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La Isla de Pascua y el Hombre Pájaro

  
La Isla de Pascua nos cautivó con su cultura, ni tan perdida ni tan milenaria como pensábamos. Más allá de los impresionantes moais quedaba mucho por descubrir: ritos, lugares, historia… Si estás pensando viajar hasta allí, no dejes de echar un vistazo a nuestros consejos para viajar a Isla de Pascua.

Dejamos la Isla de Pascua cuando todavía se llamaba Te pito o te henua, el ombligo del mundo, habían abandonado la cantera de los moais y estaban aislados del planeta –te lo contamos en los moais de la Isla de Pascua–. Visto así parece que hablemos de hace cientos y cientos de años… pero no, la Isla de Pascua es especial en todo y su historia, de la mano de Natalia de Mahinatur, no lo es menos. Tener la suerte de conocer la tradición oral con una rapanui apasionada de la isla no es algo que suceda todos los días.

Isla De Pascua Anakena Salto

Vida después de los moais

De acuerdo, los rapanuis habían acabado con todos los recursos naturales de la isla y casi no quedaba ni pescado en sus costas para comer –no poder construir barcos también les confinó a sus acantilados a la hora de buscar alimento–, pero ¿qué pasaba con sus parientes polinesios? ¿se habían olvidado de ellos? A pesar de la pericia de los navegantes de las islas polinesias, su llegada hasta las costas de Rapa Nui se vio auspiciada por una época de clima favorable que acabó con lo que se llamó Pequeña era del hielo, ahí es nada. Las desgracias nunca vienen solas, debieron pensar los descendientes de Hotu Matu’a cuando se dieron cuenta de que ni ellos podían salir ni nadie parecía interesado en llegar.

Isla De Pascua Puesta Sol Ahu Tahai

En ese momento cambió todo, de una monarquía vitalicia se pasó a un gobierno anual. ¡Qué avanzados los rapanuis! Pero no penséis que se elegía al gobernante con un sistema tan soso como unas elecciones, ellos prácticamente inventaron Los Juegos del Hambre a finales siglo XVII. Para que os hagáis una idea, los de Red Bull intentaron reproducir el proceso para un anuncio y dijeron que era “demasiado peligroso“.

El culto al hombre pájaro, Tangata Manu

De nuevo un sueño tuvo la culpa de todo. Si un sueño llevó al descubrimiento de la isla, otro llevó a la creación del culto al hombre pájaro, Tangata Manu. Cada una de las tribus que poblaban la isla elegía a su favorito, hopu manu, y se entrenaba para la competición. Eso sí, el gobernante era el jefe de la tribu del ganador, no el que se jugaba la vida –no todo podía ser tan “democrático”–. Y ¿en qué podía consistir una prueba que asuste a los de Red Bull? Una cosa sencilla: descender por un acantilado de unos trescientos metros, lanzarse al Pacífico para nadar casi un kilómetro y medio hasta la isla de Motu Nui, subir sus acantilados, buscar un huevo de Manu tara, gaviotín, y volver con él hasta la línea de salida para entregárselo a su jefe. Sencillo, ¿no? Para que no fuera todo tan complicado utilizaban un flotador alargado hecho con totora –que a la hora de nadar les hiría muy bien pero para subir y bajar acantilados no parece lo más adecuado– y una cinta alrededor de la cabeza en la que colocar el huevo. Cada año, con la llegada de los gaviotines a las islas rocosas situadas al sur de Te pito o te henua, comenzaba la competición y se elegía a un nuevo jefe.

Isla De Pascua Islotes Motu Nui Hombre Pajaro

La importancia de la ceremonia era tal que se construyó una ciudad sólo para ese momento: ‘O Rongo –sí, donde descubrimos de qué nos sonaba la arquitectura del Hotel Hangaroa– junto al volcán Rano Kau. Una ciudad de habitaciones de piedra en la que vivían los jefes, sacerdotes y competidores de cada tribu y el rey, que seguía manteniendo una posición de sabio y consultor pero no el poder, durante la competición. ¿Qué conseguía el hopu manu? Prestigio, honor y elegir a una mujer de entre las enviadas por todas las tribus a unas cuevas para blanquear su piel –como siempre se busca la diferencia, el blanco quiere broncearse y el moreno aclararse… nunca estamos contentos–. Su jefe, convertirse en tangata manu durante un ciclo, y una depilación integral gratis. A la llegada de su guerrero el jefe le recibía completamente afeitado y cubierto con pinturas y dibujos.

Isla De Pascua Ciudad Ceremonial Orongo Mahinatur

Cien años de tradición, hasta 1867, de hombres pájaro y de gaviotines que, por cierto, ya no anidan en esas islas… hasta con las migraciones de los pájaros acabaron los rapanuis.

Isla De Pascua Rano Kau Mahinatur

La llegada del hombre blanco

Al acabar la pequeña edad de hielo la navegación era europea y hasta allí llegó Jakob Roogeveen un día de Pascua –de nuevo la imaginación al poder, como Río de Enero, Janeiro, o Belém en Brasil, Whitsunday, Domingo de Pentecostés, en Australia y otros muchos ejemplos–. En aquel entonces los moais, aunque ya no se tallaban, seguían en sus ahu y tenían que ser un espectáculo impresionante desde la costa. Pero eso no fue suficiente para motivar a los marineros a acercarse más de lo necesario, el miedo era superior a su curiosidad. Pero los rapanuis no iban a dejar pasar la oportunidad y fueron ellos los que, nadando, llegaron hasta los barcos.

Isla De Pascua Petroglifos Orongo

Con la puesta en el mapa de la Isla de Pascua, llegaron los misioneros católicos que se encontraron con el rito del hombre pájaro y todas las tradiciones que consideraron bárbaras. Como en tantos otros lugares de Sudamérica, la “conquista” católica fue mucho más profunda que cualquier otra y todavía hoy la religión es una parte importante de la cultura pascuense. Pero, por si fuera poco acabar con sus costumbres e imponer un nuevo Dios, los siguientes barcos que llegaron lo hicieron para diezmar a la población: barcos esclavistas peruanos que casi acabaron con toda la tradición oral a mediados del siglo XIX. Asustados, los rapanuis decidieron que tirar los moais era una manera de no llamar la atención, aunque ya llevaban una temporada tirándolos con guerras tribales.

Isla De Pascua Moais Suelo

Chile

La anexión de Isla de Pascua por parte de Chile tuvo lugar a finales del XIX y todavía hoy se discute si fue un “acuerdo de intenciones” o una “invasión” en toda regla… ¿Qué sucedió después? Que Chile alquiló la isla a una compañía ovejera escocesa durante ¡cincuenta años! Los moais se convirtieron en simples piedras por las que saltaban las ovejas y los rapanuis quedaron confinados a la ciudad de Hangaroa, hasta 1966.

‘O Rongo y el Hotel Hangaroa

Basándose en imágenes aéreas de la ciudad ceremonial de ‘O Rongo, los arquitectos diseñaron las instalaciones del Hotel Hangaroa Eco Village & Spa. Edificios de una sola planta, espaciosos y tan integrados que cuentan con césped en las azoteas y luz natural en todas las salas. Pero, sin lugar a dudas, de habitaciones mucho más lujosas que las de los guerreros rapanuis. Todas cuentan con un balcón con vistas al océano, aire acondicionado, regulación de luz… y una cama que ya habría querido cualquier hopu manu o tangata manu. Eso sí, aunque te sientas como un rey, no hay un peluquero que vaya a raparte la cabeza antes de que te entreguen el huevo de manu tara, sólo un collar de flores a la llegada al aeropuerto y uno de conchas a la salida del hotel.

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