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La ruta moche en Chiclayo: el señor de Sipán

  
Un descubrimiento arqueológico que conmovió al mundo como en su momento lo hizo la tumba de Tutankamon en el norte de Perú. Se encontraron tanto oro y joyas en la tumba del señor de Sipán, en la huaca rajada, que se construyó un museo sólo para él en la ciudad de Lambayeque, cerca de Chiclayo: el museo tumbas reales de Sipán.

Después de nuestro paso por Chachapoyas conociendo su antigua cultura, nuestro viaje por Perú continuó con arqueología y civilizaciones preincaicas. Como queríamos, en esta segunda visita al país, seguíamos viajando en el tiempo, pero mucho más atrás. Os presentamos a los moches o mochicas, una de las civilizaciones más importantes del norte de Perú por su arte –impresionantes cerámicas–, longevidad y extensión.

Cultura Moche Mochica Ceramica Mosaico

Desde mediados del siglo pasado los arqueólogos han trabajado en muchos yacimientos investigando la cultura mochica. Por fortuna para nosotros, muchas de sus tumbas han llegado hasta nuestros días intactas y han podido ser estudiadas. Entre estos enterramientos destacan los de la élite moche: el Viejo Señor de Sipán y el Señor de Sipán, en Lambayeque; el Señor de Úcupe, en Zaña; la Señora de Cao, en Chicama; la Sacerdotisa de San José de Moro, en Chepén; el Señor de Dos Cabezas, en Jequetepeque; el Sacerdote, en Virú; y las descubiertas en la Huaca de la Luna, en Trujillo.

Huaca Rajada Yacimiento Salto

Cultura mochica o moche

La cultura moche se desarrolló desde el año 100 al año 800 d.C. Una cultura basada en el poder religioso –sus grandes señores y sacerdotes tenían “línea directa” con los dioses– que amplió sus territorios gracias a esa forma de control y a su prosperidad económica. Su dios principal era Ai-apaec, el creador del Universo, que era representado de muchas formas pero siempre con colmillos –el jaguar-puma, dios terrenal– y serpientes –dios del inframundo–. Era mediante la fusión del hombre con los animales como mostraban otras deidades: el hombre-zorro como el soldado, el hombre-búho como el sacerdote, el hombre-iguana como la muerte –porque crea sus nidos bajo tierra, en el inframundo–, etc.

Casi todo lo que se conoce sobre la élite moche es a través del dibujo de una pieza de cerámica –conocida como la pieza Larco, porque se encuentra en el museo Larco de Lima– que representa a las cuatro figuras más importantes de la cultura mochica: el señor, el sacerdote, la sacerdotisa y el sacerdote guerrero. También a partir de la cerámica, se sabe que realizaban sacrificios humanos, pero no de esclavos o prisioneros. Para decidir quién iba a ser sacrificado a Ai-apaec, los grandes guerreros luchaban entre ellos con sus mejores trajes. El primero que perdía su tocado –dejando al descubierto sus cabellos– era sacrificado. Desnudo y atado era llevado a la sala del templo en la que bebía el cactus del San Pedro –un fuerte alucinógeno–. Posteriormente era degollado y su sangre recogida en una copa por el sacerdote. La copa era entregada al señor que, frente al pueblo, ofrecía la sangre del guerrero a la tierra como ofrenda. Los sacrificios humanos no eran habituales y se “limitaban” a los momentos de cambios climáticos, sequías o lluvias torrenciales, para aplacar a los dioses.

Mundo Mochica Moche Personajes

Constructores de impresionante edificios fúnebres, administrativos y religiosos –huacas– con formas piramidales, pero a diferencia de las egipcias, éstas eran macizas, hechas con adobes. Al morir el señor, se cubrían los últimos pisos de las huacas creando una altura más. En la funeraria se excavaba la tumba del señor y, a partir de ahí, toda la actividad de las huacas subía un piso. Los ladrillos de adobe encontrados llevan distintos dibujos, eran ofrendas de las familias al señor y, como tal, iban marcadas para saber de qué familia eran.

El final de la cultura mochica se debió a un desastre natural, una época de sequía de muchos años seguida de un fenómeno Niño –lluvias torrenciales y grandes inundaciones– que hicieron que el pueblo dejara de creer en sus señores que no fueron capaces de contentar a los dioses para que fueran benévolos con ellos. Algunos de los mochicas se fueron hacia el norte y, los que quedaron, fueron los iniciadores de la cultura chimú.

Huaca rajada, el yacimiento del Señor de Sipán, Lambayeque

El nombre de rajada se debe a las “rajas” que hay en la superficie de la huaca debidas a las lluvias y a los torrentes que crean. A la llegada de los conquistadores, el lugar pasó desapercibido al parecer una colina terrosa. Pero no por eso ha llegado hasta nuestros días intacta, los huaqueros –saqueadores de tumbas– “trabajaron” aquí hasta mediados del siglo XX. De hecho, cuentan que no fue hasta que se descubrió la cantidad de oro que estaban vendiendo que no se decidió que el lugar merecía una excavación en profundidad. Ese momento llegó en 1987 y ese mismo año se encontró la tumba del Señor del Sipán. Desde entonces se han encontrado quince tumbas más, las tres últimas, que están en el Museo del Sitio, en 2007 –las otras están en el Museo de Tumbas Reales–. El yacimiento cuenta con tres pirámides: una ceremonial, una administrativa y la funeraria.

Huaca Rajada Tumba Señor De Sipan Representacion

La pirámide funeraria tiene diez pisos, con lo que debería haber diez señores. Se sabe que al menos una tumba de otro gran señor fue saqueada y sus objetos vendidos y robados. En algunas de las tumbas se encontraron guerreros, a los que se les cortaban los pies para evitar que huyeran en la siguiente vida, que custodiaban al personaje principal. En casi todas las tumbas se encontraron también mujeres y niños que acompañaban al difunto, así como llamas –algunas con las cabezas cortadas–. El señor siempre se enterraba con la cabeza hacia el sur y los pies hacia el norte.

Huaca Rajada Tumba Sacerdote Sipan Representacion

Caminar por la pirámide y ver las representaciones de las tumbas tal y como las encontraron al asomarse a las cámaras es algo especial, es trasladarse a la época de esplendor del señor de Sipán. Y encontrarse con el director del Museo del Sitio, Luis Chero, miembro del grupo dirigido por el arqueólogo Walter Alva que descubrió la tumba del señor, en el yacimiento, hizo que la experiencia fuera completa.

Museo Tumbas Reales de Sipán, los tesoros del Señor de Sipán, Lambayeque

El descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán fue tan importante y tantos los objetos y joyas encontrados, que se decidió construir un museo para mostrarlo al mundo. Debido a la lejanía de Sipán, se pensó en Lambayeque, cerca de Chiclayo, como sede y se creó el Museo Tumbas Reales de Sipán (10 S/., 2,65€-3,65US$). 

Museo Tumbas Reales Lambayeque Señor de Sipán Orejera

El Señor de Sipán, murió alrededor del año 600-650 debido a una enfermedad ósea. Se cree que siempre era trasladado en litera –lo que le provocó falta de masa muscular– y, debido al peso de los objetos de oro y plata que cargaba, acabó con una deformación en sus huesos. En su tumba se encontraron 1.137 piezas de cerámica, todas mirando a la tumba del señor. Un vigía, un niño, un guerrero –con los pies cortados–, varias mujeres, llamas y un perro acompañaban al señor en su viaje al mundo bajo tierra. Pero lo que de verdad maravilló al planeta fueron sus joyas de oro y plata –el oro se colocaba a la derecha y la plata a la izquierda–: narigueras, orejeras, bastones de mando, coxales, coronas… y sus pectorales de espóndilus –traídos desde Ecuador, eran más importantes casi que el oro–. Ver al Señor con todas sus joyas de oro relucir al sol en mitad del la huaca ceremonial debía ser como ver al Sol en la tierra.

Museo Tumbas Reales Lambayeque Baston De Mando Señor de Sipán

En 1988 se descubrió la tumba del Sacerdote, que se reconoce por la copa ceremonial que tenía en su mano. Como el Señor, su “identificación” se debe a su semejanza con el diseño de la pieza cerámica. El Viejo Señor de Sipán, año 300, se descubrió, seis plantas más abajo, en 1989. La cerámica que se encontró en su tumba era más simple y estaba acompañado por menos personas y objetos, pero igual de valiosos, en especial un collar de arañas que son al mismo tiempo cascabeles.

Museo Tumbas Reales Lambayeque Tocado Señor de Sipán

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2 comentarios

  1. Oskar Perez
    23 septiembre, 2016 en 22:56 — Responder

    Estoy interesado en discutir sobre el cinturón de Orión comprendido entre la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna, ahí hay un cinturón de Orión, conectado con Teotihuakan y Stonehenge

    • 13 octubre, 2016 en 11:40 — Responder

      Hola Oskar y bienvenido al blog 🙂
      La verdad es que no podemos discutir contigo sobre eso porque no lo conocemos, aunque también hemos visitado Stonehenge.
      Un saludo

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