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La tranquilidad de Solvorn, Noruega

Martes, 30/08/2011 (y 3)

A pesar de que no es la imagen que se tiene desde fuera, Noruega tiene mucha vida, diurna y nocturna. En las grandes ciudades los bares animan las noches y, noruegos y turistas saben disfrutar de ellas, sobre todo cuando el clima ayuda. Pero los pueblos pequeños, incluso siendo turísticos o estando cerca de puntos de interés mantienen ese carácter nórdico entre hogareño y recogido.

Solvorn-EpletBedAndApple

Solvorn, el pueblo en el que conseguimos alojamiento en nuestro viaje desde Gudvangen, puerto final de nuestro recorrido por el Sognefjord, hasta el glaciar Jostedalsbreen. A pesar de estar al lado de Urnes y de su famosa iglesia de madera aquello parecía un pueblo fantasma. Ya esperábamos algo así después de nuestro paso por Flåm y sus tiendas, restaurantes y museos cerrados. La temporada alta en Noruega acaba el 15 de agosto y, aquí, esto marca la diferencia.

Solvorn-PuertaSolvorn-PuertaDetalleTroll

Eso sí, que acabe la temporada alta no significa que sea más sencillo encontrar alojamiento. Al contrario. Muchos de los albergues cierran, al volver a sus ocupaciones de «invierno» –como escuelas, pabellones deportivos, etc.–, con lo que la oferta disminuye casi más que la demanda. En Solvorn encontramos alojamiento para una noche. Al día siguiente el «hotel» estaba completo. Por suerte sólo queríamos una noche y el Eplet Bed & Apple tenía una habitación libre esa noche. Como su nombre indica, se trata de una plantación de manzanos. Su dueño, que te recibe en la entrada y hace el check-in, decidió que podía darle más salida a la enorme casa y la convirtió en «hotel». Algunos de sus huéspedes pagan su alojamiento trabajando con los manzanos, de los que sacan fruta para vender, hacer zumos y sidras, compotas y mermeladas…

Solvorn-Pueblo

La fruta no es mi plato preferido y, a pesar de que el dueño nos dijo que era poco probable que encontráramos abierto el único restaurante del pueblo, salimos. Tenía razón. El restaurante abre sólo los fines de semana a partir del 15 de agosto. La tienda que hay al lado cierra a las 17.30. Como en otras ocasiones, nada como decidir buscar un sitio para cenar como para no encontrarlo y tener que recurrir a nuestro fuet y nuestros crackers.

Solvorn-Paseando

En esta ocasión volvimos al albergue y bajamos a la sala común para dar cuenta de la comida. Allí nos encontramos con otros viajeros con los que intercambiamos unas palabras. Encontramos los que nos relevarán, una joven pareja francesa que comenzaban con esto de los viajes, y a los que ya llevan mucho camino hecho, una pareja de estadounidenses con muchos años de viajes a sus espaldas. La importancia que le dan al viajar es tal que llevaban 21 años viviendo en Arabia Saudí, por el sueldo, pero sobretodo por los 52 días de vacaciones al año de los que disfrutaban. Una agradable charla que dio paso a los preparativos del resto del viaje –conforme van pasando los días y se acerca la vuelta vamos cerrando más los movimientos–.

Con la idea de que las persianas serían muy útiles en este país en agosto nos fuimos a la cama. No sabíamos qué nos depararía el día siguiente: para llegar al glaciar sólo había un autobús al día que, nada más llegar, hacía el viaje de vuelta. Era imposible subir y bajar el mismo día en transporte público… algo se nos ocurriría.

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Comentarios

  • 21 julio, 2012 a las 16:34

    Noruega… un destino a tener en cuenta!
    Seguiré con atención vuestras entradas.

    Abrazos!

    • 23 julio, 2012 a las 15:58

      Tú lo has dicho Mercè, Noruega es un destino espectacular por su naturaleza salvaje. Eso sí, hay que tener cuidado con los gastos… se disparan :-O
      Puedes mirar las entradas anteriores de Noruega

  • 22 julio, 2012 a las 21:55

    Parece un lugar idílico. Qué ganas de ir a Noruega, madre, aunque es verdad que esos horarios son tremendos para los españoles… Más besos, pareja 🙂

    • 23 julio, 2012 a las 15:49

      Demasiado idílico 😉 Hay veces que la tranquilidad puede llegar a resultar excesiva. Pasar una tarde en un pueblo «fantasma» es muy relajante y más aún si tienen esos paisajes, pero ni se nos ocurriría estar allí más tiempo, nos volveríamos locos de tanta «paz» 😉
      Gracias por la visita!