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Brujería y Calton Hill, historias de Edimburgo

Edimburgo es una ciudad con tantas historias y leyendas que contar, que dos entradas sobre el Edimburgo y sus fantasmas no pueden ser suficientes. Después de pasar un rato en el cementerio de Calton seguía el recorrido. La noche todavía era joven.

Cementerios, fantasmas, muertos, suicidas, callejones… las leyendas de Edimburgo dan para una vida y nosotros no llevábamos ni un par de horas. Todavía quedaban un par de platos fuertes: la brujería y las ejecuciones.

La colina de Calton, Calton Hill, y las ejecuciones por brujería

El cementerio se encuentra al pie de la colina del mismo nombre. Por supuesto, la colina, Calton Hill, también tiene su leyenda negra. Fue aquí donde se llevaron a cabo centenares de ejecuciones públicas durante siglos. Y fue aquí donde Mercè nos explicó lo sencillo que era ser juzgado, condenado y ejecutado por brujería en Edimburgo. Existían tres requisitos para ser considerado brujo y con cumplir sólo uno de ellos ya era suficiente.

Calton Hill desde el castillo de Edimburgo

Requisitos para ser considerado brujo

Con todas las ejecuciones debidas a casos de brujería que tuvieron lugar en Edimburgo, parece evidente que no debía ser muy complicado ser considerado brujo. La brujería estaba arraigado en el miedo de los ciudadanos que no podían explicar enfermedades, asesinatos, desapariciones… y acabo por ser aprovechado por los que querían deshacerse de vecinos molestos, competidores, esposas o maridos celosos…

Estos eran los tres requisitos necesarios para ser considerado brujo en Edimburgo, sólo uno era suficiente. El primero era ser pelirrojo. Si éste hubiera sido un requisito en España la Inquisición no habría tenido nada que hacer, pero estamos hablando de Escocia… El segundo era tener alguna marca de nacimiento en el cuerpo. Es algo tan sutil y tan subjetivo que una simple peca podía hacerte culpable. Y el tercero era tener un tercer pezón. Esto que parece tan extraño resulta que lo cumplen aproximadamente el 2% de las mujeres y algo menos de los hombres. Con estas condiciones era bastante fácil acabar torturado en una mazmorra en cuanto molestaras a algún vecino rencoroso.

La tortura como método de confesión, Inquisición escocesa

La tortura era la manera de demostrar la culpabilidad o la inocencia de los acusados ¿quién habló de juicios pudiendo torturar?

Lo primero que se hacía era colocar un collar de púas alrededor del cuello de la persona acusada durante tres días. Esto complicaba lo bastante la vida para que muchos aceptaran su culpa y prefirieran ser ejecutados sin más espera. Si a los tres días seguía manteniendo su inocencia, se buscaba el punto en el que el diablo les había tocado. La lógica del momento indicaba que, si el diablo tocaba a un humano, el punto en que se hubiera producido el contacto dejaba de sentir –esto incluía sentir dolor–. Así que, ni cortos ni perezosos, comenzaban a buscar ese punto. Pero ¿qué puede usar uno para buscar un punto sin sensibilidad? Nada mejor que un punzón. A las pocas horas de búsqueda, el cuerpo del acusado estaba tan dolorido que su mente se desconectaba y dejaba de sentir, momento en el cual quedaba demostrado que era un brujo o una bruja puesto que no sentía dolor al ser pinchado.

Royal Mile de Edimburgo

Todavía quedaba una prueba más si era necesaria. A los pies de la Royal Mile se había creado un lago con todos los desechos que se lanzaban ladera abajo desde la ciudad. Ni que decir tiene que el contenido del “lago” era de todo menos salubre. Pues allí llevaban a los acusados. Les ataban pies y manos a una piedra y, con la piedra, los lanzaban al “lago”. Si se hundían eran inocentes, la pena era que no se había descubierto a tiempo y habían muerto. Si no se hundían es que el diablo los sujetaba desde abajo. En realidad era porque las faldas de la época eran lo bastante «densas» para crear una campana de aire que mantenía a la acusada a flote –ayudada por la consistencia de las “aguas del lago”–. En ese caso, una vez confirmado que se encontraban frente a una bruja, se llevaba a la misma a la hoguera.

La brujería en Edimburgo

Fueron condenadas unas 3.000 personas por brujería y, años después, cuando se drenó el lago –que se había convertido en una fuente de enfermedades y malos olores– encontraron 300 cadáveres.

 

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Comentarios

  • 11 junio, 2012 a las 13:52

    Me ha encantado! Como me hubiese gustado conocer esto antes de ir a Edimburgo hace unos meses!! Hice el recorrido de Mary’s King Close, pero visitar de noche el cementerio… Wow!!

    • 23 junio, 2012 a las 19:34

      Marta vas a tener que volver a Edimburgo ahora que sabes todas las cosas oscuras y misteriosas que han pasado en la ciudad. Sobre todo ahora que saben que no hay tanto problema por ser pelirrojo o tener una marca de nacimiento 🙂 que tampoco hace falta morir en la hoguera por hacer turismo, no?
      El callejón de Mary es otro de los puntos obligados de la ciudad.

  • 11 junio, 2012 a las 15:55

    Qué buen post! Muy interesante!
    Enhorabuena!

    • 23 junio, 2012 a las 19:35

      Muchas gracias José Luis!
      Espero que te haya dado ganas de visitar la capital escocesa 😉

  • 12 junio, 2012 a las 10:25

    Pues eso, una lógica apabullante!Sobre todo la del lago… Si eras inocente, mala suerte, habías tardado en demostrarlo! Muy bien planteado… Sois terroríficos!!!! 😉

    • 23 junio, 2012 a las 19:37

      Tú lo has dicho Javier, lógica apabullante.
      Cada vez que lees estas cosas no sabes si reírte de la simpleza de los jueces o asustarte por lo que es capaz de creer un ser humano con poca cultura o con muchas ganas de hacer daño. Tan malos eran los métodos como las pruebas, pero siempre me preocuparé más por los que denunciaban y sus motivos :-/
      Contar los métodos de la Inquisición española también tendría el mismo terrorífico efecto 😮

  • 29 octubre, 2012 a las 22:59

    Curioso, esto debí saberlo a mi paso por alli, no fuera a ser que descubrieran mi tercer pezón!

    • 31 octubre, 2012 a las 12:58

      Jajaja, hay que tener cuidado con las tradiciones 😉 aunque creemos que ya no tiran a nadie al lago… más que nada porque drenaron 😉
      ¡Bienvenido!