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Más complicado de lo que parecía

Miércoles, 23/06/2011 (5)

Pone, en la guía, que el fuerte cierra a las cinco y es a las cuatro cuando salimos de la habitación. De todas formas parece que está bastante cerca. Como ya hemos visto que siempre hay unos cuantos tuctucs aparcados delante de la puerta del hotel pensamos que lo mejor será preguntar en recepción por el precio que sería adecuado. La cosa no pinta bien. Nos dicen que la carretera para llegar al Fuerte del Tigre es muy mala y no es aconsejable ir hasta allí en tuctuc. Es mejor coger un taxi. Bueno, no hemos cogido ninguno hasta ahora y si es más seguro… Lo siguiente que nos dicen nos quita las ganas de cogerlo. Según ellos el precio para ir hasta allí en taxi es de 700 rupias (con vuelta). En la guía ponía que 300 para tuctuc estaba bien.

No estamos muy convencidos. Le damos las gracias y salimos a ver qué nos piden los conductores. El primero que se nos acerca ya es un conocido. Estaba aquí esta mañana y luego le vimos con otras dos turistas por la calle. Le preguntamos y nos dice que serán 100 rupias ida y vuelta. Nos deja muy sorprendidos. Es la primera vez que, preparados para regatear, nos dicen un precio mucho más bajo de lo que pensábamos. Obviamente, no discutimos y nos montamos.

Por el camino pasamos por delante del Raj Mandir, uno de los cines más famosos de India. Un lugar donde se vive el ambiente de Bollywood, y al que queremos ir a ver una película, incluso esta misma noche. Hemos visto en el hotel, con la wifi, que hay sesión a las seis y a las nueve. Suponemos que para las nueve habremos vuelto. La película que está en cartel es «Ready«. Al pasar, nuestro conductor también nos lo señala. Sabe que es una atracción del sitio.

Lo que me llama la atención es que pasemos por aquí camino del Fuerte del Tigre. Según el mapa, qué gran invento el wifi, para llegar hasta allí no se pasaba por delante del cine. Supongo que será un camino mejor, aunque con algo más de vuelta. Pero cada vez nos alejamos más y al final le preguntamos al conductor si por allí se va al fuerte. El conductor para en el arcén (llámalo arcén, llámalo aquí al lado ocupando medio carril). Se le ve en la cara que lo está pasando mal. Se ha confundido. Pensaba que queríamos ir al Templo de los Monos, otra de las atracciones de la ciudad. Le decimos que en ningún momento se ha dicho nada de monos y se le ve cada vez más apesadumbrado. Parece buena persona.

Nos dice que al Fuerte del Tigre es complicado llegar y que hace falta más de una hora. Ya desde el momento en que salimos del hotel era imposible llegar, pero la confusión, unos veinte minutos más, nos ha dejado a todos, conductor incluido, un poco descolocados. Nos empieza a ofrecer sitios que visitar a cambio. No queremos ir al Templo de los Monos. Ya hemos visto bastantes y en la guía, además de decir que tampoco es gran cosa, comentan que hay que andarse con cuidado que los monos pueden no ser muy simpáticos y lanzarse.

Sigue su regateo. Nos pregunta si hemos visitado el Fuerte Amber, la mayor atracción de Jaipur. Nuestra intención es verlo mañana. Se ofrece a llevarnos al Fuerte Amber y después al del Tigre por 400 rupias. No parece demasiado. Sólo ir y volver del del Tigre se supone que son 300, pero no estamos contentos. Además, queremos visitar también Jaigarh. La entrada del palacio incluía un descuento y parece merecer la pena. Nos dice que no hay nada que ver allí. En realidad, nos dice que tampoco el Fuerte del Tigre merece mucho la pena, pero no sabemos si es porque de verdad no la merecen o porque no quiere llevarnos allí y trata de convencernos. Cerramos el trato en que nos llevará al Fuerte Amber, después a Jaigarh y acabaremos con el Fuerte del Tigre y vuelta al hotel. Serán 450 rupias y saldremos bien temprano, que luego el calor es insoportable.

Por ahora nos «dejamos convencer» y nos llevará a la casa de los elefantes, al palacio de agua y a ver una fábrica de textiles (sin compromiso de compra, por supuesto) y al final nos dejará en el cine y nos recogerá a la salida para llevarnos al hotel. Por esto nos pide 100 rupias. La verdad es que es un buen precio, pero lo que pasa es que no teníamos intención de visitar ninguno de estos lugares, sólo el cine. Por otra parte tampoco tenemos nada que hacer ahora mismo más que estar en el hotel hasta las seis que podríamos ir al cine. No tratamos de regatear, pero es evidente, para todos, que o pide poco dinero o le diremos que no. No estaba en nuestros planes. De todas formas, ver lo mal que lo ha pasado por su confusión nos lleva a perdonarle. Eso, o es muy buen actor.

Antes de que nos demos cuenta abandona la carretera y se mete por las calles traseras. Como en Uzbekistán, van pasando de asfalto a piedras para acabar en tierra. Aquí incluso barro, que esta mañana ha llovido poco tiempo pero con intensidad. ¡Lo que da de sí un tuctuc de estos!

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