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El parque Terra Nostra

La isla de São Miguel en Azores tiene mucho que ofrecer, por ahora hemos hablado del buceo en el Dori y de la Lagoa das Furnas. Es allí, en Furnas, donde encontramos otro de esos puntos de interés que siempre sorprenden en cualquier viaje.

Mientras buscábamos un restaurante que nos permitiera probar el cozido à Portuguesa típico de la zona descubrimos un parque, prácticamente un jardín botánico con un nombre que no podía sonar más atrayente: Terra Nostra  (wikipedia en portugués) –buscando luego en internet descubrimos que es más fácil encontrar información de la telenovela brasileña que del parque–. Pero ahí estaba, nuestra tierra. Tomamos nota de su situación para volver con el estómago lleno.

Y allá que volvimos. Todo el parque se creó alrededor de la residencia de verano del cónsul estadounidense en Azores. Thomas Hickling, en 1780, eligió Furnas y se construyó su casa, que se conoció como Yankee Hall. Durante años, y sucesivos propietarios, el jardín fue creciendo hasta convertirse en lo que es ahora, un jardín botánico con una gran piscina termal en su interior de 12,5 hectáreas.

La piscina no motiva a bañarse. Parece una enorme fuente redonda pero con escaleras, con un agua marrón que da algo de grima, la verdad. El color es debido a la gran cantidad de hierro que contiene el agua que está, de forma natural, a unos 25 grados centígrados.

La piscina termal del parque Terra Nostra
No hacía mucho frío, 9 de diciembre, pero los 25 grados del agua generaban vapor
Paseando por sus caminos encontramos lagos de agua más limpia, incluso con carpas y nenúfares, gran variedad de plantas y árboles, como no podía ser de otra manera.

No todo el agua es ferrosa, alguna es limpia con peces y plantas
Árboles de muchas partes del mundo en la pequeña isla de las Azores
Pero una de las cosas que más nos gustó, por esos giros del destino que te llevan a un lugar en el momento justo, fue una avenida que parecía pintada con hojas amarillas caídas sobre un camino cubierto de musgo.

Las hojas caducas sobre el musgo del camino
No se podía evitar saltar en semejante avenida
Eso sí, Sara no se resistió a disfrutar de las bondades del agua termal ferrosa. Junto a la piscina hay una zona de vestuarios en la que cambiarse. Lo que no hay son duchas y el marrón se queda en la toalla.

Saludando desde la piscina termal

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Comentarios

  • Henar (mapaygps)
    24 mayo, 2012 a las 10:44

    Qué buena pinta… habrá que dedicarle algun viajecillo a las islas del famoso anticiclón…

    • 25 mayo, 2012 a las 20:32

      Nosotros tampoco teníamos mucha idea de los que íbamos a encontrar, pero ya se sabe que muchas veces es lo mejor: dejarse llevar y que el lugar se muestre.
      Además hay muchas ofertas 🙂

  • 21 junio, 2012 a las 16:53

    Que sitio más bonito. Un motivo más para visitar las Azores!!!!

    • 23 junio, 2012 a las 20:12

      Hola Valeria!
      El momento en que llegamos al parque, a la avenida de las hojas amarillas, nos dimos cuenta de que habíamos elegido el mejor periodo del año para visitarla. La llaman la isla verde, pero en diciembre, en el parque Terra Nostra, se convierte en la avenida amarilla y es preciosa.