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Hacia la ciudad vieja

  

Sábado, 05/03/2011 (1)

Bajamos a por el desayuno casi a las nueve. Nos da más. Tenemos tres lonchas de su mortadela y de su queso cada uno. Bastantes rebanadas de pan y hasta tortitas. Eso sí, como ayer sólo un huevo frito cada uno. Hoy nos sentamos en la mesa baja porque la principal está llena de uzbecos desayunando. Está claro que el sitio tiene mucho tirón entre los locales. Por cierto, que hemos llegado tarde para la telenovela, o la televisión está en otro canal.

Volveremos a recorrer la avenida Taskent para llegar a la ciudad vieja. Maracanda era el nombre por el que la conocían los griegos en tiempos de Alejandro Magno. Afrasiab el nombre de su legendario fundador y de la misma ciudad. Tamerlán además de darle el esplendor que la hizo ser el centro del continente durante su reinado también la cambió de sitio. La antigua ciudad estaba a un par de kilómetros, sobre una colina.

Antes de ir para allá tenemos que enterarnos de dónde está la parada de las marshrustkas para Urgut. Pensamos que la parada de taxis puede estar en la calle que cruzamos cuando seguimos nuestro atajo para ir al centro. Allí siempre hay un montón de coches y muchos hombres esperando. Pero nunca han hecho amago de preguntarnos si queríamos ir a algún sitio, así que no sabemos si de verdad es una parada de taxis compartidos.

Llegamos y preguntamos. Seguimos sin saber si de verdad es una parada, pero están encantados de llevarnos a donde queramos. Tan encantados están y tan felices de haberse conocido que nos piden 50.000 som por llevarnos, ¡sólo llevarnos! Urgut está a 37 kilómetros mientras que Shakhrisyabz está a 90, y ayer para ir allí pagamos 15.000. ¿De verdad esta gente hará algún negocio con los turistas? Los que nos acercamos aquí para preguntar somos los que regateamos y no aceptamos un precio tan exagerado. Los que estén dispuestos a pagarlo ni siquiera llegarán a esta parada, o lo llevan organizado o se lo piden al de la recepción de su hotel.

Frente a este precio tan absurdo no hacemos amago ni de regatear siquiera y nos vamos. Tampoco ellos parecen muy dispuestos a jugar porque nos llaman pero con poco interés. Preguntaremos en otra parada que hay cerca de la plaza de Registán, que allí hemos visto parar varios autobuses.

Cuando llegamos allí no hay nadie que pueda ayudarnos. Intentamos preguntarle a una chica que parece bastante moderna, pero nos ignora como sólo un japonés trajeado sería capaz de hacer. No llega ningún autobús. Veo que si no salimos de aquí nos vamos a pasar media mañana tratando de enterarnos y no vamos a visitar lo que toca. Ya seguiremos preguntando después. A las malas en la parada de taxis compartidos de la que salimos ayer, aunque seguimos sin haber montado en una marshrustka.

Lo que ayer yo pensaba que podía ser un cementerio judío por estar cerca del barrio ídem, no lo es. Es más, está separado del barrio por una gran avenida. Aquí no se han preocupado mucho por la gente que anda porque no hay manera de cruzarla sin dar un buen rodeo y lanzarte sobre los coches. Los locales lo hacen así que nosotros también podremos.

Se trata de Shah-i-Zinda, que significa “la tumba del rey viviente”. De camino vemos varias puertas abiertas que dan al cementerio pero no sabemos si desde éste se llegará al monumento, que no es más que otro cementerio. Seguimos caminando hasta la entrada principal. Así, además, pagamos el billete. En este caso 4.000 som cada uno y 2.000 por la cámara.

Se trata de un complejo de estancias alrededor de la que es probablemente la tumba de Qusam Ibn Abbas un primo del profeta Mahoma que se supone trajo el Islam a esta zona en el siglo VII. Un templo dedicado a Qusam que estaba en este lugar fue saqueado por los mogoles en el siglo XIII. El templo actual, como casi todo en esta ciudad, es la época de Tamerlán y continuado por su nieto Ulugh Beg. Ambos enterraron aquí a parte de su familia y allegados, para que estuvieran cerca del maestro.

Las tumbas han sido restauradas en 2005 y pocas quedan en su estado original. La más bonita y que menos trabajos de restauración ha requerido es la de la hija y la sobrina de Tamerlán.

  

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