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La Córdoba argentina y sus alrededores

  

No queríamos irnos de Córdoba. Creo que estas son las palabras que mejor describen las sensaciones que probamos en los días que pasamos en la segunda ciudad de Argentina. Nos recibió, en enero, con un calor asfixiante, tanto que nos recordó la colombiana Santa Marta en agosto. El calor nos impedía casi salir a la calle en las horas centrales de sus largos días de verano, pero cada momento que pasamos en la ciudad lo disfrutamos. En nuestro viaje por Sudamérica, por primera vez, encontrábamos una ciudad que no sólo nos gustaba como turistas sino una ciudad en la que nos habríamos quedado a vivir una temporada.

Cordoba Villa General Belgrano Oktoberfest Salto

Arte, cultura, vida y animación, un espíritu un poco rebelde, una seguridad relativamente buena para Sudamérica, una excelente oferta gastronómica a precios moderados y unos estupendos alrededores… Todo nos fascinó.

Córdoba, arte en todas sus expresiones

La Córdoba argentina, a diferencia de la española, no es un gran destino turístico dentro de Argentina, de hecho no suele estar incluida en los circuitos por el país. Desde luego no es por falta de atractivos. Hay muchos lugares turísticos pero el mayor sin duda es la Manzana Jesuítica, una manzana –o cuadra, como dicen allí– en la que se concentra el monumental legado que dejó en la ciudad la Compañía de Jesús. La Iglesia de la Compañía de Jesús –con su Capilla Doméstica–, el Rectorado de la Universidad –con el Museo de la Universidad– y el Colegio de Montserrat –con su Museo Histórico– son paradas obligatorias pero no las únicas en una ciudad que tiene muchísimo que ofrecer.

Cordoba Catedral Interior

La catedral y la peculiar Iglesia de los Capuchinos también son interesantes pero lo que más disfrutamos fueron el Paseo del Buen Pastor –un centro cultural creado en 2005 en la capilla de una ex cárcel de mujeres de principios del siglo XX y utilizada hasta los años ‘70– y el Paseo de las Artes –el mercado de artesanía que se realiza todos los sábados, domingos y días festivos en la Cañada–. Los barrios de Güemes y Nueva Córdoba, son los que tienen una vida cultural y nocturna más intensas, ya que aquí se concentran muchos estudiantes universitarios. Pero en el centro también hay mucho movimiento. Eso sí, sólo hasta el caer de la noche. Ah, los sábados por la noche, a partir de las 21.30 hay Milonga en la Plaza San Martín –la plaza central de la ciudad–: un espacio creado para todos los milongueros que van a escuchar música y bailar tango, todo de forma gratuita. Todos los días y a todas las horas hay algo que hacer en Córdoba. Y el domingo es el día para ir al Parque Sarmiento a comer choripán.

Cordoba Artesania Paseo de las Artes

En cuanto a gastronomía, su cercanía a Las Pampas y a Santa Fe hace que aquí lleguen unas de las mejores carnes del país. Hay muchos sitios para probar exquisitos asados y muchos restaurantes de alto nivel. Pero comer bien y barato, como en cualquier ciudad universitaria, también es posible. A nosotros nos encantaron las pizzas muzzarella –como ahí llaman las margaritas con aceitunas– del Mostáchys y el bife de lomo con dos acompañamientos del Negro el 11 Fast Grill, en el Patio Olmos. Unas verdaderas gangas: 25$ la pizza –entonces menos de dos euros– y 53$ el lomo –entonces menos de cuatro euros–. Con la inflación, ahora seguramente hayan subido los precios pero seguro que sigue mereciendo la pena.

Dormir en Córdoba: un hotel dedicado al arte, el Sacha Mistol Art Hotel

Si el arte nos rodeaba y conquistaba en los calurosos días de Córdoba, seguía haciéndolo por las noches, acompañándonos hasta la cama. Y es que dormimos rodeados de él en el recién estrenado Sacha Mistol Art Hotel, donde cada habitación está decorada con la obra de un artista contemporáneo local. Una mezcla de galería de arte y hotel, donde las obras están en venta. Un concepto que nos encantó así como el amable trato de su joven dueña, Lucía, que tuvo la gran idea de transformar la casa de su familia –una casa de principios del siglo XX en pleno centro de la ciudad– en un atractivo y original hotel boutique. Ah, cada habitación no tiene un simple e impersonal número, sino nombre propio: nosotros descansamos en El Sueño… Otras son Árboles Azules, Rivera, Santa Rosa, El Poeta…

Cordoba Sacha-Mistol Art Hotel Mosaico

La sierra de Córdoba: La Cumbrecita y Villa General Belgrano

Los alrededores de Córdoba se pueden recorrer en bus pero contratar un tour –no son muy caros– os permitirá ver más en el mismo tiempo y conocer más de lo que visitáis. Hay mucho que ver en la provincia de Córdoba, nuestro primer recorrido fue por la sierra y fue justamente con un tour a La Cumbrecita, y para ello elegimos Nativo Viajes, una de las mejores agencias de la ciudad según nos habían comentado.

La Cumbrecita es un diminuto pueblo muy curioso ya que parece traído directamente de los Alpes. Sus primeros pobladores fueron alemanes, pero parece estar más bien en Suiza o en el Tirol. Una curiosidad: el pueblo es peatonal y hay wifi gratuito en sus calles. Eso sí, el turismo ha llegado fuerte y casi todos los edificios son hoteles o tiendas de souvenirs –que venden, entre otras cosas, helados y chocolate– lo cual le quita un poco el encanto que, aún así, sigue conservando.

Cordoba La Cumbrecita Aleman Suizo

Otra ciudad “temática” por la que pasamos en el mismo tour fue Villa General Belgrano, ¡tan alemana que tiene su versión del Oktoberfest!

Durante todo el recorrido disfrutamos de los bonitos paisajes de la sierra cordobesa: lagos, bosques de coníferas… Nada que estuviera aquí originalmente –los lagos son artificiales y los árboles alóctonos– pero aún así ha quedado muy bien. Eso sí, pensábamos ir a la sierra para refrescarnos pero nada más lejos de eso: ¡hacía el mismo calor que en Córdoba!

Cordoba Embalse Los Molinos

Las Estancias Jesuíticas

El gran legado histórico y artístico que dejaron los jesuitas no se limitó a la capital. En los alrededores de Córdoba se pueden visitar las Estancias que los jesuitas construyeron en la zona que también son, como la Manzana Jesuítica, patrimonio de la UNESCO. Son cinco en total: San Isidro Labrador en Jesús María, Caroya, Candelaria, Alta Gracia y Santa Catalina. La de la Candelaria está un poco más alejada y no se puede llegar en bus ni van los tours, mientras que las demás –Alta Gracia hacia el sur de la ciudad y el resto hacia el norte– se pueden visitar tanto de forma independiente –llegando con los buses Fonobus a Jesús María y Sarmiento a Alta Gracia que salen desde el centro de la ciudad, Arturo Illia con Morel–. Las tres estancias del norte se pueden visitar de forma conjunta con algunos tours, por ejemplo el de “Triángulo Jesuítico” de Nativo Viajes, pero no salió ninguno en los días que pasamos en la ciudad. Lo que decidimos hacer fue ir a la sierra, concretamente a Río Ceballo en bus, allí nos esperaba Patricia de Xeito Viajes y Turismo que nos llevaría a visitar dos de las estancias, desafortunadamente no pudimos llegar hasta la de Santa Catalina.

Cordoba Estancia Jesuitica Patio

En cualquier caso, queríamos hacerlo con un tour para que nos explicaran la fascinante historia de los jesuitas en esta zona del país. Visitamos San Isidro Labrador, en Jesús María, y la Estancia Caroya, en Colonia Caroya. Esta última población fue colonia de friulanos –Friuli es una región del norte de Italia– conocida por sus salamis. Sí, desde que 120 familias friulanas llegaron a finales del siglo XIX han mantenido algunas de sus costumbres, como las de elaboración artesanal de productos típicos italianos. Doy fe, siendo italiana, de que el salami que probamos en una pequeña fábrica artesanal estaba realmente exquisito y me hizo viajar a mi país con las papilas gustativas. También visitamos una bodega que en su origen perteneció a una familia italiana, de hecho su edificio principal se construyó inspirándose en la fachada de una catedral italiana.

Cordoba Colonia Caroya Salamis

Arte, historia y gastronomía. Tres razones para visitar la sorprendente Córdoba argentina.

  

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