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Moscú, segundo intento

En nuestra visita al anillo de oro de Rusia habíamos descubierto otro país –si hasta habíamos encontrado una chica que hablaba algo de español–. De todas formas, todavía nos quedaban unos cuantos prejucios, los que llevábamos desde casa y los que se habían añadido en nuestro primer paso por Moscú. Después de nuestras malas experiencias con las estaciones de trenes llegaba el momento de acercarse al aeropuerto. Con algo de preocupación y tratando de aprovechar para ver lo que nos faltaba, teníamos un ánimo más relajado.

Rusia Moscu Jardines

Como en el resto de entradas del viaje a Rusia, aquí os dejamos el diario tal y como se escribió en 2007 con algunas anotaciones.

Vuelta a Moscú

Ya de nuevo en Moscú entramos por fin en la Catedral de San Basilio al segundo intento. En el primero, el primer día, nos cerraron la puerta en las narices. Se supone que la iglesia cierra a las 18.00, pero a las 17.30 ya no dejan entrar a nadie. Un recuerdo desde aquí a Niki [sí, no sólo las mochilas tienen nombre, también las cámaras de fotos], que cayó en acto de servicio en la puerta el primer día… Esperamos que vuelvas pronto.

Rusia Moscu San Basilio Iconostasio

Curiosa iglesia ésta. La entrada es la capilla de San Basilio que, en realidad, está separada del resto de la iglesia y es la única que tiene entrada propia. La iglesia está formada por nueve iglesias, una central cuadrada y otras ocho alrededor. Para ir de una a otra hay que subir y bajar escaleras, porque están unidas por arriba, y todas con unos techos altísimos, con sus cúpulas cada una de una manera y de distintos colores. Vamos, la imagen clásica de la Plaza Roja. Por cierto, que nos hicimos una foto simpática delante de la iglesia [¿sabéis cuál fue la foto simpática? ¡NUESTRO PRIMER SALTO!].

Rusia Moscu San Basilio Salto

El último día fuimos a ver el mausoleo de Lenin, con su cuerpo embalsamado. Parecía de plástico más que otra cosa, pero bueno, vete a saber. Llegamos los primeros a la cola, de hecho, antes de que hubiera. Pero allí la policía cierra la plaza y pone unas vallas, así que no se puede colar la gente –ya íbamos preparados para discutir “en ruso” otra vez después de nuestras experiencias en filas rusas–. Pero con todo y con eso, no entramos los primeros. Cuando iban a dar las 10, la hora en la que abren, llegó un grupo de escolares que pasaron antes que nosotros. Faltaría, no vamos a hacer esperar a unos niños de cinco años para ver la momia del camarada Lenin… Sin palabras, qué raros son estos rusos. Allí también hay detector de metales y no te dejan entrar con móvil por si haces una foto. Si hay mil militares por todas partes, ¿quién se va a arriesgar? El caso es que tenemos que ir a dejarlos y aunque vamos juntos y los dejan en la misma casilla –sólo un ticket– tenemos que pagar por dos, 30 rublitos cada uno.

Rusia Moscu Mausoleo Lenin

Ese mismo día también descubrimos el Km 0 de Rusia. Está a la entrada de la Plaza Roja, junto al museo y, como ya habíamos visto en el resto del país, nos confirmó que a los rusos les gusta «tirar» el dinero. Parece que tienen la tradición de colocarse en el centro, de espaldas a la Plaza Roja, y lanzar una moneda por encima del hombro. Esperan a que todo el mundo esté fuera del círculo exterior –son como tres círculos concéntricos– y allá que tiran sus rublos. Lo que está claro es que aquí nada se desperdicia. Alrededor del Km 0 siempre hay señoras esperando para recoger esas monedas –algunas directamente al vuelo sin que lleguen a tocar el suelo–. Están organizadas y hasta se reparten rublos y kopecks,

Rusia Moscu km Cero

El aeropuerto nos espera

Después fuimos al aeropuerto con mucho tiempo por miedo a los trámites de pasaporte o cualquier cosa y para nada. Nada más llegar al aeropuerto tienes que pasar un detector de metales, sólo para entrar. Luego hay un control para facturar y no te dejan facturar hasta dos horas antes de que salga el vuelo, así que estuvimos cuatro horas esperando en la entrada del aeropuerto hasta que nos dejaron pasar a los mostradores. Menos mal que había una tele y por lo menos vimos el campeonato de Europa de gimnasia rítmica y baloncesto femenino –Bélgica-Rusia–. Y luego está la ordenación: los vuelos en las pantallas no están ordenados por hora, ni por compañía, ni por orden alfabético latino ni cirílico ni nada… parece que los han ido dejando caer y punto.

Rusia Moscu Plaza Roja Desde San Basilio

Después del control de facturación nos sellan el billete de avión. Luego otro control de pasaportes en donde nos vuelven a sellar otra vez el billete de avión. Y luego el control del equipaje de mano que te hacen descalzarte y pasan los zapatos por la cinta –zapatillas de deporte, nada de botas–, sin palabras, qué paranoicos [¿Paranoicos? Todavía no habíamos pasado por Israel..]. Pero líquidos puedes pasar los que quieras al avión y estoy seguro de que tijeritas, navajas y demás también, allí no había nada que dijera que no podías y los aeropuertos sí que tienen los carteles en inglés.

Colonia nos esperaba.

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