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Santiago de Compostela, Catedral (1)

Allá por febrero aprovechamos una de esas ofertas agresivas de Ryanair para ir a Santiago de Compostela. La agresiva oferta incluía la vuelta el mismo día, de manera que hicimos una escapada de sábado, concretamente el 20 de febrero.

La llegada a la capital de la comunidad gallega fue como se espera en esa época del año… con lluvia, pero con una lluvia ligera de esa que va calando conforme pasa el tiempo pero que casi no se nota. La primera visita fue al mercado de abastos. Es aquí donde los dueños de los caserios llevan sus productos tradicionales. Y allí es donde buscábamos quesos, empezando por el clásico de tetilla y acabando por el que fuera.

Una vez recorrido el mercado y ya bastante empapados dirigimos nuestros pasos al punto más conocido de la ciudad: la Plaza del Obradoiro. Pero con un trueno y un amago de diluvio, la meteorología nos convenció de entrar en la catedral por una puerta lateral.

La catedral estaba llena hasta rebosar a pesar de su tamaño. No sólo el fervor religioso, sino también la atracción turística que supone el botafumeiro (“esparcidor de humo” literalmente en gallego) y las condiciones climatológicas, que tampoco animaban mucho a pasear sin rumbo fijo por la ciudad, eran los culpables del éxito.

En ella se estaba celebrando una misa solemne, con la visita de un obispo portugués y otros altos cargos. Después de varias visitas fue la primera vez que vi el botafumeiro en marcha, soltando su carga de incienso por la enorme nave.

El problema, como siempre sucede en las aglomeraciones, es que el esperado silencio respetuoso brillaba por su ausencia y muchos de los presentes parecía que estaban más disfrutando del espectáculo (comentándolo con sus acompañantes) y de un techo que les cubriera que de la propia celebración. En nuestro caso era únicamente respetuoso, que no fervoroso… pero tampoco va uno a un espectáculo (como es el botafumeiro en acción) y se pone a hablar a voces.

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Comentarios

  • Keina
    22 junio, 2015 a las 09:47

    Muy interesante! Una curiosidad es que el botafumeiro actual es de mediados del siglo XIX, de latón plateado, obra de José Losada. Su peso son 80 kilos y levanta 1,60 m.

    • 24 junio, 2015 a las 00:03

      Muchas gracias por el dato, las curiosidades y la historia siempre dan un toque especial a las entradas.