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Dinka Chika

Miércoles, 23/06/2011 (y 8)

Como el conductor quedó en recogernos a las nueve y media tenemos tiempo para buscar un sitio donde venden, en teoría, uno de los mejores lassi de la zona. No nos queda muy claro si el que finalmente encontramos es el que buscábamos, pero lo que sí está claro es que es mucho mejor que el que compró Sara en Jaisalmer.

Puntual llega nuestro tuctucman y nos deja en la puerta del hotel. Al darle las 100 rupias nos mira con la sonrisa de: «¿No lo habéis pasado lo bastante bien como darme más?» y lo cierto es que las cosas han ido bien, con lo mal que empezaron, pero el precio estaba cerrado en 100 y 100 son.

Según la guía el restaurante del hotel era uno de los mejores de la ciudad y vamos a ver si es verdad. Desde la comida en Puskhar no hemos vuelto a pasar por un restaurante.

Antes de probar la comida ya nos gusta el sitio. Está en la azotea del edificio y el paisaje, sin llegar a ver toda la ciudad, es bueno. Llegar a la azotea parece una cosa sencilla en un edificio, basta con buscar la escalera y subir hasta que no se pueda más. El problema es que este edificio tiene muchas escaleras y no todas llegan a donde se espera. Tanto es así que la que hemos subido nosotros acaba en la cocina del restaurante. Los cocineros y camareros se nos quedan mirando hasta que uno sale de la sorpresa y nos dirige a donde están las mesas.

Elegimos la comida bastante al azar, hasta ahora nos ha ido bien así. Cuando nos la traen, comprobamos que también es buena. Le habíamos dejamos claro al camarero que no pusiera picante, más que nada para que pusieran poco, pero nos sorprende haciéndonos caso. Es la primera vez que nos pasa, siempre el «no ponemos picante a la comida para turistas» significaba, está picante, pero para un indio está muy insípida. Aquí, «no le ponemos picante» significa literalmente eso.

Eso sí, rápidos preparando la comida aquí tampoco son y no es hasta las once y cuarto cuando bajamos a la habitación. Buscando la escalera correcta, porque la que lleva a las mesas del restaurante no pasa por delante de nuestra habitación. Esto parece Hogwarts, cada escalera lleva a plantas distintas, es como si hubiera plantas y entre plantas según por qué lado vayas.

No sé cuál es el motivo pero no consigo conectar a internet con Sungin, pero tampoco podemos pedir que nos devuelvan el dinero de las 24 horas de wifi porque el móvil conecta sin problemas. Al final, no tenemos muy claro cómo nos la ha jugado el conductor pero hemos acabado quedando a las ocho de la mañana. Al principio dijimos que a las seis, pero eso era exagerado. Luego pasamos a las siete y ahí habíamos quedado, pero, al dejarnos en el hotel después del cine nos ha hecho un lío y nos ha dicho que hasta mañana a las ocho. Cuando nos hemos dado la vuelta para decirle que era a las siete ya se había ido. Así que dormiremos hasta las 7.20 y al despertar cambiaremos rupias en recepción para pagar. Tenemos que pagar el hotel, el tuctuc, las entradas… Está resultando una ciudad «cara» Jaipur.

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Comentarios

  • conxa
    28 septiembre, 2011 a las 18:22

    me alegra que la comida haya sido siempre un acierto por vuestra parte.

    Menudo lio con las escaleras jejeje

  • JAAC
    29 septiembre, 2011 a las 14:30

    Sorprendentemente, porque después de Nepal y Bután estábamos preparados para que todo picara y no íbamos muy convencidos la verdad.

    Hogwarts 🙂