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La medina de Fez, vida en estado puro

  

Cuando Hércules separó las rocas que marcaban el fin del mare Nostrum y abrió el camino entre el Mediterráneo y el Atlántico, no pudo imaginar que los poco menos de 15 kilómetros entre las columnas marcarían un cambio tan profundo entre un lado y el otro. Sí, Marruecos está a menos de 15 kilómetros de la Península Ibérica pero para muchos es un gran desconocido, y los que lo conocemos, no podemos dejar de sorprendernos por la enorme diferencia que esos pocos kilómetros representan.

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Todo en Marruecos nos sorprende, pero son sus antiguas medinas las que más nos llaman la atención. Estrechas callejuelas en las que lo difícil es no perderse con mezquitas, madrazas, palacios… y sus zocos con cientos de pequeñas tiendas agrupadas por sus mercancías entre las que nos parece imposible decidirse. Pero no penséis ni por un segundo que son un decorado, la vida que se desarrolla en sus calles y en sus casas no tiene nada que envidiar al centro de Nueva York o Tokio. Llevan así siglos y confiamos en que sigan muchos siglos más, como la medina de Fez, una de las ciudades imperiales de Marruecos.

Adentrarse en la medina de Fez

La ciudad de Fez tiene más de 1.200 años –que se dice pronto, pero cuando uno resta se da cuenta de que hablamos del año 789–. Es Fez el-Bali, la antigua Fez. Durante años fue la capital del Imperio Idrísida, de hecho fue creada por Idris I, aunque fue su hijo el que acabó su construcción, con ese propósito. Después lo sería de los Imperios almorávide, almohade y de los Benimerines.

La Reconquista española tuvo mucho que ver en el florecimiento de Fez. ¿Os habíais parado a pensar que todos los expulsados durante ese momento histórico tenían que ir a algún sitio? Pues ocho mil familias de Al-Andalus fueron a parar a Fez, bueno, al lado, en la orilla del Oued Fes.

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Muchos son los lugares a visitar dentro de la medina de Fezmezquitas: Al-Karaouine [uno de los primeros centros de estudio del mundo], de los Andaluces[las mezquitas en Marruecos son sólo para fieles y no se puede entrar]; madrazas: Bou Inania, Al Attarine…– pero el barrio de los curtidores, Chouwara, junto con el bazar son los que nos acercan la vida de los fecíes, que quedó congelada hace siglos.

Los curtidores de Chouwara

A pesar de que ya habíamos visto, y olido, el lugar en el que se trabajan las pieles en la medina de Marrakech, no estábamos preparados para éste. Tendrás que subir a las terrazas de las casas que rodean los pozos de Chouwara para poder hacerte una idea de su tamaño, y también para poder respirar. Los “químicos” que se utilizan para procesar las pieles son guano de paloma y orina de vaca con cenizaagradecerás estar a esa altura.

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Como en el resto de la medina de Fez el tiempo se ha congelado: los trabajadores siguen metidos hasta la cintura en las pozas moviendo el cuero en el líquido, los burros siguen llevando las pieles hasta allí… El progreso no parece tener nada que hacer con ese proceso artesanal de curtido de pieles que produce una de las mejores del mundo, además de ser un importante reclamo turístico para la ciudad.

Marruecos Fez Medina Curtidores Chouwara Panorama

El bazar

Que haya tiendas en un barrio antiguo es normal. Que haya más de una tienda que venda los mismos productos, también. Pero que todas las tiendas de una misma mercancía se coloquen una tras otra en la misma calle es algo que no deja de sorprendernos, porque ¿cómo puedes elegir entre los hilos de las quince o veinte tiendas que hay frente a ti? Y lo mismo pasa con las especias, los cereales, las esencias… No es algo típico de la media de Fez, sucede en los zocos de todas las medinas del mundo. Supongo que es lo mismo que nuestros mercados de abastos en los que las fruterías, las pescaderías o las carnicerías comparten el mismo techo.

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Es ahí donde el tiempo se para para el turista. Hasta ese momento todo habrá llamado su atención, desde los azulejos a la madera, desde los niños hasta los burros, pero será en el zoco de la medina donde no podrá dar más de sí: los olores y los colores de las especias, los sonidos de los vendedores, el calor de la multitud que se ha quedado extasiada como él… No es la belleza, es la realidad la que nos golpea.

Marruecos Fez Medina Basura

Alejarse para ver

Aunque parezca un contrasentido, hay que alejarse de la medina de Fez para poder contemplarla. En ese caso no son los árboles los que no te dejan vez el bosque, son los callejones los que no dejan que llegue el Sol. Por eso, una visita a la ciudad Imperial no puede dejar de incluir una vista panorámica desde alguno de sus miradores. Será allí donde os daréis cuenta de que sí, es imposible no perderse dentro de sus muros.

Marruecos Fez Medina Panorama

Agua en la medina de Fez

Las calles son estrechas, por muchas no podrán pasar ni dos personas en sentidos opuestos al mismo tiempo, pero no deja de ser una de las primeras ciudades del mundo que contó con un suministro de agua. Ya desde mediados del siglo XI se realizaron obras para llevar ese preciado líquido a la medina. Pero no a las casas –eso habría sido un salto en el tiempo demasiado grande– sino a las más de sesenta fuentes públicas y a los hammanes. Era un agua limpia y gratuita y, gracias a las fuentes, los vecinos podían llenar sus cántaros casi en la puerta.

Marruecos Fez Medina Fuente

Esas fuentes son buena prueba de que el tiempo está congelado en la medina de Fez. Muchas de las casas siguen sin tener suministro de agua y sus habitantes siguen acudiendo a ellas para abastecerse. Pero, en los barrios nuevos de la ciudad, las fuentes siguen siendo fundamentales y siguen formando parte del paisaje.

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2 comentarios

  1. 27 agosto, 2014 en 11:09 — Responder

    Precioso, ya sabéis que nos encanta leeros! 😉

    • 4 septiembre, 2014 en 09:34 — Responder

      Muchas gracias Ana 🙂 ¡Nos sonrojamos!

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