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Adrenalina, pisco y cultura en Ica

  

Después de pasar por Lima nuestro viaje por Perú transitaba por lugares conocidos, pero decidimos buscar alguno que no hubiéramos visitado antes. La ruta estaba “trazada”, pasaríamos por Arequipa camino de Puno para cruzar a Bolivia, pero buscamos nuevas emociones. Si en Medellín y en Lima habíamos subido a las nubes en parapente y en Baños nos divertimos con el rafting y el canyoning, la siguiente parada de nuestro #LatTrip sería en Ica para hacer sandboard –una especie de sky sobre arena con un patín, como el snowboard, pero en el desierto–, en sus dunas de entre 150 y 180 metros de altura –de las más altas del mundo–. Sin olvidar que en el departamento de Ica se encuentra la provincia de Pisco, cuna de la bebida nacional de Perú y las muchas culturas que pasaron por la zona: Paracas, Nazca, Wari… De nuevo nos preguntábamos qué “extraño placer” encontraban las antiguas culturas peruanas en desarrollarse en los lugares más inhóspitos del país. En Ica la temperatura en invierno no baja de 25º y en verano llega a los 37º y las lluvias son un auténtico fenómeno por lo poco habituales.

Ica Huacachina Dunas Salto

Sandboard en Huacachina

La verdadera atracción de Ica, lo que hace que cientos de turistas pasen por la ciudad, son sus impresionantes dunas. Y lo que hace que esas dunas sean el motivo del viaje es la idea que tuvieron de hacer excursiones en enormes buggies sobre la arena y complementarlo con el sandboard. Un lugar perdido a mitad de camino entre Lima y Arequipa que se ha convertido en parada casi obligatoria para pasar un rato divertido. Es en Huacachina donde la adrenalina se dispara: un oasis en mitad del desierto. Hoy en día la laguna ha visto su tamaño reducido, pero no pasa lo mismo con los albergues, hostales y algún que otro hotel –no hay mucho más en la ciudad–. Desde Ica se puede llegar en taxi, por unos 5S/. (1,30€-2,00US$) o en mototaxi –cuidado con los móviles–, por 3,5S/. (1€-1,35US$). Por cierto, las fiestas puede que sean mejores en los albergues de Huacachina, pero los precios son mucho más altos que en Ica.

Ica Huacachina Laguna Oasis Desierto

Ver los enormes cuatro por cuatro hechos con tubos, con sus nueve asientos y sus cinturones de seguridad que parecen sacados de un Fórmula 1, hace que te preguntes si será seguro hacer lo que estás por hacer… pero eso no es nada comparado con el momento en que, tras dar unos cuantos saltos por las dunas con los ojos cerrados –los buggies no tienes parabrisas y la arena a esa velocidad se clava como pequeños alfileres–, aparecen las tablas sobre las que te deslizarás por unas enormes pendientes de arena. De acuerdo, suena “peligroso” pero os aseguro que no lo es, sólo muy divertido. No hay freno, no hay volante, no sabes como parar y tampoco como cambiar de dirección… tampoco hay casco, ni ninguna otra protección, pero ¿quién lo necesita rodeado de arena fina?

Lo que tenemos que decir es que la tasa de entrada de 3,70S/. (1€-1,35US$) que dicen que usan para limpiar las dunas no sabemos a dónde va a parar, porque las dunas están llenas de basura… Esto estropea un poco la puesta de Sol con la que acaba la aventura.

Ica Huacachina Duna Desierto Puesta de Sol

Visitar una bodega de Pisco, la bebida nacional de Perú

Estar en Ica y no pasar por una bodega es casi un pecado. No bebemos pero no quisimos dejar pasar la oportunidad de aprender el proceso de destilación del pisco. Pero para aprovechar el tiempo nada mejor que visitar una bodega, el Museo Regional de Ica, el centro de Ica y acabar en Huacachina. Como nos contaron, las uvas no eran tan buenas para obtener vinos aceptables y cambiaron el proceso creando el pisco. A diferencia del vino, que es una bebida fermentada, el pisco es un destilado, pero destilado a partir de vino.

Ica Pisco Bodega El Catadot Variedades

Tras la recogida de la uva, se pisa –sí, nos dijeron que todavía la pisan: doce personas durante doce horas pisan unos 15.000 kg de uvas– y se deja reposar en botijos de 60 litros durante dos semanas para que fermente. Ése es el vino que se destila, a partir de 1.600 litros se obtienen 400 de pisco, tras ocho horas de ebullición, de entre 40 y 45 grados de alcohol. Dado que se obtiene a partir de uvas, en función de la composición del vino existen distintas variedades: acholado –cuando se usan distintos tipos de uva en el mismo pisco– o puro –una única variedad–.

Recorriendo el centro de Ica

Por si el clima no fuera lo bastante poco propicio para el desarrollo de una cultura, Ica está fundada en una zona de gran actividad sísmica. No debió tenerlo en cuenta Luis Jerónimo Cabrera cuando fundó Villa Valverde del Valle de Ica en 1563, o simplemente decidió que un lugar en mitad del desierto con un lago cerca merecía una ciudad. Pero los distintos terremotos han dejado huella, por ejemplo en sus iglesias. La primera catedral colapsó tras un terremoto y la segunda, un antiguo convento, también tuvo que cerrar sus puertas tras el último de 2007 –cuando estuvimos en Paracas. en nuestro primer pasó por Perú, en 2009, gran parte de la ciudad estaba todavía arrasada y en construcción por este seísmo–. No es la única iglesia que sufrió el temblor, el templo del Señor de Luren –patrón de Ica– también colapsó pero, el Señor de Luren, que ya tenía muchos devotos en la zona, hizo un milagro. Mientras todas las imágenes del templo caían y se rompían, la cruz del Señor de Luren fue la única que permaneció intacta, hecho más raro aún si tenemos en cuenta que la cruz de mármol se encontraba justo debajo de la cúpula que suele ser la primera estructura que cae ante un sismo.

Ica Templo Señor de Luren

Recordando su pasado milenario, Ica cuenta con dos obeliscos en su Plaza de Armas: uno representando a la cultura Paracas, que se desarrolló del año 2000 a.C. al año 200 a.C., y otro a la Nazca, del año 200 a.C. al año 600 d.C. Por si os lo preguntáis, ya sobrevolamos las líneas en nuestro primer viaje.

Museo Regional de Ica

Volvimos a encontrarnos con culturas conocidas y descubrimos otras nuevas en el Museo Regional de Ica. Empezando con los paracas y los nazcas, y siguiendo con Wari –del año 600 al año 1000–, Ica/Chincha –del año 1000 al año 1450– y los famosos Inca que también llegaron aquí en 1450. Tumbas, momias, textiles –aquí se robaron dos importantes mantos paracas hace años– llaman la atención, pero nada tanto como las vitrinas relacionadas con las cabezas. Desde peinados a deformaciones craneales pasando por cabezas trofeo.

Ica Museo Regional Peinado

Las teorías señalan que tanto las deformaciones como los peinados se utilizaban para distinguir a las clases altas del resto del pueblo pero, mientras que los peinados no requerían mayor esfuerzo que dejar crecer el pelo, las deformaciones producían tremendos dolores a los bebes –era en ese momento, casi recién nacidos, cuando se les colocaban arneses sobre los huesos blandos–. Tanto es así que muchas de las operaciones llevadas a cabo con los cuchillos trepanadores se cree que eran debidas a estos dolores, en los niños y en los adultos. Las cabezas trofeo son otra historia: tras quitarles los sesos y los ojos, el proceso a seguir era rellenar las cuencas oculares con algodón, cerrar los párpados con espinas de cactus y colgar las cabezas, por un agujero, del cinturón –el proceso de reducción sigue siendo un misterio–. Los arqueólogos piensan que, más que trofeos, se trataba de ofrendas, puesto que son cabezas de la misma cultura, la Nazca.

Ica Museo Regional Deformacion Craneal

Dormir en Ica: Hotel Villa Jazmín

Por si no habíamos disfrutado bastante deslizándonos por las dunas, encontramos un hotel construido sobre ellas, el Hotel Villa Jazmín. No es sólo que esté construido sobre un entorno natural, es que se integra con él y lo respeta. En la zona de La Angostura, ofrece la tranquilidad y la cercanía tanto al centro de Ica como a su adrenalínica actividad. Aunque disfrutar de su piscina –con barra de bar dentro del agua–, sus vistas, sus habitaciones y su desayuno ya hacen que merezca la pena llegar hasta Ica aunque no te guste la arena.

Ica Hotel Villa Jazmin Mosaico

 

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3 comentarios

  1. 10 febrero, 2014 en 23:10 — Responder

    Menuda pasada tiene que ser hacer Sandboard por esas dudas 😀

    En Fitur nos dieron a probar Pisco y la verdad que estaba bastante decente jeje

    ¡Un saludote!

    • 13 febrero, 2014 en 13:58 — Responder

      Una experiencia inolvidable José Carlos 🙂
      Nosotros no bebemos… así que lo de probar el pisco fue un poco duro, jajajaja, mucho alcohol 😉

  2. 30 septiembre, 2015 en 19:11 — Responder

    […] chachapoyas, moches, lambayeques o chimús, vuela en parapente en Miraflores, realiza el famoso sandboard en la Huacachina, visita el Monasterio de Santa Catalina en Arequipa de noche, a luz de las velas y muchas […]

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