5% de descuento en tu seguro IATI por ser lector de SaltaConmigo.com

Gerona: brujas, bandoleros y… ¡David!

El día había empezado mal. Y si te levantas con el pie equivocado, pues cuesta recuperarse. Vale, no me haré la misteriosa e iré al grano, pero tengo que empezar por el principio, que fue unos días antes, para explicar cómo nos encontramos en autobús en dirección a los «bosques de brujas y bandoleros».

El TBEX, un evento internacional que reúne a blogueros de viaje de todo el mundo, me había llevado, junto a JAAC, hasta Lloret de Mar. Sí, Lloret de Mar: no había estado nunca en la Costa Brava, de la que siempre me han hablado maravillas, y lo primero que iba a ver era uno de sus puntos menos atractivos, por usar un eufemismo. Una de las hijas de la urbanización masiva y del turismo “barato” de la costa española en búsqueda de recuerdos Made in China. También es verdad que no tuvimos tiempo de visitar la ciudad, que sí que tiene unos cuantos atractivos, entre ellos los jardines de Santa Clotilde que, al parecer, son espectaculares. También tiene un singular y precioso cementerio modernista, que forma parte de la ruta europea de cementerios y que sí tuvimos la ocasión de visitar.

Gerona Lloret de Mar Cementerio

Bueno, que vuelvo a dispersarme, el hecho es que después de una estupenda fiesta nocturna acompañada de excelente comida y hasta demostración de castellers en la playa de Santa Cristina –cortesía del patronato de Turismo de Costa Brava Girona, uno de los espónsores del evento– y dos días de conferencias, más o menos interesantes, llegó el momento de los tours. Por participar en el TBEX, turismo de Catalunya y el patronato de Turismo de Costa Brava Girona ofrecían unos tours por la zona a los blogueros interesados.

Nosotros habíamos elegido uno que nos llevaría a Ripoll, con la visita a su monasterio y su portal del siglo XII candidato a patrimonio de la UNESCO, y a Sant Joan de les Abadesses, donde se celebraba la 51ª feria agrícola y ganadera, lo cual me parecía bastante curioso… Un plan que sonaba muy bien, ¿no?

Por fin llegamos a la mañana en cuestión. Al llegar al punto de encuentro para coger el bus en dirección a Sant Joan des Abadesses, nos enteramos que nuestro tour había sido cancelado. Sólo éramos tres y el otro bloguero se había dado de baja así que… ¡nos quedábamos sin Ripoll! La verdad es que no me hizo mucha gracia –hoy estoy con ganas de eufemismos–, más que nada porque me habría gustado saberlo antes. El problema es que, por lo visto, muchos blogueros poco serios no se habían presentado a su tour sin avisar. Pero bueno, podíamos elegir otro tour. Decimos que nos gusta la improvisación, pero a mí sólo me gusta cuando sé que voy a improvisar, si ya tengo algo organizado no –y estaréis pensando ¿qué improvisación es esa?… JAAC es más de improvisar efectivamente–. El tema es que, sin pensarlo mucho, elegimos un tour en el que estaba apuntado también otro compañero bloguero. ¡Nos íbamos a ver brujas!

Gerona Arbucies Bandolero Centro

Los bosques de brujas y bandoleros en el Montseny, las Guilleries y el Lluçanès

En la época barroca, siglos XVI y XVII, la Cataluña interior era un territorio pobre, a menudo plagado de carestías y hambrunas. En ese contexto, por un lado nació la figura del bandolero y por el otro la de la bruja, chivo expiatorio de una sociedad en búsqueda de culpables de sus males. Los bosques del Montseny, de las Guilleries y del Lluçanès fueron entonces escenarios de innumerables historias y leyendas de brujas y bandoleros que han llegado hasta hoy en día.

Gerona Arbucies Banda Calle

Desde hace unos cinco años, estas leyendas se rememoran a través unas fiestas en las que diferentes pueblos vuelven a la edad barroca: mercadillos de artesanía y comida local, espectáculos con vestidos de la época… todo intenta recrear ese periodo.

Las fiestas se desarrollan a principios de mayo en cinco localidades: Arbúcies, Sant Hilari Sacalm y Viladrau –en Gerona– y Olost y San Feliu Sasserra –en Barcelona–. En la página web dedicada a los bosques de brujas y bandoleros se detallan los programas de las fiestas y las atracciones de cada pueblo.

Nuestra experiencia con las fiestas de las brujas y bandoleros en Arbúcies

Nosotros sólo teníamos un día y pudimos visitar una de las localidades, Arbúcies, una de las más ligadas a la figura de las brujas: de hecho existe el dicho “Arbúcies, doce mujeres, trece brujas”. Nuestro primer contacto con las fiestas consistió en montar en un carruaje conducido por personajes con vestidos de época, ¡sí en un carruaje! Fuimos a un bosque, el «bosque de la magia«,  donde nos esperaban un par de brujas buenas y un par de bandoleros haciendo un pequeño show con cofre que proteger y ataque al carruaje incluidos. Fue entretenido, aunque es más bien algo que recomendaría para familias con niños (coste: 3 €).

Gerona Arbucies Bandolero Rio

Por las calles del pueblo asistimos también a un pequeño desfile de bandoleros y músicos y a mediodía, en la plaza, llegó el plato fuerte: una representación teatralizada recreando las leyendas de brujas y bandoleros. Los protagonistas: campesinos, prostitutas, curas y, como no, bandoleros y brujas. El “problema”–desde nuestro punto de vista–: la actuación era parte fundamental del espectáculo al no tratarse de un simple desfile y, claro, era en catalán, así que tanto nosotros como nuestros compañeros extranjeros no conseguimos entenderlo, aunque es verdad que la mayoría de escenas se explicaban por sí solas. Nos recordó un poco cuando fuimos a un espectáculo de cine de Bollywood en la India: no entendimos nada pero captamos el sentido general, al ser la historia sencilla. El espectáculo se acabó con unos disparos de trabucos y, después de la hora de la comida, los actores volvieron al escenario involucrando cada vez más a los niños del público.

Gerona Arbucies Bandolero Prostituta

En teoría había un centenar de actores vestidos de época, aunque me dio la impresión de que había bastante menos. Los trajes de época están bien hechos, pero si has estado en representaciones históricas con más tradición, no te sorprenden mucho. En resumen: lo vimos como una buena ocasión para las familias catalanas para llevar a sus niños que, hablando el idioma, pueden entender a los actores y divertirse con sus historias. A lo mejor también puede ser interesantes para extranjeros que puedan verle su toque exótico, pero para un español, o un europeo en general, no me pareció que mereciera la pena llegar hasta ahí adrede. Entiendo que es más una fiesta de pueblo para el disfrute de los locales, y me parece más adecuado así, aunque la asociación que organiza estas estas fiestas –la Associació de Municipis per al Desenvolupament del Pla de Competitivitat Turística Boscos de Bruixes i Bandolers– quiera promoverla como destino turístico.

Gerona Arbucies Cura Monjas Espectaculo

El pueblo de Arbúcies

Hay que decir que el pueblo de Arbúcies en sí no tiene mucho encanto, por lo menos en cuanto a conjunto de su centro histórico. Eso sí, el paisaje de sus alrededores, en el parque natural del Montseny, parecía realmente espectacular. Cerca del pueblo, además, está el castillo de Montsoriu que, por lo visto, es el castillo gótico más importante de Cataluña. Alrededor de él hay muchas leyendas de brujería… Eso sí, tampoco nos dio tiempo a verlo, ¡una pena!

El jardín del Roquer

En ocasión de las fiestas, abrieron para las visitas un jardín privado, el jardín del Roquer, con plantas y árboles de Europa, Asia y América. Interesante si estáis en el pueblo, no tanto para ir adrede si no sois apasionados de botánica. La visita dura una hora y en otros días del año también se puede reservar para grupos. El precio de 5,50 €(precio por persona para grupos de hasta 40 individuos, mientras que para grupos de menos de 20 personas el precio es de 110 € por grupo) incluye la entrada del Museo Etnológico del Montseny.

Gerona Arbucies Montseny Agujas

El Museo Etnológico del Montseny

El Museo Etnológico del Montseny es la principal atracción turística de Arbúcies. Incluye diferentes secciones en las que se relatan la historia y la evolución de las formas de vida en la comarca. Hay también un video sobre el castillo de Montsoriu y las leyendas del Montseny. Es interesante pero un poco difícil de seguir sin guía como lo hicimos nosotros. El precio es de 2 euros y hay que preguntar por las visitas guiadas.

Restaurantes en Arbúcies

Nuestra experiencia en Arbúcies no estaba siendo tan sensacional como esperábamos y desafortunadamente no mejoró mucho en la mesa, cosa que nos sorprendió porque en los pueblos catalanes hasta el momento siempre habíamos comido bien. Comimos en el Hostal Nou, cuyo cocinero había trabajado en la cocina del Ritz de Barcelona, pero no nos pareció a la altura. La carne estaba muy buena pero el resto de los platos no nos parecieron muy conseguidos y en un menú de 19 euros de un pueblo nos esperábamos algo más. ¿Tuvimos poca suerte ese día? A lo mejor…

Eso sí, en el pueblo hay un restaurante con estrella Michelin: Les Magnólies, y por lo visto el menú es muy asequible, unos cuarenta euros, así que una buena opción la hay. Y seguro que hay unas cuantas más.

David: maestro del arte de los cestos catalanes

El hecho de que en la feria hubiera una caseta de independentistas repartiendo folletos y el pueblo estuviera lleno de banderas esteladas –incluso en el ayuntamiento donde además había un enorme pancarta pidiendo la independencia– en principio nos hacía pensar que los locales podrían estar un poco recelosos con los españoles. Tuvimos que tragarnos nuestros prejuicios.

El señor que vendía los deliciosos caracoles en la plaza fue más que amable, así como su amigo que hacia el mejor alioli que he probado en mi vida. Y toda la gente, en general, nos pareció muy simpática y acogedora. Nos recordó mucho el pueblo de la madre de JAAC. La vida de pueblo desestresa y te da otra alegría, ¿no?

Gerona Arbucies Caracoles

Pero, entre todos, destacó David. En un día que no nos había parecido tan espectacular, el plato fuerte llegó al final. Después de visitar el museo, el responsable de turismo de la asociación de promoción local que nos acompañaba nos sugirió hablar con el artesano que tenía en la plaza un puesto de cestas de mimbre.

Gerona Arbucies David

Se presentó con un “Me llamo David, como el mago David Copperfield o como el del coche fantástico”, con la sonrisa más genuina que te puedas encontrar. Eso ya prometía, pero cuando dijo que sobre él se podrían escribir por lo menos un par de libros… Primero nos contó el proceso de fabricación de sus cestas, muy interesante, aunque lo realmente apasionante llegó después, cuando nos contó su historia. Un ERE en la fábrica de autobuses en la que trabajaba“dicen que fue en otro lado, pero seguro que la rueda se descubrió en Cataluña, con todas las fábricas que hay por aquí”—le llevó a dedicarse a otros negocios. En particular a la agricultura biológica y a recuperar el oficio de su abuelo y de su tío: el de la fabricación de cestas artesanales que se siguen usando sobre todo para recoger productos de la huerta y setas.

Gerona Arbucies Cestos David

Su abuelo y su tío nunca le habían enseñado el oficio, así que tuvo que aprender de otros maestros. Sólo encontró a dos: uno de 81 y uno de 85 años. Su trato: hacer una cesta al mismo tiempo que el maestro, que le iría ayudando y aconsejando y, luego, comprar las dos. El primero le dijo que no, que él no tenía tiempo para eso –“mi madre me dijo que los cesteros son tipos muy raros y cerrados, que no aman enseñar su arte, fui a buscar videos en YouTube y tampoco los encontré”— pero el segundo sí lo hizo. Y así David, unos cuantos meses después, también se convirtió en experto aunque, según él, le faltaba todavía mucho por aprender.

Le pregunté que si vendía en otros pueblos y me miró con una cara entre de incredulidad y de risa. ¿Él? ¿A otros pueblos? Los que querían sus cestas iban a buscarle a su casa o le llamaban y, como mucho, él una vez cada dos semanas se pasaba por la plaza del pueblo. Nos contó que una vez fue a Barcelona a buscar material para sus cestas y, tras salir del diabólico parking y ver la cantidad de turistas que había por la calle en un día laborable, «un día de cada día», – “¿ahí no trabajan o qué?”—se tuvo que volver al coche. «¿Sabes como en Astérix y Obélix, están locos estos romanos? Pues igual en Barcelona».

Gerona Arbucies David Primer Cesto

David ahora también da talleres a niños y quiere enseñar su oficio a otros para que no se pierda. Y sólo tiene un teléfono móvil, smartphone incluso, desde hace unos meses y porque se lo regaló el banco –“cuando me lo dijeron creía que querían venderme algo o engañarme pero no, era verdad”–.

Conocer a David mereció el viaje. Y es que una historia así también se debería declarar Patrimonio de la Humanidad. Un chico listo, capaz, con ganas de hacer y lejano de los estrés de la ciudad. Por suerte todavía queda gente así.

No, si improvisar va a ser bueno al final porque la belleza está también donde no te la esperas… y una historia vale más que mil monasterios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

  • 7 mayo, 2015 a las 22:41

    Pues sí, efectivamente, David es de esas personas que hacen que un viaje merezca la pena… aun con improvisación improvisada.

    • 8 mayo, 2015 a las 09:46

      Gracias por tu comentario Dani, ¡y viva la improvisación improvisada!