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Conociendo el barco más famoso del mundo en el Titanic Belfast

  

El barco más famoso del mundo se construyó en Belfast. Más famoso que el Arca de Noé, que el Pequod o que el Poseidón. Una historia convertida en leyenda. Una maravilla transformada en tragedia y, para siempre, en algo más que un medio de transporte. El museo Titanic Belfast se inauguró cien años después de que el barco tocara el agua en el puerto de la ciudad –el 31 de marzo de 1912– y hoy en día es, sin duda, una de las cosas que tienes que ver en Belfast, aunque no te gusten los barcos.

Irlanda Norte Belfast Titanic Exterior Salto

¿Por qué el Titanic Belfast?

Todos sabemos que el Titanic se hundió en su viaje inaugural desde Inglaterra –concretamente Southampton– a Nueva York. Pero, ¿dónde fue construída aquella maravilla de la técnica que se vendía como un barco insumergible? Pues sí, como ya has leído, se construyó en los astilleros de Belfast. Unos astilleros, los de Harland and Wolff, que tuvieron que prepararse para construir los barcos más grandes del mundo, hasta aquel momento, durante dos años. Todavía hoy se puede ver la puerta de metal con las iniciales H y W que sirve de acceso a las instalaciones de la empresa constructora cerca del museo.

Por este motivo el Museo del Titanic se ha abierto en Belfast, concretamente, en el lugar en el que fue diseñado y construido.

¿Son barcos los que se asoman en el Titanic Belfast?

Si te parece que los barcos han tomado de nuevo el astillero en el que se construyeron los “monstruos” de la clase Olympiclos más grandes de la época–, tienes razón. El edificio del Titanic Belfast tiene la forma una proa de barco. Concretamente de tres proas visto desde la fachada principal, los tres únicos de la clase Olympic: el propio Olympic, el Titanic y el Britannic. Un detalle a tener en cuenta cuando uno se encuentra con el edificio es que la altura de esas “proas” es la misma que tenían los tres barcos desde la quilla hasta la cubierta. Ahora te puedes hacer una idea de lo que eran aquellas moles de principios del siglo XX, más aún si alargas esa imagen hasta los 271 metros de eslora.

irlanda del norte belfast titanic edificio exterior

Otro dato más que recuerda lo impresionante que era el Titanic en su momento es que la capacidad del museo es de 3.547 visitantes al mismo tiempo, la misma que tenía el barco. Hoy en día seguiría siendo un gran crucero, aunque es apenas nada comparados con las casi 9.000 personas que transporta el Harmony of the Seas, el barco más grande del mundo, pero en aquel momento eran auténticas ciudades flotantes.

El Titanic Belfast, la experiencia definitiva sobre el barco más famoso del mundo

Todos sabemos cómo era la escalera del salón principal del Titanic gracias a la película de James Cameron –que es muy fiel en todos los detalles del barco original–. Sabemos que había tres categorías, que había una orquesta, que se hundió… y que en aquella tabla cabía también Leonardo DiCaprio. Pero todo eso se queda en nada cuando te sumerges –valga la palabra para hablar de un barco que acabó hundido– en el Titanic Belfast.

irlanda del norte belfast titanic interior primera sala

Nueve salas van guiándote desde la situación de la propia ciudad de Belfast, una de las más prósperas de todo el Reino Unido en aquella época, hasta el pecio del barco a unos 600 kilómetros de la costa canadiense de Newfoundland.

¿Te imaginas caminar entre las torres de los astilleros donde se construyó, subir en una de las cabinas que llevaban a los trabajadores a lo más alto o sobrevolar –como si fuera una montaña rusa– sobre remaches y placas de hierro –por cierto, el magnesio que endurecía esas placas salió de las minas de Puras de Villafranca en Burgos–? Y eso no es más que el principio de la experiencia Titanic, porque todavía queda visitar el barco.

irlanda del norte belfast titanic trabajadores

Reproducciones de las cabinas de primera –tan lujosas como las de un hotel de primera en tierra–, de las de segunda –al nivel de las cabinas de primera de otros barcos– y de los cuartos de tercera –muy alejados de esa imagen de hacinamiento que nos han vendido en algunas películas–. Una proyección en 3D que nos permite pasear por la cubierta, siempre antes del hundimiento. O una cantidad de datos curiosos que harán las delicias de cualquier aficionado al Trivial –desde los kilos de levadura y harina hasta los litros de cerveza que llevaba el barco–.

irlanda del norte belfast titanic camarote primera

Se hundió y se convirtió en leyenda

El 14 de abril de 1912, a las 23.40 –hora del barco– el Titanic chocó contra un iceberg a poco menos de 600 kilómetros de la costa de Canadá. Si hay algo que no cuentan en el museo es cómo fue posible que sucediera. Y no lo cuentan porque todavía hoy es un misterio: un cúmulo de coincidencias y de mala suerte que llevó al barco insumergible al fondo del mar.

Los mensajes enviados por el Titanic desde la colisión con el iceberg hasta su silencio te acompañan a lo largo del hundimiento del barco. Antes habían sido las historias de algunos miembros de su tripulación y de los pasajeros los que habían servido de guía en las salas del museo.

irlanda del norte belfast titanic pecio hundimiento

El Titanic no fue el primer barco en usar la señal de Morse SOS para pedir socorro –aunque sí el que la hizo popular–. Tampoco queda claro por qué otros barcos que estaban más cerca no respondieron a la señal y tuvo que ser el Carpathia el primero que llegara alrededor de las cuatro de la mañana. Más de 1.500 personas murieron aquel día, el mismo que se creó la leyenda del Titanic.

Curiosidades que enseña el Titanic Belfast

Sabías que lo único del Titanic que llegó a Nueva York fueron 13 botes salvavidas. O que el precio de un billete de tercera clase –había espacio para 1.134 pasajeros en esa categoría– era de 24 libras, el equivalente hoy en día a ¡1.152 libras! Dada la brevedad de su viaje, su ancla –de ocho toneladas de peso– sólo se usó una vez.

irlanda del norte belfast titanic camarote segunda

De los tres clase Olympic que se construyeron en Belfast, sólo el primero, el Olympic, no acabó sus días en el fondo del mar. El tercero y último, el Britannic, se hundió en el mar Egeo al colisionar con una mina durante la primera guerra mundial. Llevaba tres veces más botes salvavidas que su hermano Titanic y sólo murieron 50 pasajeros, Violet Jessop, azafata en el Titanic y enfermera en el Britannic sobrevivió a los dos hundimientos.

El hermano pequeño del Titanic, el SS Nomadic

Al otro lado de la entrada del Titanic Belfast se encuentra el único barco superviviente de la White Star Line: el SS Nomadic, construido como barco de soporte para el Olympic y el Titanic. Casi cien años después ha vuelto a los astilleros en que vio la luz por primera vez.

irlanda del norte belfast titanic nomadic

Si la historia del Titanic la conocíamos de sobra, más que nada por su brevedad, la del SS Nomadic nos sorprendió. Un barco que durante décadas navegó por el Sena, en París, convertido en restaurante primero y en sala de fiestas después.

Hoy en día es posible sentirse pasajero del TItanic por un rato pisando sus cubiertas. El Nomadic trasladó a 274 pasajeros desde el puerto de Cherbourg, demasiado pequeño para que un clase Olympic atracara, hasta el Titanic. Los acabados de madera, los cuartos del telegrafista o del capitán, la sala de máquinas… todo se ha recuperado como estaba aquel 10 de abril de 1912.

irlanda del norte belfast titanic nomadic barra bar

Visitar el Titanic Belfast

Llegar al Titanic Belfast es el principio del viaje a la historia del barco: el museo se encuentra en el mismo sitio en que se construyó, en el hoy llamado Titanic Quarter.

El Titanic Belfast abre todos los días. El horario de entrada es de 9.00 a 19.00 de junio a agosto; de 9.00 a 18.00 en abril, mayo y septiembre; y de 10.00 a 17.00 de octubre a marzo. El último acceso es una hora y cuarenta y cinco minutos antes del cierre. Nosotros fuimos a media mañana y, aunque se podía recorrer bien –no era como un centro comercial en rebajas–, se habían quedado sin audioguías: madruga.

irlanda del norte belfast titanic camarote tercera

El precio de la entrada es de 17,50 libras esterlinas, aunque hay una entrada último minuto, el Titanic Belfast Late Saver Ticket, a 7,50 libras que se vende una hora antes del cierre –la única opción de entrar cuando quedan menos de 1.45 para el cierre–. Eso sí, no podrás verlo todo y tendrás que correr, nadie regala nada…

El precio de la entrada incluye la audioguía y el pase para visitar el SS Nomadic en las 24 horas siguientes a la compra.

Tienes más información, en inglés, en la página web oficial de Titanic Belfast.

Irlanda Norte Belfast Titanic Exterior SS Nomadic

Tanto si eres un apasionado de la película de James Cameron como si no; tanto si lo tuyo es la historia marítima como si no; tanto sabías que se había construido en Belfast como si no… vivir la experiencia del Titanic Belfast no te dejará indiferente.

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3 comentarios

  1. 5 octubre, 2016 en 19:46 — Responder

    Información Bitacoras.com

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  2. Maria del Mar Lopez
    29 agosto, 2018 en 13:42 — Responder

    ¡Hola!
    Muy interesante el reportaje.
    Visitaré el museo el mes que viene y tengo algunas dudas:
    1) ¿Se pueden hacer fotos?
    2) Solo tendré 2hs. ¿Qué me recomienda como imprescindible? Me parece que es muy grande…
    3) Me parece que hay un trenecito o un transporte dentro del mismo museo que hace un recorrido. ¿Es cierto? ¿Dónde está ubicado el “embarque”?
    ¡¡Gracias!!
    Maria del Mar

    • 31 agosto, 2018 en 23:43 — Responder

      Hola María del Mar y bienvenida al blog 🙂
      Esperamos que disfrutes del museo. Te respondemos:
      1) Sí, se pueden hacer fotos dentro del museo
      2) El museo tiene formato “IKEA”, es decir, vas haciendo el recorrido completo y no hay zonas que te puedas saltar. Nosotros estuvimos unas tres horas pero también nos paramos delante de cada pantalla, leímos cada cartel e hicimos un montón de fotos. La reproducción de los camarotes está al final, tenlo en cuenta por el tiempo.
      3) Hay una especie de “montaña rusa” pero sólo para ver una recreación de los astilleros en que se construyó el barco. No recorre el museo, es sólo una zona concreta.
      ¡Pásalo muy bien!

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