Mira que hay pueblos bonitos en Francia y que elegir “el más bonito” es más difícil que escoger queso en un mercado francés –¿cómo te vas a llevar solo uno?–. Pero, si alguien consiguiera hacer un top 3, probablemente Rocamadour estaría allí, luchando por el oro. Y es que este pueblo colgado de una gigantesca pared de roca caliza sobre el cañón del Alzou parece hecho para las postales… o para los Instagramers. No lo decimos nosotros: es uno de los pueblos más visitados de Francia. Cada año pasan por aquí unos dos millones de turistas y peregrinos, y eso que apenas viven unas 650 personas. Razones no les faltan: ya lo verás cuando descubras nuestros 15 lugares que ver en Rocamadour y alrededores.

Prepárate para subir y bajar cuestas porque no puedes perderte ninguno de los tres niveles del pueblo: el castillo, el santuario y la villa medieval. Y luego para explorar sus alrededores. Porque, si Rocamadour parece de concurso de belleza puebleril, el valle del Dordoña está lleno de más pueblos medievales, cuevas y paisajes de escándalo.
Un mix de historia y paisajes que ha reconocido también la UNESCO. La basílica de Saint-Sauveur y la cripta de Saint-Amadour, en el santuario, forman parte del patrimonio de los Caminos de Santiago en Francia. Y el paisaje en el que se encuentra, los Causses du Quercy, es Geoparque Mundial. Apunta nuestros lugares que visitar en Rocamadour y alrededores: verás que es mucho más que un pueblo de postal. También te contamos dónde comer y dónde dormir para disfrutarlo sin prisas y cuando hay menos turistas.
1. El castillo de Rocamadour y las vistas desde su muralla
Empezamos nuestro listado de lugares que ver en Rocamadour por “todo lo alto”. Literalmente, por el nivel superior. Aquí se encuentra el castillo, pero no esperes un castillo medieval. En la Edad Media hubo una pequeña fortaleza defensiva para proteger el santuario y la ciudad, pero acabó en ruinas. Fue en el siglo XIX cuando el abad Caillau compró los restos y levantó un nuevo palacio utilizando sus piedras, pero conservando las murallas del siglo XIV, que seguían en pie.

Con el tiempo, pasó a manos de la diócesis de Cahors y se fue ampliando con más edificios. Entre ellos, el campanario con su reloj y el actual Relais du Pèlerin, un alojamiento sencillo para peregrinos y turistas.
¿Lo mejor? Las vistas desde las murallas. Restaurados y abiertos al público, los remparts du château son uno de los mejores miradores de Rocamadour. Por solo 2 € tendrás a tus pies el santuario, la villa medieval, el cañón del Alzou y los paisajes calcáreos de los Causses du Quercy. Si no ves el río Alzou es porque en verano desaparece bajo tierra, en la meseta calcárea, vuelve a fluir durante las crecidas, en invierno y primavera.
2. El Vía Crucis
Para bajar del castillo al santuario de Rocamadour, recorrimos el Chemin de Croix. Este Vía Crucis tampoco es cosa de la Edad Media: por entonces, el único acceso al santuario era por la villa medieval. Nació en el siglo XIX sobre el camino que utilizaban los obreros para transportar la piedra desde una cantera abierta en la ladera durante la gran restauración de Rocamadour. Sí, ¡era un camino para los obreros, no para los peregrinos! Construyeron incluso dos terrazas para instalar grúas y un pequeño ferrocarril para transportar las piedras en sus vagones.

Convertir ese camino en un Vía Crucis, a lo mejor inspirándose en el de Lourdes, fue idea del abad Chevalt, amigo de Viollet-le-Duc y gran responsable de la restauración del santuario y la ciudad religiosa. Lo curioso es que la antigua cantera acabó transformándose en la última estación del recorrido: el Santo Sepulcro.
Las estaciones decimonónicas en sí no tienen mayor interés, pero el paseo entre árboles es agradable y, desde la Cruz de Jerusalén, hay otra vista bonita de Rocamadour.
¿Sabías que…?
En la Edad Media había una forma más directa de bajar desde la fortaleza al santuario: una “escalera secreta” solo para los soldados en caso de ataque. Todavía hoy existe una escalera con ese mismo nombre y recorrido, en parte excavada en la roca. Tiene unos 450 escalones y puedes visitarla en fechas concretas, reservando en este correo.
3. El santuario de Rocamadour y la ciudad religiosa
Lo más importante que hay que visitar en Rocamadour lo tienen clarísimo los peregrinos, pero también los turistas: es su santuario. Aquí se viene a ver a Nuestra Señora de Rocamadour, su famosa Virgen Negra. Pero también a alucinar con la arquitectura de un megacomplejo que se empezó a levantar allá por el siglo XII. Aunque en buena parte se reconstruyó en el XIX en “estilo trovador”, el neogótico que se llevaba en esa época en Francia.

Varias iglesias, capillas y otros edificios, como el palacio episcopal, construidos en diferentes niveles, en parte adosados directamente al acantilado –verás la piedra “aflorar” de ellos– y en parte apoyados sobre plataformas de roca natural excavadas y adaptadas. En total, el guía nos contó que ¡son como unas 7 plantas de un edificio moderno!
Hay ocho capillas e iglesias. Dos, como decíamos, están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de los Caminos de Santiago de Compostela en Francia.
¿Sabías que…?
Antes de entrar en la primera, la capilla de Nuestra Señora de Rocamadour, mira su portal gótico flamígero y, luego, a su izquierda y arriba. Te encontrarás con la tumba original de Amador, excavada en la roca, y con la mismísima Durandal, clavada en la roca. Durandal es la “Excalibur” francesa: la mítica e indestructible espada del paladín Roldán, sobrino de Carlomagno. La leyenda cuenta que voló cientos de kilómetros hasta clavarse en la roca de Rocamadour para evitar ser capturada por sus enemigos tras la derrota en la batalla de Roncesvalles en el año 788. La espada “original” fue vendida en el siglo XVIII y se perdió su rastro. Desde entonces, había una copia que fue robada en junio de 2024. La actual es de 2025.
Las capillas del santuario de Rocamadour
- La capilla de Nuestra Señora de Rocamadour, con la famosa talla del siglo XII de la Virgen Negra –que no era negra en la Edad Media–. Hay exvotos en forma de barco –la Virgen es protectora de navegantes y marineros– e incluso una flecha árabe de la batalla de las Navas de Tolosa. Fíjate en la campanita colgada de la bóveda: es de la época carolingia y se dice que sonó cada vez que la Virgen salvó a un marinero. Luego las fechas se grababan en las placas de mármol que cuelgan de las paredes de la capilla.
- La gran basílica de San Salvador (Patrimonio UNESCO). Es la iglesia principal del santuario, donde se conservan las reliquias de San Amador en un nuevo relicario desde 2016, el 850º aniversario del descubrimiento del cuerpo incorrupto del santo –eso sí, ahora solo quedan algunos fragmentos óseos, los hugonotes se encargaron de destruir el cuerpo en las Guerras de Religión del siglo XVI–. Si te parece que el órgano tiene forma de barco ¡tienes razón!

- La “cripta” de San Amador (Patrimonio UNESCO), debajo de la basílica. Aquí se encontraban originalmente las reliquias del santo. Es de las mejor conservadas, de estilo románico-gótico. No es realmente una cripta porque no está enterrada: está asentada sobre una plataforma rocosa. Sostiene la basílica sobre su bóveda de crucería, todo un “milagro” arquitectónico.

- La capilla de San Miguel, suspendida en un nivel superior y la más antigua conservada en su estado original, con frescos del siglo XII y XIII. Los del XII, que representan la Anunciación y la Visitación, están en el exterior. Los del XIII están en el interior y se pueden ver solo con visitas guiadas.

- Las capillas de Santa Ana (también accesible solo con las visitas guiadas), San Juan Bautista y San Blas.
- La capilla de San Luis, convertida en 2011 en Nuestra Señora del “Ovalie”. ¿Y qué es el Ovalie? Pues el mundo del rugby. Sí, ¡hay una capilla del rugby! Con una Virgen junto a un jugador y camisetas y recuerdos donados por clubes. ¡Hasta hay una vidriera dedicada al rugby! Por lo visto, el abad juega en un equipo local…
4. La Rue de la Mercerie
Antes de bajar al pueblo por la Gran Escalera, recorre la Rue de la Mercerie. En esta calle los artesanos elaboraban en la Edad Media las sportelles, senhals en occitano. Eran las insignias de los peregrinos de Rocamadour: unas medallas ovaladas con el sello del priorato que se siguen fabricando hoy en día.
Levanta la vista y verás la Maison à Marie, la casa parroquial suspendida en la roca, construida en el siglo XIX sobre un edificio rupestre medieval.

En la Rue de la Mercerie se encuentra una de las casas más antiguas de Rocamadour: la Maison de la Pommette, con su planta baja medieval y su piso superior renacentista. Hoy alberga el taller de Chantal Jean, la autora de la vidriera de la capilla del rugby. Si la encuentras abierta, pasa a echar un ojo.
5. El camino de ronda
Entre la Gran Escalera y el santuario, que tampoco se te escape el chemin de ronde. Este camino de ronda es un pasillo defensivo adosado al acantilado y suspendido junto al santuario que permitía a una guarnición militar proteger el recinto religioso y sus tesoros.
En la Edad Media estaba completamente cubierto. Hoy, solo una parte de la pasarela sigue protegida. Las antiguas aspilleras se sustituyeron en el siglo XIX por ventanas neorrománicas.

Desde aquí tendrás otra perspectiva de la ciudad medieval de Rocamadour y de los tejados de sus casas, algunas cubiertas con la característica piedra caliza de la región, como el de la Maison Mazot.
6. La Gran Escalera
El Grand Escalier es otro de los lugares más simbólicos de Rocamadour. Esta escalinata monumental comunica el pueblo medieval con la ciudad religiosa. En la Edad Media, los peregrinos la subían de rodillas como acto de penitencia antes de venerar a la Virgen Negra. La tradición sigue viva: cada viernes, a las 6:45, los peregrinos siguen ascendiendo de rodillas sus 216 escalones mientras rezan el rosario acompañados por el abad y la comunidad del santuario.
¿Sabías que…?
En la Edad Media también subían la escalera de rodillas los delincuentes condenados a peregrinar como penitencia e incluso algunos conversos del catarismo para expiar su herejía. Muchos subían encadenados de pies y manos. Al llegar al santuario, un sacerdote les retiraba las cadenas, que a veces se ofrecían a la Virgen de Rocamadour y se colgaban en las paredes del santuario. Dos de ellas aún se conservan en la capilla de Nuestra Señora.
7. El pueblo medieval de Rocamadour
Pasamos a los sitios que ver en Rocamadour en su nivel más bajo. Bueno, casi… porque aún queda el valle del Alzou. Hablamos de la cité médiévale, levantada contra la roca bajo el santuario y alineada a lo largo de una única calle que va cambiando de nombre. En su tramo central es la Rue de la Couronnerie.

Hoy aquí viven apenas 30 personas. Casi todo son bares, restaurantes y tiendas. Las hay de souvenirs para turistas y peregrinos y de productos típicos locales como nueces del Périgord, trufa negra del Quercy, miel de los Causses, foie gras y confit de pato o queso Rocamadour. Eso sí, en la Edad Media pasaba algo parecido: el pueblo se fue formando a lo largo de la ruta de peregrinación y todo giraba en torno al peregrino. Albergues, tabernas, tiendas de velas, rosarios y otros objetos religiosos… ¡No ha cambiado tanto!
Esta larga hilera de casas también formaba parte de la defensa del pueblo. Hacia la ladera del valle, las fachadas estaban fortificadas y formaban una especie de muralla.
¿Qué no puedes perderte aquí? Hay poca pérdida. Ya hemos dicho que es una sola calle, pero te dejamos algunas pistas.
Qué ver en la cité médiévale de Rocamadour
- La Porte Hugonot, flanqueada por antiguas casas medievales. Puedes seguir hacia el valle hasta la Porte Basse, el molino medieval de Roquefraiche y el puente de piedra sobre el Alzou.
- El Palais de la Couronnerie o Maison Mazot, antiguo ayuntamiento del pueblo y hoy galería de arte. La planta baja es medieval y albergó una tienda, la superior es renacentista. Fíjate en sus ventanas.
- La Porte Salmon, otra puerta monumental y la única que conserva su torre y puesto de guardia.
¿Sabías que…?
La Porte Salmon debe su nombre al salmón que se vendía aquí. El guía nos comentó que antaño había tantos salmones en el río Dordoña que algunos trabajadores locales llegaban a pedir en sus contratos no recibir más de tres raciones de salmón a la semana.
- La Maison Jehan de Valon, residencia señorial del siglo XV de un caballero de la Orden de Malta enterrado en la capilla de San Juan Bautista del santuario. Alberga el único hotel de cuatro estrellas de Rocamadour, el Hôtel Beau-Site.
- La Maison Le Pressoir, una de las casas medievales más antiguas de Rocamadour. Sede de Les Poteries du Pressoir, un colectivo de artesanos de cerámica. Sube a la planta superior para ver su chimenea.

8. La Vía Santa o Camino Sagrado y las vistas desde allí
En nuestro listado de lugares que visitar en Rocamadour hemos hecho el camino “al revés” de como lo hacían los peregrinos en la Edad Media, y de como muchos siguen haciéndolo hoy en día. Y es que la Vía Santa o Camino Sagrado, el itinerario tradicional hacia el santuario, comienza en el antiguo hospital de peregrinos. Allí, los viajeros se lavaban los pies como ritual simbólico antes de descender hacia la ciudad medieval y ascender a la ciudad religiosa por la Gran Escalera. Todavía hoy la calle que baja hacia la cité médiévale se llama Voie Sainte y las vistas de Rocamadour desde allí son preciosas.

9. Las ruinas del hospital de peregrinos
L’Hospitalet es el barrio más moderno de Rocamadour, donde vive la mayor parte de la población. Hospitalet significa “pequeño hospital” en occitano, aquí se encontraba el antiguo hospital medieval de peregrinos, del que aún quedan algunas ruinas.

Junto a ellas verás una capilla reconstruida en el siglo XIX y el cementerio municipal, al que se accede por una puerta románica que en su día fue la entrada del hospital. En la Edad Media, junto al hospital había un Champ des Pauvres –Campo de los Pobres–, donde se enterraba a los peregrinos más humildes que fallecían en Rocamadour.
10. El mirador de l’Hospitalet
Más allá de eso, el gran atractivo de l’Hospitalet es su mirador de Rocamadour: el Belvédère du Site. No te pierdas las vistas desde aquí en la hora azul y, sobre todo, al amanecer, cuando Rocamadour se tiñe de rojo.

11. La Promenade de la Corniche y sus miradores
Otras de las vistas más famosas de Rocamadour y sus alrededores las tendrás desde la Promenade de la Corniche. En particular, desde dos miradores: el Belvédère de la Vallée y el Belvédère du Photographe. Desde ellos disfrutarás de una vista espectacular del cañón del Alzou, en cuya ladera se construyó el pueblo. Con un poco de suerte, podrás ver algunas de las aves que se refugian en sus paredes rocosas.

¿Sabías que…?
El Belvédère du Photographe es una de las nueve etapas de un “recorrido sonoro” por Rocamadour. A lo largo del itinerario encontrarás paneles con códigos QR y pequeños altavoces en los que suenan breves cápsulas de audio, también en español. En ellas, vecinos de Rocamadour comparten recuerdos, anécdotas e historias relacionadas con el pueblo, sus peregrinaciones, su arquitectura y sus tradiciones.
12. La cueva de las Maravillas
Las cuevas que encontrarás en los alrededores de Rocamadour se llevan toda la fama y puede que sean más espectaculares, pero si te quedas solo en el pueblo puedes visitar la Grotte des Merveilles. Una gruta prehistórica con sus estalactitas, estalagmitas y pinturas parietales de hace 20.000 años: huellas negativas, caballos, ciervos… No podemos contar mucho más porque justo cerraron la semana que estuvimos nosotros en Rocamadour, pero tienes más información en su web.
13. La granja y quesería de queso Roquefort La Borie d’Imbert
Además de enamorarnos del pueblo, también nos enamoramos de su queso de cabra: el Rocamadour AOP. Un queso de leche cruda de cabra, pequeñito –un disco de unos 6 cm de diámetro–, un poco aterciopelado por fuera y cremosísimo por dentro. ¡Una delicia! Tanto al natural como caliente, por ejemplo sobre una tostada con miel. Caía al menos uno en cada desayuno y en cada comida cuando estuvimos por esta zona… Y no creas que es cosa de ahora: el “cabécou de Rocamadour” ya se producía en la Edad Media e incluso se utilizaba como diezmo.
Si quieres descubrir cómo se elabora o comprarlo directamente a un productor, visita la quesería La Borie d’Imbert. Está a 3 km de Rocamadour, en pleno altiplano calcáreo del Parque Natural de los Causses du Quercy, con sus característicos muros de piedra seca.

Tienen unas 450 cabras y todos los días, entre las 17:00 y las 18:30, es posible asistir al ordeño. Por la mañana, de 10:00 a 12:00, muestran el proceso de elaboración del queso. Entre las 10:00 y las 18:00, un vídeo y varios paneles cuentan la historia de la quesería, del Rocamadour AOP, de las razas de cabra que utilizan… La visita es gratuita y en la tienda venden tanto productos propios –también crían cerdos y hacen jabones con la leche de cabra– como especialidades de otros productores locales. Incluso puedes hacer un pícnic allí mismo.
14. El Gouffre de Padirac
Si hay un sitio imprescindible que tienes que visitar en los alrededores de Rocamadour es el Gouffre de Padirac. A solo 15 kilómetros del pueblo, te espera la cavidad natural más famosa de Francia. Irás con las mandíbulas desencajadas desde el principio, empezando por su entrada: una enorme sima de 35 metros de diámetro y más de 100 metros de profundidad abierta en pleno paisaje de los Causses du Quercy. Pero lo mejor aparece cuando, tras bajar en ascensor o por las escaleras, llegas a su río subterráneo. Un río que se recorre en parte en barca, navegando por galerías excavadas durante millones de años por el agua en la roca caliza.

Salas gigantescas, lagos subterráneos, formaciones de estalactitas y estalagmitas… ¡No le falta de nada! Además, si vas en verano, tendrás un respiro del calor: la temperatura se mantiene constante en torno a los 13 °C durante todo el año. Acuérdate de llevar algo de abrigo y, si puedes, reserva la visita en su web con antelación. Hablamos de, al menos, una hora y media, tenlo en cuenta a la hora de organizar tu viaje.
Rincón Salta Conmigo
Si visitas Rocamadour entre finales de junio y principios de julio, de camino a Padirac acércate a los campos de lavanda de la Ferme des Alix. Sus propietarios han recuperado un cultivo que había desaparecido de la zona. En los años 1950-1970, en el Quercy se producía alrededor del 10% del aceite esencial de lavanda de Francia.
15. Los pueblos y cuevas del valle del Dordoña y alrededores
Rocamadour se encuentra en el “lado occitano” del valle del Dordoña. Es el pueblo más famoso de la zona, pero esta región está repleta de rincones preciosos, incluidos cuatro pueblos más clasificados como Les Plus Beaux Villages de France: Autoire, Loubressac, Carennac y Martel. Nosotros visitamos los tres últimos y sí, son una maravilla. Es difícil elegir, aunque quizá Carennac, a orillas del Dordoña, se lleve la palma.

Por aquí encontrarás, además, varias cuevas muy conocidas, entre ellas las Grottes de Presque, famosas por sus espectaculares columnas de calcita, algunas de las más altas de Francia, y las Grottes de Lacave, con enormes salas subterráneas repletas de estalactitas, estalagmitas y lagos cristalinos, cuya visita comienza de forma original: a bordo de un pequeño tren eléctrico que se adentra en las entrañas de la montaña. Nosotros las teníamos apuntadas, pero no nos dio tiempo a visitarlas. Si buscas arte parietal, sin salir del departamento de Lot, tienes otra joya: la cueva de Pech Merle. Se encuentra en el Parque Natural Regional de los Causses du Quercy, igual que Saint-Cirq-Lapopie, otro de los pueblos más bonitos de Occitania. Y, ya que estás por la zona, la capital del departamento de Lot, Cahors, merece una visita.

Si das el salto a Nueva Aquitania, muy cerca de Rocamadour te espera el Périgord Noir, con lugares tan conocidos como Sarlat, La Roque-Gageac o las cuevas de Lascaux. Echa un vistazo a nuestro listado de 11 lugares que ver en Dordoña-Périgord para no perderte ninguno.
Qué ver en Rocamadour en 1 día
Si solo tienes un día en Rocamadour y has dormido en el pueblo –muy recomendable–, despertándote pronto tendrás tiempo para visitar los primeros 14 puntos de nuestro listado de lugares que ver en Rocamadour.
La mañana la dedicarás al pueblo y a la quesería y la tarde a los alrededores, con la sima de Pech Merlé. Incluso podrás visitar alguno de los pueblos cercanos. Nosotros lo hicimos y dormimos en Martel.
Mapa con los lugares que ver en Rocamadour y alrededores
Aquí tienes nuestro mapa con los lugares que visitar en Rocamadour y alrededores, para que no te pierdas nada. Hemos incluido también el hotel, los restaurantes, los aparcamientos y los ascensores. Hay una pestaña con los sitios del pueblo y otra con los de los alrededores.
Hoteles en Rocamadour: dónde dormir
En Rocamadour dormimos en el Hôtel Le Belvédère y, sin duda, lo recomendamos. El nombre lo dice todo: está justo al lado del mirador de l’Hospitalet y las vistas de Rocamadour desde aquí son preciosas. Además, las habitaciones son cómodas, el personal es simpático, el desayuno buffet rico y, muy importante, puedes aparcar el coche gratis en su aparcamiento. Está justo al principio de la Vía Santa, así que la ubicación también es perfecta.

En los alrededores de Rocamadour también te recomendamos mucho el hotel en el que dormimos en Martel, la Maison Turenne. Un hotelito boutique recién reformado con habitaciones muy bonitas, en pleno centro del pueblo y con un desayuno exquisito. La dueña, además, es majísima.
Restaurantes: dónde comer
En Rocamadour teníamos media pensión: cenamos en el restaurante del Hôtel Le Belvédère y la verdad es que estuvo muy bien. Tanto el cordero confitado con vino de Cahors como el solomillo de buey a la parrilla, también con vino de Cahors, estaban muy ricos y el pastel con nueces del Périgord también.

Para comer al día siguiente, probamos el restaurante l’Estanquet, muy cerca del hotel, y también lo recomendamos. Seguimos con platos tradicionales, como el confit de pato, pero nos llamaron la atención sobre todo la hamburguesa con carne desmechada de pato y queso Rocamadour, la Estanburger, y, de postre, el finger de chocolate y avellanas. ¡Riquísimo todo!

En Martel también nos gustó mucho el restaurante Maison Sophie, aunque no lo disfrutamos tanto: fuimos en plena ola de calor y no había aire acondicionado…
Dónde está y cómo llegar a Rocamadour
Rocamadour está a unos 180 km de Toulouse, menos de dos horas en coche desde el aeropuerto, y a unos 250 km de Burdeos, menos de tres horas en coche. Ya sabes cuáles son los aeropuertos más cercanos. Puedes llegar a uno e irte por el otro si quieres añadir a la ruta la zona de Dordoña Périgord –mira nuestra ruta por el Périgord en coche desde Burdeos–. Está a algo menos de 600 km tanto de Bilbao como de Barcelona, para que te hagas una idea.
Llegar en transporte público no es de lo más cómodo, pero es posible. Hay tren desde Toulouse a la estación de Rocamadour-Padirac, unas tres horas y media cambiando en Figeac –que también es bonito, así que puedes aprovechar para visitarlo–. Lee nuestro artículo sobre el sur de Francia en tren si buscas una ruta en tren desde Toulouse.
Dónde aparcar en Rocamadour y cómo moverse: los ascensores
Ya hemos dicho que hay un millón y medio de turistas al año en Rocamadour, así que hay un montón de aparcamientos. Nosotros dejamos el coche gratis en el hotel, no necesitamos buscar uno, pero sí curioseamos un poco.
El más cómodo y cercano al casco histórico es el Parking P2 Ascenseurs, que está justo al lado del château. Desde allí, puedes recorrer nuestros lugares que ver en Rocamadour en ese mismo orden. Cuesta 6 € al día y 7 € la una semana para coches. Para campers, 8 € 12 h y 16 € 24 h. Es el precio de los Parkings P1, P2, P3, P4 y P5 en temporada alta. En temporada baja, de mediados de noviembre a mediados de marzo, son gratuitos.
También hay plazas de aparcamiento en la calle, por ejemplo en la Route de Calès. Allí los precios dependen de la temporada y van por tiempo, desde los 2 € por hora hasta los 25 € si te quedas más de seis. En temporada alta merece la pena si estás cuatro horas (5,50 €) o menos. En esta página tienes el detalle de todas las tarifas. Aparcar gratis en temporada alta y cerca de la zona turística es prácticamente imposible.
El pueblo es pequeño y puedes moverte a pie sin problema. Pero, si quieres volver a subir al parking en ascensor, también es posible. Hay dos tramos y tarifa de solo ida e ida y vuelta, aquí tienes los detalles.

Ya lo sabes todo, ¡Rocamadour te espera encajado en la ladera del cañón del Alzou!
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