AméricaChileIsla de Pascua

Caminando y comiendo en la Isla de Pascua

  

Habíamos conocido casi toda la historia rapanui. Desde cuando su nombre era Te pito o te henua hasta llegar a llamarse Isla de Pascua. Desde la llegada de Hotu Matu’a de la mítica isla polinesia Hiva hasta la anexión chilena, pasando por el holandés que le dio el nombre, los barcos de esclavistas peruanos y los misioneros católicos. Desde el levantamiento de los primeros moais hasta el culto al hombre pájaro: el último moai se tiró en 1838 y la última competición del hombre pájaro tuvo lugar en 1867. Pero todavía nos quedaban más cosas que descubrir de la Isla de Pascua de la mano de Mahinatur: su geografía llena de acantilados y de impresionantes paisajes.

Isla De Pascua Volcan Maunga Terevaka Salto

Costa norte, la desconocida

A pesar de tener una superficie de sólo 163 km2, la Isla de Pascua tiene muchas zonas casi desconocidas, incluso para los propios pascuenses. Toda la población de la isla vive en su capital, la ciudad de Hanga Roa y pocos son los que salen de las carreteras asfaltadas. Si pocos son los locales… menos aún los visitantes que llegan a la isla al reclamo de los moais. Pero, después de sorprendernos con la fabulosa historia de la isla, todavía quedaban sus paisajes naturales. De acuerdo, con ese tamaño y todos los moais que se tallaron es difícil caminar durante las cinco horas que duró el trekking por la costa norte sin encontrar muchos de los Aringa Ora o Te Tupuna caídos de sus ahu y otros moais que nunca llegaron a estar sobre ellos, pero las cuevas –como la impresionante cueva del dios Make-Make– o los petroglifos llamarán toda tu atención.

Isla De Pascua Petroglifos

Echar un vistazo al verdor de su tierra, a sus escarpados acantilados y al color de su océano –un azul turquesa que nunca habíamos visto antes– y pensar en qué aspecto debía tener cuando los primeros polinesios la encontraron completamente cubierta de árboles en mitad de un gigantesco océano es todo uno. Y no se trata de una isla que se haya movido a lo largo de millones de años, no: es una isla volcánica. El viento, los pájaros y las corrientes oceánicas fueron los culpables de toda esa frondosidad. Y el hombre el de su deforestación…

Isla De Pascua Acantilado

¿Sabíais que no sólo talaban árboles para usar su madera, ya fuera para fabricar barcas o para alimentar sus fuegos? También lo hacían para plantar algunos tubérculos y, lo más sorprendente, para construir jardines de piedra. La estética también ayudó a aislar a los rapanuis. Habíamos visto la ciudad ceremonial de ‘O Rongo, pero no las casas de la gente común. Lo solucionamos paseando por esa agreste costa. Pequeñas “habitaciones” con forma de barca invertida y una altura de poco más de un metro servían de refugio a los miembros de la tribu. También cuevas naturales o pequeños huecos formados por la lava que se encargaban de cerrar con paredes de piedra.

Isla De Pascua Habitacion

La vista panorámica de la Isla de Pascua, Maunga Terevaka

¿Qué os parece poder ver los tres lados del “triángulo” de la Isla de Pascua desde tierra y al mismo tiempo? Lo que es posible sólo desde un globo aerostático o un helicóptero en casi todo el mundo, en la Isla de Pascua –¿habíamos dicho ya que es especial?– se puede conseguir desde tierra y fácilmente. Subir al volcán Maunga Terevaka, de poco más de 500 metros de altura, está al alcance de cualquiera con una tranquila caminata o cabalgata. Pasear por los bosques introducidos, junto a las lagunas en las que todavía crece la totora y, sobre todo, llegar a la cota más alta de la isla, no tiene precio.

Isla De Pascua Maunga Terevaka Volcan Altura

¿Qué comían los rapanuis?

De acuerdo que cuando no quedaba nada en la isla era difícil ser un gourmet, durante años sólo se alimentaron de algunos tubérculos, pollos –introducidos por los polinesios– y los pocos pescados que se acercaban a las costas. Con estos antecedentes, poco es lo que se conoce de la cocina rapanui. El único plato que se conserva es el curanto o Umu Rapa Nui: un asado hecho directamente en un hoyo en la tierra con leña y piedras calientes y que se vuelve a cubrir con arena. Hoy en día, los rapanuis prefieren lo que no tuvieron durante toda su historia: la carne de vaca.

Isla De Pascua Hotel Hangaroa Restaurante Poevara

 

Sí, por si os habéis quedado con la curiosidad, los pollos no se extinguieron.

Poevara y Kaloa, los restaurantes de la Isla de Pascua

Siguiendo con la idea de integrarse en la isla, no sólo en la arquitectura, los restaurantes del Hotel Hangaroa, Poevara y Kaloa, también buscan utilizar las materias primas rapanuis a la vez que incluyen platos de cocina internacional –sobre todo francesa e italiana– con toques pascuenses como el camote o el taro. Os podemos asegurar que todo lo que sale de la cocina es delicioso, pero los pescados son algo impresionante. En la isla hay entre 35 y 40 variedades de pescados y los ceviches son una maravilla –después de aprender a hacerlos en Lima podemos hablar con conocimiento de causa–. Atún, mahi mahi, kana kana… cada día el que toque siempre respetuosos con la pesca –son los propios pescadores los que llevan sus capturas hasta el hotel–.

Isla De Pascua Gastronomia Hotel Hangaroa Poevara Kaloa Platos Mosaico

Y ¿qué me decís de comer queso manchego en mitad del océano Pacífico? Sí. Nuestra primera toma de contacto con el restaurante Poevara fue una tabla de embutidos y quesos y no nos lo podíamos creer. El chef Jordán nos contó que estaban preparando un secadero de jamón porque importar el jamón desde España era muy complicado por los tiempos de envío… Pero no sólo pensaban en el jamón, toda la panadería, la pastelería, las pastas y los helados se hacen en sus cocinas.

Isla De Pascua Hotel Hangaroa Interior Cocina

La ilusión con que nos hablaba Jordán de sus chicos –muchos de ellos rapanuis– y de todas las cosas que pensaba llevar a cabo nos convencieron de que tendremos que volver para disfrutar de sus nuevos platos tanto como lo hicimos con los actuales.

Isla De Pascua Amanecer Ahu Tongariki

 

Si te ha gustado la historia de la Isla de Pascua, no te pierdas el resto:

 

Sigue nuestra aventura latinoamericana, #LatTrip

  

2 comentarios

  1. almu
    16 abril, 2014 en 14:44 — Responder

    Uy da un poco de claustrofobia esa “habitación”!! Me ha encantado el artículo. Bss

    • 30 abril, 2014 en 23:47 — Responder

      Muchas gracias Almu, la verdad es que es sorprendente que fueran lugares cómodos en aquella época…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *