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La fiesta en Pelourinho, el centro de Salvador de Bahía

  

Seis de la tarde, hora de comienzo de la misa en la que tiene lugar la bênção en la Igreja de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos. La salida de la iglesia es señal de comienzo de la fiesta en el barrio de Pelourinho de Salvador de Bahía cada martes, terça feria. A la salida de la iglesia la ciudad viste sus mejores galas y recuerda a locales y turistas que no sólo de carnaval –aunque sea la fiesta popular y callejera más grande del mundo– vive Salvador. Ya nos habían avisado de que conciertos y música por la calle son habituales todos los días, excepto los lunes, pero es el martes, con las energías renovadas después de un día de descanso, cuando la ciudad explota como si no pudiera soportar un sólo día sin diversión.

Salvador Pelourinho Dia

Grupos de batucada toman el Largo do Pelourinho compartiendo sus ritmos, sus percusiones y sus bailes con la gente que los espera ansiosa. Muchos son lo que se van uniendo al grupo tratando de seguir los pasos de los bailarines, desde el baiano que nació con el ritmo en el cuerpo y que casi no necesita mirar lo que hacen, hasta el turista que ni poniendo toda su atención es capaz de entender cómo hay que colocar las manos o los pies, pero que disfruta como el que más con su cerveza o su caipirinha en la mano.

Salvador Batucada Calle

Si bien los puntos principales de la fiesta son la plaza Terrerio de Jesús y la escadaria do Carmo, muchas de las manzanas del centro histórico de Salvador de Bahía cuentan con patios interiores que, cada martes, se convierten en perfectos escenarios para conciertos. Muchos de ellos totalmente gratuitos y otros con precios populares, compiten por llamar la atención de las miles de personas que pasean atraídas por la música y la promesa de diversión. Las baianas también forman parte de la fiesta vendiendo sus famosos aracajés, pinchos de churrasco, tapiocas… junto con vendedores de pasteis y más tipos de salgados –fritos rellenos de queso, de jamón y queso o de pollo para comer por la calle– porque bailar y divertirse da hambre.

La plaza Terrerio de Jesús, la fiesta completa

En el centro de la plaza se monta un escenario en el que van tocando distintos grupos mientras que todo alrededor los puestos de baianas y salgados son el complemento perfecto a las decenas de vendedores que, nevera de polispan en mano, recorren el lugar ofreciendo cerveza y agua. Las caipirinhas, en todas sus variedades, que también las hay con vodka, naranja, etc…, se preparan al momento en otros puestos. Es allí donde llega la batucada para mezclarse –Salvador y sus misturas– con el grupo del escenario y crear un flashmob improvisado cuando toda la plaza trata de seguir los pasos de sus bailarines.

Salvador Terreiro de Jesus Escenario

Fue en esa plaza donde, mientras Sara seguía recuperándose de su fiebre, conocí a José, el birimbao de la batucada que no dejó pasar la ocasión de saludar a un español –toros, valor, huevos… su primera mujer era de Pamplona–. Orgulloso me contó que lleva toda su vida, 49 años, viviendo en Pelourinho y que cada martes sale a disfrutar y a compartir la fiesta con todo el mundo.

Salvador Terreiro de Jesus Tambor

La escadaria do Carmo, Gerônimo y la banda Mont’Serrat

Gerônimo es un músico relativamente conocido en la ciudad que sin patrocinio alguno ofrece cada martes un concierto gratuito en las escaleras frente a la Igreja do SS Sacramento da R. do Passo junto con su banda, la banda Mont’Serrat. El concierto comienza alrededor de las nueve de la noche, pero la gente se va congregando antes para coger un buen sitio desde el que ver a Gerônimo –olvídate de sentarte, a parte de que no hay sitio, no podrás mantenerte quieto cuando comience la música–. A las nueve Gerônimo comienza su espectáculo en el que mezcla –una vez más– el ritmo baiano por excelencia, el axe, con la música africana para crear el afro-axe.

Salvador Escadaria Do Carmo Dia

Durante el espectáculo, Gerônimo invita a nuevos talentos y a viejas glorias a subir al escenario a cantar para vivir su momento de gloria o recuperar antiguas sensaciones, sin olvidar las reivindicaciones de todo tipo. Cuando estuvimos nosotros fueron críticas al ayuntamiento de Salvador de Bahía por dar ayudas para el mantenimiento sólo a los edificios de una parte del Pelourinho; llamada al respeto hacia el candomblé que es, según sus palabras, una religión como cualquier otra; y, tras un duelo de samba entre un transexual y una chica, reclamación de los derechos de homosexuales y transexuales, en un momento en que se estudiaba en la capital una ley que planteaba ¡declarar la homosexualidad como una enfermedad tratable médicamente! No salió adelante tras las deliberaciones, aunque parece que volverán a intentarlo en 2014 –los contrastes de Brasil: tolerancia en la calle, pero religiosidad exacerbada que lava cerebros–.

Salvador Escadaria Do Carmo Noche Concierto

Salvador Geronimo MontSerrat Concierto Pelourinho

Dormir en pleno Pelourinho: Hotel Casa do Amarelindo

Situado en pleno Pelourinho justo entre el Terrerio de Jesús y la escadaria do Carmo está el lujoso Hotel Casa do Amarelindo. Una antigua mansión del siglo XIX convertida en hotel con muy buen gusto. Estando tan próximo a la Igreja de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos y a su faceta relacionada con el candomblé, la decoración no podía no contar con figuras de Orixás en varios tamaños –figuras que también venden–. Se encuentra entre los mejor valorados de la ciudad y pudimos comprobar la amabilidad de su personal en el peor momento del #LatTrip. Durante nuestra visita a Itacaré y a Praia Argila los mosquitos se dieron un festín con nuestra sangre. Desde que llegamos a Sudamérica –ya en el mismo Buenos Aires– no dejamos de ver carteles recordando que el dengue es peligroso y que está presente incluso en las grandes ciudades. Es el mosquito el transmisor de la enfermedad y la fiebre uno de sus síntomas. Sara llegó a tener 39,5 y fue en ese momento cuando nos decidimos a hacer uso de nuestro seguro de viajes con IATI.

Salvador Hotel Casa do Amarelindo Candomble

El personal de Hotel Casa do Amarelindo, que ya antes nos había explicado solícito los lugares en los que se desarrollaba la fiesta en el barrio, nos ayudó en todo momento a llamar a España, a hablar con los médicos y la ambulancia. Muchas gracias desde aquí a todos, incluidos los dueños del hotel, que también estuvieron atentos al desarrollo de la enfermedad. Al final fue una infección de garganta, probablemente debida al aire acondicionado de algún centro comercial. Lo malo es que no pudimos disfrutar de la piscina, ni de su gimnasio, ni de la terraza panorámica / solarium de la azotea, ni de su bar –por extensión tampoco de la caipirinha de bienvenida–, ni de toda la animación nocturna como nos hubiera gustado. Por suerte, al día siguiente Sara estaba mucho mejor y el desayuno no fue otra de esas cosas que quedó para una nueva visita.

Salvador Hotel Casa do Amarelindo

Salvador Hotel Casa do Amarelindo Pelourinho

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