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Dormir en una yurta en el desierto de Uzbekistán, Kyzyl Kum

  

Kyzyl Kum. Ahí es nada. Lo más seguro es que, como nosotros antes de ir, nunca hayas leído semejante nombre –ni siquiera estés seguro de cómo pronunciarlo–. Si te decimos que es un desierto y que está en la República Autónoma de Karakalpatia todavía te sorprenderás más. ¿Eso es Uzbekistán? Sí. A pesar de que el país se ha puesto de moda últimamente con el resurgir de la “Ruta de la Seda”, hay muchas zonas de Uzbekistán que siguen siendo casi desconocidas. No sólo zonas, también costumbres como la de dormir en yurtas, habitual en toda Asia Central.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Ayaz Kala Salto

Si alguna vez te has planteado dormir en un desierto, seguro que lo primero que ha pasado por tu mente ha sido el desierto del Sahara o Wadi Rum en Jordania. Pero hay más desierto que descubrir y no todo son jaimas y dromedarios. Anímate a tener una experiencia diferente: dormir en una yurta en el desierto de Uzbekistán.

Qué es una yurta

Empezamos por el principio. Todos los pueblos nómadas han tenido casas móviles, de quita y pon. Las jaimas bereberes, los tipis de los indios americanos, los lavvus saami… y las yurtas. Una yurta es la “tienda de campaña” de los pueblos nómadas de Asia Central –en concreto, la mongola fue está incluida en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2013–.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Yurta Perro

A diferencia de las casas móviles de las zonas más cálidas, formadas por una estructura de palos que soportan telas, las yurtas constan de varias capas de piel y paja –hoy en día se utilizan otros materiales más modernos y seguros–. La estructura sigue siendo de madera, pero en forma de un entramado capaz de soportar el peso del resto de la construcción. Además de la puerta, tienen un agujero en la parte superior para darle estabilidad y permitir la entrada de la luz.

Pudimos ver yurtas en distintas fases de construcción en nuestro campamento. De hecho, llegamos tan pronto –la temporada todavía no había empezado– que sólo había una acabada.

El suelo cubierto de alfombras obliga a descalzarse a la entrada. Cuando uno llega a un desierto en pleno febrero, con un frío que se mete por los huesos, lo último que quiere es descalzarse para meterse en una tienda que, desde fuera, no te hace pensar en un lugar calentito. Es lo que nos pasó a nosotros que nos descalzamos con esa sonrisa de “tengo que hacerlo pero no dejo de pensar que estáis locos”. Claro, no sabíamos que dentro había un fuego y que la puerta cerrada era para que no se escapara el calor. El humo sale por el agujero del techo, su otra utilidad.

Uzbekistan Yurta Plov

El desierto de Kyzyl Kum, Uzbekistán

Puede que no hayas escuchado hablar de él, pero Kyzyl Kum es el undécimo desierto más grande del mundo y su nombre en turco, uzbeko y kazajo –el desierto se extiende por Uzbekistán, Kazajistán y Turkmenistán– significa arena roja. A lo mejor en verano tendría arena roja pero en febrero…

¿Que qué se nos había perdido en el desierto de Kyzyl Kum en pleno invierno? Es una buena pregunta. La verdad es que lo que se nos había perdido era una yurta. Ése era el motivo por el que incluimos la zona en nuestro viaje a Uzbekistán. Bueno, ése y el hecho de que los desiertos nos encanten.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Nevado

Lo que no esperábamos encontrar era un desierto cubierto por nieve. Evidentemente éramos los únicos turistas –locos, está claro– que había en la zona en febrero. Normal, ¿quién más estaría tan chiflado como para llegar hasta allí con temperaturas de hasta 20 grados bajo cero?

El campamento de yurtas Ayaz Kala Yurt Camp, la odisea de llegar en febrero

¿Dónde estaban “nuestras” yurtas? En el Ayaz Kala Yurt Camp que descubrimos en la Lonely Planet de Uzbekistán. La reserva la hicimos con la agencia advantour por correo electrónico y pagamos en sus oficinas de Taskent en metálico. Lo difícil llegó luego…

Llegar al Ayaz Kala Yurt Camp no fue una tarea fácil. Aterrizamos en Urgench convencidos de que habría una forma de llegar desde allí. Lo que nos encontramos nos dejó helados –más que el frío–. En febrero, lo único que había eran tres taxis y el aeropuerto cerraba en cuanto salía el último pasajero. Cuando preguntamos a un taxista por cualquier transporte público para llegar al campamento prácticamente se echó a reír.

Risa que se congeló cuando le preguntamos por cuánto nos cobraría él por llevarnos y devolvernos a la civilización al día siguiente. La posibilidad de ganar dinero frente a la de congelarse. Como en un capítulo de los Simpsons, “visualizamos” los engranajes de su cerebro girar mientras decidía por cuánto dinero estaría dispuesto a hacerlo. Su cuenta final fue 100 euros –hace años, cuando Uzbekistán todavía no estaba en todas las revistas de viaje–, llevarnos, devolvernos a Urgench y visitar unas cuantas fortalezas por el camino. El regateo duró lo que tardaron en irse los otros dos taxistas: no había más opción.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Carretera Nieve

Después de pasar por su casa para recoger un cargamento de mantas y llamarnos locos con su mirada unas cuantas veces, salimos para Kyzyl Kum. Lo que iba a ser poco menos de una hora y media de coche se alargó porque el puente más cercano sobre el río Amu Daria no estaba. Lo habían desmontado para evitar que los bloques de hielo que bajaban por el río lo destruyeran. Sí, estaba claro que no nos íbamos a encontrar con muchos turistas…

Ayaz-Kala, la fortaleza del desierto de Kyzyl Kum

En mitad del desierto, entre los pedazos de hielo en los que se transformaba la nieve, nos encontramos con la fortaleza de Ayaz-Kala. ¿Capaces de encontrar algo que ver incluso en mitad del desierto? No somos tan especiales. Lo cierto es que el campamento de yurtas está ahí por la fortaleza. Es el único atractivo en varios kilómetros a la redonda.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Ayaz Kala

La fortaleza de Ayaz-Kala es un tres en uno: son tres construcciones fortificadas separadas por poca distancia que protegían un oásis –lo más valioso de un desierto– allá por el siglo II. El nombre de Ayaz hace referencia a un esclavo guerrero mítico del folclore turco: Ayaz. Tu deducción es correcta: Kala significa castillo o fortaleza.

La experiencia de dormir a 20 grados bajo cero

El primer vistazo a una yurta no nos convenció de no estar locos. ¿Estábamos seguros de que queríamos dormir allí dentro? Cuando superamos nuestra reticencia a descalzarnos y entramos la cosa cambió. El calorcito, el fuego, nuestro primer contacto con el plov –plato típico uzbeko–

Estábamos convencidos… hasta que la señora que trabajaba en el campamento –que tuvo que ir y que después volvió a su casa con nosotros en el taxi– nos dijo que era una locura.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Yurta Estructura

Su propuesta fue dormir en una construcción de cemento y hormigón que había junto a las yurtas. Edificio que había construido la UNESCO al nombrar Patrimonio Cultural Inmaterial a las yurtas… o eso creímos entender. El caso es que quien fuera que lo construyera no tuvo en cuenta las temperaturas: las tuberías habían reventado y el cristal de las ventanas había desaparecido por el viento y la arena. ¿Seguro que era mejor idea?

Con la sensación de que andaba sobre una alfombra de miles de alfileres que se clavaban en mis pies –en el “edificio” también había que ir descalzo–, vimos cómo el viento movía los plásticos que tapaban las ventanas y cómo se esforzaba nuestra anfitriona en encender la chimenea de la habitación. Con su mejor intención, nos llevó una botella de vodka artesanal para que nos calentáramos por dentro. Pensamos que sería mejor idea calentarse por fuera y, de vez en cuando, lanzábamos un chorro de licor al fuego… que no conseguía caldear el ambiente en absoluto.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Chimenea

Estrellas como nunca has visto

Las tuberías rotas nos obligaban a salir al baño al desierto. Una locura que nos permitió disfrutar del cielo más espectacular que hemos visto hasta la fecha. Luna Nueva, frío intenso, cielo sin una nube… y más estrellas de las que hayamos visto jamás. Tantas, que la arena del desierto estaba casi tan iluminada como en pleno día.

Un momento en que nos arrepentimos de nuestra falta de conocimiento astronómico: no habría habido constelación que se nos hubiera resistido de haberla conocido. Llevaba en el móvil la aplicación de Sky Maps de Google, pero lo que no estaba dispuesto era a perder los dedos por sacar el móvil y quitarme los guantes para usarlo…

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Yurta Techo

Vestidos con toda la ropa térmica que llevábamos –gorro y guantes incluidos–, dentro de los sacos de dormir y cubiertos con dos edredones de varios kilos de peso, confiamos en que el sueño nos venciera… Y vaya que lo hizo. Hasta que a media noche la Naturaleza llamó a mi puerta. ¿Levantarse o tratar de volver a dormir? No había opción, había que levantarse.

Si el cielo de antes de acostarse me había dejado sin palabras, el cielo a medianoche con toda la Vía Láctea sobre mi cabeza fue inolvidable. ¿Sacar el móvil, volver a la habitación a por la cámara de foto? Imposible, había que volver pero para recuperar el calor.

Uzbekistan Kyzyl Kum Desierto Yurta Ayaz Kala

Después de unas cuantas prácticas de fotografía nocturna, tenemos que volver a dormir en una yurta en el desierto de Uzbekistán, aunque sea en febrero.

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