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Bután (XX)

Domingo, 28/03/2010 (1)

Hoy acaba nuestra estancia en Bután. Kuenzang nos dijo ayer que había que estar un par de horas antes en el aeropuerto, así que hoy madrugaremos más que nunca. Como el vuelo es a las 8:40 quedamos en la puerta del hotel a las seis y veinte, el aeropuerto está al lado.

Ayer nos dijeron que el desayuno empezaba a las cinco así que no hay problema en bajar antes de las seis. Como ayer tiene una pinta bastante occidental: pan tostado y huevos fritos. Además de cereales y leche. Sara se queda con el zumo y media docena de plátanos, también para después, y yo me decanto por un huevo frito con unas tostadas.

A las seis y veinte, puntuales como lo han sido todo el viaje (excepto el primer día y no fue por un atasco, fue porque estaban comprándole la camiseta de regalo a Sara) aparecen Kuenzang y Rinchen. Como hoy nos dejan Rinchen ya viene con ropa de calle, se ve que tampoco les apasiona el rollo traje tradicional. Kuenzang lo sigue llevando pero hay una mochila en los asientos que me juego algo a que son un par de pantalones y una chaqueta…

Antes de llegar al aeropuerto nos paran en un control. Es tan pequeño que hay que cortar la calle que llega hasta él cuando los aviones aterrizan o despegan. En ese momento estaba despegando. Aquí vemos a un peregrino camino de Lhasa. Kuenzang nos dice que lo normal es que no llegue hasta allí, pero se hace el esfuerzo. Y es un esfuerzo porque la peregrinación implica dar tres pasos y postrarse completamente en el suelo, lleva un delantal de cuero y las manos con unas protecciones de madera.

No les dejan entrar al aeropuerto, así que nos despedimos en la entrada. Al final decidimos darles los 500 rupias que nos quedaban (hemos guardado un billete de 20, uno de 10, uno de 5 y uno de 1) y un billete de 20 euros para que se lo repartan. Está claro que no es mucho, pero también es cierto que los dos parecen vivir muy bien y recibir el sueldo de ocho días (800 rupias) de propina por cinco de trabajo tampoco está mal, eso no pasa en España.

Intentamos que nos den asiento en la letra F. Es el asiento de ventanilla desde el que se verán los Himalayas al volver a Katmandú (en el vuelo de ida era la letra A). Ya sólo les queda en la salida de emergencia. Como hemos llegado con tanta antelación no tenemos que hacer más que pasar el control y esperar. Como en la ida pasamos con la botella de agua sin problemas. En la sala de embarque hay dos ordenadores con internet gratis ofrecida por Bután Telecom. Además de los dos ordenadores también ofrecen wifi y conectamos a Sungin. Es una hora indecente en España, sobre las tres de la mañana y ni hay correos que leer, ni vamos a ponernos a escribirlos. Lo que hacemos es ver las fotos que hizo ayer Sara en el festival.

Durante el vuelo vemos algunas montañas pero el cielo está muy cubierto. Lo de la salida de emergencia es muy curioso. Lo único que tiene es que esa fila tiene sólo dos asientos, de manera que no hay F, pero no hay más separación para salir en caso de que sea necesario.

A la llegada a Katmandú rellenamos el papel de inmigración directamente en la cola para salir antes. Vamos con un poco de retraso y después de pasar por la agencia para pagarle a Prachanda tenemos que ir a Pokhara y hacer una visita esta misma tarde. Perdemos algo de tiempo buscando la cinta por la que salen los Symbios. No hay ninguna información en ninguna parte. De lo que estamos seguros es de que han viajado con nosotros, vimos como los subían en Paro desde la sala de espera. Localizamos la cinta y encontramos a los Symbios dando vueltas. Al cogerlos se nos acerca uno del aeropuerto, o eso parece por la identificación, que nos pide los papeles del equipaje para confirmar que nos estamos llevando nuestras mochilas y no las de otros. Es la primera vez que veo hacer eso en un aeropuerto y no me parece mala idea.

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Comentarios

  • Gildo Kaldorana
    28 diciembre, 2011 a las 18:18

    Uf, un buen viaje y nuevas experiencias.
    Lo del equipaje, no se porque no lo hacen en los aeropuertos en general, cualquiera se lleva tu maleta.
    También a mi me sorprendió, que desde hace un par de años, lo hacen en Jakarta.
    Saludos y Feliz Año Nuevo 2012

  • JAAC
    28 diciembre, 2011 a las 22:31

    Viajar a Bután es algo que no se olvida, es un país aislado del mundo, pero no por un dictador o un gobierno militar… lo es por unas montañas!

    Nosotros también lo pensamos cuando nos pidieron el comprobante, en cualquier aeropuerto del «primer mundo» te puedes llevar la maleta de cualquiera. Si hasta los de Nespresso han hecho un anuncio con eso! 🙂