban lo que nuestros ojos veían– y nadie, ningún ser humano, había hecho nada por crearlo.

Chile Puerto Tranquilo Cuevas de Marmol

Camino de Argentina

En Puerto Guadal volvió la aventura, y de qué manera. Nada más llegar a la parada del autobús –el lugar “oficial” para el auto-stop en el pueblo– nos encontramos con dos chicos chilenos que llevaban allí un día esperando que alguien les recogiera… Si tres horas nos habían parecido una eternidad los días anteriores, en ese momento nos habría encantado que alguien nos dijera que en tres horas saldríamos de allí, pero por esa carretera no pasaba nadie –ya habíamos dejado la Carretera Austral pero todo seguía igual–. Desesperados, nuestros compañeros de fatigas nos dejaron solos y se fueron caminando hacia el centro del pueblo. ¿Eran gafes? ¿Somos muy afortunados? No lo sabemos, pero menos de diez minutos después de que se fueran apareció una autocaravana que nos llevó directos a Chile Chico, nuestro destino del día.

Chile Carretera Austral Paisaje

De nuevo lagos, montañas, nieve… esos paisajes que te hacían olvidar las esperas y desesperos, y la buena gente de siempre: un padre con sus dos hijas que recorrían esa parte de su país parando para sacar fotografías como nosotros.

Chile Chico

Un clima cálido, una gran producción de frutales, lluvias… Chile Chico es un Chile distinto dentro de la Patagonia. A pocos metros de la frontera, y a unos cinco kilómetros de la ciudad, se encuentra la Posada del Río Lodge. Nunca habíamos dormido tan cerca de un paso entre países y nos costó hacerlo. Si habíamos tenido suerte con el trayecto largo del día, los últimos cinco kilómetros parecían imposibles. Todo el mundo nos hacía señas diciendo que iban cerca, pero cerca era donde queríamos ir nosotros. ¿Qué hacer? Sólo podíamos “informar” con un cartel y eso hicimos. “Sólo 5 kilómetros” escribimos en una hoja que agitábamos delante de los coches que pasaban. Un señor se apiadó de nosotros y, aunque él iba incluso más cerca, acabó por acercarnos hasta el hotel. Un lugar tranquilo en mitad de la llanura en donde recuperar fuerzas después de la odisea austral.

Chile Chico Posada del Rio Mosaico

Perito Moreno

No, no estamos hablando del glaciar. Perito Moreno es una pequeña población al otro lado de la frontera. Si hasta Chicle Chico habíamos llegado haciendo auto-stop, hasta Perito Moreno fue igual. Primero en un todoterreno desde la frontera hasta Los Antiguos y luego en una furgoneta cargada con bidones de agua –¿hemos dicho ya que la gente es fabulosa en esa parte del mundo?–. A pocos kilómetros de allí, a medio camino de la Cueva de las Manos está la Estancia Cueva de las Manos a la que fuimos con Zoyen Turismo.

Perito Moreno Estancia Cueva de las Manos Mosaico

Si buscas un albergue, un hostal o un hotel cerca de la Cueva de las Manos, no lo dudes, la Estancia Cueva de las Manos es el lugar. Habitaciones y paquetes de todo tipo, desde compartidas a privadas, con comidas o con sólo desayuno y al pie del camino que lleva desde la Ruta 40 hasta la famosa cueva. Y, qué decir de los alrededores –cientos de hectáreas como es habitual en la Patagonia–. A ese lado de los Andes se acaban los lagos y el paisaje se vuelve más árido. El verde da paso al ocre y las montañas a pequeñas lomas. Tierra de colores es un buen nombre para lo que encontramos a pocos kilómetros de la Estancia Cueva de las Manos camino de de la Ruta 40: rosas, amarillos, ocres… si en el norte habíamos visto el cerro de los siete colores, aquí cada cerro tenía su color.

Argentina Perito Moreno Tierra de Colores

Un poco escondida entre las lomas y los caminos que el agua crea, en las escasas pero torrenciales lluvias, se encuentra una pequeña abertura que conduce hasta el colorido corazón de las colinas. Nos perdimos en un par de ocasiones siguiendo lo que resultó ser un camino sin salida, pero cualquier cosa merecería la pena con tal de llegar al final del camino: tierra que parece pintada, fuertes colores, redondeadas formas… Un secreto no muy conocido pero de impresionante belleza, no podemos dejar de agradecer a Claudio de Zoyen Turismo que nos hablara del lugar y nos indicara cómo llegar.

Argentina Perito Moreno Tierra de Colores Paisaje

Cueva de las Manos, Argentina

Durante ocho mil años las poblaciones nómadas que vivían en esta zona bajaban durante los fríos inviernos la cordillera de los Andes para encontrar refugio a lo largo del que ahora es llamado río Pinturas. Quien le dio este nombre no tuvo mucha creatividad, y es que hay casi 90 sitios en los que se han encontrado restos de pinturas rupestres en esta zona, entre Argentina y Chile. Los nómadas pintaron desde escenas de caza de guanacos hasta incomprensibles motivos geométricos abstractos pero lo más peculiar sin duda eran las pintadas, en positivo y negativo, de sus manos. En todas dejaron, literalmente, su huella, pero fue en la que ahora es llamada Cueva de las Manos donde lo hicieron de forma más extensa.

Argentina Cueva de las Manos

Nueve mil años tiene la huella de mano más antigua del lugar y poco más de mil la más nueva. Unos ocho mil años de manos –humanas y un par de patas de choique, una especia de avestruz local– en la pared de la montaña. No sabemos por qué lo hicieron pero dejaron aquí de alguna forma un reflejo de su identidad con el que es posible seguir maravillándose tantos años después.

Argentina Cueva de las Manos

 

  

2 comentarios

  1. 10 abril, 2014 en 10:39 — Responder

    Impresionantes paisajes y lugares en una de las rutas más míticas del mundo, genial poderla disfrutar lentamente y con tiempo 🙂

    ¡Saludotes!

    • 12 abril, 2014 en 14:23 — Responder

      Sí José Carlos, tuvimos la suerte de poder movernos con tranquilidad… aunque con eso del autostop tampoco pudimos parar mucho porque nunca se sabe cuánto va a tardar en pasar otro coche ni si se animará a parar o pasará de largo 🙁
      Es mejor ir con coche… pero tampoco es que conducir por pistas de tierra :-S jajaja

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