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La tumba de Humayun

  

Domingo, 26/06/2011 (2)

El autobús ha parado en el arcén, pero lo que vemos de la estación desde aquí tampoco nos llama demasiado a atención. Ayer reservamos un hotel en Delhi cerca del aeropuerto para no tener problemas mañana con el tráfico. Eso nos obliga a buscar un sitio donde dejar las mochilas o a hacer turismo con ellas a la espalda. En el autobús habíamos decidido buscar una consigna en la estación final. Dejar allí a los Symbios y a Okihita, visitar el centro y, después, regresar para cogerlas y marcharnos al hotel con todo hecho.

La estación que vemos nos obliga a cambiar de planes. Ni siquiera hay una manera fácil de llegar hasta ella, hay que cruzar un descampado en el que el barro está por todas partes. En el arcén hay muchos tuctucs con sus conductores esperando a los turistas. Hoy tiene más sentido porque es el autobús adecuado, aunque hay muchos más locales que extranjeros.

El GPS nos muestra que la tumba está cerca pero, si algo hemos aprendido de Agra, es que aunque parezca cerca eso no significa que no tengan que dar una vuelta enorme para llegar a donde sea por culpa de la falta de calles. De todas formas, las 200 rupias que nos pide el primero por llevarnos hasta allí nos parece una broma de mal gusto. Llegar hasta aquí desde Agra cuesta 340, cierto que es por persona y cierto que nosotros hemos pagado más, pero había aire acondicionado y no había que llevar las mochilas encima de las rodillas.

Después de hacer el número habitual de alejarse de los conductores demostrando que su precio no nos interesa hemos conseguido que acepten el nuestro. Ya quedaba poca gente y veían que hasta el siguiente autobús no tenían mucho más que hacer. Iremos a la tumba por 50 rupias.

Apretados en el asiento, sujetando las mochilas con brazos y piernas y agarrándonos a las barras para no caer por los baches con las manos nos dirigimos a la tumba de Humayun. Como nos temíamos el kilómetro escaso del mapa resulta que cruza las vías del tren, la estación de tren está cerca, y el rodeo es más largo, e incómodo, de lo previsto.

La tumba de Humayun fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 y eso es lo que nos ha motivado a venir aquí. Delhi tiene muchas cosas que ver, pero sólo estaremos una tarde, larga, pero una tarde, y hay que seleccionar. De entrada lo que está cerca y entre eso ha habido que volver a cribar.

A la entrada de la tumba descubrimos, con pesar, que no hay consigna ni nada parecido. Lo único que hay es una pequeña garita con un hombre dentro que vende las entradas y un militar o policía fuera, a la sombra, que las controla al dejarte pasar. Le preguntamos al policía si podemos dejar las mochilas al lado de la silla en la que está mientras visitamos la tumba y nos dice que no es posible. Esto plantea un problema. El calor en Delhi es sofocante y con las mochilas encima la cosa se complica bastante. En mi caso llevo a Symbio detrás, a Okihita delante y la cámara de la mochila colgada.

Por probar no perdemos nada. Antes de comprar las entradas le preguntamos al que está en la garita si podemos dejar allí las mochilas. Éste parece más receptivo, aunque nada convencido. Nos pregunta si llevamos algo peligroso dentro. ¿Peligroso? No sabemos qué responderle, ¿qué considerarán peligroso? Después de que en Monte Abu nos preguntaran si llevábamos zapatos en las mochilas ya esperamos cualquier cosa.

Nuestra cara de sorpresa y nuestro “no” encogiendo los hombros parecen convencerle. Él se encarga de convencer al policía que sigue mostrándose reacio. Nos vende las entradas y dejamos las mochilas donde habíamos pensado desde el principio: al lado de la silla de plástico del policía.

Esto es más grande que los mausoleos que hemos visto antes, pero tiene el mismo diseño mogol. Un jardín en charbagh con los canales de agua. A diferencia del de Akbar, y como en el Taj Mahal y en el Pequeño Taj, el edificio con la tumba está situado en uno de los lados del jardín, en lugar de en el centro del mismo.

Haji Begum, o Hamida Begum, la primera esposa persa del emperador Humayun mandó construir esta tumba a mediados del siglo XVI, 1562, cuando ya era su viuda. Si el Pequeño Taj se considera un precedente del Taj Mahal, el mausoleo de Humayun se puede considerar un primer paso del Pequeño Taj. Es una de las primeras muestras de arquitectura mogol y de las mejor conservadas. Haji Begum también reposa aquí.

Como la de Akbar está hecha en arenisca roja con detalles en mármol blanco. La parte “mala” es que el edificio principal en lugar de estar un poco elevado respecto al jardín están muy elevado. Hoy va a ser un día duro. Hace mucho calor, aunque está un poco nublado, y las mochilas nos van quitando las fuerzas más deprisa. Por si fuera poco los escalones son para gigantes y hay que escalarlos más que subirlos.

No se sabe exactamente cuando se comenzó a construir, alrededor de 1575, y menos aún la de finalización. Eso sí, el lujo de la misma es impresionante: techos, paredes, columnas…

Además de la tumba principal hay otros edificios en el complejo. No todos en tan buen estado como la principal. De hecho, algunos son ruinas en las que se puede observar cómo construían los mogoles. Recorremos buena parte del jardín y los aledaños. Andar sin las mochilas es cómodo y los árboles dan sombra con lo que no se está mal.

Aunque las mochilas son muy cómodas no deja de ser pegajoso volver a ponérselas después del paseo por la tumba. Antes de hacerlo hemos echado un ojo al mapa y a las visitas que habíamos previsto para ver qué hacer. El hotel está cerca de una estación de metro, Delhi Aerocity. La idea es coger el metro hasta allí, entrar en la habitación, dejar las mochilas y volver para seguir haciendo visitas descargados.

  

2 comentarios

  1. 28 noviembre, 2011 en 21:31 — Responder

    Una de las visitas que mas me gustaron de Delhi, que apañado el guarda que os dejo dejar allí las mochilas xDDD

    Ese metro de Delhi que gran adelanto, es un gustazo sin duda librarse de los conductores de tuk tuk en más de una ocasión 😀

  2. JAAC
    12 diciembre, 2011 en 21:06 — Responder

    Fue nuestra primera toma de contacto con la capital India y, viendo lo bien que se portó el de la taquilla, nos hizo pensar que todo iría bien… qué equivocados estábamos 😐

    Al metro hay que hacerle un monumento en Delhi, es un cambio que te hace pensar que has viajado en el tiempo (al presente, eso sí! 😉 )

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