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Bryggen, las casas de madera de Bergen

Lunes, 29/08/2011 (1)

A las siete han sonado un par de alarmas en el albergue Montana Vandrerhjem. Ya estaba despierto. He dormido bien, pero que haya tanta gente en la misma habitación… y eso que ninguno roncaba seriamente. Vuelvo a bajar de la litera dejándome los pies en el intento. ¿Por qué ponen los peldaños de las literas como tubos de madera? La gente deja los zapatos abajo y los tubos se clavan en la planta de una forma muy dolorosa.

No hay nadie en recepción hoy tampoco cuando bajamos, pero sí está el desayuno. Más fiambre y quesos. Hoy no hay huevos, pero sí yogurt casero. Eso pone el cartelito. Se les ha ido un poco la mano y está demasiado ácido, aunque nada que una buena cantidad de azúcar no pueda arreglar.

Al salir del comedor le pedimos a la de recepción que nos reserve esta noche en el albergue de Flåm. Ningún problema. Después de hablar un poco entre ellas le pasa el teléfono a Sara para que se pongan de acuerdo.

Tienen habitación doble con baño dentro. Casi me da igual lo que cueste. Después de dormir en un dormitorio de 18, una privada con baño es un sueño. Son algo más de 700 NOK, casi cien euracos. Nos la quedamos. Ya escribiremos a los de Voss diciéndoles que no podemos ir. Le ha dicho a Sara que si llegamos después de las seis que le llamemos. La idea es visitar Bergen y llegar a Flåm en tren desde Myrdal después de haber parado en Voss. Será imposible que lleguemos antes de las seis. La del albergue dice que el último tren llega antes de las siete. Más prisa para verlo todo, aunque ayer nos pareció que había hasta más tarde.

La parada del autobús para el centro es la misma en la que nos bajamos ayer. No sabemos si habrá otra, lo que nos obliga a preguntar al conductor cuando llega. Es la misma parada para la ida y para la vuelta.  No para exactamente en la estación de tren, pero lo bastante cerca como para que no merezca la pena coger otro. Aquí el billete también dura para una hora y media. Tenemos que rodear el lago Lungegårdsvannet para llegar.

En la estación nos encontramos con unas máquinas de venta de billetes. Aquí habla todo el mundo inglés, pero con una máquina –que está en español– siempre es más fácil entenderse. Estudiamos los horarios de los trenes desde Bergen a Voss y desde Voss a Myrdal. Por último, para estar seguros de que luego podremos coger el Flåmsbana (inglés) miramos este trayecto también. El Flåmsbana es el tren entre Myrdal y Flåm, uno de los trenes con más desnivel del mundo  –recorre una espiral con tres giros hasta llegar a la costa–En la máquina no aparece Flåm sólo Fla. Pensamos que es lo mismo, pero las horas que tarda desde Myrdal hasta Fla son demasiadas. Hay una taquilla al lado y se impone el contacto humano.

La de la taquilla nos dice que en la máquina no se venden billetes a Flåm. Los vende sólo ella. Le contamos nuestro plan. Llegar a Myrdal para coger el Flåmsbana habiendo parado antes en Voss. Por supuesto, la idea es coger el Myrdal-Flåm con luz. Se trata de uno de los trenes más espectaculares de Europa y no queremos hacer el recorrido de noche.

Nos dice que la mejor opción es coger el tren a Voss a las 11.10. Ya lo habíamos visto, pero eso nos deja con poco más de dos horas para ver Bergen y nos parece poco. El siguiente sale de Bergen a las 13.10, después de dos horas en Voss, cogeremos otro (17.10) a Myrdal que llegará a las 18.00 y una vez allí el Flåmsbana saldrá a las 18.28, llegando a Flåm a las 19.29. Todo por poco más de mil NOK entre los dos. Ya nos parecen poco estas cantidades pero hablamos de más de 130 euros.

La del albergue de Flåm dijo que no podríamos llegar después de las siete porque el último tren llegaba antes. Pues tiene la información poco actualizada, porque llegamos a las 19.29 y no es el último. Habrá que llamar para avisar y también escribir, si encontramos internet, al albergue de Voss para decirles que no llegamos. Podríamos casi ir en persona en las dos horas que estaremos allí, pero tampoco nos parece lo más adecuado.

La parte más famosa de Bergen es Bryggen –muelle, embarcadero en noruego–. Es la zona antigua de la ciudad, cercana al puerto. Aquí se encuentran un conjunto de casas de madera.  El nombre del barrio hasta la Segunda Guerra Mundial era muelle, o embarcadero, alemán, Tyskebryggen. Lo de alemán, tyske, desapareció después del conflicto.

Bryggen las fachadas de madera pintada de Bergen

Antigua casa reconvertida en restaurante, BryggenAntigua casa reconvertida en tienda de recuerdos, Bryggen

Bryggen no es sólo un grupo de fachadas de madera pintadas de distintos colores frente al muelle de Bergen, son casas de verdad, las que se ven desde la calle principal y las que están más atrás. Incluso las calles entre las casas están cubiertas con listones de madera. Debido al material de construcción han tenido que ser reconstruidas en bastantes ocasiones, básicamente por incendios. Lo más antiguo que se conserva es de principios del XVIII. Eran almacenes, oficinas y casas que han sido restauradas y ahora alojan estudios de artistas, restaurantes y tiendas de recuerdos. La UNESCO le concendió el título de patrimonio de la humanidad en 1979.

Calle interior de Bryggen con listones de madera cubriendo el sueloLos puntales que soportan las casas de Bryggen

Lo de la madera y el agua nos vuelve a sorprender, y también parece sorprender a la propia madera que está inclinada y vencida en algunas partes dándoles a los edificios un aspecto muy inestable. La gran cantidad de maderas que apuntalan las casas lo confirma. Aquí nos encontramos con un grupo de japoneses que están emocionados haciendo fotos, a las casas y a ellos posando delante.

Patrimonio de la humanidad desde 1979, Bryggen

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Comentarios

  • Purkinje (mapaygps)
    10 mayo, 2012 a las 11:14

    Ufff… me he estresado con tanto tren!! Jejeje. Tiene que ser espectacular ese recorrido.

    Por cierto, repite conmigo «Los yogures ácidos no tienen nada de malo, hay a quien le encantan así» XD

    • 14 mayo, 2012 a las 12:17

      Jajaja, de acuerdo Henar: Los yogures ácidos no tienen nada de malo! hay a quien le encantan así… y quien los llena de azúcar y adiós problema 😉

      Es lo que tiene viajar con «prisa» el día que hay que moverse (que suelen ser todos) hay que ajustar los horarios de los trenes lo más posible para poder visitar y al mismo tiempo llegar al destino.