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Plaza Registán al atardecer

  

Viernes, 04/03/2011 (y 5)

De vuelta por la avenida Taskent entramos en un supermercado que, sin llegar al nivel de occidentalización del nuestro, parece bastante moderno. Tienen un montón de tipos de galletas para comprar al peso, pero no en todas están puestos los precios. Tampoco tienen el agua que hemos comprado estos días y que sabemos que está buena. Vamos al nuestro que está aquí al lado.

El portero automático ha debido pedir la baja o está de vacaciones y la puerta está abierta todo el tiempo. Recorremos todos los pasillos mirando los productos y se nos acerca un dependiente a preguntarnos si necesitamos ayuda. Mal estaríamos si necesitásemos ayuda para comprar en un supermercado como éste. Cogemos otro par de botellas de agua y unas galletas, también al peso. En este sitio para más modernidad las cajas son ordenadores con pantallas táctiles, y hasta te dan un recibo de compra.

Se está poniendo el sol y eso le da unos colores más cálidos a las mezquitas de la plaza Registán. Cruzamos la calle y después de hacer unas fotos nos sentamos en unos bancos a comernos las galletas. Hoy está haciendo bastante frío y en cuanto se ha puesto el sol todavía más. Nos vamos.

Un grupo de uzbecos se nos acerca con un móvil para hacer una foto. Como los anteriores supongo que quieren que les haga una foto. Pero no. Lo que quieren es hacerse una foto con nosotros. Bueno, tampoco pasa nada y aquí sí que no hemos visto ni un turista más. Son como cinco o seis y se ponen alrededor mientras otro hace la foto. En cuanto se acercan se nota el motivo de su alegría, están bastante borrachos. El del móvil cuando ha sacado la foto ha enganchado a otro, le ha encasquetado el móvil y ha venido corriendo a ponerme el brazo por los hombros para salir él en otra foto. El otro, que está tan pedo o más que él, no se aclara con el móvil y parece que nos vamos a poder escapar.

Unos gritos entre ellos, no de enfado sino de exaltación de la amistad. Después otro coge el móvil y va a hacer la foto. No sé cómo saldrá. El tío no es capaz de mantenerse derecho sin balancearse y eso a la cámara de un móvil no le va muy bien. Tratamos de escaparnos y otro me agarra para seguir con la exaltación. Por suerte uno de ellos no debía estar tan borracho y se lo lleva pidiéndonos perdón en inglés. Los demás, todos menos el exaltado, nos saludan y nos dan las gracias.

Libres del abrazo del alcohol cruzamos de nuevo la avenida Registán para ir al hostal. Está claro que somos la atracción de la temporada porque al cruzar uno nos espera con el móvil al otro lado de la calle para hacernos una foto. No pasa nada, nosotros también se las hacemos a ellos y ellos nos verán a nosotros igual de diferentes.

Por el “atajo” nos encontramos con el mismo de ayer. Ayer nos preguntó si hablábamos japonés. ¿Nos has visto cara de japoneses? Hoy nos pregunta que si hablamos inglés. Casi todos los niños nos saludan con un “Hello” cuando nos ven. Si nosotros les respondemos contestan con un “How are you?“, pero aquí se quedan. Cuando respondemos y les preguntamos a ellos no saben qué decir. Éste parece un niño, hace un par de preguntas, pero si le preguntas tú no sabe responder.

En el hostal nos encontramos con nuestra casera. Nos pregunta, al vernos con toda la ropa, si tenemos frío. Según ella ahora mismo está el clima estupendo, ni frío ni calor. A las pruebas se remite, lleva puesta una especie de chilaba de manga corta. Le pregunto a qué temperatura llegan en verano y me dice que el año pasado alcanzaron los 50º. Ni me imagino lo mal que lo tiene que pasar entonces si ahora está en la calle en manga corta y nosotros pensando en ponernos mañana las mallas debajo de los pantalones.

Hoy no hay más que hacer. Aprovechamos que tenemos tiempo para mirar todas las fotos y los vídeos. Mientras estamos en ello se va la luz. No sabemos si será como en Bujará y volverá en unas horas o ya mañana. Por suerte en tres minutos vuelve. Debe haber sido algo de la instalación de la casa. Está claro que el hecho de que la casa completa, también la zona donde viven los dueños, se quede sin luz hace que haya más interés en solucionarlo que si son sólo las habitaciones de los huéspedes.

Mañana madrugaremos todavía menos. Tenemos todo el día para ver lo que nos falta y para enterarnos de dónde salen las marshrustkas para Urgut el domingo.

  

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