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De Gardemoen a Oslo buscando el hostal

  

Domingo, 04/09/2011 (2)

Nos volvíamos a encontrar con un Flybussen. A pesar de lo caro que es el país, los desplazamientos en avión no son prohibitivos, es más rondan los 70-90 euros con Norwegian. Tanto es así que éste sería el tercero interno.

Volvíamos a estar en Gardermoen, el aeropuerto de Oslo. Llegar a la capital desde allí es sencillo. Las opciones son: autobús, Flybussen; tren del aeropuerto; y tren regional. ¿Los precios? Esto es Noruega. La máquina en la que puedes comprar los billetes de autobús, dentro de la zona de recogida de equipajes, no te dice el precio. Te pide que metas la tarjeta de crédito y ya cobrarán. Esto es Noruega, ¿para qué quieres saber cuánto cuesta?

Una vez en la terminal, encontramos los precios. El autobús cuesta 150 NOK; el tren del aeropuerto 170 NOK; y el regional 110. Los trenes son iguales, pero el del aeropuerto tiene más frecuencia. Si no hay prisa, el billete del regional también vale para el metro lo que lo convierte en mejor opción.

La noche anterior habíamos reservado en el Apartments Hostel Oslo (Kjølberggaten 29). La única opción que encontramos en la capital a un precio “asequible” –hablamos de 100 euros la noche–  y disponible. Está en la estación de metro Tøyen, al lado del Museo de Munch.

Por el camino paramos en la oficina de turismo, en Oslo Centro, para preguntar cómo llegar a Heddal y a su iglesia de madera. Ya que estábamos allí confirmamos el horario del Museo de Munch, hasta las nueve de la noche.

Desde Oslo Centro son dos paradas hasta Tøyen. Comienza la búsqueda de nuestro hostel. Encontramos la calle, pero, en donde se supone que debería estar el Oslo Hostel Aparments, lo que hay es un Best Western. Algo falla. Los Best Western son hoteles caros en todo el mundo y nosotros vamos a un hostal, si hasta se podían reservar camas en dormitorios compartidos.

Después de pasar un par de veces por delante y convencernos de que era el sitio que buscábamos, entramos para preguntar en recepción. Esperábamos que supieran decirnos dónde estaba el hostal, seguro que les preguntarán muchos. En el mostrador hay un listado de precios: la doble costaba, en ese momento, 12.000 NOK por noche. Nosotros íbamos a pagar 2.295 por las tres noches. No iba a ser aquí.

Cuando le preguntamos a la de recepción nos sorprendió diciendo que era allí. ¿Íbamos a dormir en un Best Western? El albergue está detrás del hotel, en otro edificio. Las sábanas y las toallas no son opcionales y se pagan a parte, 50 NOK por juego.

Con las tarjetas magnéticas para las puertas y un mapa dibujado en un papel salimos. La habitación estaba en la última planta, un ático abuardillado. Al abrir la puerta nos llevamos una agradable sorpresa. Un salón con una tele delante del sofá. Detrás una buena mesa con cuatro sillas y más atrás la cocina, con nevera, placa y horno –lo que no tenía era ni vasos, ni platos ni cubiertos, por supuesto de sartenes y cazos ni hablamos–. Al otro lado tres camas y un armario. Al fondo, una puerta que supusimos que sería el baño. No lo era, era otra habitación con otra cama. Ventanas con Velux en el techo en las dos habitaciones. En esta segunda habitación había otra puerta, que sí que era el baño. Aquí el nivel bajó mucho. Estaba bastante abandonado, como la cocina, y un poco sucio.

Antes de salir a visitar nada teníamos pendiente darnos una buena ducha. Mientras lo hacíamos cayó el diluvio universal en Oslo…

  

2 comentarios

  1. 23 enero, 2013 en 18:59 — Responder

    jajaja, cómo no me había leído esta historieta antes? me encanta el “best western” y lo de “tú pagas y ya te cobrarán” 😀

    • 24 enero, 2013 en 16:12 — Responder

      ¡Prepárate Eva! Que los noruegos no bromean con el dinero… eso sí, tampoco te pedirán un documento, un pin o una firma. La tarjeta es como un billete y te cobran sin pedir permiso hasta el billete del autobús urbano.

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