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Manakamana, la vuelta a Katmandú

  

Jueves, 01/04/2010 (3)

Unos vídeos de Manakamana.

La subida en teleférico y la llegada al templo, con las colas de peregrinos con sus ofrendas.

El camino de vuelta hasta el teleférico. En las tiendas se venden todo tipo de ofrendas y recuerdos (hasta cabras) y juguetes para niños.

La bajada en el teleférico. En esta ocasión íbamos solos y el vídeo es más completo.

Las siguientes dos horas son como las primeras: camiones y coches, pero sin parar de adelantar. O eso pensamos porque nos hemos dormido. Pero cuando estamos entrando en el área metropolitana de Katmandú vemos que la carretera hace unos giros para subir una montaña. Todos esos giros están llenos de camiones parados. Cuando llegamos al principio de la subida el conductor para el coche, pone el freno de mano y para el motor. Se da la vuelta y dice “stop”, el hasta aquí hemos llegado se lo entendemos sin necesidad de palabras. Esto es lo que llaman aquí atasco. En España se llama bloqueo. Los coches y camiones no avanzan en ningún sentido y las motos también tienen problemas porque los coches están totalmente pegados unos con otros y no dejan espacio.

El “atasco” se llevó más de una hora y media, pero conseguimos entrar en la ciudad. El conductor nos preguntó por el nombre de nuestro hotel. Buena señal, porque no nos apetecía que nos llevara a la oficina de Prachanda y después de hablar que nos llevaran al hotel. Si Prachanda quiere que venga él. Lo que pasa es que se ha confundido de hotel. Lo bueno es que el nuestro está en la misma calle un poco más adelante. El parking está completo. Cogemos las mochilas del maletero y el conductor da marcha atrás para salir de allí. No nos ha dado tiempo a darle nada de propina (ya que nos compró el agua), a pesar de que el otro día nos preocupó bastante que nos matara en un accidente.

En la recepción decimos que tenemos una habitación reservada por The Trekkers’ Society. Tienen hasta el nombre de Sara. Rellenamos el papel con nuestros datos y subimos a la planta. La cuarta planta. A estas horas el corte de luz está en su apogeo y el ascensor no funciona. Estamos seguros de que Prachanda les ha dicho a los del hotel que nos den la habitación más alta para cansarnos. Yo subo a Symbio y un botones hace lo propio con Symbia, Sara lleva a Okihita. Este botones también se queda sin propina. Esto de tener que dar propina a todo el mundo por hacer su trabajo me parece tan absurdo…

Después de pasar por el baño, salimos de Pokhara hace casi diez horas entre unas cosas y otras, comemos algo de fuet y crackers. Son las cuatro de la tarde y ya lo de comer será complicado, aunque esta parte de la ciudad es sólo para turistas y seguro que muchos restaurantes tienen la cocina abierta más de quince horas al día. Cuando casi hemos acabado nos llaman al teléfono de la habitación. Es Prachanda que está abajo esperándonos. Terminamos de comer y nos lavamos los dientes. Nosotros no tenemos prisa.

Abajo le volvemos a decir lo que le dijimos por teléfono. Ha habido un problema con el conductor el otro día. Nos confiesa que ellos sólo tienen un coche y un conductor y que lo que hacen es alquilar coche y conductor cuando lo necesitan a quien le ofrece mejor precio. No tenía ningún control sobre el conductor y asume que es un error no haberse informado antes. Ya que nos ponemos le decimos que hablando de información ha faltado mucha en el viaje. Para empezar debía habernos dejado mucho más claro que el mes de marzo era un mes muy difícil para conseguir entrar en Tíbet Los guías nos han dicho que llevan tres años cerrando la frontera nepalí. Después que la calidad de los “hoteles” de la montaña dejaba mucho que desear. Que también es algo que debería decir. Nos confiesa que tenía pensado decírnoslo el primer día en Katmandú pero que con tanto cambio al final se le pasó. No es en Katmandú donde lo tienes que decir, es antes de que se haga ningún pago. Le decimos que entendemos que la calidad de los hoteles en la montaña sea mala, pero que él tiene que entender que por “casa de huéspedes” no entendemos lo que nos hemos encontrado. Somos europeos y se esperan ciertas cosas, como limpieza.

Después de tratar todos estos temas le decimos que estamos muy contentos con su trabajo. Todo han sido dificultades, primero el cierre de la frontera, después la cancelación de los vuelos,… Ha sido muy ágil y le agradecemos todo lo que ha hecho. Sólo le sugerimos que debería dar más información o ser más sincero frente a las preguntas para evitar que los clientes se sientan estafados.

La parte buena es que nuestro guía en Nagarkot será de nuevo Keisi. Le explicamos que, aunque al principio le dijimos que como nuestro vuelo salía por la tarde queríamos hacer algo el último día por la mañana hasta las cinco de la tarde, visto el caos de tráfico casi preferimos no hacer mucho y estar pronto en el aeropuerto. Como mañana sólo tenemos el traslado a Nagarkot (unos 30 kilómetros) y pasado tenemos la visita al mirador (al amanecer) y después un nuevo hikking de camino a Katmandú, le proponemos hacer el hikking mañana de camino a Nagarkot y pasado ir al mirador y volver a la capital.

Llama a Keisi para preguntarle si es posible. No hay problema, eso si, Keisi viene del mismo sitio que venimos nosotros y espera estar en el hotel entre las nueve y las nueve y media, pero vistos como son los atascos, Prachanda no quiere que nos enfademos si se retrasa.

Quedamos todos como amigos, aunque no nos creemos en absoluto que haya perdido dinero con nuestro viaje. Nos ha dicho que como al principio teníamos el viaje por Tíbet y al final se canceló trató de ajustar lo más posible los costes del nuevo programa para asumir parte del problema. Luego con el cambio del coche y algún extra más (suponemos que el guía turístico de Pokhara y algo más que no nos dice) nos confiesa que han acabado perdiendo dinero. Imposible. No nos lo creemos. Para él es más importante que estemos contentos que hacer dinero. Como pensamiento es muy altruista y bonito, pero trabaja en una agencia de viajes. Es más, según él el coste por día en la montaña es de unos 70 dólares por persona. Por eso ha perdido dinero, pero nosotros hemos estado allí arriba y es imposible que hayan tenido que pagar ese dinero.

  

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