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Camino del Flåmsbana, de Bergen a Myrdal

Lunes, 29/08/2011 (3)

Después de visitar Gamle Bergen, volvimos a la ciudad para comenzar el viaje que nos llevaría hasta Flåm. Un viaje que incluía uno de los trenes más espectaculares de Europa, el Flåmsbana (inglés).

Cómo llegar a Flåm desde Bergen

El primer tren del día nos llevaría hasta Voss. Nos encontramos con un tren cutre y viejo, que nos llevó a pensar que habíamos pagado demasiado por el viaje. Evidentemente el «demasiado» se basaba ya en los precios noruegos, porque si no habría sido una locura (130 euros). Las vías atraviesan una buena cantidad de montañas a base de túneles. Con el tren tan viejo, los tímpanos sufren cada vez que entramos y salimos de uno. Eso sí, el paisaje que se ve es espectacular. Un tren que pasa al lado del fiordo, los cortados, el agua, las cascadas, los bosques... ¿Cómo será Geirangerfjord para ser patrimonio de la humanidad?

Desde Voss hay varias opciones para llegar al Nærøyfjord –el Nærøyfjord también es patrimonio de la humanidad–. Es posible cambiar de tren para llegar a Gudvagen y recorrer el fiordo en ferry hasta Flåm, para coger luego el Flåmsbana hasta Myrdal. Nosotros lo haremos al revés. Dormiremos esta noche en Flåm y mañana recorreremos el fiordo en ferry hasta Gudvagen. Cualquiera de las dos posibilidades forma parte de los recorridos oficiales de Norway in a nutshell, aunque sin agencia también es muy sencillo hacerlo.

Voss, más que una marca de agua mineral

En Voss se baja casi todo el mundo. En la estación encontramos unas taquillas para dejar las mochilas. Aquí hay que visitar una iglesia Vangskyrkja y una casa de madera en las afueras. La casa de madera forma parte de un «museo», el museo de los pueblos de Voss, Voss Folkemuseum. El museo son tres casas, pero la que nos interesa, por estar más cerca –a unos tres kilómetros– es Mølstertunet, una granja del siglo XVIII. Serán dos horas en Voss esperando al siguiente tren. Lo que necesitamos saber es dónde están las cosas y la respuesta la tienen, como siempre, en una oficina de turismo que está detrás de la estación de tren.

Tienen la respuesta y un plano. La iglesia Vangskyrkja está en el centro del pueblo. En el mapa nos marcan su situación. No tiene pérdida, está en la calle principal. El museo, concretamente la granja Mølstertunet, está cerrado y sólo se abre para visitas concertadas de grupos a pesar de la guía decía que estaba abierta hasta las cinco en agosto. Somos un grupo para todos los autobuses, en los billetes siempre pone “Gruppen” –aunque tampoco sabemos si eso significa grupo o turistas pobres del sur de Europa–, pero no podemos concertar la visita.

Casas en la calle principal de Voss, cómo no, de madera

Paseando por la calle principal camino de la iglesia hemos visto que el agua Voss se pone en algunos escaparates como si fuera ropa o zapatos. Está claro que el pueblo le debe mucha de su popularidad a la botella y venden incluso recuerdos y botellas que, con su forma original, están hechas en plástico para que sea más fácil viajar con ellas.

 La iglesia de Voss, Vangskyrkja, en este caso, de piedra

Sin nada que hacer hasta que salga el tren, la iglesia estaba cerrada, y habiendo encontrado un Spar al final de la calle compramos algo para comer. Sentados en un banco en un parquecillo damos buena cuenta de todo. Con el estómago lleno las cosas se ven de otra forma. Tan de otra forma que incluso encontramos abierta la puerta de la iglesia. En el interior una buena cantidad de mujeres se afanan en decorarla para algo que parece una fiesta infantil. Antes habiamos dado toda la vuelta buscando la cruz de San Olaf. Se trata de una cruz de piedra del año 1023 que se supone que está cerca de la iglesia, del siglo XIII. No todo cambia con el estómago lleno y, si antes no la habíamos encontrado, ahora tampoco. Lo que sí que hay es un cementerio, en la parte de atrás de la iglesia, en mitad del pueblo.

Cementerio tras Vangskyrkja, no encontramos la cruz de San Olaf

En Noruega siempre hay un lago o un fiordo o un río, cualquier cosa con agua, al lado de los pueblos. Éste está justo detrás de la casa de la cultura/oficina de turismo.

Llega el segundo tren, el Bergen-Oslo. Nos acercará a Myrdal inicio –o fin, según se mire– de uno de los trayectos en tren más espectaculares de Europa. Tenemos asiento reservado y el tren está totalmente equipado: enchufes en los asientos y wifi. El problema es que pasando como pasa por un motón de túneles se pierde la señal con mucha frecuencia. Habrá que volver al papel e informarse de lo que nos espera en el Flåmsbana.

Vamos un poco justos de tiempo. En Myrdal sólo tendremos quince minutos para pasar de un tren a otro, pero los noruegos son gente seria y confiamos en su puntualidad.

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Comentarios

  • 7 junio, 2012 a las 11:49

    Hola,

    Que recorrido en tren más bonito,que paisajes más espectaculares, es una forma de viajar que no me había planteado nunca… gracias por animarme a probarlo 🙂

    Saludos

    • 10 junio, 2012 a las 17:54

      Hola Julia!
      Lo que no se le puede negar a Noruega es que tiene unos paisajes impresionantes. Ya hagas el recorrido en autobús, en tren o en coche siempre acabarás con la cara pegada a la ventanilla y los ojos abiertos como platos. Eso sí, el tren siempre da esa sensación extra de comodidad: no hay que estar atento a la carretera -porque ya lo está el conductor- pero además puedes levantarte y andar -cosa que los autobuses tampoco permiten-.
      Te gustará 😉

  • 8 junio, 2012 a las 10:03

    Una de cal y otra de arena! Pero es cierto que con el estómago lleno, las cosas se ven de otra manera… Viajar en tren es una buena manera de conocer un país, quizá porque todavía conserva el encanto decimonónico de que el trayecto también es parte de la experiencia, que no sólo importa llegar.Una alternativa interesante para recorrer Noruega!

    • 10 junio, 2012 a las 17:57

      Hola Javier!
      Lo cierto es que nunca sale todo a la perfección cuando se viaja y sólo hay que aceptarlo 🙂 Cuando vas en un viaje organizado tampoco todo sale perfecto, lo que pasa es que no sabes que hay una granja de madera a tres kilómetros del pueblo que merecería la pena visitar pero que está cerrada porque simplemente no te llevan y no te lo dicen 😉
      Con el estómago lleno siempre todo es mejor, aunque en países como Noruega con tenerlo no del todo vacío ya vale, que llenarlo es carísimo! jajajaja
      Tú lo has dicho mejor que yo antes. Viajar en tren hace que el propio tren forme parte del viaje, viajar en coche o en autobús es un medio para llegar a un destino, el tren se mete dentro del viaje por méritos propios… y ya verás cuando mostremos el Flåmsbana, eso sí que es un tren!