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La ruta moche en Trujillo: la capital y la Señora de Cao

  

Siguiendo con la cultura moche, viajamos hacia el sur desde Chiclayo, hacia Trujillo. Una de las grandes ciudades coloniales de Perú pero, al mismo tiempo, capital –hace siglos– del pueblo mochica. Entre las Huacas del Sol y de la Luna existió un poblado en el que habitaron unas 20.000 personas. A diferencia de lo que sucedió con la Huaca Rajada –donde se encontró la tumba del Señor de Sipán–, este poblado sí que fue reconocido por los conquistadores a su llegada a Perú y fue destruido en busca de oro y joyas. Obviamente, a la llegada de los conquistadores ya no eran los moches los que lo habitaban.

Huaca De La Luna Fachada Norte Salto

Huaca del Sol y la Luna, Trujillo

La capital de la cultura mochica, con una población de unos 20.000 habitantes, se encontraba cerca del actual Trujillo. La Huaca del Sol era la residencia de los gobernantes, mientras que la Huaca de la Luna era el templo. Los moches vivieron en la zona durante sus siete siglos, llegando a construir dos templos en la Huaca de la Luna. A día de hoy sólo se visita el templo viejo (100-600 d.C.) que fue modificado en cinco ocasiones. Al igual que las pirámides de Huaca Rajada, con cada modificación se cubrían los pisos anteriores y crecía su altura.

Yacimiento Huaca Del Sol Y De La Luna Poblado Mochica

En la Huaca de la Luna (10S/., 2,60€-3,50US$; el museo 3S/., 075€-1US$) se encuentran representaciones de Ai-apaec –su divinidad mayor– con olas de mar, fauces de felino, tentáculos de pulpo, cabeza de búho y, en algunas ocasiones, con las extremidades extendidas en forma de araña corta cabezas, ¿quién no querría tener a un dios así? En la plaza principal de la Huaca de la Luna era donde se congregaba toda la población para ver cómo el sacerdote ofrecía la copa con la sangre de los sacrificados a la tierra desde el altar mayor. Esa plaza tenía una dimensión de 90 x 180 m, y el altar mayor se encontraba a 90 metros de altura. La fachada del templo, escalonada en seis niveles, muestra todavía pinturas: los vencedores de los combates rituales llevando a los perdedores al sacrificio; danzantes –aunque hay teorías que indican que son personajes que se toman de las manos para formar un círculo de poder–; arañas decapitadoras –Ai-apaec–; pescadores –que representan al dios marino–; felinos con cabeza de toro y cola de lagarto; y serpientes –símbolo de los ríos–.

Huaca De La Luna Fachada Norte Moche Mochica

Era en la Huaca de la Luna donde se desarrollaba todo el ceremonial del sacrificio –los combates rituales se llevaban a cabo fuera de la ciudad, en el desierto y no había público presente según las representaciones en cerámica–: desde la preparación de los “elegidos” con cactus de San Pedro, hasta la ofrenda de su sangre por parte del señor. Tanto es así que se ha encontrado una plaza con más de 70 cadáveres entre animales y hombres –los sacrificios humanos tenían lugar sólo en ocasiones especiales relacionadas con el clima: largos periodos de sequía o intensas lluvias–.

Huaca De La Luna Pasillos Ai-apaec

Huaca del Brujo, la Señora de Cao, Chicama

El complejo arqueológico de Chicama (10S/., 2,60€-3,50US$) es el más antiguo de Perú. Aquí se encuentra la Huaca Prieta en la que se localizan los restos de los primeros habitantes sedentarios del país alrededor del año 10.000 a.C. Pero lo que le da la fama al complejo es  la Huaca del Brujo, cortada o partida, el lugar en el que se encontró a la primera sacerdotisa-señora de la cultura moche contemporánea al Viejo Señor de Sipán. Tuvimos el enorme placer de hacer el recorrido por el yacimiento y el museo del sitio con Arabel, una de las arqueólogas que trabajaron abriendo el fardo funerario de la Señora de Cao o la Dama de Cao y, oír sus experiencias con la excavación y con el fardo de la señora fue realmente impresionante. Nos contó como tuvieron que trabajar contrarreloj en la apertura del fardo: no se podía dejar “al aire” su contenido porque se estropeaba. Al tiempo que el propio peso de los elementos almacenados en su interior iba complicando el trabajo según se iban quitando las capas.

Yacimiento Huaca Del Brujo Mochica Moche

Como en la Huaca de la Luna, en la Huaca del Brujo también hay una plaza y un altar mayor, con la fachada escalonada cubierta de pinturas. Fueron los propios moches los que comenzaron a destruir la fachada creando un cementerio. En la huaca se pueden observar murales con imágenes de peces marinos –rayas– y de río –pez gato–, además de animales lunares –parecidos a un felino– y varias representaciones de Ai-apaec protegido por dos cóndores –todas con diferentes vestimentas–.

Huaca Del Brujo Representaciones Ai-apaec

En octubre de 2005 se encontró una vasija –marcador de tumba importante– y justo debajo el fardo de la Señora de Cao. Los doce metros de profundidad de la tumba y la sequedad del terreno preservaron el cuerpo, incluso la piel de la señora con sus tatuajes. Debajo del marcador encontraron varios niveles: textiles y maderas quemados como ofrendas, tres pisos de tierra, uno de adobe, una cubierta de cañas, madera de algarrobo y, finalmente, el fardo –con 26 capas–. Las joyas que acompañaban a la señora son coronas, diademas, porras… y algodón limpio y de color blanco. Sobre la señora collares de oro, plata, lapislázuli, cuarzo y turquesa.

Huaca Del Brujo Collar Señora De Cao Mochica Moche

Huaca Del Brujo Camara Señora De Cao Mochica Moche

No dejamos a los moches, puesto que en Lima visitamos el museo con mayor cantidad de piezas de su cerámica, pero sí acabaron los yacimientos.

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