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El palacio de Fatehpur Sikri

Viernes, 24/06/2011 (5)

Tras atravesar la mezquita entramos en el complejo palaciego de Akbar. A pesar de la existencia de la propia mezquita, Akbar era muy respetuoso con el resto de religiones y seguía el principio de Sulh-i-Kul literalmente «Paz para todos» en persa.

El palacio, como todos, está formado por varios edificios que rodean a varios patios. Muchos para las esposas de Akbar.

El primero que nos encontramos al entrar, por el sur, es el palacio de Jodh Bai. Es el mayor de todos y, como otros, formaba parte del harén. Su nombre hace referencia a Jodha Bai, nombre por el que se conoció a partir del siglo XVIII a la princesa imperial Mariam-uz-Zamani, hija del marajá de Amber. Se trata de un edificio rectangular, construido en torno a un patio, con columnas hinduistas (Mariam-uz-Zamani era hindú), cúpulas islámicas (la religión de Akbar) y tejas azules persas. Con un tamaño de unos 70 metros por 65, es prácticamente cuadrado. Cada vez estamos más contentos de haber bajado aquí. Sigue haciendo calor, es inevitable, pero lo que estamos encontrando es espectacular.

Desde aquí, siempre buscando la sombra, nos fuimos a buscar el Palacio de la esposa cristiana o Casa de Maryam. Lo cierto es que no está muy claro que hubiera una mujer cristiana ni su procedencia, hay leyendas que cuentan que era portuguesa, otras dicen que era mucho más cercana, de Goa. En cualquier caso es una pequeña construcción en el centro de un patio cuyo interior estaba cubierto de pinturas que todavía son visibles en algunos puntos.

Una de las construcciones más impresionantes, que no es decir poco, del complejo es el Panch Mahal. Una construcción de cinco plantas, sostenida por columnas, que van disminuyendo en tamaño hasta hacer que la quinta sea poco más que un kiosco en el que el emperador se sentaba a disfrutar del aire fresco (debía ser el único sitio con aire fresco en toda la ciudad) y la luz de la noche. La planta de abajo cuenta con 84 columnas todas diferentes, 56 en la siguiente, 20, 12 y cuatro en la última, un total de 176 columnas. Se conoce también como Badgir que significa caza vientos. Entre las columnas exteriores se hallaban trabajadas celosías, que han desaparecido probablemente robadas. El emperador llegó a tener 500 mujeres. Junto a él está el jardín de las damas. Las mujeres accedían a través de un pasillo cubierto por celosías que unía su palacio con la tercera planta.

Pasando por debajo del Panch Mahal nos adentramos en el segundo patio, del Pachisi. El nombre de este patio deriva de un juego de mesa indio con un tablero parecido al de nuestro actual parchís. Se llama así porque aquí era donde jugaba el emperador, utilizando a jóvenes esclavas como piezas.

Como en el resto de conjuntos palaciegos aquí también hay un Diwan-i-Khas o sala de audiencias privadas. Otro hermoso edificio de piedra roja con dos plantas coronado por cuatro kioscos, uno en cada esquina, con cúpulas sobre ellos. En su interior Akbar se reunía con sus consejeros. Si el exterior es bello el interior es impresionante. En el centro del edificio se alza una columna tallada hasta el más mínimo detalle que se va ensanchando conforme asciende. En la parte superior de la columna era donde se sentaba Akbar. Desde allí salían cuatro puentes, a cada esquina del edificio, donde se sentaban los consejeros del emperador con los que debatía.

Cada minuto que pasaba todo nos iba llamando más la atención y todavía nos quedaba mucho por ver. Cerca se alzan el Tesoro y el Kiosco del astrólogo. En la entrada de los dos los jainistas tuvieron mucho que decir, y que tallar, aunque en este caso no en mármol. En la entrada del Tesoro hay monstruos marinos para protegerlo y en el kiosco tallas serpentiformes.


Al lado se alza el Diwan-i-Am, sala de audiencias públicas, uno más en India, con un cuidado jardín en su patio interior. De vuelta al patio del Pachisi se nos vuelven a desencajar las mandíbulas por el espectáculo. Nos encontramos, ya no sentimos ni el calor, con una piscina ornamental, Anup Talao. La piscina tiene una plataforma en el centro a la que se llega por cuatro puentes.

Por si fuera poco la piscina, detrás se alza el Rumi Sultana decorado con tallas tanto en sus paredes como en sus techos. Más atrás nos encontramos con un palacio parecido al Panch Mahal, el Khawabgah, Casa de los Sueños. Dos plantas abiertas soportadas por columnas al que podemos subir. Eran los aposentos del emperador y daban a la piscina. Nos vuelve a sorprender la curiosidad local. De nuevo estamos en un sitio monumental y nos convertimos en la atracción. En la planta de arriba nos paran para hacernos fotos. Esta vez ni siquiera quieren hacerse una foto con nosotros, sólo quieren hacernos una foto a nosotros.

Sin descansar, sin dejar de sudar y sin poder cerrar la boca, llegamos al Haramsara inferior. Un patio rodeado de estancias en las que no está claro qué o quién se alojaba. Se piensa que podría alojar el servicio o ser un establo para caballos, camellos y elefantes.

Para acabar en en la casa de Birbal. Se nota que era el ministro favorito del emperador porque el interior de la casa recuerda, de nuevo, a un templo jainista por las tallas de los muros.

No había más, la ciudad amurallada estaba visitada.

Después del paseo ya no tengo ganas de matar a Sara por hacerme bajar del tren. No es que las haya tenido nunca, pero los diez primeros minutos al bajar fueron duros. La primera vez que nadie nos hacía caso ni para ofrecer, ni para pedir, ni nada de nada. La ciudad bien merece el esfuerzo.

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Comentarios

  • 17 octubre, 2011 a las 23:01

    Sin duda Fatehpur Sikri fue el lugar que más me desilusionó no poder visitar, pero no conseguimos nada decente ni desde Jaipur ni desde Agra para hacer el trayecto, todos nos pedían unas cantidades desorbitadas de dinero.

    Me quedo al menos con el consuelo de leerte y ver las fotos que tomaste, que no es poco jeje

    Saludos!!!

  • JAAC
    18 octubre, 2011 a las 12:04

    Hay muchas cosas que ver en India y, bueno, siempre se tiene que dejar algo ¿no?
    Yo estoy descubriendo todo lo que se nos quedó a nosotros (ya te dije que habíamos llevado rutas distintas) en el tuyo.

    Gracias por la visita!